Opinión
Electricidad, pilar estratégico del desarrollo
Mientras la demanda energética va en constante aumento, el mundo enfrenta complejidades de diferente índole
Eduardo Olivares Pérez, Ph.D. Consultor.
La energía es un tema por demás relevante en la agenda económica, política, social y medioambiental a nivel mundial. Es el común denominador del desarrollo a lo largo de la historia. Mientras la demanda energética va en constante aumento, el mundo enfrenta complejidades de diferente índole. A medida que un país crece, se precisa de más energía, presentándose una interrelación economía-energía. La energía es un insumo esencial para la sociedad; su disponibilidad y abastecimiento influyen directamente en el crecimiento social y económico, y en consecuencia en la calidad de vida de la población. La falta de acceso a fuentes y redes de energía confiables y sustentables constituye una limitación riesgosa para cualquier sociedad. El desafío de todo país es contar con recursos energéticos para apoyar el desarrollo. Dado que la electricidad es un elemento fundamental para el progreso, conviene que el sector eléctrico esté debidamente regulado para asegurar la disponibilidad presente y futura de energía eléctrica en condiciones de suficiencia –cantidad–, calidad –parámetros eléctricos–, precio –competitivo– y sustentabilidad –mínima contaminación ambiental–. Este argumento justifica la iniciativa de reforma eléctrica que actualmente se discute en México para proceder a su eventual aprobación. No se puede ni debe dejar el sector eléctrico, la disponibilidad y precio de la electricidad, a merced de un mercado dominado por transnacionales cuya prioridad son sus utilidades y el valor de sus acciones en las bolsas de valores, no el desarrollo nacional ni el impacto social y medioambiental. Un sector eléctrico mixto como se propone, Estado-Privados, con una adecuada regulación privilegiando el interés público, se percibe como un buen esquema donde todos salen –salimos– ganando.
De acuerdo a reportes de la Agencia Internacional de Energía, la generación de electricidad mundial en las últimas cuatro décadas creció en una tasa media anual del 3.3%. Con este crecimiento, cada 22 años se requiere duplicar la capacidad de generación con toda la infraestructura asociada. Este aumento se debe a la proliferación de cada vez más artefactos eléctricos, al desarrollo de calefacción eléctrica en países, y a los programas de electrificación en naciones en desarrollo. La energía que mueve al mundo se sustenta predominantemente en combustibles fósiles, alrededor del 80%. Esto impacta severamente en la contaminación ambiental y en el calentamiento global. En cuanto a energía eléctrica, la proporción de la producción mundial de electricidad a partir de combustibles fósiles pasó del 75.2% en 1973 al 63.2% en 2019 debido principalmente a un movimiento progresivo alejándose del petróleo, que pasó del 24.8% al 2.8%, aunque en contraparte el uso del gas natural al aumentar de 12.1% en 1973 a 23.6% en 2019 casi se duplicó, dado que es un energético eficiente, de baja contaminación y relativamente económico –mientras los precios internacionales no se disparen–. La generación nuclear de electricidad, pasó de 3.3% en el año 1973 al 18% en el año 1996. Ha ido disminuyendo y representó el 10.4% en el año 2019 debido principalmente a los accidentes de Three Mile Island en 1979, Chernóbil en 1986 y Fukushima en 2011, que afectaron la imagen y percepción de esta tecnología.
Generación mundial de electricidad por fuente de energía (Fuente AIE)
(GRÁFICO)
La proporción del carbón disminuyó ligeramente de 38.3% a 36.7% en 2019. La energía hidroeléctrica decreció de 20.9% a 15.7% en el mismo periodo, principalmente porque existe fuerte oposición social y ambiental a construir presas hidroeléctricas, además de las sequías recurrentes. Las energías renovables llamadas en el pasado no convencionales; solar, eólica, geotérmica, biocombustibles y residuos en 2019 representaron apenas el 10.8% de la producción mundial de electricidad. Si se incluye la generación hidroeléctrica, en total es del orden del 26.5%.
Dejar de depender de combustibles fósiles precisa de innovaciones tecnológicas en otras fuentes de energía que puedan desplazarlos de manera técnica y económicamente factible. Los especialistas señalan que aún habrá petróleo para unos años más, con la salvedad de que el que se explotaba de manera barata y cuantiosa cada vez es más escaso. Los yacimientos se están encontrando a mayor profundidad en tierra y costa afuera –extraerlo cuesta mucho más dinero–, lo mismo que los que requieren tecnología cuestionada como las lutitas –fracking–, que enfrentan severos señalamientos ambientales. De continuar la dependencia en los combustibles fósiles, cuando el costo de extracción sea considerablemente mayor, esto impactará severamente en los precios de los combustibles y de la electricidad en particular a los consumidores finales. Varias energías renovables tienen de momento como debilidad la intermitencia y carecer de inercia rotatoria, lo cual combinado pone en riesgo la estabilidad de los sistemas eléctricos interconectados. Mientras no se resuelvan estas problemáticas, estará limitada la integración de las mismas. Actualmente la energía solar tiene una participación del 2.61% y la eólica del 5.31% en la generación de la energía que se consume en el mundo. Aunque los costos han ido marcadamente a la baja en las últimas décadas, con esta escasa participación y las limitaciones técnicas que presentan, no resolverán en el corto ni mediano plazo el problema de la demanda mundial de electricidad ni el de descarbonizar el sector eléctrico. Con la tecnología disponible, no es posible pensar en grandes sistemas eléctricos abastecidos por renovables al 100%. El almacenamiento masivo de energía es aún muy costoso e insuficiente para mitigar totalmente la intermitencia. Actualmente se puede lograr una alta participación de renovables en los sistemas eléctricos con fuertes inversiones y por cortos periodos de tiempo, no de manera permanente. Apremia mayor investigación y desarrollo tecnológico que de lugar a innovaciones preferentemente disruptivas que permitan generar, gestionar y utilizar la energía eléctrica de manera más eficiente, limpia y barata. Mientras eso sucede, la energía nuclear se percibe como una opción prometedora para hacer frente al crecimiento de la demanda con tecnología y reactores nucleares de última generación, más seguros, compactos, menos costosos y con un mejor manejo de residuos. El hidrógeno se vislumbra potencialmente como un disruptor en la generación de energía limpia pero al igual que otras fuentes no convencionales precisa de innovaciones que las catapulten a niveles representativos y asequibles. El uso y demanda de electricidad irá en aumento al paso del tiempo. Cada vez más dispositivos de todo tipo en hogares, industria, servicios, incluso autos y vehículos de transporte, operan y operarán con electricidad, lo cual la convierte en un insumo imprescindible.
Se necesita promover e implantar una nueva cultura en cuanto a la manera –actitud– con la que hacemos uso de la energía. En México se requiere sensibilizar –persuadir– eficazmente a la población para utilizar de manera eficiente de la electricidad, así como evitar usos irregulares (robo, no pago), y oposición a la expansión de infraestructura eléctrica. Muchos quieren el confort que brinda la energía eléctrica pero no están de acuerdo en que se construyan las centrales y la infraestructura eléctrica requeridas para asegurar la suficiencia presente y futura de este vital servicio. Peor aún, hay quienes se resisten a pagar sus recibos de consumo.
Es imperativo que los proyectos de energía alcancen un equilibrio tecnológico, económico, social y ambiental, lo mismo que alcanzar consensos y colaboración para bien del sector: gobierno, iniciativa privada, academia, colegios, organizaciones y sociedad. La sinergia ayuda a hacerle frente a los retos, por ejemplo la integración de más energías renovables en el sistema eléctrico interconectado nacional en condiciones adecuadas en lo técnico y económico.
El incremento de la dependencia energética y los conflictos de carácter geoestratégico ligados a productos energéticos –para muestra evidente está el reciente conflicto Rusia-Ucrania–, han realzado la importancia de los sectores eléctrico y petrolero. Para muchos países la energía es tema estratégico y un asunto de seguridad nacional. México no puede sustraerse de ese enfoque y perspectiva. Hace bien en procurar una adecuada regulación del sector eléctrico en beneficio de todos los mexicanos. Es definitivo, la electricidad es pilar del desarrollo económico y social. Vale más que lo comprendamos y abonemos todos para contar con un sector eléctrico mexicano fuerte, suficiente, competitivo y sustentable.
Opinión
Ejemplo de soberanía: Legado en Materia Energética

Manuel Rodríguez González
www.manuelrodriguez.mx
México es el único país que tuvo la capacidad de contener el alza de los precios de las energías durante la mayor crisis energética de toda la historia
Uno de los mayores legados en materia energética del recién concluido gobierno de Andrés Manuel López Obrador, es haber colocado a México como ejemplo de soberanía y seguridad energética, al ser el único país que tuvo la capacidad de contener el alza de los precios de las energías, durante la mayor crisis energética de toda la historia.
Esta crisis detonada en 2020 por la paralización de las cadenas de suministro y el confinamiento de la humanidad, como consecuencia de la pandemia del Covid-19; pulverizó la demanda al pasar de los 100 millones de barriles diarios hasta los 25 millones; el 20 de abril de ese año, fue el día más negro de la historia del petróleo, al cotizarse en números negativos.
La recuperación de los precios fue igual de vertiginosa, en 2022 con la guerra de Ucrania la crisis se recrudeció con un matiz alcista; las consecuencias se vivieron principalmente en la Comunidad Europea por el recorte del suministro del gas ruso.
Ante este entorno global lleno de incertidumbre por los conflictos bélico de Europa del Este y Medio Oriente, la lección es contundente: la mano invisible del mercado no tiene la capacidad y mucho menos la responsabilidad de suministrar y atender las necesidades energéticas ante situaciones de crisis.
Esto quedo constatado por el caso de España, donde en 2020 la cotización promedio de la electricidad fue de 34 euros por megavatio-hora (MWh), en agosto de 2022 alcanzó sus máximos históricos registrando precios por arriba de los 500 euros; y en Alemania, en ese mismo mes, se registraron precios que llegaron a oscilar entre los 840 y 1000 euros por MWh, condenando a muchas familias a vivir en la obscuridad y quiebra de su economía.
La Agencia Internacional de la Energía en su Reporte de Eficiencia Energética 2022, al respecto, señalo que “Los altos precios de los combustibles fósiles están provocando una crisis del costo de vida, empeoramiento de la pobreza energética y la salud pública”, y puso a México como un ejemplo de soberanía y seguridad energética, al ser el único país miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en contener el alza de los precios de energía en 2022; mientras que los Países Bajos, tuvieron un aumento del 100% con respecto al año previo, Inglaterra 59%, Unión Europea 39% y Estados Unidos 18%, mientras que México garantizo el suministro de energía y combustible con precios por debajo de la inflación.
La Comisión de Energía durante la LXV Legislatura, que tuve el honor de presidir, respaldo y coadyuvo con esta política energética, que, al otorgar el servicio de energía como un Derecho Humano, antepuso el interés púbico sobre el privado.
La presidenta Claudia Sheinbaum, ha asumido el mismo compromiso de que: “No van a regresar los gasolinazos, no habrá aumento a las tarifas eléctricas, ni a los precios del gas doméstico, por encima de la inflación”.
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La energía y en particular la electricidad, es insumo vital del cual depende el crecimiento en lo económico, social y en la calidad de vida de la población
Eduardo Olivares Pérez, Ph.D. Consultor.
El 10 de octubre de 2024, la Cámara de Diputados aprobó una iniciativa de decreto que modifica los artículos 25, 27 y 28 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, relacionada con las áreas y empresas estratégicas, conocida como la reforma energética 2024. Los senadores avalaron con 86 votos a favor, 39 en contra y una abstención, la reforma para dejar de considerar empresas productivas del Estado a Pemex y a la CFE. Esta reforma constitucional, propuesta por el expresidente Andrés Manuel López Obrador revierte parcialmente la reforma energética del Gobierno de Enrique Peña Nieto que abrió el sector a la inversión privada y puso a Pemex y CFE a competir con los particulares. Los principales cambios constitucionales son: En el Artículo 25 se señala que las empresas productivas del Estado volverán a ser empresas públicas del gobierno.
En el Artículo 27 se establece que no se otorgarán concesiones para la explotación del litio y se establece que, en la industria eléctrica, los particulares no podrán tener prioridad sobre las empresas públicas. Asimismo, el Estado deberá garantizar el acceso continuo a la electricidad a precios bajos. Se elimina la posibilidad de que el Estado firme contratos con particulares para la transmisión y distribución de energía.
En el Artículo 28 se estipula que las funciones exclusivas del Estado, como la explotación del litio, el servicio de internet estatal y las actividades de las empresas públicas, no se considerarán monopolios. Además, el sistema eléctrico nacional deberá garantizar la autosuficiencia energética y suministrar electricidad al menor costo posible predominantemente sin fines de lucro, priorizando la seguridad y soberanía del país. Los servicios ferroviarios de pasajeros y carga se incluyen como áreas clave para el desarrollo nacional, y se introduce la figura de asignaciones para la comunicación satelital y el transporte ferroviario.
En cuanto al régimen transitorio el segundo artículo transitorio establece un plazo de 180 días a partir de la entrada en vigor de la reforma para ajustar las leyes secundarias a las nuevas disposiciones constitucionales. El tercer artículo transitorio deroga las disposiciones de la reforma energética de 2013 que contradigan este nuevo decreto. En cuanto se tenga constancia que al menos 17 legislaturas la hayan aprobado, será publicada en el Diario Oficial de la Federación para su entrada en vigor.
¿Esta reforma energética favorece a México? Aunque aún es temprano para afirmar o negar categóricamente esto, lo deseable es que sea positiva para el país. ¿Cuándo sabremos el impacto y repercusiones? Cuando se emitan las leyes secundarias. Esto es; se publiquen las leyes y reglamentos correspondientes que definirán el alcance, estructura y operatividad del sector. En otras entregas he referido que la expansión de la infraestructura energética del país requiere de ingentes cantidades de dinero. El Estado por sí solo difícilmente podría hacer frente a tan colosal reto técnico y financiero. Se espera que se respete, e incluso se fomente, la participación del sector privado para mantener un esquema mixto Estado-Privados en el sector energético mexicano con la debida certidumbre jurídica a dichas inversiones.
El incremento de la dependencia energética y los conflictos de carácter geoestratégico ligados a productos energéticos han intensificado la necesidad de reconstruir los modelos energéticos actuales. En ocasión pasada la presidente de la Comisión Europea Ursula von der Leyen, realizó una declaración que sorprendió a propios y extraños: “Los precios de la electricidad que se disparan ahora están exponiendo las limitaciones de nuestro diseño de mercado actual. Fue desarrollado para diferentes circunstancias. Por eso ahora estamos trabajando en una intervención de emergencia y una reforma estructural del mercado eléctrico.”
¿Por qué se está considerando actualmente la intervención gubernamental en los sectores energéticos en países del primer mundo? Porque los modelos de libre mercado en el sector energético, especialmente en situaciones de crisis, han demostrado ser imperfectos. De la disponibilidad de energía depende el desarrollo económico y social y la calidad de vida de la población de toda nación. Por esta razón la energía, la independencia energética, la seguridad energética, es un asunto de seguridad nacional. Los gobiernos necesitan asegurarse que en lo energético el mercado no lleve al sector y a la población a extremos fuera de toda proporción en precios y disponibilidad poniendo en riesgo el desarrollo, la estabilidad y la calidad de vida. Bajo esta premisa en el contexto y coyunturas que prevalecen en la actualidad varios gobiernos están apurados en reconstruir sus sectores y mercados eléctricos. Todo lo anterior se traduce en la necesidad de realizar reformas energéticas. El mundo no puede, no debe, arriesgarse a que los mercados controlen unilateralmente los precios y disponibilidad a libre arbitrio, en especial bajo esquemas de especulación o coyunturas –crisis reales o provocadas– con la finalidad de maximizar las ganancias. Lo que están urgidos por hacer Alemania, Reino Unido, Francia, entre otros en medio de las crisis, lo está intentando el gobierno mexicano con esta reforma.
La necesidad de electricidad seguirá en aumento. El tema de combustibles fósiles se complica cada vez más. Las energías renovables con la tecnología disponible en la actualidad no pueden resolver completamente el suministro de energía requerido ni la descarbonización del sector en condiciones técnico-económicas viables. Es imperioso incentivar la innovación, preferentemente disruptiva, que permita generar, gestionar y consumir la energía de manera más eficiente, limpia y económica.
Si el sector eléctrico vuelve a estar bajo la rectoría del Estado vía la CFE, no se va a acabar el mundo, no se vendrá el caos en el suministro de energía ni toda la generación será con combustóleo o carbón como lo han anunciado algunos agoreros. Por el contrario, la CFE al ser fragmentada con la reforma de 2013 se trastocó su cadena de valor y en consecuencia se vieron vulneradas sus capacidades y eficiencia operativa y administrativa. Al unificar y fortalecer a la CFE se espera retome su papel protagónico en el sector eléctrico nacional en beneficio de la población. Para esto se requiere de buen juicio, sensatez, objetividad, en la redacción de las leyes y reglamentos que han de ser promulgados. En el caso de Pemex, por su naturaleza y contexto, se percibe más complicada esta tarea.
Es tiempo de dejar el dogma, el encono, la confrontación virulenta y estéril de uno y otro lado. Que el bien común, el interés nacional, esté por encima de intereses particulares o de grupo. La energía y en particular la electricidad, es insumo vital del cual depende el crecimiento en lo económico, social y en la calidad de vida de la población. Apremia lograr consensos y sinergia entre los actores directos e indirectos del sector: gobierno, iniciativa privada, organismos autónomos, academia, sociedad, para conducir a nuestros países y mundo hacia una condición energética más segura, eficiente y sustentable. De ello depende en buena medida nuestro futuro.
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Las reformas a la política energética no son un simple hecho de cambios en papel, al otorgar a las empresas del estado un poder en su conjunto
Ramses Pech
Grupo Caravia – Grupo Pech Arquitectos
Las reformas a la política energética no son un simple hecho de cambios en papel, al otorgar a las empresas del estado un poder en su conjunto, y el colocar en el discurso, el poder de alcanzar la soberanía, independencia y autosuficiencia.
¿Cuál fue el objetivo? Dado que las empresas estatales carecen de su propia tecnología, y dependen de otros para poder integrarse en el mercado energético, y de esta forma ser México, independiente del mundo. ¿Podrá lograr? Los cambios en la reforma por el poder legislativo, dejó en claro dos cosas:
1. No tiene idea de la transición energética.
2. Auto-chamaquearon a México, ante sus socios comerciales del TMEC.
Se deriva de las siguientes observaciones que deben ser consideradas en el corto a mediano plazo por aquellos individuos que llevan a cabo la política pública de este país en el transcurso del sexenio y el próximo, ante los cambios constitucionales efectuados.
a) Transición energética. La eliminación que la nación era responsable de su realización; y que esta utilice las energías primarias de manera adecuada, para tener un mejor aprovechamiento, fueron enviados estos conceptos al bote de la basura. ¿Quién es el encargado de realizar esto?; y si en el dado caso es asignado a una secretaria, o empresa estatal, esto quiere indicar que no darán presupuesto para realizarlo.
b) Los legisladores en su totalidad, sin excepción solo hablaron de transición energética, referenciada a la forma de generar la electricidad con combustibles fósiles o energías renovables (incluidas las limpias), pero ninguno, cuando pasaron al púlpito para expresar su posicionamiento, no hablaron de la forma del dejar en manera paulatina, la utilización de combustibles fósiles. Entre los que se encuentran el gas natural, el cual es utilizado para generar más del 60 % de la electricidad en nuestro, país. El carbón utilizado para tomar su poder calorífico en algunas industrias, y en un 4 % para generar electricidad del total. Finalmente, el petróleo crudo y sus derivados; tales como las gasolinas, diésel, turbosina, gas licuado de petróleo, coque, combustóleo, entre los más utilizados en la cotidianidad de las actividades de la sociedad, y que son los que más gases de efecto invernadero producen, y que provienen principalmente del transporte que tiene que quemar para mover motores.
c) No, hay un plan de largo plazo de transición energética constitucional, y de políticas públicas reales del cómo debemos de llegar en el futuro. México necesita tecnología de otros países y que solo podemos obtenerla de tratados comerciales que tenemos con ciertos países.
d) Es absurdo considerar, y utilizar como discurso en el poder legislativo, que podemos dejar el uso de la gasolina y el utilizar carro eléctrico, si no existen las condiciones actuales. Sin considerar los híbridos, y los cuales tienen escape, y producen combustión, al seguir usando gasolina para su movilidad. Tengamos en cuenta que en México existen aproximadamente más de 38 millones de automóviles, y de los cuales del tipo eléctrico existen no más de 45 mil que circulan en la actualidad. Para poder llegar a tener carros eléctricos con las políticas actuales sexenales, y donde cada vez que llega una nueva administración, cambia el sector energético, estaremos teniendo carros en nuestro país circulando en plenitud del tipo eléctrico hasta él sigo XXII, y dejaremos de usar a los combustibles fósiles casi a finales de este siglo.
e) Las empresas PEMEX, y CFE; al pasar de nuevo a ser estatales, el cambio causa incertidumbre, por dejar de estar bajo la ley mercantil. Ahora tendrán toda la infraestructura del gobierno, para hacer frente ante cualquier desavenencia con una persona física o moral, que haya realizado algún contrato o transacción comercial. Eso beneficia a la empresa, debido a qué hora tiene el respaldo directo del gobierno, y no como antes que dependía de la SHCP, en cuánto podría ser ayudado.
f) Los legisladores han auto-chamaqueado a México debido a la implementación de los cambios correspondientes al sector energético, previo a la ejecución de la evaluación del TMEC en el año 2026. ¿Cuál era la prisa de hacer estos cambios? En realidad, existe una estrategia alineada entre lo político y el ámbito económico.
g) El TMEC fue firmado bajo políticas públicas que existían en su momento, en 2020; y que fueron el detonante en medida para su firma. La cual contenía normatividades, regulaciones, y leyes, que podían mantener una armonía con las inversiones privadas. Dado que México es el exportador principal a los Estados Unidos, y este socio comercial, es el que más invierte en nuestro país. Se debe tener en cuenta lo siguiente ante las modificaciones realizadas y pretendidas:
1. Revisará el Capítulo de Monopólico de empresas del estado, y cuyo objetivo, ver que no afecten a los inversionistas en los diferentes mercados. También es importante señalar que la CFE tiene el control de más del 75 % de la electricidad generada, y no debe confundirse, con el 54 %, que se refiere a la capacidad instalada. El mercado de generación de electricidad no se centra en cuántas plantas instaladas, si no en cuánto produce, y en cuanto a tu eficiencia operativa para despachar en el mercado. Recordemos que el único que puede vender la electricidad a usuarios domésticos es la CFE. PEMEX carece de competencia en la extracción y producción de crudo o gas natural. Este mercado no es el dónde los privados compiten, sino más bien en la venta o distribución de combustibles, donde la empresa estatal más del 75% de sus ingresos se deriva de esta actividad.
2. La integración de los órganos reguladores en la SENER podría generar un conflicto de interés y generar desavenencias en el acuerdo. Por ejemplo, podemos tomar a la comisión reguladora de energía, cuyo objetivo es brindar permisos para el mercado eléctrico y de hidrocarburos. La secretaria ostenta una silla en el consejo de CFE y PEMEX, y que al tener información del mercado, podría sugerir a la CRE, no dar el permiso a una empresa que pudiera hacer competencia a PEMEX.
3. Habrá ciertos cambios de forma, y ejecución, ante los cambios. Al no ser las mismas condiciones y términos firmados en 2020. Las negociaciones serán ríspidas, y veremos quién cede, y qué tipo condicionantes surgirán de esto. Cambios hechos antes de tiempo. Tengamos en cuenta que gane Donald Trump o Kamala Harris, cuando las cuestiones económicas y estrategias han sido afectadas, ambos partidos se unen y enfrentan a aquellos que afectan sus intereses al país. México ofrece terrenos, mano de obra barata y cercanía a este país para ensamblar su tecnología.
h) El mayor impacto se suscitará en forma indirecta en la población. Dado que ahora PEMEX y CFE deben incrementar en mayor medida el presupuesto. Debido a que regresaremos a la forma de contratación como era hasta antes de la reforma energética; ambas empresas estarán en desventajas ante el posible incremento de precios unitarios, al tener un mayor costo de financiamiento, y ligado a una prima de riesgo en el dinero, ante los tiempos en los pagos a proveedores, y descuentos solicitados. Además de una posible mayor incorporación de corrupción dentro de ambas empresas.
i) Al dar un mayor presupuesto algunos programas sociales, deberán ser reducidos o simplemente, habrá un mayor déficit y que el resultado es directamente proporcional para incremento de la deuda. En México, nuestro poder legislativo y ejecutivo carecen de una política pública a largo plazo, debido a que todo el ser humano que llega a administrar el país, se encuentra en la tentación de dejar su relevancia, y la cual, es olvidada al día siguiente de abandonar el cargo.
El presupuesto del 2025, ¿confirmará nuestro analfabetismo energético?, el dado caso que el gasto programado esté destinado en un 70 % de desarrollo social, y esto dejaría, al económico lacerado, a donde se encuentra el gasto programado de la energía, y por ende no habrá transición energética con cimientos genuinos de la nación.
Los sabios esparcen ciencia; más no así el corazón de los necios.
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