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Energía

El futuro en juego El sector energético y la innovación

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La demanda de energía eléctrica crece inexorablemente al paso del tiempo, pero suplirla es complejo, además de que en condiciones actuales conlleva una determinada afectación al medio ambiente

 

La energía es un elemento vital para el desarrollo económico y social de las naciones, así como para la calidad de vida de la población. Existe una evidente relación economía-energía. Estamos ante una paradoja: la demanda de energía eléctrica crece inexorablemente al paso del tiempo, pero suplirla es complejo, costoso, además de que en condiciones actuales conlleva una determinada afectación al medio ambiente. Por si fuera poco, las personas desean disfrutar de los beneficios de la electricidad, aunque una proporción de la población se opone a la construcción de las obras de infraestructura requeridas.

De momento no existe en el sector eléctrico tecnología cien por ciento limpia o inocua. Hasta las llamadas energías renovables conllevan asociados ciertos perjuicios colaterales. Lo deseable es que la generación, transmisión y distribución de la energía eléctrica sea con nulos o mínimos efectos ambientales. Esto se percibe al día de hoy como algo sumamente difícil de lograr. El ochenta por ciento de la energía que mueve al mundo proviene de combustibles fósiles. Varias de las energías limpias y renovables como la eólica y solar presentan problemas de intermitencia y carencia de inercia rotatoria que repercuten en la dificultad para programar el despacho de energía-potencia así como en la respuesta ante disturbios en el sistema eléctrico. La geotermia, mareomotriz, bioenergía y otras fuentes no convencionales tienen una presencia aún marginal por cuestiones de viabilidad técnico-económica. De no resolverse estas debilidades, varias de las renovables tendrán una limitada participación en los sistemas eléctricos interconectados. La aspiración inteligente y sensata de toda nación es asegurar la disponibilidad presente y futura de energía eléctrica que el desarrollo económico y social requiere en condiciones de suficiencia, calidad, precio, sustentabilidad, además de hacer un uso eficiente y responsable de la electricidad. En cuanto a suficiencia, se trata de contar con una matriz de generación diversificada que considere disponibilidad, confiabilidad, precio, sustentabilidad. Crecer en infraestructura; generación, conducción, transformación, a una tasa igual o mayor al de la demanda de energía y potencia y mantener un margen de reserva. Sobre calidad, se refiere a que la energía debe cumplir con los parámetros eléctricos de referencia (voltaje, frecuencia, sags, swells, armónicos) así como de continuidad –interrupciones–. En sustentabilidad, implica que la generación, transmisión y distribución de energía eléctrica sea con nula o mínima afectación ambiental, además de mitigar o remediar las afectaciones. Tener precios competitivos de electricidad al final de la cadena de valor imprime competitividad empresarial, social y nacional. Lograr lo anteriormente señalado es extremadamente complicado. Veamos los escenarios. Continuar con la dependencia de combustibles fósiles nos llevará a seguir contaminando el medio ambiente e incidiendo en el calentamiento global, lo cual provoca el derretimiento de glaciares y polos, intensas sequías, desertificación, huracanes, incendios, inundaciones, progresivamente con mayor frecuencia e intensidad. Los efectos de la alteración climática ponen en riesgo a la humanidad y al planeta. Por otra parte, al continuar agotándose los combustibles fósiles, los precios se incrementarán progresivamente hasta llegar a niveles exorbitantes repercutiendo en los consumidores finales en un contexto de pronósticos reservados.

Hablemos ahora de innovación. El Manual de Oslo define que “una innovación es la introducción de un nuevo, o significativamente mejorado, producto, bien o servicio, de un proceso, de un nuevo método”. El alcance de la innovación, consiste en hacer las cosas nuevas que los clientes aprecian y valoran, no solo desarrollar nuevos productos, servicios, canales, sino también la concepción de nuevos procesos y modelos de negocios. Innovar permite no sólo mejorar las utilidades y beneficios, la innovación proporciona ventajas competitivas que aseguren la permanencia del modelo de negocio al paso del tiempo. En otras palabras, impacta en la supervivencia, consolidación y prosperidad de las organizaciones e inclusive de las sociedades. La cuestión estriba en cómo y en qué innovar. La innovación puede venir de invertir en investigación y desarrollo; investigación de mercados; la necesidad y la adversidad; compañías nuevas o existentes; la diversificación, inclusive de otra nación.

Existen básicamente tres tipos de innovaciones: incrementales o tradicionales; disruptivas de bajo segmento y disruptivas de nuevos mercados. Las innovaciones incrementales o tradicionales, son las que representan las mejoras, a veces relevantes, a productos disponibles o para satisfacer necesidades ya existentes. Usualmente se dan en empresas dentro del mercado que mejoran su producto como respuesta a las exigencias de los clientes que no reparan en el precio. La innovación incremental se manifiesta mediante pequeños cambios orientados a mejorar la funcionalidad y las prestaciones de productos, servicios, procesos, aunque no sean significativos en lo individual, al acumularse de manera sostenida dan lugar a un desarrollo permanente. Para ejemplos tenemos el control remoto de aparatos, el cajero automático, entre otros.

Las innovaciones disruptivas de bajo segmento son aquellas que cambian la percepción de un producto. La mejora desplaza a los productos disponibles en mercados por lo general maduros. Estas innovaciones representan una ruptura con lo ya establecido y dan lugar a nuevos productos o procesos que no son una evolución convencional de los previamente disponibles. Los cambios son radicales. Dentro de esta clasificación entran por ejemplo, la computadora portátil (laptop), las pantallas planas, las cámaras digitales, entre otros. Son productos que suelen venir de empresas que incursionan en el mercado desplazando a los productos existentes.

En la innovación disruptiva de nuevos mercados, no solo se crea un producto o servicio, también da lugar a nuevos mercados. Como ejemplos representativos está el GPS, el teléfono móvil, el itunes, entre otros, los cuales crean un nuevo mercado en el momento que se lanzan. Esta clase de innovación, inicialmente va focalizada a clientes exigentes dispuestos a pagar sobreprecios a veces representativos. Al paso del tiempo, pasan a ser estándares de mercado, dando lugar al ciclo de la mejora incremental tradicional. En esta clase de innovación, la velocidad de entrada y expansión en el mercado son relevantes. Entrar primeros no solo representa mayor participación en el mercado, también implica marcar la pauta sobre el cual la industria se desarrollará. La innovación se mide mediante los esfuerzos y resultados en esta materia. Entre los esfuerzos están: gasto público en educación en % del PIB; gastos en actividades científicas y tecnológicas e I+D en % del PIB; estructura de gastos en I+D; gastos en actividades de innovación en el sector privado; adquisición de conocimiento externo. Entre los resultados tenemos: patentes; tasa de innovación; publicaciones científicas; resultados económicos (PIB, Balanza Comercial, Productividad).

Requerimos con urgencia de innovación en el sector energético, preferentemente disruptiva. Nuestro presente y futuro precisa de innovación y desarrollo de tecnología que permita producir y utilizar la energía de manera más eficiente, limpia y barata. Nuevos inventos y desarrollos tecnológicos; supermateriales como el grafeno, superconductores, medios más limpios para generar y acumular energía de manera viable y factible en cantidad, precio, seguridad. Dispositivos eléctricos más eficientes. Necesitamos nuevas opciones para desplazar la dependencia de los combustibles fósiles. A nivel mundial la participación de la energía solar es del orden del 2 %. La eólica del 5 %. Aunque los costos de estas tecnologías han ido marcadamente a la baja al paso del tiempo y se les aprecia porque por cada KWH generado con renovables se evita quemar combustibles fósiles, la realidad es que con esa escasa participación y las limitantes técnicas que presentan no resolverán en el corto ni mediano plazo el problema de la demanda de electricidad. Después de las catástrofes de Chernóbil en 1986 y Fukushima en 2011 la energía nuclear ha visto socavado seriamente su prestigio y confianza. Lo deseable es contar con reactores nucleares más seguros, confiables, compactos, menos costosos y con un mejor manejo de residuos. La generación hidroeléctrica tiene gran potencial dado que existen múltiples sitios factibles de aprovechar, pero que requieren –al igual que otras tecnologías– proyectos que alcancen un equilibrio tecnológico, económico, social y ambiental. Otras energías no convencionales como la geotérmica, de los océanos, bioenergía, aún están a un nivel incipiente y requieren se trabaje intencionalmente para desarrollarlas. El hidrógeno verde luce prometedor, lo mismo que la generación distribuida limpia, las redes inteligentes, pero de igual manera precisan de innovaciones que catapulten estas tecnologías a niveles representativos y asequibles. La gran pregunta es ¿quiénes están preocupados y trabajando sobre estos importantes temas? Lamentablemente muy pocos. Se requiere en México y el mundo que de manera intencionada gobiernos, sector privado, laboratorios y centros de investigación, academia, sociedad civil, deliberada, vigorosa y eficazmente estén ocupados en este importante tema de la innovación en el sector energía, de manera colaborativa para lograr sinergias que permitan potenciar los recursos y capacidades. Una conjugación de atinadas políticas públicas, alianzas y consensos, privilegiando la ciencia, la ingeniería, el desarrollo de talento humano, en aras de tal fin. Nuestro futuro como humanidad dependerá en gran manera de las innovaciones tecnológicas, particularmente en el sector energético. Hacemos votos por que estas se den antes de que sea demasiado tarde.

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Energía

Sheinbaum reitera el no a la energía nuclear en México

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Sheinbaum reitera el no a la energía nuclear

Ciudad de México.- La presidenta Claudia Sheinbaum volvió a descartar cualquier expansión de la energía nuclear como fuente de generación eléctrica en México, al señalar durante su conferencia matutina en Palacio Nacional que esta tecnología conlleva “impactos en muchos casos no reversibles”. Sheinbaum reitera el no a la energía nuclear en México; la mandataria hizo este pronunciamiento en el mismo evento en el que se presentó el avance de un proyecto de hidrógeno verde en Baja California Sur y las primeras conclusiones del comité científico que analiza la viabilidad del gas natural no convencional en el país, dos piezas centrales de la estrategia energética que su gobierno ha decidido priorizar por encima de la opción atómica.

Con esta declaración, Sheinbaum confirmó una postura que ha mantenido sin variaciones desde antes de asumir la presidencia: ni el Plan de Desarrollo del Sector Eléctrico (PLADESE) 2025-2039 ni el plan de expansión eléctrica presentado en 2026 contemplan la construcción de nuevos reactores nucleares en el sexenio. La hoja de ruta oficial se concentra en dos frentes, las energías renovables —solar, eólica, geotérmica e hidroeléctrica— y las plantas de ciclo combinado a gas natural, que la administración federal describe como el respaldo necesario mientras se consolida la transición hacia fuentes limpias.

La postura de Sheinbaum frente a la energía nuclear

La posición de la mandataria no es nueva. El 10 de octubre de 2024, apenas semanas después de asumir el cargo, Sheinbaum respondió a un cuestionamiento sobre la propuesta de la entonces gobernadora electa de Veracruz, Rocío Nahle, quien como secretaria de Energía del gobierno de Andrés Manuel López Obrador había planteado la construcción de un tercer reactor en la central de Laguna Verde. En esa ocasión, la presidenta indicó que ella “no es muy pro-nuclear”, pues consideró que, si bien esta fuente no emite gases de efecto invernadero, sí acarrea otros riesgos ambientales. Precisó entonces que Laguna Verde “opera muy bien y con los máximos estándares”, pero descartó de forma explícita que el país fuera a crecer su matriz eléctrica por la vía atómica, apostando en cambio por los ciclos combinados de gas iniciados durante el sexenio anterior y por el impulso a las renovables.

Casi dos años después, el 6 de agosto de 2026, la mandataria reiteró ese diagnóstico y lo amplió: subrayó que, a diferencia de otros países que sí han optado por ampliar su capacidad nuclear, su gobierno considera que esta tecnología implica riesgos que, en algunos escenarios, no tienen marcha atrás. La presidenta insistió en que la prioridad del sector eléctrico mexicano seguirá siendo la combinación de fuentes renovables e hidrógeno verde con bajo impacto ambiental, sin cerrar por completo la puerta a evaluar el gas no convencional bajo condiciones ambientales y sociales estrictas, en un contexto en el que el país depende de importaciones estadounidenses para alrededor de siete de cada diez unidades de gas natural que consume.

Laguna Verde, la única central nuclear del país

México opera actualmente una sola planta nucleoeléctrica, Laguna Verde, ubicada en el municipio de Alto Lucero de Gutiérrez Barrios, en Veracruz, y administrada por la Comisión Federal de Electricidad. La central cuenta con dos reactores de agua hirviente (BWR) fabricados por General Electric, con una capacidad instalada cercana a los 1,640 megawatts, y aporta entre el 3 y el 5% de la electricidad generada en el país, una proporción relevante dentro de la generación limpia de la CFE. La Comisión Nacional de Seguridad Nuclear y Salvaguardias es el organismo encargado de supervisar su operación y de haber autorizado las licencias que permiten que la Unidad 1 funcione hasta 2050 y la Unidad 2 hasta 2055, extensiones que el gobierno y organismos internacionales como el Organismo Internacional de Energía Atómica han respaldado al considerar que la planta cumple con altos estándares de seguridad. La central se mantiene en operación y suscribe contratos comerciales —como el acordado con la planta de Nissan en 2025— pero, de acuerdo con lo señalado reiteradamente por la presidenta, no forma parte de ningún plan de ampliación.

Qué contempla el PLADESE 2025-2039 y el nuevo plan de expansión eléctrica

El Plan de Desarrollo del Sector Eléctrico 2025-2039, publicado en octubre de 2025 en el Diario Oficial de la Federación, no incluye ninguna nueva capacidad nuclear entre sus proyecciones de expansión a 15 años. En su lugar, la Secretaría de Energía definió una ruta que privilegia la incorporación de nueva generación limpia y ciclos combinados de gas natural como respaldo del sistema. A ese instrumento se sumó, ya en 2026, el Plan de Fortalecimiento y Expansión del Sistema Eléctrico Nacional, que contempla agregar alrededor de 32 mil megawatts adicionales de capacidad hacia 2030, de los cuales cerca de siete de cada diez megawatts corresponderían a fuentes renovables, principalmente solar fotovoltaica y eólica, mientras que el resto se cubriría con plantas de ciclo combinado a gas como respaldo. La meta declarada por el gobierno es elevar la participación de las renovables en la matriz eléctrica nacional, que actualmente ronda entre el 23 y el 24%, hasta cerca del 38% en 2030. La Comisión Federal de Electricidad conserva el control mayoritario de la generación, aunque el gobierno ha otorgado permisos a empresas privadas para el desarrollo de proyectos solares y eólicos que complementen la expansión estatal.

Investigación nuclear sin fines de generación eléctrica

El rechazo a expandir la capacidad nuclear para generar electricidad no ha significado el abandono de la investigación científica en la materia. México mantiene y refuerza su colaboración con la Organización Europea para la Investigación Nuclear, conocida como CERN, un vínculo que Sheinbaum ratificó en julio de 2026 en un encuentro con autoridades suizas orientado a fortalecer proyectos de innovación científica y educativa. Se trata, sin embargo, de investigación básica en física de partículas, sin relación con la generación de energía eléctrica en territorio mexicano. Por su parte, el Instituto Nacional de Investigaciones Nucleares mantiene líneas de estudio de largo plazo sobre pequeños reactores modulares, con posibles aplicaciones futuras en generación eléctrica, cogeneración o desalinización en zonas como Baja California, aunque el propio instituto ha precisado que estas investigaciones no representan compromisos concretos ni forman parte de los planes de expansión eléctrica vigentes.

Contexto: soberanía energética y trayectoria académica de Sheinbaum

La postura de la mandataria frente a la energía nuclear se enmarca en una trayectoria académica previa a su llegada a la presidencia. Doctora en Ingeniería Energética por la Universidad Nacional Autónoma de México, Claudia Sheinbaum desarrolló buena parte de su carrera académica en temas de cambio climático y energías renovables, e incluso coautoría textos que analizaban escenarios de alta penetración de fuentes limpias en la matriz energética del país. Esa trayectoria explica, según especialistas del sector, la consistencia de su discurso desde la campaña presidencial y su llegada como presidenta electa en agosto de 2024 hasta la actualidad.

El sector eléctrico mexicano y su evolución

Con el escenario descrito, la administración de Sheinbaum mantiene una línea de política energética que combina tres elementos: la operación segura y sin expansión de Laguna Verde, el impulso acelerado a fuentes renovables y ciclos combinados de gas como eje del crecimiento de la generación eléctrica, y una evaluación cautelosa del gas no convencional condicionada a criterios ambientales y sociales estrictos. Hasta agosto de 2026 no existe evidencia de que esta postura vaya a modificarse, por lo que la energía nuclear seguirá teniendo en México un papel de generación estable pero acotado, mientras la discusión pública se centra en el ritmo de la transición hacia las renovables y en el destino final del debate sobre el fracking en el norte del país.

Consulta más contenido del sector energético en nuestra sección Energía y de gas natural en Gas Natural de Energía y Ecología.

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Energía

 FGR asegura minirefinería en Reynosa con más de 109 mil litros de hidrocarburo

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minirefinería en Reynosa

La Fiscalía General de la República localizó una minirefinería en Reynosa, Tamaulipas, en una zona rural del municipio fronterizo. Este aseguramiento representa el segundo predio con características similares asegurado por las autoridades federales durante el mismo fin de semana.

En el lugar, los agentes de la FGR encontraron 109 mil 400 litros de hidrocarburos, así como utensilios para el almacenamiento y tractocamiones utilizados para el transporte del combustible. El hallazgo confirma la operación de instalaciones clandestinas dedicadas al procesamiento y distribución de combustibles en la entidad.

De acuerdo con información publicada por el diario Reforma, en el predio asegurado se localizaron tres tanques de almacenamiento de gran capacidad. Estos recipientes son similares a los utilizados en instalaciones de refinación autorizadas, aunque las autoridades no revelaron la capacidad exacta de cada uno de ellos.

La FGR no confirmó la detención de ninguna persona vinculada con las actividades ilícitas en la minirefinería en Reynosa. El inmueble contaba con un sistema de videovigilancia y una antena de transmisión, lo que indica un nivel de sofisticación en la operación delictiva.

Las autoridades federales no compartieron la ubicación precisa del inmueble ni proporcionaron detalles sobre el alcance de las instalaciones. Tampoco se ha confirmado si esta minirefinería en Reynosa está vinculada con la asegurada en días previos en la misma región.

Los hallazgos ocurren en medio de la campaña de las autoridades federales contra el huachicol, tanto en su modalidad tradicional como en la variante fiscal. Tamaulipas se ha convertido en un centro estratégico para las redes de contrabando de combustibles debido a su ubicación fronteriza con Estados Unidos.

El huachicol fiscal, como se ha documentado, consiste en ingresar grandes volúmenes de gasolina o diésel sin el pago de impuestos correspondientes. Este esquema opera con la presunta complicidad de autoridades aduaneras que facilitan el paso de mercancía con documentación engañosa en diversos puntos de Tamaulipas.

La titular de la FGR, Ernestina Godoy, ha señalado que el combustible ilegal que ingresa desde Estados Unidos a través de la frontera de Tamaulipas tiene como destino principal los estados de Coahuila, Durango y Zacatecas. Esta ruta comercial ilegal ha sido detectada en diversas investigaciones.

El caso de la minirefinería en Reynosa se suma a un expediente más amplio que incluye al exgobernador de Baja California, Ernesto ‘N’, señalado por su presunta participación en el huachicol fiscal. Sin embargo, las autoridades no han confirmado si existe un vínculo directo entre este nuevo aseguramiento y la red que involucra al exmandatario.

El entramado criminal dedicado al contrabando de combustibles fue descubierto en marzo de 2025, cuando las autoridades mexicanas aseguraron un buque con 10 millones de litros de hidrocarburo en el puerto de Tampico, Tamaulipas. Ese aseguramiento destapó la magnitud de la operación ilegal.

Tamaulipas aparece recurrentemente en casos de huachicol fiscal por su ubicación geográfica. El estado comparte frontera con Texas, donde las redes criminales adquieren el combustible directamente de empresarios estadounidenses. Además, cuenta con accesos marítimos y férreos que facilitan el transporte del producto hacia el interior del país.

Las refinerías clandestinas, como la minirefinería en Reynosa, son instalaciones donde se procesa y almacena el combustible antes de ser distribuido. Estas operaciones requieren de una logística compleja y de la complicidad de diversos actores, tanto del sector público como privado.

Hasta el momento, no se ha confirmado si la minirefinería en Reynosa asegurada este fin de semana está vinculada a una célula del crimen organizado o a empresarios involucrados en el huachicol. Las investigaciones continúan abiertas y la FGR mantiene reserva sobre los avances.

La campaña contra el huachicol fiscal ha derivado en múltiples aseguramientos en la región fronteriza. Las autoridades han intensificado los operativos para desmantelar las redes que operan en Tamaulipas y otros estados del norte del país.

La FGR continúa con las indagatorias para determinar el origen del hidrocarburo asegurado y la identidad de los responsables. El aseguramiento de la minirefinería en Reynosa representa un golpe más a las operaciones ilegales de combustibles en la frontera norte.

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Récord de consumo eléctrico y apagones ponen a prueba a México

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Récord de consumo eléctrico y apagones ponen a prueba

Récord de consumo eléctrico y apagones ponen a prueba a México. El sistema eléctrico mexicano atraviesa una de sus etapas más exigentes en años recientes. La demanda de electricidad ha alcanzado marcas históricas durante los últimos veranos, al tiempo que crecen los reportes de cortes de luz y fallas de suministro en distintas regiones del país. A esa presión se suma un dato menos visible pero igual de revelador: el propio sector de agua, electricidad y gas ha mostrado señales de retroceso en su actividad productiva, lo que sugiere que el problema no se limita a un exceso de consumo, sino que también involucra rezagos de infraestructura e inversión.

De acuerdo con estimaciones del Centro Nacional de Control de Energía (CENACE) y distintos reportes del sector, México superó los 50 mil megawatts (MW) de demanda máxima en los veranos de 2023 y 2024, y las proyecciones para 2026 apuntan a un pico que podría ubicarse entre 54 mil y 55.6 mil MW. En paralelo, cifras compiladas para el país indican que el consumo eléctrico total pasó de 324,662 gigawatts hora (GWh) en 2023 a 343,008 GWh en 2024, confirmando una tendencia de crecimiento sostenido.

Un consumo eléctrico que no deja de subir

El aumento en la demanda responde a varios factores que se combinan: el crecimiento poblacional, la expansión de la actividad industrial, impulsada en buena medida por el fenómeno del nearshoring, y, de manera muy marcada, el mayor uso de aires acondicionados durante las temporadas de calor extremo. En los momentos de mayor tensión, el sistema ha llegado a rozar sus límites históricos: entre mayo y junio de 2024 se registraron picos de 51,595 MW, mientras que para el verano de 2026 CENACE anticipó un periodo especialmente ajustado, con una demanda récord cercana a los 54 mil MW.

Este comportamiento no es exclusivo de México, pero adquiere particular relevancia porque coincide con una infraestructura de transmisión y distribución que, según especialistas del sector, no ha crecido al mismo ritmo que la demanda.

Récord de consumo eléctrico y apagones ponen a prueba a México: el repunte de los apagones y sus causas

Los reportes más recientes documentan un incremento en las interrupciones del servicio eléctrico. Durante junio de 2026, medios especializados registraron fallas, variaciones de voltaje y apagones en al menos 20 entidades del país, con afectaciones particulares en Yucatán, Tabasco, Nuevo León, Coahuila y Veracruz, entre otras regiones.

A esto se suma un dato preocupante sobre la calidad del servicio: en 2025, los usuarios de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) acumularon en promedio 15.396 minutos sin suministro por causas atribuibles a la propia empresa, una cifra que representó un incremento de 42.3% respecto a 2024. La frecuencia de las interrupciones también aumentó de forma considerable en el mismo periodo.

Autoridades federales han señalado que buena parte de estos cortes no obedece a una falta de generación eléctrica a nivel nacional, sino a presiones concentradas en las redes de transmisión y distribución: transformadores saturados, equipos con años de operación y fallas puntuales en centrales o líneas específicas. Dicho de otra forma, un mayor consumo no provoca automáticamente un apagón, pero sí incrementa la probabilidad de que ocurra cuando la infraestructura no logra absorber la presión adicional.

La caída del sector de agua, electricidad y gas

El panorama se complica al observar el comportamiento reciente del sector de agua, electricidad y gas dentro de la actividad económica nacional. De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), este bloque registró una contracción mensual de 1.9% en enero de 2026 y un nuevo descenso de 0.5% en mayo del mismo año, lo que confirma una debilidad persistente en el sector.

Este retroceso no es un fenómeno aislado. Entre 2018 y 2023, la actividad conjunta de electricidad, gas y agua se contrajo 26.8%, de acuerdo con datos citados por medios especializados, un desempeño que se ubicó como el más débil registrado en varios sexenios. Especialistas consultados por distintos medios han advertido que el crecimiento de la actividad industrial, la escasez de agua en varias regiones del país y el rezago histórico en inversión están presionando de forma simultánea tres frentes: la red eléctrica, el abasto de agua y el suministro de gas.

Una misma fragilidad, tres síntomas

Analistas del sector energético coinciden en que los tres fenómenos —récords de consumo, aumento de apagones y caída del sector de servicios básicos— no deben leerse de forma aislada, sino como manifestaciones de un mismo problema estructural: una red de infraestructura que crece por debajo del ritmo de la demanda y que arrastra años de inversión insuficiente.

En términos prácticos, esto significa que cada ola de calor intensa pondrá a prueba, cada vez con menos margen, la capacidad del sistema para sostener el suministro sin interrupciones. La discusión pública, señalan especialistas, se ha desplazado en los últimos meses de la pregunta sobre si México genera suficiente electricidad hacia una más específica: si la red de transmisión y distribución del país está en condiciones de sostener picos de demanda cada vez más altos.

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