Energía
Rocío Nahel García: ‘Soberanía energética es clave’
Apagones recientes hicieron notar al gobierno de México la importancia del dominio que el país debe tener en combustibles, dijo la secretaria de Energía
La crisis energética acontecida en días recientes hizo notar al gobierno de México la importancia de la soberanía que el país debe tener en combustibles, dijo Rocío Nahle García, titular de la Secretaría de Energía (Sener).
Durante la inauguración de una terminal de recibo, almacenamiento y entrega de productos refinados de Infraestructura Energética Nova (IEnova) en el Puerto de Veracruz, la funcionaria señaló que la actual administración federal trabaja para garantizar las transición hacia las energías renovables, pero señaló que la nación cuenta con combustibles fósiles y éstos se dejarán de utilizar hasta 2050, según prevé la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).
Después de la suspensión del suministro de gas natural que proviene de Texas, como consecuencia de una tormenta invernal, la funcionaria señaló que el gobierno de México se dio cuenta, primero, de “la interrelación que tenemos con el país vecino. Segundo, de la necesidad de resguardarnos en la seguridad y la soberanía, que hoy en lo que es el sector la estamos cuidando en el balance de combustible, en el balance de electricidad y por supuesto de gas.”
Explicó que el Gobierno actual cuida las inversiones, los combustibles, los energéticos y busca un balance adecuado de acuerdo a lo que se marca en la ley.
Apuntó que el mundo aún va a requerir combustibles fósiles, por lo que la inauguración de las instalaciones de IEnova son parte del trabajo que hace la administración federal para asegurar la movilidad durante la transición a energías limpias.
Agregó que con la terminal se garantiza el abastecimiento de combustible para los 126 millones de mexicanos, pues se suma a las 77 terminales de Petróleos Mexicanos (Pemex) y las 10 terminales privadas, por lo que el almacenamiento es suficiente para 20 días.
“Eso hemos estado haciendo en este gobierno de la República, cuidar las inversiones, cuidar los combustibles, cuidar los energéticos que hay en el país, alineado a la ley. A la ley que hoy está en México para meter un ordenamiento, que quienes inviertan en el país tengan la seguridad de que este es un gobierno serio y de que hay un adecuado balance”, agregó.
Reiteró, a nombre del presidente Andrés Manuel López Obrador, que la actual administración federal trabaja con lo público y con lo privado. “Los pasos que se dan en este gobierno son firmes, viendo hacia el interior la seguridad, pero también abiertos hacia el exterior a todo el mundo”, apuntó.
Energía
CFE niega crisis eléctrica: apagones por clima y fauna

La Comisión Federal de Electricidad (CFE) salió al paso de la ola de cuestionamientos ciudadanos e institucionales para aclarar que las interrupciones en el suministro de energía registradas en distintas regiones del país no constituyen una emergencia de carácter nacional. En un comunicado oficial, la empresa precisó que cada entidad enfrenta una situación particular con causas, alcances y tiempos de duración diferenciados, y que en la mayor parte de los casos se trata de afectaciones focalizadas vinculadas a factores externos o climáticos.
La postura llega en uno de los momentos de mayor presión social sobre la empresa: al menos 20 estados del país han reportado apagones, variaciones de voltaje e interrupciones en el servicio eléctrico en los últimos días. En ese contexto, la CFE optó por emitir una explicación institucional para desactivar la percepción de colapso sistémico.
Clima, fauna y terceros: las causas que señala CFE detrás de los apagones
De acuerdo con la paraestatal, los principales detonantes de las fallas son fenómenos meteorológicos como tormentas, descargas atmosféricas, vientos y altas temperaturas, así como el contacto de fauna y vegetación con las redes eléctricas, los daños ocasionados por terceros y, en casos específicos, equipos que requieren mantenimiento o sustitución.
Esta clasificación de causas revela un panorama heterogéneo que va desde la interferencia de animales con los tendidos eléctricos —un problema recurrente en zonas rurales y periurbanas— hasta accidentes provocados por obras de construcción o colisiones vehiculares con la infraestructura. Incidentes como colisiones de vehículos con postes de electricidad o daños accidentales a instalaciones eléctricas por obras de terceros pueden afectar directamente el sistema de transmisión, interrumpiendo el suministro normal.
En paralelo, el factor climático resulta determinante durante la temporada de verano. Durante períodos de alta demanda, como las olas de calor, el uso intensivo de aires acondicionados y otros electrodomésticos puede sobrecargar la red eléctrica, provocando no solo apagones sino también daños a equipos electrónicos por picos de voltaje.
La situación se agrava en algunos estados por la antigüedad de los equipos. En entidades como Sinaloa, numerosos transformadores superan los 40 años de vida útil y han sido sometidos a múltiples reparaciones que los hacen especialmente vulnerables ante picos de demanda —una condición que, según expertos del sector, se replica en distintas zonas del territorio nacional.
El caso Hermosillo: más de 26 horas sin luz y protestas en la México 15
El episodio más grave registrado en los últimos días ocurrió en la capital sonorense. A las 15:25 horas del 25 de junio de 2026 se interrumpió el suministro de energía eléctrica en el sur de Hermosillo, derivado de la salida de operación de un transformador de potencia en la subestación Rolando García Urrea. Las colonias afectadas fueron Altares, Rancho Grande, Nuevo Hermosillo, Arboledas, Gala, Agualurca y Haciendas del Sur, entre otras.
La indignación vecinal no tardó en desbordarse. Habitantes de la zona bloquearon la carretera federal México 15, en el acceso sur de Hermosillo, luego de permanecer varias horas sin energía eléctrica bajo temperaturas que superaron los 45 grados centígrados. La afectación se extendió también hacia el Surponiente de la ciudad, donde otras colonias reportaron fallas que tampoco habían sido resueltas.
El apagón dejó a miles de familias sin energía en medio del calor extremo, provocó pérdidas económicas en comercios, afectaciones en servicios y obligó al Ayuntamiento de Hermosillo a habilitar albergues temporales con aire acondicionado para la población más vulnerable, incluidos adultos mayores y personas con enfermedades.
La protesta vecinal se prolongó por al menos cinco horas, ocasionando un importante congestionamiento vehicular en ambos sentidos de la carretera México 15 y obligando a conductores a buscar rutas alternativas. La circulación fue liberada pasadas las 2:00 de la madrugada, tras negociaciones entre las autoridades y los manifestantes.
El impacto también alcanzó al sector productivo. El presidente de la Industria Maquiladora y Manufacturera de Exportación (Index) Sonora advirtió que los apagones intermitentes representan pérdidas de entre 7 y 8 millones de pesos para la industria manufacturera de Hermosillo, afectando principalmente el Poniente de la ciudad donde operan empresas que dependen de energía continua.
CFE intensifica mantenimiento; Sheinbaum distingue distribución de generación
Frente al escenario de inconformidad, la CFE destacó que durante el presente año se han ejecutado cientos de miles de acciones estratégicas en cada estado para atender la red eléctrica, con incrementos anuales de hasta 20% en estas labores. La empresa subrayó que dichas acciones abarcan desde la atención de fallas hasta el mantenimiento preventivo y la sustitución de equipos en distintas regiones.
En el ámbito político, la presidenta Claudia Sheinbaum ofreció su propia lectura del fenómeno. La mandataria rechazó que en México existan apagones por insuficiencia de generación eléctrica y sostuvo que los cortes corresponden a fallas en la red de distribución. Señaló que el reto no radica en producir más energía, sino en contar con líneas suficientes para llevarla a los usuarios: “Estamos trabajando muy fuerte, particularmente con CFE, para fortalecer estas líneas de distribución”, indicó.
Esta distinción entre generación y distribución es clave para comprender el debate técnico de fondo. Especialistas del sector energético advierten que la discusión pública tiende a simplificar el problema como “falta de inversión” o “picos climáticos”, cuando en realidad se trata de una combinación de ambos: inversión y mantenimiento para reforzar infraestructura, más gestión operativa eficiente para administrar las cargas en momentos críticos.
Para los usuarios, la Comisión Federal de Electricidad mantiene disponible el número gratuito 071 las 24 horas del día para reportar fallas y solicitar aclaraciones. También es posible hacer seguimiento mediante la aplicación oficial CFE Contigo.
Una red bajo presión: el contexto estructural detrás de los apagones
El debate sobre las interrupciones eléctricas en México no es nuevo ni coyuntural. El país llega a 2026 con una red que enfrenta presiones acumuladas: crecimiento de la demanda en polos industriales y urbanos, envejecimiento de infraestructura en diversas zonas del territorio, expansión metropolitana acelerada y, de manera creciente, eventos climáticos extremos que elevan el consumo y someten a los equipos a condiciones para las que no fueron diseñados originalmente.
Los estados con climas extremos, como Sonora, Sinaloa o Tabasco, son los más vulnerables durante el verano, cuando la demanda alcanza sus picos más elevados. Las entidades costeras, por su parte, enfrentan los apagones más severos durante la temporada de huracanes, cuando vientos y lluvias intensas derriban postes y dañan transformadores.
El verano de 2026 pone a prueba tanto la resiliencia de la infraestructura eléctrica nacional como la capacidad institucional de la CFE para comunicar con claridad qué ocurre, por qué ocurre y cuánto tardará en resolverse. Mientras los ciudadanos exigen respuestas concretas bajo el calor extremo, el reto para la paraestatal va más allá de reparar transformadores: también se trata de recuperar la confianza de millones de usuarios que esperan que regrese la luz.
Energía
Incidente en Salina Cruz reaviva alertas en Pemex

La noche del 21 de junio se registró un incidente con fuego visible en el entorno operativo de la refinería Antonio Dovalí Jaime, en Salina Cruz, Oaxaca, en una franja cercana a la colonia Aviación y al corredor que conecta la planta con la terminal marítima. Horas después, Petróleos Mexicanos (Pemex) informó que controló una fuga de combustóleo en el kilómetro 2+500 del ducto de 16 pulgadas Refinería-Terminal Marítima, mientras autoridades locales y corporaciones de auxilio mantuvieron presencia en la zona.
De acuerdo con la información oficial disponible, personal especializado de Pemex acudió al punto de la pérdida de contención, localizó la filtración, la eliminó y comenzó la recolección del producto expuesto. La empresa precisó que el material recuperado fue llevado a la propia refinería para su manejo bajo sus procedimientos internos y añadió que mantendría vigilancia en el perímetro.
Fuga de combustóleo en zona de Aviación
El episodio generó inquietud entre habitantes de Salina Cruz porque el resplandor y el fuego fueron perceptibles desde distintos puntos de la ciudad, especialmente en áreas cercanas a la colonia Aviación. En esa misma zona se ubica parte del tendido de ductos que enlaza a la refinería con la terminal marítima, una franja industrial sensible por su cercanía con sectores habitados.
En los reportes recabados tras el hecho, Protección Civil indicó de manera preliminar que una hipótesis apuntaba a un manejo inadecuado del drenado de combustible dentro de la instalación, aunque esa versión debía quedar sujeta a revisión técnica. Más tarde, voceros de la refinería señalaron que no se trató de una emergencia mayor, sino de una maniobra controlada de desfogue vinculada con tareas de limpieza, una explicación que buscó desactivar la percepción de riesgo inmediato entre la población, aunque no disipó del todo las dudas públicas sobre el origen del evento.
Antecedentes de incidentes en 2026
El caso no ocurrió en aislamiento. El 9 de junio, Pemex informó sobre otra pérdida de contención en Salina Cruz y señaló que suspendió la operación del sistema de transporte para despresurizar la línea afectada, además de desplegar personal especializado para la atención del evento. En ese episodio, la empresa evitó calificar formalmente el hecho como derrame, aunque imágenes difundidas públicamente mostraron escurrimientos de líquido oscuro sobre una vialidad de la zona.
Antes de ello, el 11 de mayo, la refinería enfrentó un incendio o explosión que dejó seis personas lesionadas, según reportes periodísticos. Posteriormente, Pemex confirmó que uno de los trabajadores heridos falleció, lo que colocó de nuevo en el centro del debate las condiciones de seguridad industrial dentro del complejo.
La repetición de contingencias en un lapso corto coloca presión sobre la gestión operativa del complejo y sobre la capacidad institucional para prevenir eventos mayores. También abre una discusión sobre la calidad del mantenimiento, la integridad de ductos y equipos, y los protocolos de comunicación con la ciudadanía cuando las instalaciones colindan con zonas urbanas.
Refinería estratégica del Pacífico mexicano
La refinería Ing. Antonio Dovalí Jaime fue inaugurada el 4 de agosto de 1979 y, durante décadas, figuró entre las instalaciones clave del sistema nacional de refinación en la costa del Pacífico. La cobertura consultada refiere que ocupa 767 hectáreas, cuenta con 56 áreas de proceso y procesa en promedio alrededor de 240 mil barriles diarios.
Además de abastecer operaciones de refinación, la infraestructura de Salina Cruz se conecta con una terminal marítima que participa en el movimiento de hidrocarburos hacia mercados internacionales. Esa condición vuelve particularmente delicado cualquier incidente en ductos o plantas de proceso, porque sus efectos potenciales abarcan seguridad industrial, continuidad operativa, impacto ambiental y percepción social en una ciudad que convive cotidianamente con instalaciones petroleras.
Rehabilitación, producción y riesgo
En años recientes, Pemex ha insistido en la rehabilitación del Sistema Nacional de Refinación para elevar proceso y disponibilidad de plantas. Sin embargo, la secuencia de eventos registrada en Salina Cruz durante 2026 sugiere que la discusión no puede limitarse al volumen procesado, sino que debe incorporar con más fuerza variables de confiabilidad, mantenimiento preventivo y gestión del riesgo.
Para el debate público, el punto de fondo no es solo si el incidente del 21 de junio resultó un incendio asociado a una contingencia o un desfogue controlado. La cuestión de mayor relevancia es si la empresa puede ofrecer evidencia técnica suficiente para acreditar que sus maniobras, sus ductos y sus sistemas de seguridad operan sin poner en riesgo recurrente a trabajadores y poblaciones vecinas, especialmente en un corredor como el de Aviación, donde los incidentes ya dejaron de percibirse como hechos aislados.
Energía
EE. UU. e Irán: negociaciones rotas y Ormuz cerrado

Las negociaciones entre Washington y Teherán han entrado en su fase más crítica. Con conversaciones suspendidas en Suiza, un estrecho estratégico bloqueado y amenazas cruzadas entre las dos potencias, el mundo contiene la respiración ante un conflicto que podría redefinir el mapa energético global.
La diplomacia entre Estados Unidos e Irán atraviesa una encrucijada sin precedentes en la era Trump 2.0. Los intentos por convertir una tregua provisional en un acuerdo duradero han chocado contra una muralla de desconfianza mutua, presiones domésticas y agendas que, por ahora, parecen irreconciliables. En el centro del tablero, el Estrecho de Ormuz, por donde circula una quinta parte del petróleo mundial, se ha convertido en la principal ficha de negociación y, al mismo tiempo, en el mayor riesgo para la estabilidad energética internacional.
El colapso de la mesa de Suiza y la escalada en Ormuz
Las conversaciones directas que se llevaban a cabo en territorio suizo quedaron en suspenso cuando la delegación iraní abandonó las negociaciones en respuesta a declaraciones públicas del presidente Donald Trump contra la República Islámica, según indicaron fuentes cercanas al proceso. El episodio reveló la fragilidad del canal diplomático: aun con mediadores activos, una sola declaración presidencial basta para desestabilizar semanas de avances.
El contexto es particularmente volátil. Días antes, los gobiernos habían presentado lo que describieron como un progreso significativo: un alto el fuego temporal y una reapertura parcial del Estrecho de Ormuz. Sin embargo, ese entendimiento se deterioró con rapidez. Teherán decretó un nuevo cierre del paso marítimo como represalia por ataques registrados en Líbano, y Trump respondió advirtiendo que Washington podría imponer sus propias medidas unilaterales sobre esa ruta si las negociaciones fracasaban definitivamente.
El Estrecho de Ormuz, con apenas 33 kilómetros en su punto más angosto, es el mayor cuello de botella energético del planeta. Según la Agencia Internacional de Energía, por él transita alrededor del 20% del petróleo comercializado a escala global. Un cierre prolongado dispararía los precios del crudo, golpearía a economías importadoras de Asia y Europa, y pondría en jaque a los propios países exportadores del Golfo, que también dependen de ese corredor para sus ingresos.
Tres ejes de conflicto que bloquean cualquier acuerdo
Los equipos negociadores han identificado al menos tres nodos de tensión que han resultado imposibles de desanudar hasta ahora.
El primero es el control del Estrecho de Ormuz. Washington exige garantías de libre tránsito energético bajo supervisión internacional, mientras Teherán sostiene que cualquier mecanismo de ese tipo equivaldría a ceder soberanía sobre aguas que considera estratégicas. Para Irán, la capacidad de cerrar Ormuz no es solo una herramienta militar: es su principal carta de disuasión frente a la superioridad convencional estadounidense.
El segundo eje es el programa nuclear y de misiles. La administración Trump ha insistido en que cualquier alivio de sanciones debe ir acompañado de inspecciones amplias y restricciones al enriquecimiento de uranio, así como límites al desarrollo de misiles balísticos de largo alcance. Teherán rechaza estas condiciones señalando que atentan contra su seguridad estratégica, especialmente en un momento en que su aparato de defensa está debilitado por años de guerra y sanciones.
El tercer punto en disputa es la red regional de aliados iraníes. Estados Unidos ha planteado que Irán reduzca su apoyo a Hezbolá y a otras milicias activas en Líbano, Iraq, Yemen y Siria. Para Teherán, sin embargo, ese entramado de actores no estatales representa el núcleo de su doctrina de disuasión ampliada, y su desmontaje en esta etapa equivaldría a negociar desde una posición de debilidad total.
La mediación de Pakistán y el fracaso del “pacto limitado”
Tras un mes y medio de escalada militar en Oriente Medio, ambas potencias acordaron un alto el fuego de dos semanas y abrieron un canal negociador. Las primeras conversaciones se realizaron en Omán, país que históricamente ha actuado como puente entre Washington y Teherán, y posteriormente el proceso pasó a manos de Pakistán, que mantiene vínculos históricos con ambas partes y alberga la mayor comunidad shií fuera de Irán.
Esa primera ronda concluyó sin acuerdo, lo que obligó a reducir las ambiciones: en lugar de un entendimiento integral, los negociadores intentaron construir un “pacto limitado” centrado exclusivamente en el cese de hostilidades y en garantizar el tránsito por Ormuz, dejando para una fase posterior los asuntos estructurales —programa nuclear, sanciones, influencia regional—. Pero incluso ese formato mínimo ha encontrado obstáculos: los dos gobiernos discrepan sobre el calendario de alivio de sanciones, el alcance de las inspecciones y los mecanismos de verificación en el estrecho.
Estados Unidos ha reforzado su presencia naval en el Golfo Pérsico e impuesto un bloqueo a puertos iraníes, combinando presión militar y económica para forzar concesiones. Irán, por su parte, utiliza el ritmo de su programa nuclear y el cierre de Ormuz como señales de que puede escalar el costo si Washington no cede en puntos clave. En el plano interno, el gobierno iraní necesita mostrar ante su base política que cualquier acuerdo representa un alivio económico tangible tras una guerra devastadora, no una rendición ante las demandas estadounidenses.
Tres escenarios que marcan el horizonte
Los analistas que siguen el proceso identifican tres trayectorias posibles en el corto plazo.
El primero es una escalada controlada: el cierre de Ormuz y las provocaciones cruzadas podrían derivar en incidentes navales o en ataques indirectos en terceros países, manteniendo la tensión elevada pero sin desencadenar un choque frontal mientras continúa una negociación intermitente. Este escenario es el más probable en el corto plazo, pero el más peligroso si alguno de los dos lados calcula mal.
El segundo es un congelamiento con “pacto mínimo”: Washington y Teherán podrían terminar aceptando un entendimiento muy acotado —garantías básicas de tránsito en Ormuz y mecanismos elementales de verificación— que estabilice la situación militar sin resolver ni el expediente nuclear ni la disputa regional. Sería un alivio temporal para los mercados energéticos, pero dejaría pendiente una bomba de tiempo diplomática.
El tercero, y el más disruptivo, es la ruptura abierta: si Irán sostiene el cierre del estrecho y Estados Unidos decide pasar de las amenazas a acciones contundentes —forzar el paso de convoyes navales o atacar infraestructura iraní—, el marco negociador colapsaría y la crisis se extendería a los mercados globales de energía con consecuencias impredecibles.
La comunidad internacional, encabezada por China e India —los dos mayores compradores de crudo de la región—, observa con alarma una dinámica en la que las señales de distensión duran horas y las de escalada, días. El tiempo de las salidas fáciles parece haberse agotado.
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