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Gas México Estados Unidos: Riesgo en Posguerra

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Gas México Estados Unidos: Riesgo en Posguerra
El gas México Estados Unidos enfrenta un riesgo inminente por el conflicto en Oriente Medio. Ramsés Pech Razo, experto en temas energéticos, advierte que Estados Unidos podría reducir envíos para priorizar a Europa y Asia. Esto afectaría la demanda de gas natural en México, sobre todo en mayo y verano. La Comisión Federal de Electricidad (CFE) depende en un 80% de estas importaciones gas. Además, el cierre parcial del conflicto Ormuz acelera la crisis. Pech Razo urge explorar fracking México para gas seco.

Conflicto Ormuz Amenaza Suministro Gas Natural

El conflicto Ormuz genera tensiones globales en el mercado energético. A partir de mayo, el cierre parcial del estrecho limita el flujo de crudo mundial. Por ejemplo, esta vía transporta una quinta parte del petróleo comercializado. Ramsés Pech Razo explica que esto obliga a reorganizar envíos. Estados Unidos, principal proveedor de México, redirigirá gas México Estados Unidos a aliados clave. Europa y Asia recibirán prioridad en la posguerra energética. México consume 9 mil millones de pies cúbicos diarios para generar electricidad. Sin embargo, produce solo 2 mil millones de gas seco, ideal para plantas de la CFE electricidad.

Además, las reservas gas locales duran apenas dos días. Esto agrava la dependencia de importaciones gas desde el norte. Pech Razo destaca problemas en plantas como Ciudad Pemex y Nuevo Pemex. Allí, el gas húmedo (con alto nitrógeno) complica el procesamiento. Por lo tanto, la calidad no basta para turbinas eléctricas. En Tabasco, las altas temperaturas ya elevan la demanda gas. Sumado a una hora menos de luz diurna, el panorama empeora. La posguerra energética definirá si México cubre sus necesidades.

Para profundizar en el impacto regional, revisa detalles sobre crisis energética por Estrecho de Ormuz. Datos oficiales confirman la vulnerabilidad mexicana ante estos eventos.

Gas México Estados Unidos: Dependencia Crítica

El gas México Estados Unidos cubre el 80% de nuestras necesidades energéticas. México importa entre 6 mil 500 y 7 mil millones de pies cúbicos diarios. Esto genera electricidad para hogares e industrias. Sin embargo, la producción nacional se limita a 4-5 millones de pies cúbicos totales. De ellos, gran parte es gas húmedo (mezcla con impurezas como nitrógeno). Solo el gas seco (puro para combustión eficiente) sirve en generadores. Por eso, gasoductos Pemex enfrentan retos constantes de calidad y humedad.

En consecuencia, la CFE electricidad firma contratos ajustados. Pech Razo advierte picos en junio, julio y agosto. El calor extremo, como en Tabasco, dispara el uso de aires acondicionados. Además, la guerra acelera cambios geopolíticos. Estados Unidos priorizará Europa, golpeada por interrupciones en Ormuz. Asia también competirá por suministros. México debe actuar ya. Explora más sobre escalada precios petróleo y presión fiscal México.

La Secretaría de Energía detalla contratos vigentes. Estos muestran la urgencia de diversificar fuentes. Sin medidas rápidas, apagones amenazan el verano.

Fracking México: Solución Prohibida para Gas Seco

El fracking México podría resolver la escasez de gas seco. Esta técnica (fracturación hidráulica para extraer gas de rocas compactas) funciona en cuencas de Burgos y Veracruz. Allí abundan reservas profundas. Pemex necesita invertir para activarlas. Sin embargo, la prohibición legal frena avances. Pech Razo insiste en su potencial a corto plazo. Aunque atrasados, aún es viable. Las reservas gas locales permitirían cubrir la brecha de importaciones.

Por otro lado, plantas procesadoras como las de Pemex luchan con humedad. Esto baja la calidad del combustible. Además, exportaciones de Pemex caen por debajo de 300 mil barriles diarios. Menos divisas limitan inversiones. En este contexto, la demanda gas crece sin control. Tabasco siente ya las sensaciones térmicas altas. Por lo tanto, urge replantear políticas energéticas.

Precio Gasolina Sube por Conflicto Oriente Medio

El precio gasolina enfrentará alzas en dos semanas. La Premium podría llegar a 27 pesos por litro. Pech Razo lo atribuye a la guerra en Oriente Medio. Pemex exporta menos, pierde ingresos. Cuba y Venezuela entran en la ecuación regional. Estados Unidos alinea estrategias hidrocarburíferas con ellos. Aunque Magna se mantiene en 24 pesos por pacto, Premium subirá 40-70 centavos. Esto impacta bolsillos mexicanos directamente.

Sin embargo, la posguerra energética definirá tendencias largas. Trump busca escoltar petroleros por Ormuz con aliados. China, Japón y Europa dudan aún. Precios del crudo superan 100 dólares. Esto eleva costos en México. Industrias y transporte pagan más. Por ejemplo, en Tabasco, el calor aumenta consumo vehicular. Explora tensiones en ataques Irán Estrecho Ormuz escalada bélica.

CFE Electricidad y Contratos en Alerta

La CFE electricidad depende de contratos con Estados Unidos. Estos cubren la diferencia de 7 mil millones de pies cúbicos. Pech Razo cuestiona su cobertura en picos veraniegos. La hora menos de luz agrava cargas. Además, gasoductos Pemex necesitan mejoras. Proyectos pendientes esperan fondos. En la posguerra energética, México queda rezagado sin producción local.

Por lo tanto, urge revisar fracking México y reservas. Cuencas del norte ofrecen gas seco puro. Pemex debe priorizar. Mientras, Europa recibe apoyo naval de Trump. Asia compite igual. México negocia bajo presión del T-MEC. La CFE publica reportes de demanda. Estos confirman vulnerabilidades estacionales.

Posguerra Energética: Oportunidades para México

La posguerra energética trae retos y chances. México puede impulsar fracking México pese a prohibiciones. Diversificar proveedores reduce riesgos de gas México Estados Unidos. Alianzas con UE avanzan, según comunicaciones oficiales. Comercio bilateral crece, con énfasis en energía. Pemex fortalece gasoductos para autosuficiencia. Tabasco, con su calor, lidera la demanda gas local.

En consecuencia, políticas claras evitan apagones. Expertos como Pech Razo llaman a acción inmediata. Precios de gasolina reflejan la urgencia. La CFE ajusta contratos. México se posiciona como mercado clave para Estados Unidos. Sin embargo, la independencia energética es clave. Desde Energía y Ecología sigue estos temas vitales. Comparte tu opinión sobre cómo enfrentar esta crisis energética. ¿Qué medidas propones para fortalecer la soberanía en combustibles?

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Planta de GNL de Altamira recupera un tercio de su inversión en un año

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Planta de GNL de Altamira recupera un tercio

La apuesta energética que ya devuelve cifras

Doce meses bastaron. La planta flotante de licuefacción de gas natural ubicada en Altamira, Tamaulipas, cerró su primer año de operaciones con exportaciones por 868.2 millones de dólares —una suma que cubre cerca de un tercio del costo total del proyecto desarrollado por New Fortress Energy en alianza con la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

El proyecto arrancó con una inversión estimada en 1,000 millones de dólares para la primera etapa, que comprende tres plataformas elevadoras de licuefacción. Si se toma como base la expansión potencial del conjunto de plantas, la cifra escala hasta 5,500 millones de dólares. Bajo esa segunda lectura, los ingresos del primer año representan exactamente eso: un tercio del camino recorrido.Cómo opera la planta de GNL de Altamira

La terminal trabaja con tecnología de licuefacción flotante —conocida como Fast LNG— que convierte el gas natural en estado líquido para transportarlo en buques metaneros hacia mercados internacionales. Esta modalidad recorta tiempos de construcción frente a las plantas terrestres convencionales y permite ajustar capacidad sin levantar infraestructura desde cero.

El contrato entre la CFE y New Fortress Energy tiene una duración de 15 años. Durante ese periodo, los ingresos proyectados para la paraestatal mexicana llegan a los 5,730 millones de dólares —una cifra que supera con holgura el Capital Expenditure o Gasto de Capital (CAPEX) de la primera fase.

New Fortress Energy y la CFE, socios en Tamaulipas

New Fortress Energy llegó a México con un modelo que ya probó en otras regiones: instalar capacidad de licuefacción cerca de fuentes de gas barato y conectarla con mercados que pagan precios de exportación. Altamira cumple esa condición. El puerto industrial de Tamaulipas tiene acceso al gasoducto nacional y salida directa al Golfo de México, lo que abarata el traslado del producto hasta los buques.

El gas natural licuado como producto de exportación

El gas natural licuado se mueve hoy entre los energéticos con mayor crecimiento en comercio internacional. Europa diversificó proveedores tras la crisis de suministro de 2022, y Asia mantiene una demanda sostenida. México entró tarde a ese mercado, pero Altamira le abrió una ventana que hasta hace tres años no existía.

Planta de GNL de Altamira: lo que viene

El primer año fue la prueba. La planta de GNL de Altamira operó sin los tropiezos que suelen acompañar los arranques de proyectos de este tamaño. Los números lo sostienen: 868.2 millones de dólares en exportaciones no son un accidente logístico —son el resultado de una cadena que funcionó.

La pregunta que queda sobre la mesa no es si el proyecto fue viable. Es si México tiene capacidad para replicarlo antes de que el mercado global de GNL cambie de forma.

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Usar fracking en México podría resultar costoso

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Usar fracking en México podría resultar costoso

Usar fracking en México podría resultar costoso para el erario y el territorio

El gobierno de Claudia Sheinbaum abrió formalmente la puerta a extraer gas y petróleo de yacimientos no convencionales mediante fractura hidrológica. El reducir la dependencia del gas importado desde Estados Unidos, que hoy representa alrededor del 75% del consumo nacional es el motivo. Petróleos Mexicanos y la Secretaría de Energía trabajan ya en una hoja de ruta para destinar recursos a estos yacimientos como condición para cumplir metas de producción al final del sexenio.

Lo que el gobierno no detalla con la misma claridad son los números detrás de esa apuesta.

El precio de cada pozo

Cada pozo de fractura hidrológica o fracking en México puede costar entre 20 y 25 millones de dólares, según estimaciones de organizaciones ambientales y estudios especializados. Eso incluye la complejidad técnica, el número de etapas de fractura y la infraestructura de apoyo. Para comparar: en campos convencionales, Petróleos Mexicanos (PEMEX) extrae un barril a un costo que ronda los 14 o 15 dólares, muy por debajo de lo que exige cualquier proyecto de lutitas.

Además, por cada unidad de energía que se invierte en fracking, se recuperan aproximadamente cinco. En proyectos tradicionales, esa relación llega a 20. Es decir, se gasta mucho más para sacar menos.

Agua escasa, pozos sedientos

Usar fracking en México podría resultar costoso también en términos hídricos. Cada pozo consume millones de litros de agua mezclados con arena y químicos para fracturar la roca a profundidades de entre 1,000 y 5,000 metros. El problema: buena parte del potencial no convencional del país se concentra en el norte y noreste, zonas que ya cargan con estrés hídrico. Ahí, el agua compite con el consumo humano, la agricultura y la industria.

A eso se suman los riesgos documentados de contaminación en mantos acuíferos por fugas, cementaciones deficientes o manejo descuidado de las aguas de retorno, cargadas con químicos y metales. También se registran emisiones de metano y compuestos orgánicos volátiles que deterioran el aire.

Comunidades en el camino

En estados como Tamaulipas, Veracruz y la cuenca Tampico-Misantla, organizaciones como la Alianza Mexicana contra el Fracking documentaron resistencia social desde que Pemex recibió asignaciones en esas zonas. Los conflictos no son abstractos: se traducen en retrasos de proyectos, litigios, compensaciones y trabajo constante de contención. Eso también se paga.

Estudios en México describen potenciales afectaciones a la salud pública por exposición a químicos, aumento de tráfico pesado, ruido y polvo en zonas rurales. Las comunidades cercanas a proyectos similares reportan enfermedades respiratorias y dermatológicas.

Quedamos en que no, pero al final sí

Claudia Sheinbaum reconoció públicamente que el fracking es una técnica dañina y tóxica. Aun así, avaló la exploración de yacimientos no convencionales bajo el argumento de la soberanía energética. El gobierno anunció un comité científico para evaluar tecnologías de menor daño ambiental antes de activar proyectos, pero los críticos señalan que los costos estructurales no desaparecen con mejores prácticas.

Cada peso que va al fracking es un peso que no llega a infraestructura renovable, que tiene costos operativos menores, no depende del gas natural importado y reduce emisiones. Esa es la cuenta que el gobierno todavía no presenta.

¿Cuántos pozos necesitaría Pemex para mover la aguja en producción, y a qué precio por barril cerrarían esos proyectos sin subsidios?

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La posibilidad de un fracking sostenible para extraer gas natural en México

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La posibilidad de un fracking sostenible

La posibilidad de un fracking sostenible para extraer gas natural se planteó ayer miércoles 8 de abril de 2026, cuando la presidenta Claudia Sheinbaum abrió la puerta a la fractura hidráulica con una condición: que los impactos ambientales se reduzcan al máximo.

“Si vamos a hacer explotación de gas no convencional, tiene que ser de una manera sustentable”, dijo Sheinbaum en su conferencia matutina. La declaración no cerró ninguna puerta, pero sí fijó un umbral técnico que su gobierno deberá justificar ante la comunidad científica y ante quienes ya cuestionan que esa combinación sea viable.

Un comité decide en dos meses

La presidenta anunció la creación de un comité de especialistas nacionales e internacionales con un encargo concreto: determinar si existen métodos de fractura hidráulica que no provoquen los daños de esquemas anteriores. El grupo tiene alrededor de dos meses para entregar recomendaciones técnicas y económicas.

Lo que el gobierno pone sobre la balanza son cuatro ajustes operativos: usar agua salobre o de mar en lugar de agua dulce para las inyecciones; reciclar el agua empleada en los pozos; sustituir los químicos tradicionales por sustancias menos agresivas, incluso orgánicas; y aplicar estándares de monitoreo más estrictos. Ninguno de esos cambios elimina la técnica, pero el gobierno los presenta como suficientes para hablar de fracking con otro perfil ambiental.

La posibilidad de un fracking sostenible frente a la dependencia del gas

El trasfondo es una cifra que Pemex expuso en la misma conferencia: México importa alrededor del 75% del gas que consume, la mayor parte desde Texas. Reducir esa dependencia es el eje de la estrategia de gas natural hacia 2030, que proyecta elevar la producción total hasta más de 8,600 millones de pies cúbicos diarios en una década para acercarse al consumo nacional actual de 9,000 millones.

En meses anteriores, el titular de CENAGAS, Cuitláhuac García, estableció la certeza técnica de un fracking menos agresivo. El Centro Nacional de Control del Gas Natural (CENAGAS) administra la red de transporte que hoy mueve buena parte de ese gas importado; cualquier aumento sostenido en producción propia reordenaría los flujos que ese organismo opera. La Cuenca de Burgos, que se extiende entre Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila, concentra las reservas de gas no convencional más estudiadas del país y sería el territorio más probable para las primeras pruebas.

Lo que dicen quienes no están convencidos

Organizaciones ambientales y varios especialistas citados en prensa rechazan que la técnica admita un adjetivo verde. Señalan que aunque cambien los insumos (agua salobre, químicos orgánicos) los riesgos a acuíferos, las emisiones fugitivas de metano, los sismos inducidos y las afectaciones sociales no desaparecen: se reducen en el mejor de los casos, pero no se cancelan.

El fracking, dicen, sigue siendo intensivo en recursos y produce impactos acumulativos que ningún protocolo de monitoreo borra del mapa. Sheinbaum no respondió directamente a esas objeciones; delegó la respuesta al comité.

Renovables no salen de la ecuación

La presidenta insistió en que el giro hacia el gas no convencional no abandona la apuesta por energías limpias. Su gobierno prometió seguir incrementando la capacidad renovable y reducir el uso de combustóleo en la generación eléctrica. El gas, en su lectura, es un puente hacia la soberanía energética mientras las renovables escalan.

Si el comité avala algún modelo técnico, la decisión formal llegará en poco más de dos meses. Hasta entonces, la pregunta queda sin respuesta concreta: ¿qué tan sostenible puede ser un método que fractura roca para soltar gas?

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