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Energía

A partir de 2035 California prohíbe la venta de autos nuevos de gasolina

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La medida tiene como objetivo reducir los niveles de dióxido de carbono para las últimas dos décadas e incentivar el uso de vehículos híbridos o eléctricos

California se convirtió en el primer estado de los Estados Unidos en prohibir la venta de coches que utilizan gasolina a partir del 2023.

Tras cinco horas de discusión en la Junta de Recursos del Aire de California (CARB por sus siglas en inglés), funcionarios estadounidenses aprobaron la medida que tiene como objetivo reducir los niveles de dióxido de carbono para las últimas dos décadas e incentivar el uso de vehículos híbridos o eléctricos.

El gobernador de California, Gavin Newson ha calificado la medida como “intrépida” e “innovadora”, sin embargo, remarca que ayudará a transformar la industria automotriz del país.

Con la iniciativa, California se convierte en el primer estado que impone una regulación tan estricta al uso de vehículos de gasolina, ni siquiera países como Canadá o Reino Unido tienen legislaciones de tal magnitud.

“El plan es ambicioso, innovador, pero es la acción que debemos tomar si somos serios a la hora de dejar un mejor planeta para las generaciones futuras”, dijo Newsom.

Esta nueva política está dentro del Plan Climático que firmó el mandatario estadounidense, Joe Biden. Para el proyecto se invertirán 370 mil millones en gastos y créditos fiscales para impulsar la energía limpia, lo que hace de este proyecto uno de los más grandes contra la lucha del cambio climático.

Se espera que para esta década Estados Unidos reduzca sus emisiones hasta un 40 por ciento debajo de los niveles del 2005.

Y es que el uso de automóviles con gasolina es la principal causa de los gases de efecto invernadero y su presencia es significativa ya que representan el 28 por ciento de la huella de carbono en Estados Unidos.

Por su gran impacto, el proyecto será progresivo: para el 2026 se espera que el 35 por ciento de automóviles que estén a la venta en California deberán ser no contaminantes. Para el 2030 la cifra deberá crecer al 68 por ciento, y para el 2035 se espera que el 100 por ciento deje de utilizar automóviles de gasolina.

California calcula que para 2040, habrán recortado un 50 por ciento los gases de efecto invernadero y un 25 por ciento la emisión de smog, señala el diario El País.

Sin embargo, señalan expertos, la ley tiene que estar articulada con otras medidas ya que por sí sola no es suficiente para cumplir con la meta de eliminar las emisiones para 2050, objetivo que científicos señalan como necesario si se quieren evitar efectos irreversibles del cambio climático.

Hay que recalcar que los autos que estarán permitidos no deberán tener una batería que permita una autonomía de 80 kilómetros antes de cambiar a la combustión de gasolina. También, el Estado podrá sancionar a los fabricantes con multas de hasta 20 mil dólares por cada coche que no alcance los objetivos impuestos desde 2026.

Como se mencionaba, el proyecto será costoso ya que las autoridades deberán desembolsar unos dos mil 600 millones de dólares para construir puertos de carga de vehículos en toda la región en los próximos años.

Es por eso que Ann Bluntzer tiene dudas de que la red eléctrica de California esté preparada para dar el salto que está obligada a dar.

Pese a ello, fabricantes como Toyota han expresado su apoyo y han dicho que invertirán 35 millones de dólares en los próximos tres años.

También Ford ha expresado su apoyo “Estamos comprometidos con construir un futuro sin emisiones”, empresa que desembolsará 50 millones de dólares para acatar la medida.

Las reglas aún deben ser aprobadas por el Gobierno federal, sin embargo, California ya ha dado un paso para el cambio climático, y se espera que otros estados sigan su ejemplo.

 

Energía

Cantarell y Ku-Maloob-Zaap caen 39%

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Cantarell y Ku-Maloob-Zaap caen 39%

La Sonda de Campeche, la zona marina que durante décadas fue el corazón de la producción petrolera mexicana, atraviesa hoy una etapa de declive estructural sin precedentes. Los dos yacimientos más emblemáticos del país, Cantarell y Ku-Maloob-Zaap (KMZ), han registrado una caída conjunta cercana al 39% en su extracción de crudo desde 2018, una tendencia que expertos del sector consideran ya irreversible en el corto plazo.

De acuerdo con cifras del comportamiento reciente de Petróleos Mexicanos, la Región Marina Noroeste —el conglomerado de activos en aguas someras donde operan ambos campos— pasó de producir alrededor de 1.02 millones de barriles diarios en 2018 a poco más de 640 mil barriles diarios en 2025, una contracción de aproximadamente 37% en siete años. La cifra se dispara por encima del 40% si la comparación se extiende a la última década.

Ku-Maloob-Zaap, el gigante que también se agota

KMZ, considerado hasta ahora el activo más valioso de la paraestatal, extraía cerca de 875 mil barriles diarios en 2018. Para el periodo 2025-2026, su producción se ubica entre 530 y 540 mil barriles diarios, lo que representa una merma de aproximadamente 39% en siete años. Analistas del sector energético han señalado que, pese a seguir siendo el yacimiento más productivo del país, KMZ ya no puede compensar por sí solo las pérdidas del resto de la plataforma marina.

Especialistas en geología petrolera han indicado que este comportamiento es propio de campos maduros que superaron su punto de máxima extracción y ahora enfrentan un agotamiento natural de reservas, un proceso que ocurre incluso tras años de explotación intensiva y que resulta extremadamente difícil de revertir sin nuevas inversiones significativas.

Cantarell, de récord histórico a sombra de sí mismo

El caso de Cantarell resulta todavía más elocuente. En su punto máximo, durante los primeros años de la década de 2000, el yacimiento llegó a producir más de 2 millones de barriles diarios, una cifra que lo convirtió en uno de los campos petroleros más productivos del planeta. Hoy, su extracción ronda entre 110 y 145 mil barriles diarios, con una caída acumulada superior al 30% si se toma 2018 como punto de comparación, y considerablemente mayor si se mide contra su pico histórico.

Voces del sector han advertido que las estrategias de explotación aplicadas en el pasado —basadas en la sobreproducción acelerada y el uso intensivo de inyección de nitrógeno para mantener la presión del yacimiento— habrían contribuido a precipitar la caída posterior del campo, limitando su capacidad de sostener volúmenes altos en el largo plazo.

Fallas operativas que agravaron la caída

A la declinación natural de los yacimientos se suman fallas operativas registradas a partir de 2021 en la infraestructura marina de Pemex —plataformas y ductos— que, según reportes del sector, afectaron de forma directa el desempeño de KMZ en distintos periodos, acentuando la tendencia a la baja.

Consecuencias para Pemex y la política energética

La contracción de estos dos yacimientos ha sido identificada como uno de los factores centrales detrás de la reducción de casi 25% en la producción nacional de crudo durante la administración pasada. Ante este panorama, Pemex ha intentado compensar el volumen perdido con el desarrollo de nuevos campos terrestres y marinos, aunque diversos análisis del sector coinciden en que estos proyectos no logran sustituir por completo la producción que aportaban Cantarell y KMZ en su mejor momento, lo que mantiene bajo presión tanto la plataforma total de producción como las finanzas públicas del país.

El límite geológico

La Sonda de Campeche pasó de ser el epicentro de la renta petrolera mexicana —llegó a combinar más de 2.5 millones de barriles diarios entre Cantarell y KMZ en sus mejores años— a convertirse en una zona madura con escaso margen de crecimiento sin inversión adicional y sin un cambio profundo en las prácticas de manejo de reservas.

Este escenario ha puesto en evidencia los límites geológicos y operativos que enfrenta cualquier estrategia de rescate de Pemex basada en estos dos megayacimientos: por sí solos, Cantarell y KMZ ya no tienen la capacidad de sostener el nivel de renta petrolera que históricamente aportaron a la Federación.

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Apagones en México: CFE niega crisis pese a reportes

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Apagones en México: CFE niega crisis pese a reportes

Una seguidilla de fallas en el suministro eléctrico afecta desde hace semanas a hogares, negocios y servicios públicos en al menos veinte entidades del país. Los usuarios reportan cortes de luz, variaciones de voltaje e interrupciones que en algunos casos se prolongan por más de un día, mientras la Comisión Federal de Electricidad (CFE) insiste en que se trata de eventos aislados y no de una crisis generalizada del sistema eléctrico nacional.

Jalisco, uno de los estados con más reportes de fallas

En Jalisco, municipios como Lagos de Moreno, Encarnación de Díaz, Tala, Zapotlán El Grande, La Manzanilla de la Paz y El Salto, además de varias colonias del Área Metropolitana de Guadalajara, han registrado cortes recurrentes de energía. Vecinos de distintas zonas describieron apagones de varias horas e incluso de más de un día completo, situación que los ha obligado a buscar alternativas para mantener cargados sus dispositivos y conservar sus alimentos.

¿Por qué se están yendo tanto la luz? Lo que dicen los especialistas

Para entender el fenómeno, académicos de la Universidad de Guadalajara ofrecieron su lectura del problema. Emilio Barocio Espejo, profesor del Departamento de Ingeniería Mecánica Eléctrica, explicó que el calor extremo dispara el uso de aires acondicionados y sistemas de refrigeración, lo que presiona con fuerza a una red que no está diseñada para picos de esa magnitud.

Por su parte, Jorge Antonio Mejía, académico del Departamento de Economía, señaló que buena parte del problema tiene su origen en la antigüedad de la infraestructura de generación y transmisión, que en muchos casos lleva décadas operando sin actualizarse. El especialista advirtió que la dependencia del país en los combustibles fósiles limita la capacidad de respuesta del sistema y planteó la necesidad de acelerar la incorporación de energías renovables, en particular la solar, aprovechando el potencial que tiene Jalisco en ese rubro. Ambos académicos coincidieron en que, más allá de las causas climáticas puntuales, el fondo del problema es la falta de modernización de las redes de transmisión y distribución.

La versión oficial: la CFE dice que no hay crisis

Desde la CFE, el subdirector de Distribución, Gustavo García, sostuvo que las interrupciones reportadas corresponden a casos puntuales y no reflejan un colapso del Sistema Eléctrico Nacional. De acuerdo con la empresa, entre 2018 y 2025 los apagones a nivel nacional se redujeron 30%, y durante los primeros cinco meses de 2026 las fallas disminuyeron 10% respecto al mismo periodo del año anterior. Estados como Morelos, Nayarit, Yucatán y Tamaulipas figuran entre los que más redujeron sus reportes de interrupciones desde 2018.

La empresa atribuyó los cortes a una combinación de factores: fenómenos meteorológicos como tormentas, descargas eléctricas, vientos fuertes y temperaturas elevadas, además del contacto de fauna y vegetación con los cables, daños provocados por terceros y equipos que requieren mantenimiento o reemplazo.

Una inversión millonaria para modernizar la red eléctrica

Como parte de su estrategia para reforzar el servicio, la CFE anunció una inversión superior a los 15 mil millones de pesos entre 2025 y 2026, destinada a la instalación de postes, cableado para redes de media y baja tensión, equipos de protección y nuevos medidores. A esto se suma un plan más amplio: el Programa de Fortalecimiento y Expansión del Sistema Eléctrico Nacional, que contempla recursos por más de 244 mil millones de pesos entre 2024 y 2030 para proyectos de transmisión y distribución en distintas regiones del país, incluyendo inversiones importantes en Chihuahua, Veracruz, Quintana Roo, Sonora y Nuevo León.

Específicamente para Jalisco, la Comisión proyecta construir una nueva planta de ciclo combinado que reforzaría el suministro en la Zona Metropolitana de Guadalajara, con una capacidad inicial de 500 megawatts ampliable hasta mil, mediante una inversión estimada en 571 millones de dólares.

El servicio tarda más en restablecerse pese a la caída en el número de fallas

Aunque las cifras oficiales muestran una reducción en el número total de apagones durante 2025 —con 46 mil 626 interrupciones registradas, la cifra más baja en siete años—, el tiempo que tardan las cuadrillas en restablecer el servicio aumentó ligeramente, de 136 a 138 minutos en promedio a nivel nacional. En Jalisco, ese tiempo llegó a 103 minutos, el nivel más alto desde 2021. La propia CFE reconoció que varias gerencias regionales no alcanzaron sus metas de desempeño, en parte por complicaciones en la Red Nacional de Transmisión y por el aumento sostenido de la demanda.

Recomendaciones para los usuarios ante un corte de luz

Mientras se despliegan los planes de modernización, especialistas y autoridades coinciden en algunas medidas básicas para reducir riesgos durante un apagón: reportar la falla al número 071 de la CFE, desconectar aparatos electrónicos sensibles, mantener el refrigerador cerrado el mayor tiempo posible, usar lámparas de baterías en lugar de velas, evitar el contacto con cables caídos y contar con baterías externas para mantener comunicados a los celulares. Para dar seguimiento a este y otros temas relacionados con el sector, se puede consultar la sección de energía o buscar coberturas previas sobre electricidad.

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CFE niega crisis eléctrica: apagones por clima y fauna

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CFE niega crisis eléctrica: apagones por clima y fauna

La Comisión Federal de Electricidad (CFE) salió al paso de la ola de cuestionamientos ciudadanos e institucionales para aclarar que las interrupciones en el suministro de energía registradas en distintas regiones del país no constituyen una emergencia de carácter nacional. En un comunicado oficial, la empresa precisó que cada entidad enfrenta una situación particular con causas, alcances y tiempos de duración diferenciados, y que en la mayor parte de los casos se trata de afectaciones focalizadas vinculadas a factores externos o climáticos.

La postura llega en uno de los momentos de mayor presión social sobre la empresa: al menos 20 estados del país han reportado apagones, variaciones de voltaje e interrupciones en el servicio eléctrico en los últimos días. En ese contexto, la CFE optó por emitir una explicación institucional para desactivar la percepción de colapso sistémico.

Clima, fauna y terceros: las causas que señala CFE detrás de los apagones

De acuerdo con la paraestatal, los principales detonantes de las fallas son fenómenos meteorológicos como tormentas, descargas atmosféricas, vientos y altas temperaturas, así como el contacto de fauna y vegetación con las redes eléctricas, los daños ocasionados por terceros y, en casos específicos, equipos que requieren mantenimiento o sustitución.

Esta clasificación de causas revela un panorama heterogéneo que va desde la interferencia de animales con los tendidos eléctricos —un problema recurrente en zonas rurales y periurbanas— hasta accidentes provocados por obras de construcción o colisiones vehiculares con la infraestructura. Incidentes como colisiones de vehículos con postes de electricidad o daños accidentales a instalaciones eléctricas por obras de terceros pueden afectar directamente el sistema de transmisión, interrumpiendo el suministro normal.

En paralelo, el factor climático resulta determinante durante la temporada de verano. Durante períodos de alta demanda, como las olas de calor, el uso intensivo de aires acondicionados y otros electrodomésticos puede sobrecargar la red eléctrica, provocando no solo apagones sino también daños a equipos electrónicos por picos de voltaje.

La situación se agrava en algunos estados por la antigüedad de los equipos. En entidades como Sinaloa, numerosos transformadores superan los 40 años de vida útil y han sido sometidos a múltiples reparaciones que los hacen especialmente vulnerables ante picos de demanda —una condición que, según expertos del sector, se replica en distintas zonas del territorio nacional.

El caso Hermosillo: más de 26 horas sin luz y protestas en la México 15

El episodio más grave registrado en los últimos días ocurrió en la capital sonorense. A las 15:25 horas del 25 de junio de 2026 se interrumpió el suministro de energía eléctrica en el sur de Hermosillo, derivado de la salida de operación de un transformador de potencia en la subestación Rolando García Urrea. Las colonias afectadas fueron Altares, Rancho Grande, Nuevo Hermosillo, Arboledas, Gala, Agualurca y Haciendas del Sur, entre otras.

La indignación vecinal no tardó en desbordarse. Habitantes de la zona bloquearon la carretera federal México 15, en el acceso sur de Hermosillo, luego de permanecer varias horas sin energía eléctrica bajo temperaturas que superaron los 45 grados centígrados. La afectación se extendió también hacia el Surponiente de la ciudad, donde otras colonias reportaron fallas que tampoco habían sido resueltas.

El apagón dejó a miles de familias sin energía en medio del calor extremo, provocó pérdidas económicas en comercios, afectaciones en servicios y obligó al Ayuntamiento de Hermosillo a habilitar albergues temporales con aire acondicionado para la población más vulnerable, incluidos adultos mayores y personas con enfermedades.

La protesta vecinal se prolongó por al menos cinco horas, ocasionando un importante congestionamiento vehicular en ambos sentidos de la carretera México 15 y obligando a conductores a buscar rutas alternativas. La circulación fue liberada pasadas las 2:00 de la madrugada, tras negociaciones entre las autoridades y los manifestantes.

El impacto también alcanzó al sector productivo. El presidente de la Industria Maquiladora y Manufacturera de Exportación (Index) Sonora advirtió que los apagones intermitentes representan pérdidas de entre 7 y 8 millones de pesos para la industria manufacturera de Hermosillo, afectando principalmente el Poniente de la ciudad donde operan empresas que dependen de energía continua.

CFE intensifica mantenimiento; Sheinbaum distingue distribución de generación

Frente al escenario de inconformidad, la CFE destacó que durante el presente año se han ejecutado cientos de miles de acciones estratégicas en cada estado para atender la red eléctrica, con incrementos anuales de hasta 20% en estas labores. La empresa subrayó que dichas acciones abarcan desde la atención de fallas hasta el mantenimiento preventivo y la sustitución de equipos en distintas regiones.

En el ámbito político, la presidenta Claudia Sheinbaum ofreció su propia lectura del fenómeno. La mandataria rechazó que en México existan apagones por insuficiencia de generación eléctrica y sostuvo que los cortes corresponden a fallas en la red de distribución. Señaló que el reto no radica en producir más energía, sino en contar con líneas suficientes para llevarla a los usuarios: “Estamos trabajando muy fuerte, particularmente con CFE, para fortalecer estas líneas de distribución”, indicó.

Esta distinción entre generación y distribución es clave para comprender el debate técnico de fondo. Especialistas del sector energético advierten que la discusión pública tiende a simplificar el problema como “falta de inversión” o “picos climáticos”, cuando en realidad se trata de una combinación de ambos: inversión y mantenimiento para reforzar infraestructura, más gestión operativa eficiente para administrar las cargas en momentos críticos.

Para los usuarios, la Comisión Federal de Electricidad mantiene disponible el número gratuito 071 las 24 horas del día para reportar fallas y solicitar aclaraciones. También es posible hacer seguimiento mediante la aplicación oficial CFE Contigo.

Una red bajo presión: el contexto estructural detrás de los apagones

El debate sobre las interrupciones eléctricas en México no es nuevo ni coyuntural. El país llega a 2026 con una red que enfrenta presiones acumuladas: crecimiento de la demanda en polos industriales y urbanos, envejecimiento de infraestructura en diversas zonas del territorio, expansión metropolitana acelerada y, de manera creciente, eventos climáticos extremos que elevan el consumo y someten a los equipos a condiciones para las que no fueron diseñados originalmente.

Los estados con climas extremos, como Sonora, Sinaloa o Tabasco, son los más vulnerables durante el verano, cuando la demanda alcanza sus picos más elevados. Las entidades costeras, por su parte, enfrentan los apagones más severos durante la temporada de huracanes, cuando vientos y lluvias intensas derriban postes y dañan transformadores.

El verano de 2026 pone a prueba tanto la resiliencia de la infraestructura eléctrica nacional como la capacidad institucional de la CFE para comunicar con claridad qué ocurre, por qué ocurre y cuánto tardará en resolverse. Mientras los ciudadanos exigen respuestas concretas bajo el calor extremo, el reto para la paraestatal va más allá de reparar transformadores: también se trata de recuperar la confianza de millones de usuarios que esperan que regrese la luz.

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