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Energía

Proyectos mixtos CFE: 26 mil MW en fotovoltaica

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Proyectos mixtos CFE: 26 mil MW en fotovoltaica

Los proyectos mixtos CFE atraen gran interés de empresas privadas. La Comisión Federal de Electricidad recibió cientos de propuestas para generar energía renovable. Destacan centrales de energía fotovoltaica con potencial de 26,494 megawatts. Además, hay solicitudes para proyectos eólicos e híbridos. Este esquema de inversión mixta garantiza el 54% de participación de la CFE. Por lo tanto, busca combinar recursos públicos con capital privado. Empresas como Atlas Renewable Energy participan activamente. El proceso avanza hacia la selección final en mayo.

Detalles de la convocatoria CFE para mixtos

La CFE lanzó la convocatoria de registro el 28 de enero. Empresas interesadas se inscribieron del 9 de febrero al 3 de marzo. Luego, siguió una revisión técnica hasta el 6 de abril. Actualmente, el proceso competitivo va del 7 de abril al 29 de mayo. Solo se seleccionarán proyectos que sumen 6,500 megawatts en esta primera etapa. Sin embargo, una segunda convocatoria podría llegar en junio. Este esquema usa fideicomisos mexicanos para la inversión mixta. La CFE aporta el 54% en especie, como terrenos y permisos. Por ejemplo, también incluye contratos de compra de energía.

Las empresas privadas cubren el 46% con capital líquido. Ellas financian la construcción hasta operación comercial. Arturo Carranza, experto en energía, destaca el atractivo del modelo. “La CFE como socia genera confianza”, explica. Además, facilita el acceso a financiamiento bancario. Los bancos ven certidumbre en contratos con la empresa pública. Por lo tanto, proyectos mixtos CFE impulsan la planeación estratégica del gobierno. Las obras podrían iniciar a finales de año si todo avanza.

Empresas como Alten, Canadian Solar y Cimarrón Solar se sumaron. Asimismo, participan Cox, EDF Power Solutions y Fortius. Generadora Fénix, ICA, Invenergy, Mota-Engil y Zuma Energía completan la lista. Este interés masivo muestra confianza en el esquema.

Proyectos mixtos CFE: Dominio fotovoltaica

Los proyectos mixtos CFE priorizan la energía fotovoltaica. Hay 178 registros finalizados para 26,494 megawatts. Esta tecnología usa paneles solares para captar luz (energía fotovoltaica: conversión directa de sol en electricidad). Le siguen 34 proyectos eólicos con 9,324 megawatts. Nueve híbridos suman 1,032 megawatts. Solo uno de rebombeo ofrece 900 megawatts (rebombeo: plantas que almacenan energía bombeando agua a altura). De 394 registros totales, 139 no se completaron. Los 255 restantes avanzan con condiciones específicas.

Por ejemplo, 222 cumplen requerimientos de capacidad regional. Veintidós están con CFE directamente. Diez son duplicados y uno desistió. Además, 105 proyectos tienen manifestación de impacto ambiental o en trámite. Ciento dieciséis cuentan con impacto social aprobado. Ciento veinticinco ya poseen estudios de interconexión red eléctrica (interconexión: conexión técnica a la red nacional para distribuir energía). Estos avances aceleran el desarrollo.

La sobreoferta alcanza el 500%. Esto ocurre principalmente entre empresas pequeñas y medianas. Grandes firmas de PPAs (acuerdos de compra de energía a largo plazo) participan menos. No obstante, el respaldo de CFE hace los proyectos bancables. Así, garantiza flujos de efectivo estables.

Interés masivo de empresas privadas

Ochenta y tres proyectos están en preselección. Representan 13,099 megawatts netos. La selección considera región y tecnología. Empresas privadas ven valor en asociarse con CFE. El esquema resuelve dudas iniciales sobre participación. Expansión reportó cuestionamientos por el 54% garantizado a CFE. Sin embargo, el interés superó expectativas. Por lo tanto, demuestra viabilidad de la inversión mixta.

Atlas Renewable Energy lidera entre participantes destacados. Otras como Invenergy aportan experiencia global. Estas firmas evalúan garantías de colaboración. Además, el modelo alinea con la soberanía energética. México busca reducir importaciones y fortalecer su red. Para profundizar en metas de generación, revisa CFE 63% generación: Meta al fin de sexenio. Ese análisis complementa el panorama renovable.

Los privados aportan capital y ejecución. CFE ofrece activos clave. Juntos, aceleran despliegue de megawatts renovables. Esto beneficia a usuarios con energía más limpia y estable.

Beneficios y avances en permisos

Muchos proyectos mixtos CFE ya superan etapas regulatorias. La manifestación impacto ambiental es crucial (estudio que evalúa efectos en medio ambiente). Ciento cinco la tienen o tramitan. Esto reduce riesgos legales. De igual modo, 116 avanzan en impacto social. Implica consultas con comunidades locales. Ciento veinticinco estudios de interconexión facilitan venta de energía.

El esquema asegura cumplimiento del Programa de Desarrollo del Sistema Eléctrico Nacional. Por ejemplo, contratos priorizan construcción rápida. Bancos financian más fácil con CFE como socia. Así, México suma capacidad renovable sin perder control estatal. Relacionado con expansión de redes, consulta CFE proyectos redes eléctricas México: 77 licitaciones 2030. Muestra inversión en infraestructura clave.

Expertos destacan bancabilidad. Pequeñas empresas ven oportunidad única. Grandes jugadores complementan con tecnología avanzada.

Esquema legal de inversión mixta CFE

Los fideicomisos estructuran la inversión mixta. CFE retiene 54% con derechos comunes. Privados obtienen 46% con derechos preferentes. Aportaciones en especie incluyen terrenos federales. También contratos de compra y permisos gestionados. Privados inyectan capital total para obras. Por lo tanto, dividen riesgos eficientemente.

El modelo alinea con política energética actual. México impulsa renovables sin ceder soberanía. Datos de la Secretaría de Energía confirman potencial. Para más sobre energía renovable en México, el PRODESEN detalla metas. Empresas como Generadora Fénix aprovechan experiencia local. Esto acelera transición energética.

El proceso finaliza pronto. Selección en mayo definirá ganadores. Expectativas crecen por impacto en megawatts instalados.

Perspectivas futuras de proyectos mixtos

Los proyectos mixtos CFE marcan hito en colaboración público-privada. Suman potencial de decenas de miles de megawatts. Principalmente en energía fotovoltaica y proyectos eólicos. Esto fortalece la red eléctrica nacional. Además, genera empleos en construcción y operación. Comunidades cercanas se benefician de impacto social positivo.

En paralelo, México enfrenta retos como demanda creciente. Ver México espera demanda récord de electricidad este verano para contexto. Los esquemas mixtos responden directamente. Energía y Ecología sigue estos desarrollos clave. Comparte tus opiniones en comentarios. Suscríbete para más sobre CFE y renovables en México.

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Moody’s pone a CFE y ocho bancos en el límite

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Moody's pone a CFE y ocho bancos en el límite

El recorte sacude al sistema financiero mexicano

Moody’s pone a CFE y ocho bancos en el límite del grado de inversión después de reducir la calificación soberana de México de Baa2 a Baa3, el peldaño más bajo antes de caer a categoría especulativa. La decisión arrastra consigo a la Comisión Federal de Electricidad y a las instituciones financieras más grandes del país, en un movimiento que reordena el mapa de riesgo de la economía mexicana.

La agencia cambió simultáneamente la perspectiva de negativa a estable, lo que indica que no anticipa más recortes inmediatos, siempre que no haya nuevos choques en las finanzas públicas.

La CFE: fortaleza operativa, talón de Aquiles fiscal

La deuda senior no garantizada en moneda extranjera de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) bajó de Baa2 a Baa3. Moody’s mantuvo su evaluación crediticia base en ba3, reconociendo que la empresa conserva músculo operativo, pero señala que ese músculo está atado a la salud financiera del gobierno federal.

El vínculo entre la CFE y el soberano es el problema de fondo. Cada peso que el gobierno destina a sostener a la empresa presiona la deuda pública; cada deterioro fiscal se traslada directamente a la calificación de la paraestatal. Moody’s pone a CFE y ocho bancos en el límite precisamente porque ese cordón umbilical no tiene señales de cortarse.

En términos prácticos, la empresa seguirá consiguiendo financiamiento en mercados internacionales, pero a un costo más alto y con menos margen de maniobra.

Los ocho bancos que bajaron un escalón

La rebaja alcanzó a las principales instituciones financieras del país. BBVA México y Santander México figuran entre los ocho bancos afectados, junto con Citibanamex, Banorte, HSBC México, Scotiabank México, Inbursa y Banco Regional.

La lógica de la agencia es directa: el riesgo de los bancos está amarrado al riesgo del país. La calidad de su cartera, la capacidad del gobierno para sostener al sistema financiero y la exposición a deuda soberana y paraestatal determinan su calificación tanto como sus propios balances.

El recorte es de un escalón en las notas de emisor o deuda en moneda extranjera. No los saca del grado de inversión, pero estrecha el margen antes de que eso ocurra.

Qué cambia para los bancos

El fondeo internacional se encarece de forma moderada. La sensibilidad del sistema bancario a cualquier deterioro adicional en las finanzas públicas sube. Los inversionistas institucionales que tienen límites para mantener posiciones en emisores cerca del grado especulativo empezarán a mirar con mayor atención.

Lo que dice Moody’s sobre México

La agencia cita tres factores para el recorte soberano: deterioro de la posición fiscal, presiones de gasto crecientes —incluidos los apoyos a CFE y Pemex— y debilidad en los marcos institucionales y de política pública.

El cambio a perspectiva estable es una señal de pausa, no de alivio. Moody’s acota que el margen para errores en política fiscal y energética es escaso. Cualquier caída de ingresos, recesión o crisis en el sector energético puede traducirse en mayor deuda o en recortes de gasto que vuelvan a tensar las calificaciones.

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La infraestructura que México requiere para las AI

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La infraestructura que México requiere para las AI

Querétaro concentra hoy el mayor número de centros de datos del país. Las grúas no paran, los anuncios de inversión se acumulan y los titulares hablan de un boom. Pero detrás del ruido, hay un número que lo corta todo: México opera alrededor de 279 megawatts de capacidad instalada y necesita llegar a 1,500 para ser un destino serio de inteligencia artificial. Eso es quintuplicar lo que existe hoy.

Energía, el primer muro

Sin electricidad suficiente, barata y estable, no hay centro de datos que funcione. Para las cargas de IA —entrenamiento de modelos, procesamiento masivo de datos— se requieren decenas o cientos de megawatts por campus, con suministro continuo. La Comisión Federal de Electricidad (CFE) tendría que respaldar una expansión que la industria estima en al menos 1,200 MW adicionales, con una inversión en infraestructura eléctrica de unos 8,800 millones de dólares.

El problema va más allá de los números: más de 70% de la electricidad en México sale de fuentes fósiles. Eso encarece la operación, frena cualquier argumento de sostenibilidad y aleja a empresas que ya operan bajo compromisos de carbono neto cero.

La infraestructura que México requiere para las AI también depende del agua

Las instalaciones de alta densidad computacional consumen agua en sus sistemas de enfriamiento. Querétaro y el Bajío ya cargan con presión hídrica antes de que lleguen más centros de datos. Si la expansión ocurre sin inversión proporcional en tecnologías de enfriamiento eficientes, el conflicto social no tarda.

H3: Conectividad y talento, los otros dos huecos

La demanda de ancho de banda entre centros de datos podría multiplicarse por seis en los próximos cinco años. México necesita redes de fibra óptica capaces de mover 400 a 800 gigabits por segundo por enlace, con latencias bajas entre nodos.

El talento es el cuello más silencioso. No hay suficientes ingenieros eléctricos, mecánicos ni operadores de centros de datos para construir y sostener la infraestructura proyectada. La propia industria lo reconoce: los proyectos de nearshoring tecnológico se topan con escasez de perfiles antes de que se pongan la primera piedra.

Lo que está en juego

México ya ocupa el segundo lugar en el mercado latinoamericano de centros de datos. Hay inversiones directas proyectadas por más de 9,000 millones de dólares y efectos indirectos que superan los 27,000 millones. Si la infraestructura se construye, el país podría alojar cargas de IA para el mercado estadounidense y el latinoamericano desde una posición geográfica que ningún otro país de la región tiene.

Si no se construye, esas inversiones se van a mercados con energía abundante y verde —algunos estados de Estados Unidos, Canadá, países con excedentes hidroeléctricos en Sudamérica. México se quedaría pagando los costos del boom sin capturar sus beneficios.

Lo que pide la industria

La Asociación Mexicana de Data Centers: MEXDC ha señalado de forma directa que sin un plan nacional de energía con metas claras, regulaciones que agilicen permisos de fibra y programas acelerados de formación técnica, México no consolida su posición. No como advertencia, sino como condición.

Cuarenta y tres por ciento de los nuevos centros de datos en el país tendrá que destinar su capacidad a cargas de trabajo de inteligencia artificial. Eso ya no es una proyección: es la dirección que toman los contratos y las decisiones de inversión hoy.

La pregunta no es si México quiere ser hub de IA. La pregunta es si puede armar en tiempo la cadena eléctrica, hídrica, de fibra y de talento que eso exige. Los proyectos anunciados para 2030 tienen fecha. La infraestructura, todavía no.

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Aumentan los apagones en el Sureste por el calor

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El calor que apagó al Sureste

Aumentan los apagones en el Sureste por el calor y la causa no es un evento aislado. Tabasco, Chiapas, Campeche, Yucatán y Quintana Roo registran cortes de luz que van desde horas hasta noches enteras, justo cuando las temperaturas escalan a niveles que hacen insostenible vivir sin aire acondicionado. La demanda de energía eléctrica en la región rompió máximos históricos en semanas recientes, según datos del Centro Nacional de Control de Energía (CENACE), el organismo que opera y vigila el sistema eléctrico nacional en tiempo real.

Cuando la demanda rebasa la generación disponible y ya no quedan reservas, CENACE declara emergencia operativa y aplica cortes controlados para evitar un colapso total. Eso es lo que ocurrió.

Gas, transmisión y plantas viejas: tres nudos en el mismo cable

El problema del gas en Nuevo Pemex

El Sureste depende del gas natural que alimenta ciclos combinados y cogeneraciones vinculadas a Pemex. En un episodio reciente, la Comisión Federal de Electricidad explicó que un problema técnico de alta humedad en el suministro proveniente de la central Nuevo Pemex impidió operar con normalidad. Los combustibles alternos que se activaron no alcanzaron para sostener la carga. Los apagones llegaron esa misma tarde.

La Red Nacional de Transmisión, saturada

Aunque en el papel existe capacidad instalada en otras regiones del país, las líneas que conectan esa energía con el Sureste no crecieron al ritmo de la demanda. La Red Nacional de Transmisión acumula rezagos en expansión y modernización que convierten a la región en una especie de isla eléctrica parcial: lo que no se genera localmente, difícilmente llega desde afuera cuando los corredores ya van al tope.

Plantas en mantenimiento, justo en el pico

En los periodos de calor más intenso, varias centrales entran a mantenimiento o registran fallas. La capacidad térmica vieja —combustóleo y diésel— se reserva para emergencias, pero si entra tarde o el combustible escasea, el déficit se descarga primero sobre las zonas más vulnerables. El Sureste lleva años en esa lista.

Aumentan los apagones en el Sureste por el calor y no es novedad

El patrón se repite desde hace años. El Consejo Coordinador Empresarial (CCE) y centros de análisis han advertido que detrás de los cortes hay causas estructurales: inversión insuficiente en nueva generación, retrasos regulatorios, parálisis de proyectos privados y redes sin modernizar. El sistema aprendió a operar con márgenes de reserva muy bajos, confiando en que nada saldría mal. El cambio climático y las olas de calor cada vez más intensas ya no permiten esa apuesta.

La planeación del sector priorizó que la CFE recuperara participación en la generación nacional, lo que frenó la entrada de nueva capacidad privada —sobre todo renovable— que pudo haber reducido los picos de demanda en el Sureste.

El gobierno federal atribuye los cortes al calor extraordinario y anuncia que nuevas plantas resolverán el problema en los próximos meses. Las cámaras empresariales y especialistas apuntan a un patrón más profundo: apagones ligados tanto al calor como a fallas en gasoductos y en la red de transmisión, con años de acumulación.

¿Cuántas olas de calor más aguanta una red que ya iba al límite?

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