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Opinión

El andamiaje del Autoabasto en el Sector Eléctrico Mexicano

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La industria internacional siempre está buscando, a como dé lugar, ubicarse en aquellos países en donde la electricidad sea más barata o casi regalada. Esa es una de las ventajas críticas para ser competitivas. Algunas empresas lo que prefieren es enviar, a esos mismos países, la maquila de sus materias primas o el procesamiento de sus materias primas o productos que requieren del uso intensivo de electricidad.

No en vano la gran cantidad de mercancías y de insumos básicos que provienen de China y de Asia. La electricidad barata para la industria mundial o para el procesamiento de insumos es la ventaja de mayor competitividad que posee China y buena parte Asia, incluido Japón. La electricidad barata en China descansa fundamentalmente en centrales eléctricas que queman carbón mineral, más del 60% de la generación proviene de carboeléctricas y, claro, no importa que no sea limpia la electricidad sino que sea barata. Es así que casi toda Asia se volvió atractiva para los procesos industriales en el mundo.

Históricamente la industria pesada siempre ha seguido los pasos de la generación eléctrica barata del carbón, lo hizo desde su nacimiento en Europa en el siglo XVIII, ahí surgió la era industrial cobijada por la electricidad barata del carbón, luego, la industria se expande a principios del siglo pasado hacia los Estados Unidos y otras partes del mundo, buscando electricidad barata de las carboeléctricas tanto americanas como las del resto del mundo. Finalmente, la mayor migración y concentración industrial se da a finales del siglo XX y principios del XXI en China y Asia gracias al parque eléctrico basado en carbón.

El consumo eléctrico es el Talón de Aquiles de la industria pesada internacional, por lo que siempre está buscando cómo y dónde obtenerla lo más barato posible. Bajo esa perspectiva es que se ha moldeado el sector eléctrico mexicano desde hace poco más de 5 sexenios, pero no a partir combustibles baratos como el carbón, sino de la instauración de esquemas “legales” para pagar lo menos posible por la electricidad consumida, haciendo descansar el costo de operación y del mantenimiento de la infraestructura sobre la empresa Comisión Federal de Electricidad.

En México, desde hace 30 años, el objetivo fundamental ha sido lograr que la industria pesada y los grandes consumidores tengan acceso a la electricidad casi gratis o a un precio muy bajo. Desde Salinas De Gortari, pasando por Ernesto Zedillo, Vicente Fox y Felipe Calderón se fue preparando el escenario jurídico para concretar un esquema que permitiera de forma “aparentemente legal” el acceso a la electricidad casi regalada para los grandes consumidores.

Fue Peña Nieto, en el anterior sexenio, quien cristalizó el sueño del “Dorado Eléctrico” para la industria y los grandes consumidores de electricidad en nuestro país gracias a la Reforma Energética. En 2013 Peña lanza el tinglado legal necesario (Reforma Energética y sus leyes secundarias) para justificar (ocultar) la creación de un opaco mercado eléctrico paralelo que le permite a los grandes consumidores de energía pagar muy poco por su consumo eléctrico.

La figura legal, que abre la puerta a la electricidad casi gratis a los industriales, se llama PERMISO DE AUTOABASTO. En teoría, este esquema permite a los grandes consumidores generar la electricidad que consumen, es decir, que una empresa ahora puede invertir en la construcción de su propia central de generación de electricidad que requiere su fábrica. Sin embargo, esto no ocurre así.

La figura de Autoabasto sería correcta si la empresa colocara la central de generación en el patio de su fábrica o al menos en un predio cercano a la planta, y sin tener que usar ni afectar las Redes Nacionales de Transmisión, pero eso no es así. Lo que realmente ocurre es que los grandes consumidores (clientes) se asociaron con empresas eléctricas privadas (generadores) y simulan sociedades de autoabasto cuando en realidad son clientes directos y proveedores de electricidad. Es así que, estas sociedades cuentan, por un lado, con empresas dueñas de centrales de generación dispersas por toda la república (no están ubicadas cerca de las fábricas de la sociedad) y, por otro lado, con empresas que tienen cientos o miles de unidades o fábricas de alto consumo que también están dispersas por todo el Territorio Nacional, por lo que tienen que utilizar el Sistema Nacional de Transmisión. La reforma Energética permitió, además, que esos permisos de autoabasto pagarán un precio ridículo del porteo de electricidad que fija la Comisión Reguladora de Energía.

Es así que las empresas (clientes) dentro de estas sociedades con Permisos de Autoabasto pagan una cuota muy baja por la electricidad ya que sólo considera el costo de la generación, a pesar de usar las redes de transmisión. Para las empresas de generación también es una enorme ventaja porque sus centrales eléctricas tienen preferencia en el despacho a la red por encima de otros competidores (sobre todo las de CFE).

La sociedad con Permiso de Autoabasto permite que una fábrica que está ubicada en el sur del país obtenga su electricidad de una central de generación que está ubicada en el norte del país porque están en la misma sociedad. Sin embargo, esto no ocurre físicamente en la realidad porque la electricidad generada en el norte del país nunca llega al sur del país, es consumida en la misma región donde es generada o en las que están contiguas de forma inmediata. Por lo que la electricidad que consume la fábrica en el sur del país proviene de otras fuentes de generación ubicadas en esa región sur.

Quien hace frente a las diferencias de precios de la electricidad y los gastos del porteo es la Comisión Federal de Electricidad y todo eso lo realiza con los impuestos de todos los mexicanos. Además, mantener viva (en funcionamiento) una línea de transmisión no es algo simple, debe asegurarse el equilibrio fino entre lo que se consume y lo que se genera y esa parte también la cubre CFE, asegurando la frecuencia de la red y el respaldo en caso de que haya perturbaciones. Esos costos, no son afectados a los Permisos de Autoabasto. Y cuando hay eventos climatológicos como huracanes que destruyen la infraestructura eléctrica, también es la CFE quien tiene que hacer frente al restablecimiento de los circuitos de transmisión, reconstrucción de torres, postes y cables, costos que por lo general tampoco son reconocidos.

La estampida de los grandes consumidores de electricidad (clientes) hacia las sociedades con Permiso de Autoabasto, ya es de más de 77,700 usuarios cautivos, por lo que, aquello de la “libre competencia” es absolutamente falso, ya que nunca se logró el tan prometido “libre mercado”, más bien se creó un grupo VIP monopólico de electricidad, digamos, un club exclusivo privado para los grandes consumidores (clientes) en donde se pagan recibos de electricidad muy bajos. CFE no tiene acceso a ese mercado ni a esos clientes. A CFE se le dejó a los más de 40 millones de pequeños y complicados usuarios que consumen recibos de luz de unos 200 pesos el bimestre, y que no representan la parte sustancial del negocio de la electricidad de nuestro país. Los grandes clientes con facturaciones mensuales de millones de pesos se fueron corriendo a los Permisos de Autoabasto.

Si bien las Redes Nacionales de Transmisión y de Distribución continúan siendo propiedad del Estado, administradas por conducto de CFE, esta última no tiene ninguna autoridad para establecer tarifas de porteo (funciones que hoy están en la CRE) ni tiene autoridad para los procesos de interconexión de nuevas centrales (funciones que hoy recaen en el CENACE). Por lo que la planeación de la Red Nacional de Transmisión es casi imposible, porque depende de dónde se le antoje al CENACE autorizar las interconexiones de nuevas centrales.

Otros de los complementos que se usaron en la Reforma Energética para hacer menos competitiva a CFE es que se fragmentó en 6 empresas subsidiarias que a la larga provocará su debilitamiento. Se fragmentó la división de CFE de comercialización, una parte quedó en EPS Distribución y la otra en EPS Suministro Básico, provocando pérdidas económicas porque se entorpece la cobranza y la recuperación de las pérdidas de energía. Se creó la Filial CFE Calificados, para vender electricidad a los grandes consumidores, pero no dispone de electricidad por lo que termina siendo un intermediario para comprar electricidad a privados para vender también a privados. El esquema de contrato legado que se le impuso a CFE (entre CFE generación y CFE suministro Básico) con precios que no permiten recuperar los costos reales de las centrales eléctricas de CFE. Además, se impuso un sistema de precios que solo considera el costo variable (costo de combustible) y no se incluye los costos fijos (costos de inversión y financiamiento), lo cual provoca que las centrales de CFE no sean despachadas.

La nueva Iniciativa de Reforma Eléctrica del ejecutivo pretende poner orden, terminar con la simulación y corregir las irregularidades antes mencionadas. Por eso ha surgido un encarnizado debate en contra de esa propuesta que pretende acabar con este esquema opaco de Autoabasto, debate liderado principalmente por la COPARMEX (la voz de las empresas), en el que amenazan que si se aprueba la nueva reforma, ocurrirán apagones y se incrementará el precio de la electricidad. Es evidente el terror que tienen las empresas integradas en sociedades de Autoabasto porque sus permisos serán revocados y tendrán que pagar los costos reales por la electricidad que consumen.

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Ejemplo de soberanía: Legado en Materia Energética

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Manuel Rodríguez González

www.manuelrodriguez.mx

México es el único país que tuvo la capacidad de contener el alza de los precios de las energías durante la mayor crisis energética de toda la historia

Uno de los mayores legados en materia energética del recién concluido gobierno de Andrés Manuel López Obrador, es haber colocado a México como ejemplo de soberanía y seguridad energética, al ser el único país que tuvo la capacidad de contener el alza de los precios de las energías, durante la mayor crisis energética de toda la historia. 

Esta crisis detonada en 2020 por la paralización de las cadenas de suministro y el confinamiento de la humanidad, como consecuencia de la pandemia del Covid-19; pulverizó la demanda al pasar de los 100 millones de barriles diarios hasta los 25 millones; el 20 de abril de ese año, fue el día más negro de la historia del petróleo, al cotizarse en números negativos.  

La recuperación de los precios fue igual de vertiginosa, en 2022 con la guerra de Ucrania la crisis se recrudeció con un matiz alcista; las consecuencias se vivieron principalmente en la Comunidad Europea por el recorte del suministro del gas ruso.

Ante este entorno global lleno de incertidumbre por los conflictos bélico de Europa del Este y Medio Oriente, la lección es contundente: la mano invisible del mercado no tiene la capacidad y mucho menos la responsabilidad de suministrar y atender las necesidades energéticas ante situaciones de crisis. 

Esto quedo constatado por el caso de España, donde en 2020 la cotización promedio de la electricidad fue de 34 euros por megavatio-hora (MWh), en agosto de 2022 alcanzó sus máximos históricos registrando precios por arriba de los 500 euros; y en Alemania, en ese mismo mes, se registraron precios que llegaron a oscilar entre los 840 y 1000 euros por MWh, condenando a muchas familias a vivir en la obscuridad y quiebra de su economía.

La Agencia Internacional de la Energía en su Reporte de Eficiencia Energética 2022, al respecto, señalo que “Los altos precios de los combustibles fósiles están provocando una crisis del costo de vida, empeoramiento de la pobreza energética y la salud pública”, y puso a México como un ejemplo de soberanía y seguridad energética, al ser el único país miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en contener el alza de los precios de energía en 2022; mientras que  los Países Bajos, tuvieron un aumento del 100% con respecto al año previo, Inglaterra 59%, Unión Europea 39% y Estados Unidos 18%, mientras que México garantizo el suministro de energía y combustible con precios por debajo de la inflación.

La Comisión de Energía durante la LXV Legislatura, que tuve el honor de presidir, respaldo y coadyuvo con esta política energética, que, al otorgar el servicio de energía como un Derecho Humano, antepuso el interés púbico sobre el privado.  

La presidenta Claudia Sheinbaum, ha asumido el mismo compromiso de que: “No van a regresar los gasolinazos, no habrá aumento a las tarifas eléctricas, ni a los precios del gas doméstico, por encima de la inflación”.

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Cambios constitucionales: Reforma Energética 2024 ¿Favorece a México?

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La energía y en particular la electricidad, es insumo vital del cual depende el crecimiento en lo económico, social y en la calidad de vida de la población

Eduardo Olivares Pérez, Ph.D. Consultor.

[email protected]

El 10 de octubre de 2024, la Cámara de Diputados aprobó una iniciativa de decreto que modifica los artículos 25, 27 y 28 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, relacionada con las áreas y empresas estratégicas, conocida como la reforma energética 2024. Los senadores avalaron con 86 votos a favor, 39 en contra y una abstención, la reforma para dejar de considerar empresas productivas del Estado a Pemex y a la CFE. Esta reforma constitucional, propuesta por el expresidente Andrés Manuel López Obrador revierte parcialmente la reforma energética del Gobierno de Enrique Peña Nieto que abrió el sector a la inversión privada y puso a Pemex y CFE a competir con los particulares. Los principales cambios constitucionales son: En el Artículo 25 se señala que las empresas productivas del Estado volverán a ser empresas públicas del gobierno.

En el Artículo 27 se establece que no se otorgarán concesiones para la explotación del litio y se establece que, en la industria eléctrica, los particulares no podrán tener prioridad sobre las empresas públicas. Asimismo, el Estado deberá garantizar el acceso continuo a la electricidad a precios bajos. Se elimina la posibilidad de que el Estado firme contratos con particulares para la transmisión y distribución de energía.

En el Artículo 28 se estipula que las funciones exclusivas del Estado, como la explotación del litio, el servicio de internet estatal y las actividades de las empresas públicas, no se considerarán monopolios. Además, el sistema eléctrico nacional deberá garantizar la autosuficiencia energética y suministrar electricidad al menor costo posible predominantemente sin fines de lucro, priorizando la seguridad y soberanía del país. Los servicios ferroviarios de pasajeros y carga se incluyen como áreas clave para el desarrollo nacional, y se introduce la figura de asignaciones para la comunicación satelital y el transporte ferroviario.

En cuanto al régimen transitorio el segundo artículo transitorio establece un plazo de 180 días a partir de la entrada en vigor de la reforma para ajustar las leyes secundarias a las nuevas disposiciones constitucionales. El tercer artículo transitorio deroga las disposiciones de la reforma energética de 2013 que contradigan este nuevo decreto. En cuanto se tenga constancia que al menos 17 legislaturas la hayan aprobado, será publicada en el Diario Oficial de la Federación para su entrada en vigor.

¿Esta reforma energética favorece a México? Aunque aún es temprano para afirmar o negar categóricamente esto, lo deseable es que sea positiva para el país. ¿Cuándo sabremos el impacto y repercusiones? Cuando se emitan las leyes secundarias. Esto es; se publiquen las leyes y reglamentos correspondientes que definirán el alcance, estructura y operatividad del sector. En otras entregas he referido que la expansión de la infraestructura energética del país requiere de ingentes cantidades de dinero. El Estado por sí solo difícilmente podría hacer frente a tan colosal reto técnico y financiero. Se espera que se respete, e incluso se fomente, la participación del sector privado para mantener un esquema mixto Estado-Privados en el sector energético mexicano con la debida certidumbre jurídica a dichas inversiones.

El incremento de la dependencia energética y los conflictos de carácter geoestratégico ligados a productos energéticos han intensificado la necesidad de reconstruir los modelos energéticos actuales. En ocasión pasada la presidente de la Comisión Europea Ursula von der Leyen, realizó una declaración que sorprendió a propios y extraños: “Los precios de la electricidad que se disparan ahora están exponiendo las limitaciones de nuestro diseño de mercado actual. Fue desarrollado para diferentes circunstancias. Por eso ahora estamos trabajando en una intervención de emergencia y una reforma estructural del mercado eléctrico.”

¿Por qué se está considerando actualmente la intervención gubernamental en los sectores energéticos en países del primer mundo? Porque los modelos de libre mercado en el sector energético, especialmente en situaciones de crisis, han demostrado ser imperfectos. De la disponibilidad de energía depende el desarrollo económico y social y la calidad de vida de la población de toda nación. Por esta razón la energía, la independencia energética, la seguridad energética, es un asunto de seguridad nacional. Los gobiernos necesitan asegurarse que en lo energético el mercado no lleve al sector y a la población a extremos fuera de toda proporción en precios y disponibilidad poniendo en riesgo el desarrollo, la estabilidad y la calidad de vida. Bajo esta premisa en el contexto y coyunturas que prevalecen en la actualidad varios gobiernos están apurados en reconstruir sus sectores y mercados eléctricos. Todo lo anterior se traduce en la necesidad de realizar reformas energéticas. El mundo no puede, no debe, arriesgarse a que los mercados controlen unilateralmente los precios y disponibilidad a libre arbitrio, en especial bajo esquemas de especulación o coyunturas –crisis reales o provocadas– con la finalidad de maximizar las ganancias. Lo que están urgidos por hacer Alemania, Reino Unido, Francia, entre otros en medio de las crisis, lo está intentando el gobierno mexicano con esta reforma. 

La necesidad de electricidad seguirá en aumento. El tema de combustibles fósiles se complica cada vez más. Las energías renovables con la tecnología disponible en la actualidad no pueden resolver completamente el suministro de energía requerido ni la descarbonización del sector en condiciones técnico-económicas viables. Es imperioso incentivar la innovación, preferentemente disruptiva, que permita generar, gestionar y consumir la energía de manera más eficiente, limpia y económica.

Si el sector eléctrico vuelve a estar bajo la rectoría del Estado vía la CFE, no se va a acabar el mundo, no se vendrá el caos en el suministro de energía ni toda la generación será con combustóleo o carbón como lo han anunciado algunos agoreros. Por el contrario, la CFE al ser fragmentada con la reforma de 2013 se trastocó su cadena de valor y en consecuencia se vieron vulneradas sus capacidades y eficiencia operativa y administrativa. Al unificar y fortalecer a la CFE se espera retome su papel protagónico en el sector eléctrico nacional en beneficio de la población. Para esto se requiere de buen juicio, sensatez, objetividad, en la redacción de las leyes y reglamentos que han de ser promulgados. En el caso de Pemex, por su naturaleza y contexto, se percibe más complicada esta tarea.

Es tiempo de dejar el dogma, el encono, la confrontación virulenta y estéril de uno y otro lado. Que el bien común, el interés nacional, esté por encima de intereses particulares o de grupo. La energía y en particular la electricidad, es insumo vital del cual depende el crecimiento en lo económico, social y en la calidad de vida de la población. Apremia lograr consensos y sinergia entre los actores directos e indirectos del sector: gobierno, iniciativa privada, organismos autónomos, academia, sociedad, para conducir a nuestros países y mundo hacia una condición energética más segura, eficiente y sustentable. De ello depende en buena medida nuestro futuro.

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El objetivo, reforma Energética, el retraso del futuro

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Las reformas a la política energética no son un simple hecho de cambios en papel, al otorgar a las empresas del estado un poder en su conjunto

Ramses Pech
Grupo Caravia – Grupo Pech Arquitectos

Las reformas a la política energética no son un simple hecho de cambios en papel, al otorgar a las empresas del estado un poder en su conjunto, y el colocar en el discurso, el poder de alcanzar la soberanía, independencia y autosuficiencia.

¿Cuál fue el objetivo? Dado que las empresas estatales carecen de su propia tecnología, y dependen de otros para poder integrarse en el mercado energético, y de esta forma ser México, independiente del mundo. ¿Podrá lograr? Los cambios en la reforma por el poder legislativo, dejó en claro dos cosas:

1. No tiene idea de la transición energética.

2. Auto-chamaquearon a México, ante sus socios comerciales del TMEC.

Se deriva de las siguientes observaciones que deben ser consideradas en el corto a mediano plazo por aquellos individuos que llevan a cabo la política pública de este país en el transcurso del sexenio y el próximo, ante los cambios constitucionales efectuados.

a) Transición energética. La eliminación que la nación era responsable de su realización; y que esta utilice las energías primarias de manera adecuada, para tener un mejor aprovechamiento, fueron enviados estos conceptos al bote de la basura. ¿Quién es el encargado de realizar esto?; y si en el dado caso es asignado a una secretaria, o empresa estatal, esto quiere indicar que no darán presupuesto para realizarlo.

b) Los legisladores en su totalidad, sin excepción solo hablaron de transición energética, referenciada a la forma de generar la electricidad con combustibles fósiles o energías renovables (incluidas las limpias), pero ninguno, cuando pasaron al púlpito para expresar su posicionamiento, no hablaron de la forma del dejar en manera paulatina, la utilización de combustibles fósiles. Entre los que se encuentran el gas natural, el cual es utilizado para generar más del 60 % de la electricidad en nuestro, país. El carbón utilizado para tomar su poder calorífico en algunas industrias, y en un 4 % para generar electricidad del total. Finalmente, el petróleo crudo y sus derivados; tales como las gasolinas, diésel, turbosina, gas licuado de petróleo, coque, combustóleo, entre los más utilizados en la cotidianidad de las actividades de la sociedad, y que son los que más gases de efecto invernadero producen, y que provienen principalmente del transporte que tiene que quemar para mover motores.

c) No, hay un plan de largo plazo de transición energética constitucional, y de políticas públicas reales del cómo debemos de llegar en el futuro. México necesita tecnología de otros países y que solo podemos obtenerla de tratados comerciales que tenemos con ciertos países.

d) Es absurdo considerar, y utilizar como discurso en el poder legislativo, que podemos dejar el uso de la gasolina y el utilizar carro eléctrico, si no existen las condiciones actuales. Sin considerar los híbridos, y los cuales tienen escape, y producen combustión, al seguir usando gasolina para su movilidad. Tengamos en cuenta que en México existen aproximadamente más de 38 millones de automóviles, y de los cuales del tipo eléctrico existen no más de 45 mil que circulan en la actualidad. Para poder llegar a tener carros eléctricos con las políticas actuales sexenales, y donde cada vez que llega una nueva administración, cambia el sector energético, estaremos teniendo carros en nuestro país circulando en plenitud del tipo eléctrico hasta él sigo XXII, y dejaremos de usar a los combustibles fósiles casi a finales de este siglo.

e) Las empresas PEMEX, y CFE; al pasar de nuevo a ser estatales, el cambio causa incertidumbre, por dejar de estar bajo la ley mercantil. Ahora tendrán toda la infraestructura del gobierno, para hacer frente ante cualquier desavenencia con una persona física o moral, que haya realizado algún contrato o transacción comercial. Eso beneficia a la empresa, debido a qué hora tiene el respaldo directo del gobierno, y no como antes que dependía de la SHCP, en cuánto podría ser ayudado.

f) Los legisladores han auto-chamaqueado a México debido a la implementación de los cambios correspondientes al sector energético, previo a la ejecución de la evaluación del TMEC en el año 2026. ¿Cuál era la prisa de hacer estos cambios? En realidad, existe una estrategia alineada entre lo político y el ámbito económico.

g) El TMEC fue firmado bajo políticas públicas que existían en su momento, en 2020; y que fueron el detonante en medida para su firma. La cual contenía normatividades, regulaciones, y leyes, que podían mantener una armonía con las inversiones privadas. Dado que México es el exportador principal a los Estados Unidos, y este socio comercial, es el que más invierte en nuestro país. Se debe tener en cuenta lo siguiente ante las modificaciones realizadas y pretendidas:

1. Revisará el Capítulo de Monopólico de empresas del estado, y cuyo objetivo, ver que no afecten a los inversionistas en los diferentes mercados. También es importante señalar que la CFE tiene el control de más del 75 % de la electricidad generada, y no debe confundirse, con el 54 %, que se refiere a la capacidad instalada. El mercado de generación de electricidad no se centra en cuántas plantas instaladas, si no en cuánto produce, y en cuanto a tu eficiencia operativa para despachar en el mercado. Recordemos que el único que puede vender la electricidad a usuarios domésticos es la CFE. PEMEX carece de competencia en la extracción y producción de crudo o gas natural. Este mercado no es el dónde los privados compiten, sino más bien en la venta o distribución de combustibles, donde la empresa estatal más del 75% de sus ingresos se deriva de esta actividad.

2. La integración de los órganos reguladores en la SENER podría generar un conflicto de interés y generar desavenencias en el acuerdo. Por ejemplo, podemos tomar a la comisión reguladora de energía, cuyo objetivo es brindar permisos para el mercado eléctrico y de hidrocarburos. La secretaria ostenta una silla en el consejo de CFE y PEMEX, y que al tener información del mercado, podría sugerir a la CRE, no dar el permiso a una empresa que pudiera hacer competencia a PEMEX.

3. Habrá ciertos cambios de forma, y ejecución, ante los cambios. Al no ser las mismas condiciones y términos firmados en 2020. Las negociaciones serán ríspidas, y veremos quién cede, y qué tipo condicionantes surgirán de esto. Cambios hechos antes de tiempo. Tengamos en cuenta que gane Donald Trump o Kamala Harris, cuando las cuestiones económicas y estrategias han sido afectadas, ambos partidos se unen y enfrentan a aquellos que afectan sus intereses al país. México ofrece terrenos, mano de obra barata y cercanía a este país para ensamblar su tecnología.

h) El mayor impacto se suscitará en forma indirecta en la población. Dado que ahora PEMEX y CFE deben incrementar en mayor medida el presupuesto. Debido a que regresaremos a la forma de contratación como era hasta antes de la reforma energética; ambas empresas estarán en desventajas ante el posible incremento de precios unitarios, al tener un mayor costo de financiamiento, y ligado a una prima de riesgo en el dinero, ante los tiempos en los pagos a proveedores, y descuentos solicitados. Además de una posible mayor incorporación de corrupción dentro de ambas empresas.

i) Al dar un mayor presupuesto algunos programas sociales, deberán ser reducidos o simplemente, habrá un mayor déficit y que el resultado es directamente proporcional para incremento de la deuda. En México, nuestro poder legislativo y ejecutivo carecen de una política pública a largo plazo, debido a que todo el ser humano que llega a administrar el país, se encuentra en la tentación de dejar su relevancia, y la cual, es olvidada al día siguiente de abandonar el cargo.

El presupuesto del 2025, ¿confirmará nuestro analfabetismo energético?, el dado caso que el gasto programado esté destinado en un 70 % de desarrollo social, y esto dejaría, al económico lacerado, a donde se encuentra el gasto programado de la energía, y por ende no habrá transición energética con cimientos genuinos de la nación.

Los sabios esparcen ciencia; más no así el corazón de los necios.

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