Petróleo
Zama será yacimiento compartido
Pemex y Talos Energy tienen hasta septiembre para lograr un acuerdo por el campo petrolero, de lo contrario, la Sener elegirá al operador
La Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) determinó la existencia de un yacimiento compartido entre Pemex y la estadounidense Talos Energy, dentro del campo Zama, anunciado en 2017 como uno de los descubrimientos más importantes de petróleo en los últimos años.

Zama, uno de los 10 yacimientos más grandes de la historia del país.
Esta conclusión del regulador se da como confirmación de un anuncio hecho por Talos Energy en 2017, cuando la empresa privada dio aviso de que tenía evidencias para suponer la existencia de un yacimiento de crudo ubicado entre el bloque 7 -que ganó en 2015 en conjunto con Sierra Oil and Gas y Premier Oil- y la asignación Uchukil de Pemex.
El anuncio de la CNH también es parte del proceso mediante el cual la petrolera nacional y el consorcio liderado por Talos Energy deberán definir quién asume como operador del yacimiento de petróleo Zama.

Está ubicado cerca de las costas de Tabasco en aguas territoriales del Golfo de México.
Zama fue el primer descubrimiento anunciado por compañías privadas tras la reforma energética y podría representar hasta mil millones de barriles de crudo.
Conectividad hidráulica
Tras estudios técnicos, basados en información proporcionada por Talos Energy, la CNH determinó que el bloque 7 y la asignación de Pemex compartían conectividad hidráulica, uno de los parámetros en la industria para determinar la existencia de un yacimiento compartido.

Fue el primero descubierto por una empresa privada tras la reforma energética de 2013.
Esta información será enviada a la Secretaría de Energía (Sener) para que esta última instruya a Pemex y a las compañías privadas a llegar a un acuerdo respecto a los términos de unificación del yacimiento Zama. Para esto tienen hasta 120 días.
De no llegar a un acuerdo, la dependencia dirigida por Rocío Nahle será la responsable de determinar bajo qué términos se daría el acuerdo y quién sería el operador del yacimiento, con previa opinión de la Comisión Nacional de Hidrocarburos.
Primera vez en México
“La unificación es un procedimiento ordinario en la industria, sucede en todo el mundo. En México es la primera vez que estamos llevando a cabo este desahogo. La unificación tiene como objeto un mejor aprovechamiento del yacimiento, una adecuada administración del mismo que permita un eficiente uso de los hidrocarburos que se encuentran ahí”, dijo el comisionado Sergio Pimentel.

Pemex lo considera como un proyecto de interés nacional.
“Quisiera hacer un llamado muy respetuoso y muy atento a las partes para que en este plazo de 120 días puedan encontrar ellos el mejor arreglo, el mejor acuerdo. No está en juego en un proceso de unificación el prestigio de las empresas, la capacidad extractiva de las empresas, está claro que ambos la tienen, lo que sí está en juego es un adecuado manejo del yacimiento que permita un uso eficiente de los recursos que son de la nación”, agregó.
Ambas compañías han externado que desean fungir como operadores del proyecto. Pemex lo considera como un proyecto de interés nacional, debido a que puede crear un polo de desarrollo en la zona. Talos Energy, dijo su CEO Tim Duncan en marzo pasado, ya está listo para presentar el plan de desarrollo del campo.
Petróleo
Refinería Olmeca fue la más productiva en 2025

Refinería Olmeca fue la más productiva en 2025
En diciembre de 2024, la Refinería Olmeca trabajaba casi en silencio: 47,180 barriles diarios de combustibles apenas la asomaban en las estadísticas nacionales. Un año después, el mismo complejo cerró 2025 con 211,890 barriles diarios, más de cuatro veces su nivel anterior, y se colocó en el centro del mapa energético mexicano. Refinería Olmeca fue la más productiva en 2025 dentro del nuevo bloque de infraestructura de Pemex y dejó de ser sólo un proyecto emblemático para convertirse en una planta que sostuvo cifras concretas.
Detrás de ese salto hay una instalación diseñada para procesar hasta 340,000 barriles diarios de crudo pesado tipo Maya, un tamaño poco común en la región. En diciembre de 2025, el procesamiento rondó los 263,000 barriles diarios, cerca de tres cuartas partes de su capacidad de diseño, lo que muestra cuánto espacio aún queda por aprovechar. Para Petróleos Mexicanos (Pemex), este desempeño reacomoda prioridades internas y abre una ventana para depender menos de combustibles importados si el ritmo se sostiene.
Del arranque discreto al salto de 2025
La curva operativa de Dos Bocas no fue inmediata. La producción formal de gasolinas y diésel arrancó en junio de 2024, dos años después de la inauguración protocolaria, con volúmenes todavía modestos. Durante 2025, la planta empezó a pisar el acelerador: en junio procesó 172,000 barriles diarios por primera vez, alrededor de la mitad de su capacidad, después de meses de ajustes y paros programados. Para septiembre de 2025, el complejo rompió su propio récord con 192,000 barriles diarios, equivalentes a 56.47% de su capacidad total, y confirmó que la tendencia ya apuntaba hacia arriba tras pequeñas caídas en julio y agosto.
El cierre de año terminó por fijar una foto distinta. En diciembre de 2025, Dos Bocas registró una producción promedio de 211,000–211,890 barriles diarios de combustibles, equivalente a cerca de 17.8% del total de petrolíferos elaborados dentro del Sistema Nacional de Refinación, que alcanzó 1.18 millones de barriles diarios sin incluir la Refinería Deer Park en Texas. Ese registro llegó acompañado de un aumento mensual de 27.36% respecto a noviembre, cuando se habían reportado poco más de 207,000 barriles diarios, un salto que habla de una planta que todavía gana estabilidad.

Un nuevo peso en el Sistema Nacional de Refinación
El efecto de Dos Bocas se siente en todo el Sistema Nacional de Refinación, donde históricamente han mandado refinerías con décadas de operación y equipos gastados. Entre diciembre de 2024 y diciembre de 2025, la producción total del sistema pasó de 885,930 a 1,186,810 barriles diarios de combustibles, un crecimiento de 33.9% en un solo año, impulsado en buena medida por la Refinería Olmeca. Para finales de 2025, la planta ya se ubicaba como la tercera del país por volumen de elaboración de petrolíferos, sólo por debajo de Salina Cruz, lo que modificó el orden interno de la empresa estatal.
En paralelo, datos sectoriales señalan que, con la entrada en operación de Dos Bocas, Pemex logró incrementar en más de 100% la producción de gasolinas frente a años previos, reforzando la apuesta oficial por elevar la autosuficiencia en combustibles. La refinería se suma así a la capacidad que aporta Deer Park, pero con una diferencia clave: la producción de Dos Bocas se concentra en el territorio nacional y sostiene directamente el abasto interno. En este contexto, la frase Refinería Olmeca fue la más productiva en 2025 sintetiza un giro en el tablero que combina cifras, inversión y presión por mantener el ritmo.
Desafíos que no se disipan
El proyecto, sin embargo, no camina libre de sombras. Especialistas consultados en distintos medios recuerdan que la planta aún no opera a plena capacidad y que el costo final de la obra rebasó las estimaciones iniciales, lo que deja abierta la discusión sobre su rentabilidad de largo plazo. También subrayan que refinerías de esta escala suelen tardar varios años en alcanzar su punto óptimo, por lo que los buenos resultados de 2025 todavía deberán confirmarse con una operación sostenida, menos sobresaltos y una gestión fina de paros, mantenimiento y suministro de crudo.
Por ahora, los números muestran a una instalación que dejó atrás la etapa simbólica y ya carga sobre sus espaldas una parte visible del sistema energético mexicano. Refinería Olmeca fue la más productiva en 2025 dentro de los nuevos activos de la empresa y puso sobre la mesa una pregunta de fondo: cuánto tiempo podrá sostener ese ritmo y hasta dónde podrá empujar al resto del sistema.
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Petróleo
Petróleo mexicano para Cuba: ayuda humanitaria bajo presión

Petróleo mexicano para Cuba: ayuda humanitaria bajo presión
La decisión del gobierno de enviar petróleo a la isla como apoyo humanitario coloca a México en un cruce incómodo entre su tradición de solidaridad y la presión económica de Estados Unidos. Petróleo mexicano para Cuba: ayuda humanitaria bajo presión no es solo una fórmula diplomática, sino un expediente que toca finanzas públicas, diplomacia y la relación con Washington. Petróleo mexicano para Cuba: ayuda humanitaria bajo presión también deja ver hasta dónde el gobierno está dispuesto a cargar con el costo político de sostener a un aliado histórico.
Desde el inicio del sexenio, la presidencia ha dejado claro que el suministro de crudo forma parte de una política de continuidad con La Habana, justificada por el impacto directo de la crisis energética en hospitales, transporte y servicios básicos en la isla. La postura repite un mensaje: México toma decisiones soberanas y no rompe una relación que ya sobrevivió a cambios de partido, de gobiernos y de coyunturas internas.
Sheinbaum, la tradición de solidaridad y el nuevo contexto
En sus conferencias, Claudia Sheinbaum ha defendido que los volúmenes enviados representan una fracción pequeña de la producción nacional, pero con un peso simbólico para evitar un colapso energético en Cuba. Frente a las críticas, la presidenta ha insistido en que el bloqueo prolongado golpea a la población y no solo al gobierno, y que el país no puede desentenderse de esa situación. En paralelo, ha pedido que Estados Unidos, si quiere reducir el margen de maniobra de La Habana, asuma parte del suministro de combustible para evitar apagones masivos.
La mandataria también ha recordado que esta política no nació con su administración, sino que se sostiene desde hace años con distintos matices. En este tablero, México intenta sostener un vínculo histórico sin romper con su principal socio comercial, mientras la presión de nuevas sanciones acelera los tiempos de decisión.
Contratos, ayuda y el papel de Pemex
El andamiaje se sostiene sobre dos carriles. Por un lado, los contratos comerciales de Petróleos Mexicanos (Pemex) con empresas estatales cubanas, presentados como operaciones sujetas a regulaciones financieras internacionales y a la supervisión de organismos externos. Por el otro, la vía de la ayuda humanitaria, que permite mandar crudo o combustibles cuando la isla lo solicita y el gobierno mexicano considera justificado el envío.
Informes públicos y trabajos de investigación ubican millones de barriles enviados entre 2023 y 2025, con montos que en algunos periodos superaron los cientos de millones de dólares, muchas veces a través de filiales creadas para manejar combustibles. Los márgenes reducidos o incluso negativos de estas subsidiarias alimentan sospechas de ventas por debajo de costo, subsidios indirectos y una presión adicional sobre una empresa ya endeudada y cansada de rescates.
A esto se añade la falta de detalles finos sobre volúmenes, precios y condiciones contractuales, que deja huecos en la rendición de cuentas y abre espacio a dudas sobre quién paga realmente la factura. El esquema termina por salpicar tanto la gestión de la petrolera como la imagen de transparencia del propio gobierno.
Trump entra en la ecuación
El decreto de Donald Trump que abre la puerta a sanciones o aranceles contra países que sigan enviando crudo a Cuba cambió el peso específico de cada barco que sale de puertos mexicanos rumbo al Caribe. México, convertido en uno de los últimos proveedores estables de la isla tras el desplome de los envíos venezolanos, queda expuesto a represalias sobre sectores exportadores que dependen del mercado estadounidense.
En ese escenario, cada nuevo cargamento puede significar más presión sobre automotrices, agroindustria o manufacturas mexicanas, mientras se recalienta la discusión sobre cuánto cuesta sostener la alianza con La Habana. El cálculo ya no se queda en el plano ideológico: se traduce en empleos, balanza comercial y confianza de inversionistas.
Diplomacia al límite y dudas abiertas
Ante el nuevo clima, la presidencia instruyó a la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) a buscar una aclaración formal sobre el alcance de las medidas y el posible impacto en productos mexicanos. Al mismo tiempo, el mensaje público se ajustó: la ayuda humanitaria continúa, pero los envíos de hidrocarburos se revisarán caso por caso para no “poner en riesgo a México”.
El margen de maniobra se estrecha: cada decisión sobre un barco que zarpa hacia Cuba pesa sobre la mesa de negociación con Washington y sobre las finanzas de Pemex. El gobierno tendrá que decidir cuánta presión está dispuesto a aguantar mientras sostiene esta línea de tiempo abierta entre solidaridad histórica y fragilidad económica.
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Petróleo
Apagón en la refinería Olmeca reaviva dudas sobre su estabilidad operativa

El apagón en la refinería Olmeca, ubicada en Dos Bocas, Tabasco, ocurrido el pasado 26 de enero, volvió a colocar bajo escrutinio la estabilidad operativa del complejo energético más relevante del actual sexenio, al provocar interrupciones en varias de sus plantas clave.
De acuerdo con información difundida por Reuters, la interrupción del suministro eléctrico afectó directamente procesos estratégicos dentro del complejo, lo que derivó en paros temporales y en el diferimiento del procesamiento de crudo en un momento en el que la instalación aún se encuentra en fase de ajuste operativo.
¿Cuándo ocurrió el apagón en la refinería Olmeca y qué áreas resultaron afectadas?
El apagón en la refinería Olmeca se registró el 26 de enero y tuvo impacto en varias unidades del complejo. Entre las áreas afectadas se encuentran la planta coquizadora, la catalítica y las plantas hidrodesulfuradoras correspondientes a los dos trenes de proceso instalados.
Estos sistemas forman parte del corazón del proceso de refinación, ya que permiten transformar el crudo pesado en combustibles de mayor valor y reducir el contenido de azufre, por lo que cualquier interrupción tiene efectos directos en la operación general de la refinería.
Los reportes internos señalan que la falla eléctrica obligó a detener de manera preventiva diversas operaciones, como parte de los protocolos de seguridad industrial implementados para evitar riesgos mayores dentro del complejo.
¿Cuánto crudo dejó de procesarse tras la interrupción eléctrica?
Al momento del apagón, el complejo dejó de procesar alrededor de 150 mil barriles de crudo. Este volumen representa una porción relevante de la carga que se encontraba programada para ese día, aunque la refinería aún no opera a su capacidad máxima.

¿Cuánto crudo dejó de procesarse tras la interrupción eléctrica?
Petróleos Mexicanos informó que, durante el evento, se atendió una variación de presión en la planta catalítica, lo que generó la emisión de humo visible a través del quemador. La empresa señaló que esta situación llevó a un paro controlado de la planta, conforme a los procedimientos de seguridad establecidos.
La petrolera sostuvo que, pese a la visibilidad del evento, las condiciones del procesamiento de crudo permanecieron bajo control y no se registraron incidentes mayores asociados a la falla eléctrica.
¿Cuándo se reanudaron las operaciones del complejo?
De acuerdo con una fuente citada en el reporte, las operaciones en la refinería Olmeca se reiniciaron el 27 de enero, un día después del apagón. El restablecimiento de actividades se realizó de manera gradual, siguiendo los protocolos técnicos necesarios para reintegrar las unidades afectadas al sistema.
Este tipo de reinicios suele implicar revisiones adicionales en equipos sensibles, así como pruebas operativas para garantizar que los procesos se desarrollen dentro de los parámetros de seguridad y eficiencia establecidos.
Hasta el momento, no se ha informado públicamente si el evento tendrá un impacto prolongado en los niveles de producción del complejo durante las semanas posteriores.
¿Es el primer incidente de este tipo en la refinería Olmeca?
El apagón en la refinería Olmeca no es un hecho aislado. En agosto de 2025, el complejo ya había registrado un corte eléctrico que derivó en la suspensión temporal de operaciones, lo que evidenció retos asociados a la estabilidad del suministro energético interno.
Estos episodios ocurren en un contexto en el que la refinería aún se encuentra en una etapa de consolidación operativa. Aunque el proyecto fue concebido para procesar hasta 340 mil barriles diarios de petróleo, ese objetivo todavía no se ha alcanzado de manera sostenida.
Las interrupciones recurrentes han abierto el debate sobre los desafíos técnicos que enfrenta el complejo y sobre la necesidad de fortalecer su infraestructura eléctrica y sus sistemas de respaldo para evitar paros no programados.
¿Cuál es la situación actual de la refinería de Dos Bocas?
La refinería Olmeca continúa operando por debajo de su capacidad nominal, mientras avanza en el proceso de ajuste y estabilización de sus distintas plantas. Pemex ha señalado en distintos momentos que la incorporación plena de todas las unidades se realizará de manera gradual.
En este escenario, eventos como el apagón en la refinería Olmeca subrayan los retos operativos que enfrenta el proyecto en su transición hacia una operación continua y a gran escala, considerada clave para los objetivos de autosuficiencia energética del país.
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