Así fue el inédito encuentro científico con las misteriosas orcas tipo D

17 0

El Dr. Mariano Sironi, experto argentino en ballenas, relató, el momento en que, por primera vez, una expedición filmó y tomó muestras de animales que han desconcertado a los científicos durante décadas.

La existencia de las llamadas “orcas tipo D” se conocía por un varamiento hace más de 60 años, además de relatos de pescadores chilenos y fotos de turistas.

Pero sólo este año Bob Pitman, investigador de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos, NOAA, obtuvo los fondos necesarios para reunir a expertos internacionales en una misión sin precedentes: navegar en algunos de los mares más peligrosos del planeta en busca de las misteriosas orcas.

El único científico latinoamericano que participó de la “Expedición Orcas Tipo D 2019” fue Sironi, director científico del Instituto de Conservación de Ballenas de Argentina, quien también representó en la misión al Centro de Conservación Cetácea de Chile.

“Al ser estas orcas las menos conocidas del mundo y por ser animales de gran tamaño, creemos que son de los últimos grandes animales que resta por describir desde el punto de vista científico”, señaló el investigador.

Orcas legendarias

El primer dato conocido de estas orcas inusuales se obtuvo en 1955, cuando 17 animales vararon en la costa de Paraparaumu, en Nueva Zelanda.

“Tenían la cabeza más redondeada, la aleta dorsal más larga y puntiaguda, y la mancha ocular blanca mucho más pequeña que en las orcas de tipo ‘común’. Hasta entonces, nunca se había descrito algo así”, explicó Sironi.

Los 17 ejemplares varados murieron y se pensó que con ellos había desaparecido esta extraña familia.

Pero medio siglo después, un colega de Pitman las fotografió en el Océano índico.

Y el científico de la NOAA también analizó miles de fotografías tomadas por turistas en la Antártica, entre las que había otros seis registros de las orcas misteriosas.

A esas fotos se sumaron relatos de pescadores chilenos. Los pescadores se quejaban de que, además de las orcas comunes, otras orcas “que se mantenían separadas” se alimentaban de la valiosa merluza negra en sus líneas de pesca en un área entre 60 y 80 millas al sur del Cabo de Hornos, donde las aguas de la plataforma continental llegan a profundidades abisales.

“Latitudes inhóspitas”
¿Por qué ha sido tan difícil hasta ahora estudiar las orcas tipo D?

Estos cetáceos parecen evitar las aguas más frías de la Antártica, explicó Sironi.

“Viven en aguas alejadas de las costas, en algunas de las latitudes oceánicas más inhóspitas y con los vientos más fuertes del planeta. No sorprende que se trate un animal casi desconocido para la ciencia”, señaló el científico argentino.

“Nuestro encuentro con estos animales sucedió al sur del Cabo de Hornos, en aguas chilenas, próximas a las pequeñas islas Diego Ramírez”.

Los científicos debieron navegar hasta el llamado Punto D, un área al sur de las islas Diego Ramírez sobre el borde del talud continental.

El sitio se ubica en la parte norte del Pasaje de Drake, el área de entre 800 y 900 kilómetros de mar abierto que separa el continente sudamericano de la Península Antártica, donde se unen los océanos Atlántico y Pacífico.

“Históricamente, esta región ha sido temida por navegantes de todo el mundo por ser considerada una de las más tormentosas del planeta, escenario de numerosos naufragios”, señaló Sironi.

“Por ello pasamos dos semanas de espera y tuvimos repetidos intentos fallidos para acceder a la zona, debiendo volver al reparo de las islas porque la navegación se volvía peligrosa”.

“La emoción se mezclaba con los nervios”
Sironi relató el momento del encuentro con las orcas tipo D.

“A las 5:40 del 21 de enero, en el pasillo del velero Australis escuché el grito que tanto ansiábamos escuchar: ‘¡están las D, las D están aquí!’ Un revuelo de abrigos, máquinas de foto y equipos de muestreo invadió el velero, y en minutos estábamos todos en la cubierta”.

“Unas 30 orcas nos rodeaban, nadando tranquilas, mostrando su mancha ocular pequeña e inconfundible. Apenas salí a la cubierta, un soplido me indicó que las orcas Tipo D estaban allí, ¡a pocos metros de nosotros!”

“La emoción se mezclaba con los nervios y la ansiedad luego de dos semanas de espera y años de planificación”.

“Las orcas se acercaron muchas veces, curiosas por ver de qué se trataban el hidrófono y las cámaras con las que las grabamos y filmamos. El sol del amanecer brillaba sobre su piel negra y blanca, mientras petreles y albatros sobrevolaban el grupo”.

“Para mí fue muy importante integrar esta expedición multinacional representando al Instituto de Conservación de Ballenas de Argentina y al Centro de Conservación Cetacea de Chile, dos organizaciones latinoamericanas de la sociedad civil en las que trabajamos cooperativamente para mejorar el estado de conservación de los mares y su fauna”.

Muestras de tejido
Los científicos recogieron tres biopsias de las orcas.

Para obtener las muestras utilizaron una ballesta con la que dispararon un dardo de 5 milímetros de diámetro que toma una pequeña muestra de piel y grasa superficial del lomo de las orcas.

Cuando el dardo rebota, queda flotando en el agua y es posible recuperarlo desde el bote.

“Esta técnica es ampliamente utilizada en todo el mundo para recolectar biopsias de cetáceos, dado su efecto mínimo sobre los animales y la gran cantidad de información científica que se genera con apenas un gramo de tejido”, señaló Sironi.

El científico explicó que se conocen cinco ecotipos de orcas del hemisferio sur, las orcas A, B1, B2, C y D, que se diferencian por su distribución geográfica, la dieta y algunas características físicas, pero son consideradas hasta ahora como una única especie llamada llamada Orcinus orca.

En los próximos meses, el análisis genético de las muestras permitirá determinar si las orcas tipo D son efectivamente una nueva especie.

Llamado a la conservación
El encuentro de tres horas y media con las orcas tipo D está generando la información científica más completa sobre estos cetáceos, que es clave para su conservación.

“Estas orcas habitan aguas que recientemente han sido declaradas Áreas Marinas Protegidas en Argentina, como el Parque Nacional Marino Yaganes, y en Chile, como el Parque Marino Islas Diego Ramírez-Pasaje Drake”, señaló Sironi.

“Confirmar la presencia de las orcas tipo D en estas áreas protegidas resalta aún más la importante de proteger vastos espacios del océano”.

Para Bárbara Galetti, presidenta del Centro de Conservación Cetácea de Chile, los resultados de la investigación son muy importantes para Chile, “porque se trata de una orca muy diferente, posiblemente una nueva especie, pero aún más importante es que existe una interacción entre orcas y pesquerías que operan en esa zona”.

“Éste es un llamado a que en Chile debemos comenzar a realizar mayores esfuerzos para asegurar la conservación de estos animales desconocidos”.

Related Post

Leave a comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *