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Energía

Renegociación de gasoductos: Destaca CFE ahorro por 4,342 mdp

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Identificaron condiciones desfavorables para la Comisión en los contratos de servicio de transporte de gas natural por ducto

 

La renegociación de contratos que realizó la Comisión Federal de Electricidad (CFE) con empresas que proveen el servicio de transporte de gas natural generó ahorros de 4 mil 342 millones de dólares a la paraestatal, informó Miguel Reyes, director de CFE Energía.

Incluso, señaló que la Auditoría Superior de la Federación (ASF) confirmó que con la renegociación, la CFE obtuvo un ahorro nominal de 4 mil 342 millones de dólares por el plazo original de los contratos, que es de 25 años.

En conferencia de prensa, el directivo comentó que la actual administración de la CFE llevó a cabo un análisis documental y financiero de los contratos de servicio de transporte de gas natural por ducto, firmados entre 2012 y 2016, donde se identificaron condiciones desfavorables para la Comisión.

Explicó que los contratos tenían una tarifa creciente para el servicio de transporte de gas natural que implicaban no mantener bajas las tarifas de electricidad, ni los costos de potencia.

Dijo que mediante la renegociación se consiguieron tarifas fijas (niveladas) a través del tiempo con una reducción de 27 por ciento respecto a las tarifas promedio de los contratos originales, así como el reintegro del monto que la CFE ya había pagado.

Destacó que se logró eliminar el riesgo de mayor endeudamiento y de dar mayores subsidios en los pagos a empresas transportistas.

“Hay más de 20 contratos de transporte, hay muchos que ya estaban funcionando, estos cinco que se han logrado renegociar, es porque no habían entrado en operación y estaban bajo una situación que se les denominó ‘caso fortuito’ fuerza mayor, estaban parados por algún tipo de problemática, fundamentalmente social o de permisos, pero que impedían terminar concluir el gasoducto”, comentó.

“Hay todavía pendientes que tenemos con la empresa TESEnergía, con la que estamos trabajando para llegar a un acuerdo”, agregó.

Miguel Reyes destacó que como parte de la renegociación se realizó la extensión del contrato por 10 años adicionales, y que de no hacerlo, la CFE hubiera tenido que recontratar estos gasoductos en el año 26, con una tarifa regulada variable en el tiempo.

Eso implicaría pagar hasta 13 mil 222 millones dólares, frente a 11 mil 178 millones de dólares que ya tiene acordado.

Con ello, la CFE evitó un pago adicional de más de 2 mil millones de dólares en valor corriente, que se traducen en ahorros de 100 millones de dólares en valor presente.

“Con los ahorros de los 25 años, se cubre 40 por ciento en valor corriente y 70 por ciento en valor presente del costo de los 10 años adicionales”, mencionó Miguel Reyes.

 

Evitaron quiebra en CFE

“De haber mantenido esas tarifas ‘no tarifas’ que eran tener que estar comprando el ducto, eran impagables para CFE, hubiera sido una quiebra para CFE”, advirtió Manuel Bartlett, director general de la CFE en el mismo evento.

Sostuvo que la renegociación no viola las normas del juego.

“Negamos enfáticamente que estemos violando las normas del juego. Hemos revisado los contratos leoninos que establecían que la CFE tenía que pagar el ducto con unas tarifas, que no son tarifas, sino el pago del ducto; y al mismo tiempo se quedaban los inversionistas con los ductos”, dijo Bartlett.

“Estamos trabajando pacíficamente con ellos. Se quedan aquí, van a ganar recursos, van a recuperar sus inversiones, pero de una manera equitativa. Estamos negociando otros contratos y otras áreas”, concluyó.

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Energía

La infraestructura que México requiere para las AI

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La infraestructura que México requiere para las AI

Querétaro concentra hoy el mayor número de centros de datos del país. Las grúas no paran, los anuncios de inversión se acumulan y los titulares hablan de un boom. Pero detrás del ruido, hay un número que lo corta todo: México opera alrededor de 279 megawatts de capacidad instalada y necesita llegar a 1,500 para ser un destino serio de inteligencia artificial. Eso es quintuplicar lo que existe hoy.

Energía, el primer muro

Sin electricidad suficiente, barata y estable, no hay centro de datos que funcione. Para las cargas de IA —entrenamiento de modelos, procesamiento masivo de datos— se requieren decenas o cientos de megawatts por campus, con suministro continuo. La Comisión Federal de Electricidad (CFE) tendría que respaldar una expansión que la industria estima en al menos 1,200 MW adicionales, con una inversión en infraestructura eléctrica de unos 8,800 millones de dólares.

El problema va más allá de los números: más de 70% de la electricidad en México sale de fuentes fósiles. Eso encarece la operación, frena cualquier argumento de sostenibilidad y aleja a empresas que ya operan bajo compromisos de carbono neto cero.

La infraestructura que México requiere para las AI también depende del agua

Las instalaciones de alta densidad computacional consumen agua en sus sistemas de enfriamiento. Querétaro y el Bajío ya cargan con presión hídrica antes de que lleguen más centros de datos. Si la expansión ocurre sin inversión proporcional en tecnologías de enfriamiento eficientes, el conflicto social no tarda.

H3: Conectividad y talento, los otros dos huecos

La demanda de ancho de banda entre centros de datos podría multiplicarse por seis en los próximos cinco años. México necesita redes de fibra óptica capaces de mover 400 a 800 gigabits por segundo por enlace, con latencias bajas entre nodos.

El talento es el cuello más silencioso. No hay suficientes ingenieros eléctricos, mecánicos ni operadores de centros de datos para construir y sostener la infraestructura proyectada. La propia industria lo reconoce: los proyectos de nearshoring tecnológico se topan con escasez de perfiles antes de que se pongan la primera piedra.

Lo que está en juego

México ya ocupa el segundo lugar en el mercado latinoamericano de centros de datos. Hay inversiones directas proyectadas por más de 9,000 millones de dólares y efectos indirectos que superan los 27,000 millones. Si la infraestructura se construye, el país podría alojar cargas de IA para el mercado estadounidense y el latinoamericano desde una posición geográfica que ningún otro país de la región tiene.

Si no se construye, esas inversiones se van a mercados con energía abundante y verde —algunos estados de Estados Unidos, Canadá, países con excedentes hidroeléctricos en Sudamérica. México se quedaría pagando los costos del boom sin capturar sus beneficios.

Lo que pide la industria

La Asociación Mexicana de Data Centers: MEXDC ha señalado de forma directa que sin un plan nacional de energía con metas claras, regulaciones que agilicen permisos de fibra y programas acelerados de formación técnica, México no consolida su posición. No como advertencia, sino como condición.

Cuarenta y tres por ciento de los nuevos centros de datos en el país tendrá que destinar su capacidad a cargas de trabajo de inteligencia artificial. Eso ya no es una proyección: es la dirección que toman los contratos y las decisiones de inversión hoy.

La pregunta no es si México quiere ser hub de IA. La pregunta es si puede armar en tiempo la cadena eléctrica, hídrica, de fibra y de talento que eso exige. Los proyectos anunciados para 2030 tienen fecha. La infraestructura, todavía no.

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Energía

Aumentan los apagones en el Sureste por el calor

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El calor que apagó al Sureste

Aumentan los apagones en el Sureste por el calor y la causa no es un evento aislado. Tabasco, Chiapas, Campeche, Yucatán y Quintana Roo registran cortes de luz que van desde horas hasta noches enteras, justo cuando las temperaturas escalan a niveles que hacen insostenible vivir sin aire acondicionado. La demanda de energía eléctrica en la región rompió máximos históricos en semanas recientes, según datos del Centro Nacional de Control de Energía (CENACE), el organismo que opera y vigila el sistema eléctrico nacional en tiempo real.

Cuando la demanda rebasa la generación disponible y ya no quedan reservas, CENACE declara emergencia operativa y aplica cortes controlados para evitar un colapso total. Eso es lo que ocurrió.

Gas, transmisión y plantas viejas: tres nudos en el mismo cable

El problema del gas en Nuevo Pemex

El Sureste depende del gas natural que alimenta ciclos combinados y cogeneraciones vinculadas a Pemex. En un episodio reciente, la Comisión Federal de Electricidad explicó que un problema técnico de alta humedad en el suministro proveniente de la central Nuevo Pemex impidió operar con normalidad. Los combustibles alternos que se activaron no alcanzaron para sostener la carga. Los apagones llegaron esa misma tarde.

La Red Nacional de Transmisión, saturada

Aunque en el papel existe capacidad instalada en otras regiones del país, las líneas que conectan esa energía con el Sureste no crecieron al ritmo de la demanda. La Red Nacional de Transmisión acumula rezagos en expansión y modernización que convierten a la región en una especie de isla eléctrica parcial: lo que no se genera localmente, difícilmente llega desde afuera cuando los corredores ya van al tope.

Plantas en mantenimiento, justo en el pico

En los periodos de calor más intenso, varias centrales entran a mantenimiento o registran fallas. La capacidad térmica vieja —combustóleo y diésel— se reserva para emergencias, pero si entra tarde o el combustible escasea, el déficit se descarga primero sobre las zonas más vulnerables. El Sureste lleva años en esa lista.

Aumentan los apagones en el Sureste por el calor y no es novedad

El patrón se repite desde hace años. El Consejo Coordinador Empresarial (CCE) y centros de análisis han advertido que detrás de los cortes hay causas estructurales: inversión insuficiente en nueva generación, retrasos regulatorios, parálisis de proyectos privados y redes sin modernizar. El sistema aprendió a operar con márgenes de reserva muy bajos, confiando en que nada saldría mal. El cambio climático y las olas de calor cada vez más intensas ya no permiten esa apuesta.

La planeación del sector priorizó que la CFE recuperara participación en la generación nacional, lo que frenó la entrada de nueva capacidad privada —sobre todo renovable— que pudo haber reducido los picos de demanda en el Sureste.

El gobierno federal atribuye los cortes al calor extraordinario y anuncia que nuevas plantas resolverán el problema en los próximos meses. Las cámaras empresariales y especialistas apuntan a un patrón más profundo: apagones ligados tanto al calor como a fallas en gasoductos y en la red de transmisión, con años de acumulación.

¿Cuántas olas de calor más aguanta una red que ya iba al límite?

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Energía

Juan Carlos Carpio es el nuevo director de PEMEX tras renuncia de Rodríguez Padilla

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Juan Carlos Carpio es el nuevo director de PEMEX

Víctor Rodríguez Padilla llegó a Petróleos Mexicanos estuvo un año y medio al frente de la empresa del Estado mexicano. La presidenta Claudia Sheinbaum aceptó finalmente su renuncia este 13 de mayo de 2026 y anunció el nombramiento en su lugar a quien conocía los números de la empresa mejor que nadie desde adentro.

Juan Carlos Carpio es el nuevo director de PEMEX

Petróleos Mexicanos (PEMEX) arranca una nueva etapa con Juan Carlos Carpio Fragoso al mando. El economista egresado de la UNAM ocupó durante alrededor de año y medio la dirección de Finanzas de la empresa, desde donde cargó con los temas de deuda, estructura financiera y proyectos de inversión. Sheinbaum lo respaldó públicamente al anunciar el nombramiento: afirmó que Carpio “conoce todos los proyectos” de la petrolera y subrayó su honestidad como criterio de designación.

Del área financiera a la dirección general

Carpio Fragoso es licenciado en economía por la UNAM y tiene una maestría en gerencia pública por el Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE). Su trayectoria en la administración pública federal arranca al menos desde 2007, según su declaración patrimonial. No tiene trayectoria directa en la industria de hidrocarburos; su especialidad viene de la gestión económica del sector público, lo que convierte este nombramiento en una apuesta por el control financiero sobre la experiencia técnica en el subsuelo.

La situación inicial ante sí

Víctor Rodríguez Padilla dejó la dirección general en un momento de presión financiera sostenida: recortes en la perspectiva crediticia, escrutinio sobre la viabilidad de la empresa y producción que no termina de repuntar. Juan Carlos Carpio es el nuevo director de PEMEX justo cuando la paraestatal necesita convencer a los mercados de que puede pagar su deuda sin asfixiar las inversiones en campo.

Sus primeras palabras al frente

En sus primeras declaraciones, Carpio prometió enfocar las actividades “100% a fortalecer a la empresa y a la consolidación de la soberanía energética del país”. También adelantó que, con autorización de Sheinbaum, buscará retomar el trabajo directo con las y los trabajadores de PEMEX en campo. Se presentó como parte del “gran equipo” del gobierno actual y agradeció la confianza depositada.

Claudia Sheinbaum y Víctor Rodríguez Padilla habían acordado desde el inicio una gestión acotada. El relevo no llegó por crisis sino por un calendario pactado, aunque el timing, en medio de semanas con turbulencia en los mercados, pone a Carpio frente a su primera prueba antes de terminar su primer mes.

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