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Energía

Producción gas natural Pemex: Meta 8.6 mil millones

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Producción gas natural Pemex: Meta 8.6 mil millones

Producción gas natural Pemex: Meta 8.6 mil millones

La producción de gas natural en México podría alcanzar más de 8 mil millones de pies cúbicos en la próxima década, acercando al país hacia la autosuficiencia energética, según proyecciones oficiales de Petróleos Mexicanos. El director general de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla, afirmó que “al final de los próximos 10 años podríamos llegar prácticamente a 8.6 de producción de gas”. Esta meta representa un cambio fundamental en la estrategia energética nacional. Actualmente, México produce apenas 2 mil 300 millones de pies cúbicos diarios, cifra que debe triplicarse para lograr la independencia energética.

México: Un País Históricamente Petrolero con Abundantes Reservas de Gas

Aunque México es reconocido internacionalmente como productor de petróleo, el país posee enormes reservas de gas natural que permanecen sin explotar. Rodríguez Padilla explicó que “México históricamente es un productor de petróleo y no de gas, sin embargo, no es porque no exista gas en el país”. Esta percepción ha limitado el desarrollo del sector gasífero durante décadas. El funcionario subrayó que “tenemos abundantes recursos de gas natural, y no los hemos aprovechado”.

La situación actual refleja una dependencia energética preocupante. Aproximadamente el 75% del gas que consume México proviene del extranjero, principalmente de Estados Unidos. La demanda nacional ronda los 9 mil millones de pies cúbicos diarios, cifra que continuará aumentando. Se estima que hacia el final del sexenio, esta demanda crecerá cerca del 30%, impulsada por nuevas centrales de generación eléctrica y mayor actividad industrial.

Yacimientos Convencionales y No Convencionales: Dos Oportunidades

La estrategia de producción gas natural Pemex se fundamenta en dos tipos de yacimientos con potencial diferenciado. Los yacimientos convencionales, ubicados principalmente en el sureste y el Golfo de México, contienen aproximadamente 83 billones de pies cúbicos de gas natural. Estos campos están mejor caracterizados y requieren tecnologías más tradicionales para su explotación.

Sin embargo, los recursos no convencionales representan la verdadera oportunidad de crecimiento. Pemex calcula que existen 141 billones de pies cúbicos en yacimientos de este tipo, casi el doble de las reservas convencionales. Rodríguez Padilla enfatizó: “Tenemos un potencial importante en campos convencionales de 83 billones de pies cúbicos, pero en no convencional tenemos muchísimo más, tenemos 141 billones de pies cúbicos que podemos aprovechar”. Estos yacimientos se localizan principalmente en el centro y norte del país, en formaciones geológicas complejas que requieren tecnologías especializadas.

Cronograma de Crecimiento: Del Presente al 2035

El plan de expansión contempla un crecimiento progresivo y medible en los próximos años. Para 2030, Pemex espera alcanzar 4 mil 49 millones de pies cúbicos diarios, representando un incremento del 76% respecto a la producción actual. Esta cifra se desglosa en tres componentes: la producción base de Pemex (4 mil 49 millones), producción adicional de campos convencionales (663 millones) y aportación de yacimientos no convencionales (1 mil 159 millones de pies cúbicos diarios).

Hacia 2035, las proyecciones son aún más ambiciosas. El gobierno federal plantea elevar la producción gas natural Pemex a 5 mil 800 millones de pies cúbicos diarios, un incremento del 152% respecto a los niveles actuales. Finalmente, en los próximos 10 años, se espera alcanzar los 8 mil 600 millones de pies cúbicos diarios, cifra muy cercana al consumo nacional estimado de 9 mil millones. Este volumen permitiría reducir significativamente la dependencia de importaciones y fortalecer la soberanía energética mexicana. Para conocer más sobre cómo estas metas impactarán la industria energética, consulta el análisis completo sobre fracking en México y cómo Sheinbaum impulsa la producción de gas nacional.

Tecnología y Sostenibilidad: Pilares del Plan de Expansión

La explotación de yacimientos no convencionales requiere tecnologías avanzadas que minimicen impactos ambientales. Rodríguez Padilla reconoció que “la extracción sustentable de gas natural implica desafíos ambientales importantes; debemos asumirlos con responsabilidad, rigor técnico y, sobre todo, con compromiso hacia las comunidades y su entorno”. La profundidad de estos yacimientos ofrece una ventaja natural: se encuentran a más de 4 mil metros bajo tierra, lo que reduce significativamente los riesgos de contaminación de acuíferos.

El director de Pemex explicó que “estamos hablando de una profundidad mayor de 4 mil metros de tal manera que la contaminación de los mantos acuíferos no se da”. Esta característica geológica es fundamental para justificar la explotación responsable. Además, el gobierno federal anunció la creación de un Comité Técnico Científico integrado por especialistas en manejo del agua, geología y medio ambiente. Este grupo analizará las mejores tecnologías disponibles y proporcionará recomendaciones para impulsar la producción de forma sustentable.

La posibilidad de un fracking sostenible para extraer gas natural en México dependerá de implementar estas salvaguardas ambientales. El reciclaje del agua utilizada en la explotación sustentable será clave para proteger los recursos hídricos nacionales.

Impacto en la Autosuficiencia Energética y la Economía Nacional

Lograr los objetivos de producción gas natural Pemex transformaría fundamentalmente la posición energética de México. La reducción de importaciones de gas natural liberaría recursos financieros significativos que actualmente se destinan al extranjero. Con una demanda nacional de 9 mil millones de pies cúbicos diarios y una producción proyectada de 8 mil 600 millones, México estaría prácticamente en autosuficiencia energética.

Este cambio beneficiaría múltiples sectores económicos. La industria eléctrica tendría acceso a gas más económico y confiable para sus centrales de ciclo combinado. La industria petroquímica y de fertilizantes, sectores clave para la economía mexicana, contaría con suministros estables a precios competitivos. Además, la reducción de importaciones fortalecería la balanza de pagos y reduciría la vulnerabilidad a fluctuaciones de precios internacionales.

La alianza entre Pemex y Petrobras para impulsar proyectos en el Golfo de México también contribuirá a potenciar la producción regional. Estas colaboraciones internacionales fortalecen la capacidad técnica y financiera para desarrollar yacimientos complejos.

Desafíos y Consideraciones Ambientales del Plan

A pesar del potencial prometedor, la expansión de la producción gas natural Pemex enfrenta desafíos importantes. La extracción de recursos no convencionales requiere inversión significativa en infraestructura, tecnología especializada y capital humano. Pemex debe modernizar sus operaciones y adquirir experiencia en técnicas que son relativamente nuevas para la empresa.

Las consideraciones ambientales son críticas para la viabilidad del plan. La presidenta reconoció que “el gas natural seguirá siendo necesario como fuente base para la generación eléctrica y la actividad industrial”, pero también que “se analiza la posible explotación de yacimientos no convencionales bajo criterios estrictos de sustentabilidad”. El Comité Técnico Científico será responsable de establecer y monitorear estos criterios.

La participación de comunidades locales en las decisiones sobre explotación de recursos es fundamental. El compromiso del gobierno con “las comunidades y su entorno” debe traducirse en mecanismos concretos de consulta, beneficio compartido y reparación de daños potenciales. La experiencia internacional con proyectos similares demuestra que el éxito depende tanto de la tecnología como de la aceptación social.

Energía y Ecología continúa monitoreando cómo México avanza hacia la autosuficiencia energética mediante la expansión responsable de su producción de gas natural. La próxima década será decisiva para determinar si Pemex logra sus ambiciosas metas de producción. Si te interesa seguir las últimas noticias sobre política energética mexicana y desarrollos en Pemex, te invitamos a revisar nuestros reportajes especializados. Compartir esta información con colegas y amigos interesados en energía ayuda a mantener una conversación informada sobre el futuro energético de México.

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Energía

Moody’s pone a CFE y ocho bancos en el límite

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Moody's pone a CFE y ocho bancos en el límite

El recorte sacude al sistema financiero mexicano

Moody’s pone a CFE y ocho bancos en el límite del grado de inversión después de reducir la calificación soberana de México de Baa2 a Baa3, el peldaño más bajo antes de caer a categoría especulativa. La decisión arrastra consigo a la Comisión Federal de Electricidad y a las instituciones financieras más grandes del país, en un movimiento que reordena el mapa de riesgo de la economía mexicana.

La agencia cambió simultáneamente la perspectiva de negativa a estable, lo que indica que no anticipa más recortes inmediatos, siempre que no haya nuevos choques en las finanzas públicas.

La CFE: fortaleza operativa, talón de Aquiles fiscal

La deuda senior no garantizada en moneda extranjera de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) bajó de Baa2 a Baa3. Moody’s mantuvo su evaluación crediticia base en ba3, reconociendo que la empresa conserva músculo operativo, pero señala que ese músculo está atado a la salud financiera del gobierno federal.

El vínculo entre la CFE y el soberano es el problema de fondo. Cada peso que el gobierno destina a sostener a la empresa presiona la deuda pública; cada deterioro fiscal se traslada directamente a la calificación de la paraestatal. Moody’s pone a CFE y ocho bancos en el límite precisamente porque ese cordón umbilical no tiene señales de cortarse.

En términos prácticos, la empresa seguirá consiguiendo financiamiento en mercados internacionales, pero a un costo más alto y con menos margen de maniobra.

Los ocho bancos que bajaron un escalón

La rebaja alcanzó a las principales instituciones financieras del país. BBVA México y Santander México figuran entre los ocho bancos afectados, junto con Citibanamex, Banorte, HSBC México, Scotiabank México, Inbursa y Banco Regional.

La lógica de la agencia es directa: el riesgo de los bancos está amarrado al riesgo del país. La calidad de su cartera, la capacidad del gobierno para sostener al sistema financiero y la exposición a deuda soberana y paraestatal determinan su calificación tanto como sus propios balances.

El recorte es de un escalón en las notas de emisor o deuda en moneda extranjera. No los saca del grado de inversión, pero estrecha el margen antes de que eso ocurra.

Qué cambia para los bancos

El fondeo internacional se encarece de forma moderada. La sensibilidad del sistema bancario a cualquier deterioro adicional en las finanzas públicas sube. Los inversionistas institucionales que tienen límites para mantener posiciones en emisores cerca del grado especulativo empezarán a mirar con mayor atención.

Lo que dice Moody’s sobre México

La agencia cita tres factores para el recorte soberano: deterioro de la posición fiscal, presiones de gasto crecientes —incluidos los apoyos a CFE y Pemex— y debilidad en los marcos institucionales y de política pública.

El cambio a perspectiva estable es una señal de pausa, no de alivio. Moody’s acota que el margen para errores en política fiscal y energética es escaso. Cualquier caída de ingresos, recesión o crisis en el sector energético puede traducirse en mayor deuda o en recortes de gasto que vuelvan a tensar las calificaciones.

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La infraestructura que México requiere para las AI

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La infraestructura que México requiere para las AI

Querétaro concentra hoy el mayor número de centros de datos del país. Las grúas no paran, los anuncios de inversión se acumulan y los titulares hablan de un boom. Pero detrás del ruido, hay un número que lo corta todo: México opera alrededor de 279 megawatts de capacidad instalada y necesita llegar a 1,500 para ser un destino serio de inteligencia artificial. Eso es quintuplicar lo que existe hoy.

Energía, el primer muro

Sin electricidad suficiente, barata y estable, no hay centro de datos que funcione. Para las cargas de IA —entrenamiento de modelos, procesamiento masivo de datos— se requieren decenas o cientos de megawatts por campus, con suministro continuo. La Comisión Federal de Electricidad (CFE) tendría que respaldar una expansión que la industria estima en al menos 1,200 MW adicionales, con una inversión en infraestructura eléctrica de unos 8,800 millones de dólares.

El problema va más allá de los números: más de 70% de la electricidad en México sale de fuentes fósiles. Eso encarece la operación, frena cualquier argumento de sostenibilidad y aleja a empresas que ya operan bajo compromisos de carbono neto cero.

La infraestructura que México requiere para las AI también depende del agua

Las instalaciones de alta densidad computacional consumen agua en sus sistemas de enfriamiento. Querétaro y el Bajío ya cargan con presión hídrica antes de que lleguen más centros de datos. Si la expansión ocurre sin inversión proporcional en tecnologías de enfriamiento eficientes, el conflicto social no tarda.

H3: Conectividad y talento, los otros dos huecos

La demanda de ancho de banda entre centros de datos podría multiplicarse por seis en los próximos cinco años. México necesita redes de fibra óptica capaces de mover 400 a 800 gigabits por segundo por enlace, con latencias bajas entre nodos.

El talento es el cuello más silencioso. No hay suficientes ingenieros eléctricos, mecánicos ni operadores de centros de datos para construir y sostener la infraestructura proyectada. La propia industria lo reconoce: los proyectos de nearshoring tecnológico se topan con escasez de perfiles antes de que se pongan la primera piedra.

Lo que está en juego

México ya ocupa el segundo lugar en el mercado latinoamericano de centros de datos. Hay inversiones directas proyectadas por más de 9,000 millones de dólares y efectos indirectos que superan los 27,000 millones. Si la infraestructura se construye, el país podría alojar cargas de IA para el mercado estadounidense y el latinoamericano desde una posición geográfica que ningún otro país de la región tiene.

Si no se construye, esas inversiones se van a mercados con energía abundante y verde —algunos estados de Estados Unidos, Canadá, países con excedentes hidroeléctricos en Sudamérica. México se quedaría pagando los costos del boom sin capturar sus beneficios.

Lo que pide la industria

La Asociación Mexicana de Data Centers: MEXDC ha señalado de forma directa que sin un plan nacional de energía con metas claras, regulaciones que agilicen permisos de fibra y programas acelerados de formación técnica, México no consolida su posición. No como advertencia, sino como condición.

Cuarenta y tres por ciento de los nuevos centros de datos en el país tendrá que destinar su capacidad a cargas de trabajo de inteligencia artificial. Eso ya no es una proyección: es la dirección que toman los contratos y las decisiones de inversión hoy.

La pregunta no es si México quiere ser hub de IA. La pregunta es si puede armar en tiempo la cadena eléctrica, hídrica, de fibra y de talento que eso exige. Los proyectos anunciados para 2030 tienen fecha. La infraestructura, todavía no.

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Aumentan los apagones en el Sureste por el calor

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El calor que apagó al Sureste

Aumentan los apagones en el Sureste por el calor y la causa no es un evento aislado. Tabasco, Chiapas, Campeche, Yucatán y Quintana Roo registran cortes de luz que van desde horas hasta noches enteras, justo cuando las temperaturas escalan a niveles que hacen insostenible vivir sin aire acondicionado. La demanda de energía eléctrica en la región rompió máximos históricos en semanas recientes, según datos del Centro Nacional de Control de Energía (CENACE), el organismo que opera y vigila el sistema eléctrico nacional en tiempo real.

Cuando la demanda rebasa la generación disponible y ya no quedan reservas, CENACE declara emergencia operativa y aplica cortes controlados para evitar un colapso total. Eso es lo que ocurrió.

Gas, transmisión y plantas viejas: tres nudos en el mismo cable

El problema del gas en Nuevo Pemex

El Sureste depende del gas natural que alimenta ciclos combinados y cogeneraciones vinculadas a Pemex. En un episodio reciente, la Comisión Federal de Electricidad explicó que un problema técnico de alta humedad en el suministro proveniente de la central Nuevo Pemex impidió operar con normalidad. Los combustibles alternos que se activaron no alcanzaron para sostener la carga. Los apagones llegaron esa misma tarde.

La Red Nacional de Transmisión, saturada

Aunque en el papel existe capacidad instalada en otras regiones del país, las líneas que conectan esa energía con el Sureste no crecieron al ritmo de la demanda. La Red Nacional de Transmisión acumula rezagos en expansión y modernización que convierten a la región en una especie de isla eléctrica parcial: lo que no se genera localmente, difícilmente llega desde afuera cuando los corredores ya van al tope.

Plantas en mantenimiento, justo en el pico

En los periodos de calor más intenso, varias centrales entran a mantenimiento o registran fallas. La capacidad térmica vieja —combustóleo y diésel— se reserva para emergencias, pero si entra tarde o el combustible escasea, el déficit se descarga primero sobre las zonas más vulnerables. El Sureste lleva años en esa lista.

Aumentan los apagones en el Sureste por el calor y no es novedad

El patrón se repite desde hace años. El Consejo Coordinador Empresarial (CCE) y centros de análisis han advertido que detrás de los cortes hay causas estructurales: inversión insuficiente en nueva generación, retrasos regulatorios, parálisis de proyectos privados y redes sin modernizar. El sistema aprendió a operar con márgenes de reserva muy bajos, confiando en que nada saldría mal. El cambio climático y las olas de calor cada vez más intensas ya no permiten esa apuesta.

La planeación del sector priorizó que la CFE recuperara participación en la generación nacional, lo que frenó la entrada de nueva capacidad privada —sobre todo renovable— que pudo haber reducido los picos de demanda en el Sureste.

El gobierno federal atribuye los cortes al calor extraordinario y anuncia que nuevas plantas resolverán el problema en los próximos meses. Las cámaras empresariales y especialistas apuntan a un patrón más profundo: apagones ligados tanto al calor como a fallas en gasoductos y en la red de transmisión, con años de acumulación.

¿Cuántas olas de calor más aguanta una red que ya iba al límite?

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