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Opinión

Regulación del sector y mercado eléctrico en México

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El sector eléctrico, a diferencia de los combustibles fósiles, tiene un promisorio futuro. El mercado tiene garantizados los clientes actuales y futuros

 

Eduardo Olivares Pérez

Ph.D. Consultor

[email protected]

 

La iniciativa de Reforma Eléctrica 2021 presentada por el Ejecutivo ha sido, es y será un tema candente en redes sociales y medios de comunicación por lo menos hasta su votación y aprobación. Lamentablemente la infodemia y la polarización impiden que la sociedad perciba con claridad la importancia de la misma. Por el lado de los opositores a ultranza de la iniciativa, de manera simplista señalan que es una reforma contaminante. Soslayan que de la capacidad de generación privada existente, 60% es con combustibles fósiles (26,234 MW), y que en términos de aportación llega al 80% de generación fósil. Afirmar que la generación privada es predominantemente limpia es una falacia. La participación con renovables en condiciones actuales es complicada por cuestiones técnico-económicas, sin dejar de mencionarse que en los casos de las centrales eólicas y solares en operación, la inmensa mayoría no cuentan con mitigación de intermitencia ni de su carencia de inercia rotatoria, lo cual limita su participación en un sistema eléctrico interconectado. Por el lado gubernamental, entre la gran cantidad de boletines y comunicados emitidos dando respuesta a los opositores a la iniciativa, en algunos textos se han considerado datos y argumentos con imprecisiones y diferencias con respecto a otras publicaciones oficiales previas.

En medio de tanto ruido mediático muchos mexicanos se preguntan si la iniciativa le beneficia o no a la sociedad y al país. La conveniencia de que se apruebe la iniciativa de reforma constitucional versa en dos aspectos fundamentales. El primero es recomponer la operación del sector, ya que derivado de leyes y reglamentos promulgados a modo en el pasado, se confirieron ventajas económicas desmedidas a empresas transnacionales en detrimento del país. No está mal que el sector privado invierta. Al contrario, es conveniente su participación. El Estado por sí solo difícilmente podría hacer frente al mayúsculo reto financiero que representa expandir el sistema eléctrico nacional. Pero la participación privada debe darse dentro de lo ético y razonable. Bien haría la justicia en llamar a cuentas a quienes orquestaron componendas en la reforma energética de 2013 y sancionar de manera ejemplar las conductas ilícitas probadas. La otra, igual o más importante, es asegurar el control de la regulación del sector y mercado eléctrico en beneficio del interés público. Me auxiliaré con una analogía -vivencia personal-, para explicar este punto relevante. Durante la tercera ola de COVID19 en México, varios de mis familiares se contagiaron. Afortunadamente la mayoría sin mayores complicaciones. En el caso de una tía, ella sí enfermó de gravedad. Estuve apoyando de cerca en el proceso de procurar atención médica adecuada y también en la tarea de conseguir diariamente tanques de oxígeno medicinal. El oxígeno lo conseguía en otra ciudad directamente con un par de marcas que distribuyen el producto en la región. El contenido de un tanque de nueve metros cúbicos me costaba en una marca novecientos pesos y con otra un mil cien pesos. Eso implicaba conseguir previamente los tanques (recipientes), suscribir contratos de arrendamiento, realizar el traslado entre ciudades, hacer largas y tardadas filas para acceder al canje de tanques vacíos por llenos dentro de los horarios y días de atención al público. Un quehacer un tanto complicado y estresante pero al fin de cuentas nada de otro mundo. El caso es que en el mercado regional y local, comercialmente el costo del contenido de un tanque de nueve metros cúbicos variaba enormemente. Algunos proveedores; clínicas, personas físicas y morales, lo ofertaban en cuatro, seis, ocho, diez, doce, y hasta catorce mil pesos por el contenido de un tanque a quien estuviera necesitado y desesperado por disponer de oxígeno para un ser querido enfermo, ya que por su condición le era indispensable el oxígeno suplementario para sobrevivir. Este es un ejemplo crudo y real de distorsión de la ley de la oferta y la demanda en un mercado sin adecuada regulación. En días de alta demanda o de presunta escasez del vital insumo por cualquier motivo, los precios se disparaban sin pudor. Los acaparadores procuraban con argucias hacer acopio para imponer sus precios y condiciones sin ningún asomo de humanidad y empatía. Aunque sorprenda, algo parecido es lo que sucede en los mercados eléctricos deficientemente regulados, sea por omisiones, incompetencia, o por componendas dolosas para favorecer a ciertos proveedores en perjuicio de clientes y sociedad. Recientemente el diario estadounidense Wall Street Journal, publicó que el presidente Biden pidió a la Comisión Federal de Comercio de su país (FTC) investigara si las empresas de petróleo y gas estaban coludiéndose con conductas ilegales para mantener indebidamente altos los precios de la gasolina. El caso de ENRON en California en el pasado, debe ser un recordatorio de que un mercado puede degenerar en especulación y fraude. A finales del año 2000 la poderosa compañía norteamericana ENRON dolosamente manipuló el mercado eléctrico provocando crisis artificiales de generación y demanda –que incluyó cortes y restricciones en el suministro de electricidad- con el objeto de incrementar los precios a niveles inimaginables en perjuicio de los consumidores y de la economía. Al verse descubiertos, intentaron justificarse con el argumento de que esa era una práctica común de los participantes en los mercados eléctricos. Los críticos dirán que en México ya existe regulación vía la Comisión Reguladora de Energía (CRE), pero esta regula con leyes y reglamentos elaborados a modo, tendenciosamente, y los beneficiados repetidamente se han negado a revisar y negociar esas condiciones de privilegio económico extremo (se han amparado). A este paso –en caso de proseguir el sector como está-, la CFE quedaría más pronto que tarde disminuida y dejaría de ser un contrapeso de las empresas transnacionales en cuanto a capacidad y despacho de generación al sistema eléctrico nacional.

¿Cómo evitar las distorsiones de un mercado eléctrico? Con una adecuada y objetiva regulación a cargo del Estado que garantice prevalezca el interés público. Es decir, asegurar que no se llegue a dar especulación, manipulación, que busque brindar beneficios excesivos (lucro) en perjuicio de los consumidores, del sector y la sociedad, además de garantizar la disponibilidad de energía eléctrica para el desarrollo del país. Esto incluye la búsqueda del menor precio posible en equilibrio con las variables y factores que intervienen en el sistema eléctrico. Me refiero a generación base, punta, potencia y energía, expansión de la infraestructura, entre otros aspectos. Algunas renovables como la eólica y solar aparentemente son las más baratas, pero si se les considerara almacenamiento masivo para mitigar la intermitencia (para acumular y despachar en otros horarios así como dar tiempo para que entren en operación otras centrales convencionales en caso de intermitencia) y para variaciones de frecuencia (alta potencia), todo ello para poder participar sin vulnerar la confiabilidad de los sistemas eléctricos interconectados, eso incrementa enormemente sus costos igualando e incluso superando otros tipos de generación caras. En cuestión de infraestructura, que se pueda concertar el crecimiento del sector tomando en cuenta la disponibilidad (suficiencia) -presente y futura-, en condiciones de calidad (parámetros eléctricos de referencia, continuidad y confiabilidad del sistema), bajo criterios de sustentabilidad (minimizar la afectación al medio ambiente). Nunca debemos de perder de vista que de todo esto depende el desarrollo económico y social de cualquier nación y en consecuencia la calidad de vida de su población. La energía es un tema vital y estratégico, en este caso justificadamente sí es un asunto de seguridad nacional.

Por otra parte, es deseable que exista competencia, porque la sana competencia en cualquier sector, incluyendo el eléctrico, crea presión sobre las compañías para bajar costos, mejorar calidad y servicio, y crear nuevos productos y procesos. Para lograr una competencia justa que brinde esos beneficios, se requiere de una regulación juiciosa y transparente. Si eso no se dio en la reforma de 2013, esta nueva iniciativa debe dar espacio a la competencia pero ahora sí dentro de un marco justo. Otro tema de interés es que se incentive aún más la innovación en la búsqueda de maneras más eficientes, limpias y baratas de generar, gestionar y consumir la energía eléctrica con una orientación y premura hacia una transición energética real y efectiva. El sector eléctrico, a diferencia de los combustibles fósiles, tiene un promisorio futuro. Infinidad de aparatos, dispositivos, incluidos vehículos, progresivamente en mayor número, operarán con electricidad. Al darse una demanda creciente, se asegura el consumo y por ende ventas y facturación. El mercado eléctrico tiene garantizados los clientes actuales y futuros. Es importante que este mercado opere y crezca en condiciones adecuadas en todos los sentidos.

Es posible que en el análisis, debate y negociaciones de la iniciativa presentada, pudieran darse algunas modificaciones a la misma. En caso de que así sucediera, ojalá sean para perfeccionarla manteniendo el espíritu original de recomponer lo que lo amerita, y de asegurar la rectoría del Estado en la regulación del sector y mercado eléctrico en beneficio del interés público. En otras palabras, que se logre aprobar una iniciativa afinada en favor de todos los mexicanos.

 

 

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Opinión

Ejemplo de soberanía: Legado en Materia Energética

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Manuel Rodríguez González

www.manuelrodriguez.mx

México es el único país que tuvo la capacidad de contener el alza de los precios de las energías durante la mayor crisis energética de toda la historia

Uno de los mayores legados en materia energética del recién concluido gobierno de Andrés Manuel López Obrador, es haber colocado a México como ejemplo de soberanía y seguridad energética, al ser el único país que tuvo la capacidad de contener el alza de los precios de las energías, durante la mayor crisis energética de toda la historia. 

Esta crisis detonada en 2020 por la paralización de las cadenas de suministro y el confinamiento de la humanidad, como consecuencia de la pandemia del Covid-19; pulverizó la demanda al pasar de los 100 millones de barriles diarios hasta los 25 millones; el 20 de abril de ese año, fue el día más negro de la historia del petróleo, al cotizarse en números negativos.  

La recuperación de los precios fue igual de vertiginosa, en 2022 con la guerra de Ucrania la crisis se recrudeció con un matiz alcista; las consecuencias se vivieron principalmente en la Comunidad Europea por el recorte del suministro del gas ruso.

Ante este entorno global lleno de incertidumbre por los conflictos bélico de Europa del Este y Medio Oriente, la lección es contundente: la mano invisible del mercado no tiene la capacidad y mucho menos la responsabilidad de suministrar y atender las necesidades energéticas ante situaciones de crisis. 

Esto quedo constatado por el caso de España, donde en 2020 la cotización promedio de la electricidad fue de 34 euros por megavatio-hora (MWh), en agosto de 2022 alcanzó sus máximos históricos registrando precios por arriba de los 500 euros; y en Alemania, en ese mismo mes, se registraron precios que llegaron a oscilar entre los 840 y 1000 euros por MWh, condenando a muchas familias a vivir en la obscuridad y quiebra de su economía.

La Agencia Internacional de la Energía en su Reporte de Eficiencia Energética 2022, al respecto, señalo que “Los altos precios de los combustibles fósiles están provocando una crisis del costo de vida, empeoramiento de la pobreza energética y la salud pública”, y puso a México como un ejemplo de soberanía y seguridad energética, al ser el único país miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en contener el alza de los precios de energía en 2022; mientras que  los Países Bajos, tuvieron un aumento del 100% con respecto al año previo, Inglaterra 59%, Unión Europea 39% y Estados Unidos 18%, mientras que México garantizo el suministro de energía y combustible con precios por debajo de la inflación.

La Comisión de Energía durante la LXV Legislatura, que tuve el honor de presidir, respaldo y coadyuvo con esta política energética, que, al otorgar el servicio de energía como un Derecho Humano, antepuso el interés púbico sobre el privado.  

La presidenta Claudia Sheinbaum, ha asumido el mismo compromiso de que: “No van a regresar los gasolinazos, no habrá aumento a las tarifas eléctricas, ni a los precios del gas doméstico, por encima de la inflación”.

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Cambios constitucionales: Reforma Energética 2024 ¿Favorece a México?

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La energía y en particular la electricidad, es insumo vital del cual depende el crecimiento en lo económico, social y en la calidad de vida de la población

Eduardo Olivares Pérez, Ph.D. Consultor.

[email protected]

El 10 de octubre de 2024, la Cámara de Diputados aprobó una iniciativa de decreto que modifica los artículos 25, 27 y 28 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, relacionada con las áreas y empresas estratégicas, conocida como la reforma energética 2024. Los senadores avalaron con 86 votos a favor, 39 en contra y una abstención, la reforma para dejar de considerar empresas productivas del Estado a Pemex y a la CFE. Esta reforma constitucional, propuesta por el expresidente Andrés Manuel López Obrador revierte parcialmente la reforma energética del Gobierno de Enrique Peña Nieto que abrió el sector a la inversión privada y puso a Pemex y CFE a competir con los particulares. Los principales cambios constitucionales son: En el Artículo 25 se señala que las empresas productivas del Estado volverán a ser empresas públicas del gobierno.

En el Artículo 27 se establece que no se otorgarán concesiones para la explotación del litio y se establece que, en la industria eléctrica, los particulares no podrán tener prioridad sobre las empresas públicas. Asimismo, el Estado deberá garantizar el acceso continuo a la electricidad a precios bajos. Se elimina la posibilidad de que el Estado firme contratos con particulares para la transmisión y distribución de energía.

En el Artículo 28 se estipula que las funciones exclusivas del Estado, como la explotación del litio, el servicio de internet estatal y las actividades de las empresas públicas, no se considerarán monopolios. Además, el sistema eléctrico nacional deberá garantizar la autosuficiencia energética y suministrar electricidad al menor costo posible predominantemente sin fines de lucro, priorizando la seguridad y soberanía del país. Los servicios ferroviarios de pasajeros y carga se incluyen como áreas clave para el desarrollo nacional, y se introduce la figura de asignaciones para la comunicación satelital y el transporte ferroviario.

En cuanto al régimen transitorio el segundo artículo transitorio establece un plazo de 180 días a partir de la entrada en vigor de la reforma para ajustar las leyes secundarias a las nuevas disposiciones constitucionales. El tercer artículo transitorio deroga las disposiciones de la reforma energética de 2013 que contradigan este nuevo decreto. En cuanto se tenga constancia que al menos 17 legislaturas la hayan aprobado, será publicada en el Diario Oficial de la Federación para su entrada en vigor.

¿Esta reforma energética favorece a México? Aunque aún es temprano para afirmar o negar categóricamente esto, lo deseable es que sea positiva para el país. ¿Cuándo sabremos el impacto y repercusiones? Cuando se emitan las leyes secundarias. Esto es; se publiquen las leyes y reglamentos correspondientes que definirán el alcance, estructura y operatividad del sector. En otras entregas he referido que la expansión de la infraestructura energética del país requiere de ingentes cantidades de dinero. El Estado por sí solo difícilmente podría hacer frente a tan colosal reto técnico y financiero. Se espera que se respete, e incluso se fomente, la participación del sector privado para mantener un esquema mixto Estado-Privados en el sector energético mexicano con la debida certidumbre jurídica a dichas inversiones.

El incremento de la dependencia energética y los conflictos de carácter geoestratégico ligados a productos energéticos han intensificado la necesidad de reconstruir los modelos energéticos actuales. En ocasión pasada la presidente de la Comisión Europea Ursula von der Leyen, realizó una declaración que sorprendió a propios y extraños: “Los precios de la electricidad que se disparan ahora están exponiendo las limitaciones de nuestro diseño de mercado actual. Fue desarrollado para diferentes circunstancias. Por eso ahora estamos trabajando en una intervención de emergencia y una reforma estructural del mercado eléctrico.”

¿Por qué se está considerando actualmente la intervención gubernamental en los sectores energéticos en países del primer mundo? Porque los modelos de libre mercado en el sector energético, especialmente en situaciones de crisis, han demostrado ser imperfectos. De la disponibilidad de energía depende el desarrollo económico y social y la calidad de vida de la población de toda nación. Por esta razón la energía, la independencia energética, la seguridad energética, es un asunto de seguridad nacional. Los gobiernos necesitan asegurarse que en lo energético el mercado no lleve al sector y a la población a extremos fuera de toda proporción en precios y disponibilidad poniendo en riesgo el desarrollo, la estabilidad y la calidad de vida. Bajo esta premisa en el contexto y coyunturas que prevalecen en la actualidad varios gobiernos están apurados en reconstruir sus sectores y mercados eléctricos. Todo lo anterior se traduce en la necesidad de realizar reformas energéticas. El mundo no puede, no debe, arriesgarse a que los mercados controlen unilateralmente los precios y disponibilidad a libre arbitrio, en especial bajo esquemas de especulación o coyunturas –crisis reales o provocadas– con la finalidad de maximizar las ganancias. Lo que están urgidos por hacer Alemania, Reino Unido, Francia, entre otros en medio de las crisis, lo está intentando el gobierno mexicano con esta reforma. 

La necesidad de electricidad seguirá en aumento. El tema de combustibles fósiles se complica cada vez más. Las energías renovables con la tecnología disponible en la actualidad no pueden resolver completamente el suministro de energía requerido ni la descarbonización del sector en condiciones técnico-económicas viables. Es imperioso incentivar la innovación, preferentemente disruptiva, que permita generar, gestionar y consumir la energía de manera más eficiente, limpia y económica.

Si el sector eléctrico vuelve a estar bajo la rectoría del Estado vía la CFE, no se va a acabar el mundo, no se vendrá el caos en el suministro de energía ni toda la generación será con combustóleo o carbón como lo han anunciado algunos agoreros. Por el contrario, la CFE al ser fragmentada con la reforma de 2013 se trastocó su cadena de valor y en consecuencia se vieron vulneradas sus capacidades y eficiencia operativa y administrativa. Al unificar y fortalecer a la CFE se espera retome su papel protagónico en el sector eléctrico nacional en beneficio de la población. Para esto se requiere de buen juicio, sensatez, objetividad, en la redacción de las leyes y reglamentos que han de ser promulgados. En el caso de Pemex, por su naturaleza y contexto, se percibe más complicada esta tarea.

Es tiempo de dejar el dogma, el encono, la confrontación virulenta y estéril de uno y otro lado. Que el bien común, el interés nacional, esté por encima de intereses particulares o de grupo. La energía y en particular la electricidad, es insumo vital del cual depende el crecimiento en lo económico, social y en la calidad de vida de la población. Apremia lograr consensos y sinergia entre los actores directos e indirectos del sector: gobierno, iniciativa privada, organismos autónomos, academia, sociedad, para conducir a nuestros países y mundo hacia una condición energética más segura, eficiente y sustentable. De ello depende en buena medida nuestro futuro.

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El objetivo, reforma Energética, el retraso del futuro

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Las reformas a la política energética no son un simple hecho de cambios en papel, al otorgar a las empresas del estado un poder en su conjunto

Ramses Pech
Grupo Caravia – Grupo Pech Arquitectos

Las reformas a la política energética no son un simple hecho de cambios en papel, al otorgar a las empresas del estado un poder en su conjunto, y el colocar en el discurso, el poder de alcanzar la soberanía, independencia y autosuficiencia.

¿Cuál fue el objetivo? Dado que las empresas estatales carecen de su propia tecnología, y dependen de otros para poder integrarse en el mercado energético, y de esta forma ser México, independiente del mundo. ¿Podrá lograr? Los cambios en la reforma por el poder legislativo, dejó en claro dos cosas:

1. No tiene idea de la transición energética.

2. Auto-chamaquearon a México, ante sus socios comerciales del TMEC.

Se deriva de las siguientes observaciones que deben ser consideradas en el corto a mediano plazo por aquellos individuos que llevan a cabo la política pública de este país en el transcurso del sexenio y el próximo, ante los cambios constitucionales efectuados.

a) Transición energética. La eliminación que la nación era responsable de su realización; y que esta utilice las energías primarias de manera adecuada, para tener un mejor aprovechamiento, fueron enviados estos conceptos al bote de la basura. ¿Quién es el encargado de realizar esto?; y si en el dado caso es asignado a una secretaria, o empresa estatal, esto quiere indicar que no darán presupuesto para realizarlo.

b) Los legisladores en su totalidad, sin excepción solo hablaron de transición energética, referenciada a la forma de generar la electricidad con combustibles fósiles o energías renovables (incluidas las limpias), pero ninguno, cuando pasaron al púlpito para expresar su posicionamiento, no hablaron de la forma del dejar en manera paulatina, la utilización de combustibles fósiles. Entre los que se encuentran el gas natural, el cual es utilizado para generar más del 60 % de la electricidad en nuestro, país. El carbón utilizado para tomar su poder calorífico en algunas industrias, y en un 4 % para generar electricidad del total. Finalmente, el petróleo crudo y sus derivados; tales como las gasolinas, diésel, turbosina, gas licuado de petróleo, coque, combustóleo, entre los más utilizados en la cotidianidad de las actividades de la sociedad, y que son los que más gases de efecto invernadero producen, y que provienen principalmente del transporte que tiene que quemar para mover motores.

c) No, hay un plan de largo plazo de transición energética constitucional, y de políticas públicas reales del cómo debemos de llegar en el futuro. México necesita tecnología de otros países y que solo podemos obtenerla de tratados comerciales que tenemos con ciertos países.

d) Es absurdo considerar, y utilizar como discurso en el poder legislativo, que podemos dejar el uso de la gasolina y el utilizar carro eléctrico, si no existen las condiciones actuales. Sin considerar los híbridos, y los cuales tienen escape, y producen combustión, al seguir usando gasolina para su movilidad. Tengamos en cuenta que en México existen aproximadamente más de 38 millones de automóviles, y de los cuales del tipo eléctrico existen no más de 45 mil que circulan en la actualidad. Para poder llegar a tener carros eléctricos con las políticas actuales sexenales, y donde cada vez que llega una nueva administración, cambia el sector energético, estaremos teniendo carros en nuestro país circulando en plenitud del tipo eléctrico hasta él sigo XXII, y dejaremos de usar a los combustibles fósiles casi a finales de este siglo.

e) Las empresas PEMEX, y CFE; al pasar de nuevo a ser estatales, el cambio causa incertidumbre, por dejar de estar bajo la ley mercantil. Ahora tendrán toda la infraestructura del gobierno, para hacer frente ante cualquier desavenencia con una persona física o moral, que haya realizado algún contrato o transacción comercial. Eso beneficia a la empresa, debido a qué hora tiene el respaldo directo del gobierno, y no como antes que dependía de la SHCP, en cuánto podría ser ayudado.

f) Los legisladores han auto-chamaqueado a México debido a la implementación de los cambios correspondientes al sector energético, previo a la ejecución de la evaluación del TMEC en el año 2026. ¿Cuál era la prisa de hacer estos cambios? En realidad, existe una estrategia alineada entre lo político y el ámbito económico.

g) El TMEC fue firmado bajo políticas públicas que existían en su momento, en 2020; y que fueron el detonante en medida para su firma. La cual contenía normatividades, regulaciones, y leyes, que podían mantener una armonía con las inversiones privadas. Dado que México es el exportador principal a los Estados Unidos, y este socio comercial, es el que más invierte en nuestro país. Se debe tener en cuenta lo siguiente ante las modificaciones realizadas y pretendidas:

1. Revisará el Capítulo de Monopólico de empresas del estado, y cuyo objetivo, ver que no afecten a los inversionistas en los diferentes mercados. También es importante señalar que la CFE tiene el control de más del 75 % de la electricidad generada, y no debe confundirse, con el 54 %, que se refiere a la capacidad instalada. El mercado de generación de electricidad no se centra en cuántas plantas instaladas, si no en cuánto produce, y en cuanto a tu eficiencia operativa para despachar en el mercado. Recordemos que el único que puede vender la electricidad a usuarios domésticos es la CFE. PEMEX carece de competencia en la extracción y producción de crudo o gas natural. Este mercado no es el dónde los privados compiten, sino más bien en la venta o distribución de combustibles, donde la empresa estatal más del 75% de sus ingresos se deriva de esta actividad.

2. La integración de los órganos reguladores en la SENER podría generar un conflicto de interés y generar desavenencias en el acuerdo. Por ejemplo, podemos tomar a la comisión reguladora de energía, cuyo objetivo es brindar permisos para el mercado eléctrico y de hidrocarburos. La secretaria ostenta una silla en el consejo de CFE y PEMEX, y que al tener información del mercado, podría sugerir a la CRE, no dar el permiso a una empresa que pudiera hacer competencia a PEMEX.

3. Habrá ciertos cambios de forma, y ejecución, ante los cambios. Al no ser las mismas condiciones y términos firmados en 2020. Las negociaciones serán ríspidas, y veremos quién cede, y qué tipo condicionantes surgirán de esto. Cambios hechos antes de tiempo. Tengamos en cuenta que gane Donald Trump o Kamala Harris, cuando las cuestiones económicas y estrategias han sido afectadas, ambos partidos se unen y enfrentan a aquellos que afectan sus intereses al país. México ofrece terrenos, mano de obra barata y cercanía a este país para ensamblar su tecnología.

h) El mayor impacto se suscitará en forma indirecta en la población. Dado que ahora PEMEX y CFE deben incrementar en mayor medida el presupuesto. Debido a que regresaremos a la forma de contratación como era hasta antes de la reforma energética; ambas empresas estarán en desventajas ante el posible incremento de precios unitarios, al tener un mayor costo de financiamiento, y ligado a una prima de riesgo en el dinero, ante los tiempos en los pagos a proveedores, y descuentos solicitados. Además de una posible mayor incorporación de corrupción dentro de ambas empresas.

i) Al dar un mayor presupuesto algunos programas sociales, deberán ser reducidos o simplemente, habrá un mayor déficit y que el resultado es directamente proporcional para incremento de la deuda. En México, nuestro poder legislativo y ejecutivo carecen de una política pública a largo plazo, debido a que todo el ser humano que llega a administrar el país, se encuentra en la tentación de dejar su relevancia, y la cual, es olvidada al día siguiente de abandonar el cargo.

El presupuesto del 2025, ¿confirmará nuestro analfabetismo energético?, el dado caso que el gasto programado esté destinado en un 70 % de desarrollo social, y esto dejaría, al económico lacerado, a donde se encuentra el gasto programado de la energía, y por ende no habrá transición energética con cimientos genuinos de la nación.

Los sabios esparcen ciencia; más no así el corazón de los necios.

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