Petróleo
Fortalecen a la petrolera ; Crea PEMEX empresa filial
Petróleos Mexicanos (Pemex) creará una filial propia que concentrará todas las actividades de comercialización nacional de petrolíferos, gas y petroquímicos, según aprobó el consejo de administración de la petrolera.
Lo anterior, con el fin de “fortalecer e incrementar la participación de Pemex en el mercado nacional” de estos productos.
Esta nueva empresa filial reportará de manera directa a la dirección general de Petróleos Mexicanos, por lo que se constituirá como una filial directa y tendrá una orientación exclusiva a las ventas internas de productos petrolíferos, gas y petroquímicos.
“Es relevante mencionar que esta nueva filial no impactará con un crecimiento en el presupuesto de Pemex, pues se creará a costos compensados con la estructura actual de las áreas comerciales y de abasto de la empresa”, explicó Pemex.
Alberto Velázquez García, actual director corporativo de Finanzas, tendrá a su cargo esta nueva filial, por lo cual se designa como suplente por ausencia del titular de la Dirección Corporativa de Finanzas a partir del 1 de diciembre de 2021 a Antonio López Velarde quien hasta ese día fue subdirector de Administración de Riesgos y Aseguramiento en dicha dirección.
Cabe recordar que antes del 2015, Pemex se dividía en cuatro empresas subsidiarias para la operación: Exploración y Producción, Refinación, Gas y Petroquímica Básica y Petroquímica, además de sus múltiples filiales para operaciones en el extranjero junto con la comercializadora internacional –que es una de las más grandes del mundo-, PMI, y un Corporativo.
Pero a partir de la reforma se añadieron nuevas subsidiarias, quedando estructurada en Pemex Exploración y Producción, Transformación Industrial (que abarcó todos los procesos de elaboración de derivados del petróleo); Logística, Etileno, Cogeneración, Fertilizantes y Perforación, además de las filiales, PMI y el Corporativo.
ESTRUCTURA ACTUAL
Y con la llegada de la presente administración, se concentraron de nuevo las actividades hasta quedar en la estructura que hoy existe: Pemex Exploración y Producción, Transformación Industrial, Logística y el Corporativo, junto con las filiales y PMI.
La nueva filial tendrá una estructura similar a PMI, según lo informado por Pemex, ya que realizará sus funciones pero a nivel nacional y para ello contará con presupuesto del Corporativo de la empresa, apoyado con partidas específicas para la comercialización ya sea de Transformación Industrial o de Logística, según la actividad, tal como PMI recibe recursos de Pemex Exploración y Producción, que es la interesada en vender el crudo que produce.
Para el 2022, la Secretaría de Hacienda aprobó un presupuesto consolidado de 382,236 millones de pesos para las actividades de Pemex, monto superior en 0.8% superior en términos reales a precios del 2022 en comparación con el 2021.
Para Exploración y Producción, se destinarán 364,000 millones de pesos, monto 17% superior en términos reales al asignado el año pasado, mientras que para Transformación Industrial la partida será de 9,926 millones, con una reducción anual real de 21%, para Logística de 7,465 millones de pesos, partida que duplica la de este año, y para el Corporativo se dispondrán 854 millones de pesos, monto que también es del doble al asignado para este año.
Nueva filial
Fue autorizada por el Consejo de Administración
– Reportará de manera directa a la Dirección General de Petróleos Mexicanos, por lo que se constituirá como una filial directa y tendrá una orientación exclusiva a las ventas internas de productos petrolíferos, gas y petroquímicos.
– No impactará con un crecimiento en el presupuesto de Pemex, pues se creará a costos compensados con la estructura actual de las áreas comerciales y de abasto de la empresa.
– Alberto Velázquez García, actual Director Corporativo de Finanzas, tendrá a su cargo esta nueva filial.
– Se designa como suplente por ausencia del Titular de la Dirección Corporativa de Finanzas a partir del 1 de diciembre de 2021 a Antonio López Velarde quien actualmente es el Subdirector de Administración de Riesgos y Aseguramiento en dicha dirección.
– La nueva filial tendrá una estructura similar a PMI, según lo informado por Pemex, ya que realizará sus funciones pero a nivel nacional
Gobierno de EU retrasa cierre de la compra de Deer Park
La compra de la mitad de participación en la refinería de Deer Park a la angloholandesa Shell por parte de Petróleos Mexicanos, con lo que la petrolera del Estado se quedaría con la propiedad total de este centro ubicado en Texas, se ha retrasado por falta de la aprobación del Comité de Inversiones Extranjeras en Estados Unidos (CFIUS), según la propia Shell.
Shell anunció en mayo que vendería su participación del 50.005% en la refinería de 302,800 barriles por día (bpd) a su socio Pemex por 596 millones de dólares. Se esperaba que la venta se cerrara el primero de diciembre.
“Aunque esperábamos poder concluir la venta de la refinería Deer Park antes en el proceso de revisión del CFIUS, seguimos apuntando a finales de 2021 como fecha de cierre para la transferencia de la participación de Shell en la refinería”, dijo el portavoz de Shell.
Curtis Smith, vocero de Shell, dijo en un comunicado que se esperaba cerrar el trato por la venta de esta propiedad el 1 de diciembre, por el monto acordado de 596 millones de dólares que se anunció desde mayo pasado.
Aun así, “seguimos apuntando a finales de 2021 como fecha de cierre para la transferencia de la participación de Shell en la refinería”, dijo Curtis Smith.
Según el gobierno federal, la compra de la mitad de la refinería de Deer Park tiene el objetivo de aumentar la venta de combustibles de Pemex, aunque cabe recordar que al ubicarse en Houston, la distribución nacional incurrirá en costos aduanales y de logística propios de las importaciones, aunque sea de la misma empresa.
En la conferencia presidencial, el director general de Pemex, Octavio Romero Oropeza, expuso en mayo que de los 596 millones de dólares en efectivo que aceptó su socia en el acuerdo de adquisición, 106 millones serán de inventarios de petróleo y derivados que tiene la planta, y 490 millones de dólares en deuda de Shell en la sociedad.
Petróleo
Irán vuelve a cerrar el estrecho de Ormuz pese a la tregua con Estados Unidos

Irán anunció el sábado 20 de junio de 2026 el cierre del estrecho de Ormuz, apenas dos días después de haberlo reabierto en el marco del memorando de entendimiento firmado el 18 de junio con Estados Unidos para poner fin a la guerra entre ambos países. La Guardia Revolucionaria Islámica justificó la medida como respuesta a la continuidad de los bombardeos israelíes sobre el sur del Líbano y al supuesto incumplimiento de Washington de levantar por completo el bloqueo naval que mantiene sobre los puertos iraníes.
El anuncio: qué dijo Irán y por qué
La Armada de la Guardia Revolucionaria advirtió a las embarcaciones que no se acercaran al estrecho, alegando que su seguridad estaría en riesgo si lo hacían. El alto mando militar conjunto iraní describió el cierre como un “primer paso” frente a lo que calificó de incumplimientos de Estados Unidos.
Horas antes, el vocero de la cancillería iraní, Esmail Baghaei, había indicado que el tránsito marítimo por el estrecho se desarrollaba con normalidad bajo supervisión de las fuerzas armadas, en aplicación del memorando firmado por el presidente Donald Trump y su par iraní, Masoud Pezeshkian. La contradicción entre ambas versiones generó confusión entre navieras y aseguradoras que monitorean la zona.
Una tregua frágil: antecedentes del cierre de Ormuz
El estrecho está en el centro de la escalada desde que la guerra entre Irán, Israel y Estados Unidos comenzó el 28 de febrero de 2026. Irán decretó entonces su primer cierre a buques petroleros como represalia por los ataques israelíes, lo que llevó a Washington a lanzar, a partir del 19 de marzo, una campaña aérea para forzar la reapertura del paso y, posteriormente, a imponer el 13 de abril un bloqueo naval sobre los puertos iraníes tras el fracaso de las negociaciones de Islamabad.
El memorando del 18 de junio establecía que Irán reabriría el estrecho de forma plena a cambio de que Estados Unidos levantara el bloqueo a sus puertos, Israel se retirara del Líbano y las fuerzas estadounidenses abandonaran la región del Golfo Pérsico. Sin embargo, en menos de 48 horas Teherán volvió a imponer restricciones, al considerar que ninguna de esas condiciones se había cumplido en su totalidad.
Estados Unidos pone en duda la versión de Teherán
El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) sostuvo en sus canales oficiales que el tráfico comercial por el estrecho había aumentado el 20 de junio, mientras fuerzas estadounidenses continuaban operando en la zona para garantizar la libertad de navegación. El vicepresidente JD Vance señaló en una entrevista televisiva que no había evidencia de que el paso estuviera efectivamente cerrado, aunque reconoció que la presencia de minas podría seguir afectando algunas travesías.
Analistas citados por medios estadounidenses precisaron que buena parte de la información sobre el estado del estrecho proviene de agencias semioficiales iraníes vinculadas a la Guardia Revolucionaria, lo que dificulta confirmar de manera independiente el alcance real de las restricciones.
El impacto en el comercio mundial de petróleo y gas
Por el estrecho de Ormuz transita cerca de una quinta parte del petróleo que se comercializa a nivel global, por lo que cada cierre o reapertura repercute de inmediato en los precios del crudo y en las cadenas de suministro internacionales. Desde el inicio del conflicto, miles de buques debieron desviar sus rutas hacia el cabo de Buena Esperanza o esperar semanas para obtener autorización de paso, mientras que firmas logísticas como DHL estimaron que la normalización del tránsito podría tomar entre cuatro y seis meses.
La crisis también golpeó el mercado del gas: en marzo, QatarEnergy declaró fuerza mayor en sus envíos de gas natural licuado tras ataques contra sus instalaciones de Ras Laffan, lo que retiró de un día para otro cerca de un 20% de la oferta mundial de GNL. Puertos regionales como Jebel Ali, en Dubái, reportaron además una fuerte congestión por la acumulación de buques desviados, según el análisis de Carra Globe.
Riesgos latentes
Mientras Israel mantiene sus operaciones en el sur del Líbano —que califica de acciones defensivas no contempladas en la tregua— e Irán insiste en que el estrecho permanecerá restringido hasta que se cumplan íntegramente los términos del memorando, la comunidad internacional observa con preocupación la fragilidad de un acuerdo firmado apenas días atrás. La discrepancia entre lo que reportan Teherán y Washington sobre el verdadero estado de la navegación añade una capa adicional de incertidumbre a una región que, desde febrero, no ha logrado estabilizar ni el frente militar ni el energético.
Petróleo
El mundo espera a la expectativa de un acuerdo EE. UU.-Irán

El mundo espera a la expectativa de un acuerdo EE. UU.-Irán, la diplomacia secreta
Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán han dejado de ser un secreto a voces para convertirse en el eje de la geopolítica global en 2026. Desde febrero de este año, ambas potencias han sostenido al menos cuatro rondas formales de diálogo —en Omán, Ginebra, Pakistán y otros canales— con el objetivo de alcanzar un nuevo entendimiento sobre el programa nuclear iraní. Omán, fiel a su papel histórico como intermediario discreto, facilitó los primeros encuentros el 6 de febrero de 2026, en conversaciones calificadas por el propio canciller iraní Abbas Araghchi como “un muy buen comienzo”.
El contexto que precipitó estas negociaciones es dramático: en junio de 2025, Israel y Estados Unidos ejecutaron ataques militares coordinados contra instalaciones nucleares iraníes, lo que paradójicamente obligó a ambas partes a buscar una salida diplomática antes de que la situación escalara a una guerra abierta. Bajo esa presión, Irán aceptó condicionar su programa nuclear a cambio de alivio económico, y Washington —con el presidente Donald Trump al timón— mostró apertura a un acuerdo que evitara un conflicto mayor en la región.
En febrero, Irán y EE.UU. anunciaron haber alcanzado “un consenso sobre principios directores” para la redacción de un posible texto de acuerdo, según declaró el canciller Araghchi tras la segunda ronda en Ginebra. Sin embargo, las negociaciones en Islamabad, en abril, fracasaron tras más de 21 horas de contactos: Washington acusó a Teherán de rechazar sus condiciones, mientras Irán denunció “exigencias irrazonables” por parte estadounidense.
El uranio enriquecido: la variable que todo lo complica
El corazón del diferendo sigue siendo el programa nuclear iraní. Antes de los ataques de junio de 2025, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) había documentado que Irán poseía 440.9 kilogramos de uranio enriquecido al 60% de pureza —suficiente, si se enriquece aún más, para fabricar hasta diez armas nucleares según los propios criterios del organismo. Más preocupante aún: tras los ataques, el OIEA perdió acceso a varios sitios nucleares iraníes y ya no puede verificar de forma independiente qué ocurre con ese material.
La disputa sobre la duración de una posible moratoria al enriquecimiento refleja la brecha entre las partes: Washington exige 20 años de pausa, mientras Teherán ofrece cinco, aunque ha indicado apertura a un plazo de un solo dígito. El complejo nuclear de Isfahan, donde se almacena parte del uranio enriquecido, permanece bajo observación satelital del OIEA, que reportó “actividad vehicular regular” en sus instalaciones incluso durante las negociaciones.
Cualquier acuerdo viable requeriría que inspectores del OIEA recuperen acceso pleno y verificable a todos los sitios nucleares iraníes, una condición que Teherán ha aceptado en principio pero que los sectores más duros del régimen —especialmente los Guardianes de la Revolución— ven como una intromisión inaceptable en la soberanía nacional.
Petróleo iraní: la amenaza silenciosa para los productores emergentes
Más allá de la dimensión de seguridad, un acuerdo nuclear tendría consecuencias inmediatas y profundas en los mercados energéticos globales. Si se levantaran las sanciones, Irán podría reintroducir hasta 1.5 millones de barriles diarios adicionales de crudo en los mercados internacionales —un volumen equivalente a cerca del 1.5% de la producción mundial— lo que presionaría a la baja los precios globales del petróleo.
Para México, esta posibilidad no es abstracta: Pemex opera en un entorno de ingresos ya comprometidos por niveles históricos de deuda y caídas sostenidas en su producción. Una reducción en el precio internacional del crudo —incluso de 5 a 10 dólares por barril— impacta directamente los ingresos fiscales del país, dado que el petróleo sigue siendo una fuente relevante de divisas para el erario. Arabia Saudita e Iraq, también productores de la OPEP+, enfrentarían dilemas similares, lo que podría desencadenar una guerra de precios o ajustes de producción dentro del cártel.
El escenario energético global está, en consecuencia, estrechamente ligado al resultado de estas negociaciones: si hay acuerdo, los consumidores de gasolina y energía en todo el mundo podrían beneficiarse de precios más bajos, pero los países exportadores —incluido México— verían mermados sus ingresos.
Israel y los halcones iraníes: los saboteadores del pacto
No todos los actores de la región celebran la perspectiva de un acuerdo. Israel ha manifestado un rechazo categórico a cualquier entendimiento que no implique el desmantelamiento total de las capacidades nucleares iraníes, argumentando que Teherán representa una amenaza existencial para el Estado hebreo. El gobierno de Benjamin Netanyahu ha presionado activamente a Washington para que no repita lo que considera el error histórico del JCPOA de 2015, el acuerdo nuclear que Trump desmanteló unilateralmente en 2018.
Dentro de Irán, la oposición interna no es menor. Los Guardianes de la Revolución —el cuerpo élite que controla segmentos clave de la economía y las fuerzas armadas iraníes— perciben cualquier concesión ante la presión estadounidense como una derrota ideológica inaceptable. Esta tensión interna explica, en parte, por qué las negociaciones han avanzado y retrocedido en cuestión de semanas: el equipo negociador iraní debe equilibrar la pragmática diplomática con la línea dura del establishment revolucionario.
La historia reciente confirma la fragilidad de estos procesos. El JCPOA tardó años en construirse y se derrumbó en meses. Hoy, la pregunta que se hacen los analistas en Washington, Teherán, Tel Aviv y Ciudad de México no es solo si habrá acuerdo, sino si las instituciones de ambos países —y la voluntad política de sus líderes— tienen la resistencia necesaria para sostenerlo.
Petróleo
Puebla será sede del Congreso Mexicano del Petróleo 2027 y refuerza su liderazgo en turismo de negocios

Puebla ha sido designada como sede del Congreso Mexicano del Petróleo (CMP) 2027, uno de los encuentros más relevantes del sector energético en América Latina. El anuncio se realizó durante la ceremonia de clausura del CMP 2026 en Veracruz, donde se oficializó el cambio de sede para la próxima edición.
De acuerdo con los organizadores, se espera la participación de entre 8,000 y 10,000 asistentes, incluyendo especialistas, empresas del sector energético, académicos y autoridades. Este volumen posiciona al evento como un motor clave para la economía local y el fortalecimiento del turismo de reuniones.
Trayectoria de Puebla como sede del CMP
Con la edición de 2027, Puebla acumulará tres ocasiones como anfitriona del Congreso Mexicano del Petróleo, tras haberlo organizado previamente en 2011 y 2017. Esta continuidad refleja la confianza del sector en la capacidad logística e infraestructura de la entidad.
Organizadores precisaron que Puebla cuenta con centros de convenciones modernos, conectividad estratégica y una amplia oferta hotelera, factores que han sido determinantes para su selección.
Además, la ciudad ha fortalecido su posicionamiento como destino para eventos internacionales, compitiendo con otras ciudades clave del país.
Impacto económico y proyección internacional
Autoridades y representantes del sector señalaron que la llegada del CMP 2027 generará una importante derrama económica para Puebla. Hoteles, restaurantes, transporte y servicios turísticos serán algunos de los sectores más beneficiados.
Asimismo, indicaron que este tipo de eventos permite atraer inversiones y posicionar a las ciudades sede como nodos estratégicos dentro de la industria energética. Según datos de la Secretaría de Turismo, el turismo de negocios representa una parte significativa de los ingresos del sector en México.
El subsecretario de Promoción Turística, José Miguel Vélez Espinoza, señaló que el CMP 2027 fortalecerá el posicionamiento de Puebla como sede de eventos de talla nacional e internacional, impulsará la actividad turística, generará derrama económica y proyectará la infraestructura, conectividad y capacidad organizativa del estado ante sectores productivos.
El papel del CMP en la industria energética
El Congreso Mexicano del Petróleo es considerado el principal foro técnico del sector en el país. Reúne a expertos que presentan avances tecnológicos, estudios de investigación y soluciones para los retos actuales de la industria.
Organizaciones como la Society of Petroleum Engineers han participado activamente en el evento, contribuyendo a elevar el nivel técnico y la proyección internacional del congreso.
En un contexto de transición energética global, el CMP también ha comenzado a incluir temas relacionados con energías limpias, eficiencia y sostenibilidad, ampliando su alcance más allá del petróleo tradicional.
Puebla se consolida como hub de desarrollo
La designación de Puebla como sede del CMP 2027 confirma su crecimiento como centro de desarrollo económico y logístico. Autoridades locales señalaron que este tipo de eventos fortalece la competitividad regional y genera oportunidades para distintos sectores.
Finalmente, el regreso del Congreso Mexicano del Petróleo a Puebla después de una década refuerza su papel como referente nacional en infraestructura, turismo de negocios e impulso a la inversión.
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