Energía
Cox apuesta fuerte por México sostenible
Cox apuesta fuerte por México sostenible y se planta en el centro del mapa energético privado con un plan que mezcla electricidad, agua y nuevos servicios para la industria que no quiere frenar por falta de energía. Esto en un momento en que el país vive el choque entre una demanda eléctrica que crece a toda velocidad y redes que no siempre alcanzan para sostenerla.
Cox apuesta fuerte por México sostenible: de desarrollador solar a utility
Cox Energy América, nació como desarrollador de energía solar con proyectos en México, Chile, Colombia, Panamá y el Caribe, enfocada en contratos de largo plazo con clientes industriales y comerciales. Con el tiempo, el grupo dejó de pensar solo en megawatts instalados y se movió hacia un modelo de utility integrada: generación, suministro, soluciones de infraestructura sostenible y gestión del agua en el mismo portafolio. La compra de activos, la entrada a nuevos negocios y una estructura corporativa más pesada respondieron a esa decisión.
La compra de Iberdrola México cambia el tablero
El giro definitivo llegó cuando Cox decidió comprar el 100% de los activos de Iberdrola México, un paquete de 15 plantas y 2.6 gigawatts que incluye ciclos combinados, cogeneración y parques eólicos y solares. La operación, cercana a los 4,200 millones de dólares, incorpora también a la mayor suministradora privada de electricidad del país, con cerca de una cuarta parte del mercado de usuarios calificados y ventas por arriba de 20 teravatios-hora al año. Para Cox, esa base de clientes industriales y comerciales se vuelve un piso firme desde el cual ofrecer contratos de largo plazo, soluciones a la medida e incluso servicios de eficiencia y respaldo.
En el centro de esta jugada aparece la figura de Enrique Riquelme, presidente de la compañía, quien en entrevistas recientes ha dejado claro que México será el principal mercado del grupo en los próximos 15 años. El mensaje es claro: la apuesta no se agota en la compra de Iberdrola ni en una sola ronda de inversión, sino en una presencia de largo aliento en un sistema eléctrico que todavía arrastra cuellos de botella en transmisión y reservas de capacidad.
Un plan de inversiones que mezcla energía y agua
Sobre la plataforma heredada de Iberdrola, Cox lanzó un plan de inversión de 5,500 millones de euros entre 2026 y 2028, de los que 2,600 millones se quedarán en México. El portafolio anunciado combina 1.7 GW solares, 250 megawatts eólicos, 500 MW de gas, 6.3 gigawatt-hora de baterías y 350 millones de euros para reforzar infraestructura de transmisión en zonas industriales. El objetivo es claro: reducir el riesgo de apagones para grandes usuarios, bajar costos con contratos de largo plazo y abrir espacio a tecnologías de almacenamiento que permitan aprovechar mejor la generación renovable.
En paralelo, Cox afina una estrategia global de 6,400 millones de dólares hasta 2028 para proyectos de agua y energías renovables, donde México vuelve a ocupar un lugar central. Desalinización, tratamiento y distribución de agua se suman al negocio eléctrico como una pieza más en la seguridad hídrica de regiones con estrés creciente. Ahí se cruzan las necesidades de la industria, los límites físicos de las cuencas y la presión social sobre el uso del recurso.
La alianza con Finsolar y el salto a la generación distribuida
La apuesta no se queda en grandes centrales. A finales de 2025, la climate tech mexicana Finsolar anunció una alianza con Cox para detonar hasta 450 MW equivalentes en proyectos solares y sistemas de almacenamiento para clientes comerciales e industriales. El acuerdo contempla 250 millones de dólares y una cartera que combina alrededor de 30 proyectos de gran escala con hasta 400 plantas pequeñas de generación distribuida bajo contratos PPA y modelos de “energy as a service”. El mapa de destino incluye el sur–sureste, el occidente, el Bajío y los corredores industriales del norte, donde la combinación de crecimiento económico y saturación de la red ya se siente en la operación diaria de muchas plantas.
En ese terreno, conceptos como energía solar detrás del medidor, almacenamiento en sitio y contratos diseñados para aplanar picos de consumo dejan de ser términos técnicos y se vuelven decisiones de sobrevivencia para empresas que no pueden detener líneas de producción cada vez que la red se tensa.
Un gigante privado en la transición mexicana
Desde su discurso corporativo, Cox presenta este conjunto de movimientos como una estrategia “100% sostenible” que junta acceso a energía limpia, gestión eficiente del agua y trabajo con comunidades locales. En la práctica, la expansión del grupo abre una pregunta incómoda para el ecosistema mexicano: cómo se acomodarán reguladores, CFE y grandes usuarios frente a un jugador privado que quiere ocupar un espacio decisivo en la transición energética del país. En esa tensión entre inversión, control estatal y urgencia climática se juega buena parte de lo que vendrá para la matriz eléctrica mexicana.
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Energía
Lo energético merma crecimiento del país advierte Fitch

Lo energético merma crecimiento del país advierte Fitch Ratings, la alerta que cruza oficinas de gobierno, juntas de gobierno empresarial y salas de guerra. Detrás de la advertencia late una economía que intenta avanzar mientras carga con un modelo energético que no termina de asentarse y que con cada día que pasa sin acercarse a los objetivos propuestos se vuelve más caro.
Un país que camina con el freno de mano puesto
Lo energético merma crecimiento del país advierte Fitch Ratings cada vez que revisa la calificación de México y se topa con el mismo muro: un sector petrolero y eléctrico que exige recursos constantes del presupuesto, pero que no obtiene el impulso que se espera. Petróleos Mexicanos (Pemex) aparece en el centro de esa tensión, con deuda alta, proyectos costosos y una producción que ya no cubre con holgura las expectativas fiscales de hace una década. Cada peso que Hacienda destina a sostener a la empresa del Estado mexicano es un peso menos para infraestructura, innovación y políticas industriales que podrían disparar nuevas ramas productivas. La situación se vuelve peor al considerar que Pemex se supone es el motor del país, el encargado de poner los recursos para todo ello.
CFE, respaldada por el Estado, pero a qué costo
En el lado eléctrico, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) se mantiene como columna vertebral del sistema, con respaldo irrestricto del gobierno y calificaciones que incorporan la idea de que el Estado no la dejará caer. Ese soporte, sin embargo, no es gratis. Requiere transferencias periódicas, garantías y decisiones de inversión que muchas veces siguen criterios políticos. La expansión de la red, la modernización de plantas y la entrada de más renovables compiten con la necesidad de mantener tarifas contenidas para hogares y empresas, un equilibrio que suele resolverse con más presión sobre las finanzas públicas.
Regulación concentrada y señales confusas para los inversores
El diseño institucional actual refuerza el papel del Estado como árbitro y jugador al mismo tiempo. La Secretaría de Energía (SENER) concentra facultades que antes estaban repartidas entre órganos reguladores con mayor autonomía, lo que envía señales contradictorias a los inversionistas privados. Autorizaciones que tardan, cambios de criterio sobre contratos y ajustes en reglas del mercado eléctrico hacen que las empresas duden en comprometer capital a 20 o 30 años. El resultado es una inversión privada que llega a cuentagotas, sobre todo en proyectos renovables y de infraestructura de transmisión.
Efecto dominó en empleo, industria y nearshoring
Cuando la energía se vuelve un factor incierto, la industria resiente el golpe. Costos eléctricos menos competitivos, dudas sobre la estabilidad del suministro y cuellos de botella en gas y líneas de transmisión pesan en las decisiones de plantas manufactureras que miran a México como posible destino de nearshoring. Algunos proyectos llegan, otros se quedan a medio camino o migran a lugares donde la combinación de tarifas, regulación y seguridad del suministro luce más clara. Lo energético merma crecimiento del país advierte Fitch Ratings también por esa vía: fábricas que no se instalan, empleos que no se crean y cadenas de valor que toman otros rumbos.
Un modelo que requiere ajustes según Fitch Ratings
La apuesta por un modelo eminentemente estatal en petróleo y electricidad responde a una idea clara de soberanía y control. Pero ese diseño choca con la necesidad de capital fresco, tecnología y velocidad de ejecución que suele aportar la inversión privada. El presupuesto intenta cubrirlo todo: rescatar a la petrolera, sostener a la empresa eléctrica, extender redes, subsidiar tarifas y, al mismo tiempo, cumplir metas de déficit acotado. En esa tensión se diluye el margen para que la energía sea un motor de desarrollo y no un peso que arrastra al resto de la economía. El reto no es menor: desmontar inercias sin provocar un apagón financiero ni energético.
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Películas de Pemex: así fue el millonario proyecto cinematográfico con actores famosos para capacitar trabajadores

Las películas de Pemex formaron parte de un proyecto interno desarrollado durante la década de los 2000, en el que la empresa productiva del Estado recurrió a actores reconocidos de la televisión mexicana para producir contenidos audiovisuales dirigidos a sus propios trabajadores. Estas producciones, que no estaban destinadas al público comercial, implicaron una inversión millonaria y un enfoque particular: combinar dramatización con capacitación laboral en el sector energético.
El proyecto incluyó la participación de figuras como Andrés García, Sergio Mayer y otros actores conocidos, y tuvo como objetivo principal reforzar mensajes de seguridad industrial, operación técnica y responsabilidad ambiental dentro de las distintas áreas de Petróleos Mexicanos.
¿Cómo surgió el proyecto de películas de Pemex en los años 2000?
Durante los primeros años del siglo XXI, Pemex impulsó un esquema de capacitación audiovisual para su personal operativo. En ese contexto surgieron las películas de Pemex, concebidas como herramientas didácticas para transmitir protocolos de seguridad, buenas prácticas y escenarios de riesgo asociados a la industria de los hidrocarburos.
Las producciones fueron diseñadas específicamente para el consumo interno de la empresa. No se trató de estrenos comerciales ni de contenidos pensados para el circuito tradicional de salas de cine, sino de materiales institucionales con un formato narrativo dramatizado.
¿Qué actores participaron en las películas producidas por Pemex?
Uno de los elementos que más llamó la atención del proyecto fue la contratación de actores con amplia trayectoria en televisión, cine y teatro. Andrés García y Sergio Mayer fueron algunos de los nombres más visibles, pero no los únicos.

También participaron intérpretes de distintas generaciones, desde figuras consolidadas hasta actores jóvenes de aquel momento. Entre ellos se encuentran Rosa Gloria Chagoyán, Sherlyn, Alejandro Camacho, Omar Fierro, Polo Ortín, Mauricio Aspe y Otto Sirgo, entre otros.
La presencia de estos actores buscó captar la atención de los trabajadores y facilitar la identificación con las historias presentadas en cada producción.
¿Qué temas abordaban las películas de Pemex?
Las películas de Pemex retrataban situaciones cotidianas y extraordinarias relacionadas con la operación petrolera. A través de historias dramatizadas, se mostraban riesgos laborales, fallas humanas, accidentes potenciales y consecuencias derivadas del incumplimiento de normas de seguridad.
Los contenidos abordaban procesos como la extracción, el manejo, el transporte y el tratamiento de hidrocarburos. También se hacía énfasis en la importancia del uso de equipo de protección personal, como cascos, guantes y calzado especializado.
Cada cinta tenía una duración aproximada de una hora y concluía con un mensaje institucional enfocado en la prevención, la reflexión y la responsabilidad individual dentro del entorno laboral.
¿Dónde y cómo se proyectaban estas producciones?
Las películas no se exhibieron en cadenas comerciales. En su lugar, Pemex utilizó cines móviles operados por la empresa Cinetransformer, los cuales se trasladaban a distintas instalaciones petroleras del país.
Este esquema permitió que los contenidos llegaran directamente a refinerías, plataformas, centros de trabajo y complejos industriales. De acuerdo con los registros disponibles, las producciones se proyectaron durante un periodo aproximado de seis años.
Algunos de los títulos difundidos fueron Desafío ambiental, Exploración con seguridad, Héroes de la seguridad, Seguridad fuera del trabajo, Sustentabilidad dentro del negocio y Una historia de petróleos.
¿Cuánto costaron las películas de Pemex?
El proyecto implicó una inversión considerable. De acuerdo con información publicada por medios nacionales, se produjeron 18 películas, con un costo promedio de 31 millones de pesos por cinta.
En conjunto, el gasto total superó los 40 millones de dólares al tipo de cambio de la época. Las producciones se realizaron a un ritmo aproximado de tres películas por año, todas destinadas a programas de capacitación interna para el personal de Pemex.
¿Qué lugar ocupan hoy las películas de Pemex?
Aunque el proyecto concluyó hace años, algunas de las películas de Pemex aún pueden encontrarse en plataformas digitales o archivos no oficiales. Su existencia continúa generando interés por el contraste entre el objetivo institucional de capacitación y el uso de recursos cinematográficos y talento artístico reconocido.
El caso se mantiene como un ejemplo singular de cómo una empresa pública recurrió al lenguaje del cine para comunicar mensajes técnicos y operativos dentro de una industria estratégica para el país.
Energía
México se proyecta líder solar con Plan Sonora

México se proyecta líder solar con Plan Sonora en un momento en que la transición energética dejó de ser discurso y empezó a mover inversiones, empleos y mapas de poder en el norte del país. En Sonora, el sol dejó de ser telón de fondo y se convirtió en una pieza central de la política económica federal y estatal.
México se proyecta líder solar con Plan Sonora
México se proyecta líder solar con Plan Sonora porque el gobierno federal y el de Sonora decidieron usar el desierto como plataforma de energía y no sólo como paisaje. El plan conecta generación fotovoltaica, litio, gas natural y formación de talento técnico para sostener una nueva etapa industrial en el noroeste. Detrás del diseño político está Alfonso Durazo, gobernador de la entidad, que empujó el proyecto desde su campaña y hoy lo usa como columna vertebral de su agenda de desarrollo estatal.
Un desierto convertido en planta eléctrica
El corazón visible del Plan Sonora late en la central fotovoltaica de Puerto Peñasco, donde ya operan las primeras etapas mientras se prepara el salto al gigawatt de capacidad. La Comisión Federal de Electricidad reporta 120 megawatts en la primera secuencia y 300 megawatts adicionales en la segunda, conectados al sistema eléctrico para abastecer hogares de Sonora y Baja California. Cuando entren en operación las cuatro etapas y sus 192 megawatts en baterías, la planta se colocará entre las más grandes del mundo y moverá la aguja del consumo eléctrico de 1.6 millones de personas.
Del experimento local al mapa solar mundial
La central de Puerto Peñasco no se entiende sola: el Plan Sonora incluye replicar ese modelo en otros puntos del estado hasta alcanzar alrededor de 5 gigawatts de generación solar hacia el final de la década. Esa capacidad equivale a cerca de 40 por ciento de la energía que se espera consumir en México en ese horizonte, según estimaciones oficiales, y coloca a Sonora como proveedor de electricidad limpia para industrias que llegan con el nearshoring. La energía solar deja de ser un capítulo técnico y se vuelve argumento para atraer armadoras, fábricas de autopartes y empresas de semiconductores que buscan contratos de suministro limpio a largo plazo.
Un plan local con efectos continentales
El avance de México se proyecta líder solar con Plan Sonora ocurre mientras las proyecciones internacionales marcan un crecimiento fotovoltaico de 12.4 gigawatts en 2024 a 37.8 gigawatts en 2035, con tasas superiores a 10 por ciento anual. En ese tablero, Sonora opera como vitrina: si el modelo de grandes parques con almacenamiento y enlaces transfronterizos funciona, otros estados podrán copiar la ruta con el respaldo del llamado Plan México. El reto ya no está en convencer sobre el recurso solar, sino en sostener reglas claras, ampliar la red de transmisión y repartir los beneficios en las comunidades que ven llegar torres, paneles y nuevas carreteras.
Las próximas cifras de generación y las decisiones sobre nuevas líneas de alta tensión dirán hasta dónde llega este impulso, pero en Sonora el sol ya se convirtió en tema de trabajo diario para ingenieros, funcionarios y habitantes de la franja desértica.
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