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Petróleo

Repsol, Pemex y Pantera, aprueba CNH tres pozos exploratorios

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Dado que la contingencia sanitaria retrasó los procedimientos administrativos de todo el gobierno, la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) aprobó el pasado 23 de abril la perforación de tres pozos exploratorios para tres operadores distintos, en aguas profundas, aguas someras y tierra.

En la séptima sesión ordinaria del órgano del gobierno del regulador se aprobaron inversiones conjuntas de 146.4 millones de dólares para buscar recursos por hasta 305 millones de barriles de crudo equivalente, lo que prueba que los trabajos en exploración y producción en el país no se han detenido a pesar de los bajos precios, puesto que los recursos geológicos permiten a las operadoras planear a largo plazo, explicaron los comisionados del regulador.

Estos tres pozos son el 9% de todos los programados para este año. El más costoso será perforado por la española Repsol, que a lo largo de 72 días a partir de junio ejecutará el pozo Júum, en el área CM G01 que le fue adjudicada en el 2018 dentro de la Ronda 2.4.

El pozo será perforado a un tirante de agua de 1,755 metros para añadir una profundidad de 4,460 metros. Júum, tendrá un costo de 76.3 millones de dólares para buscar 221 millones de barriles de petróleo crudo equivalente que es el recurso estimado en aceite mediano, de 33 grados API. Los trabajos se llevarán a cabo con la embarcación perforadora Maersk Valiant, que es un equipo con el que Repsol ya ha realizado actividades en aguas profundas mexicanas.

“Están perforando en aguas profundas a tiempos mucho más cortos de lo que se venía considerando”, dijo Alma América Porres, “se están adelantando mínimo dos meses por la eficiencia de la perforación”.

En aguas profundas se concentra el 60% de los recursos que se infiere que existen pero están todavía por descubrir, dijo el comisionado Sergio Pimentel, quien pidió que se reinicien las rondas de licitación, permitiendo a Pemex que participe, porque en estas áreas están los planes a largo plazo que no son tan afectados por la volatilidad de los precios

Por otra parte, Petróleos Mexicanos (Pemex) también recibió la aprobación para perforar el pozo Chihil 1, de alta complejidad en la asignación Uchukil en aguas someras. Puesto que la perforación atravesará 400 metros de sal y que se ubica en una región de alta presión, el pozo cuya perforación comienza este domingo 26 de abril, durará 173 días, para tratar de encontrar recursos por hasta 81.9 millones de barriles de petróleo crudo equivalente, con un costo de 65 millones de dólares.

Finalmente, la regiomontana Pantera, subsidiaria de Jaguar Exploración y Producción, perforará a partir del 7 mayo el pozo Tenoch 1 en el campo terrestre que A4 BG, que le fue adjudicado en la Ronda 2.2. En este campo se espera el hallazgo de 2.466 millones de barriles de petróleo crudo equivalente de los que 22,000 barriles serían de condensados y también esperan encontrar 14,666 millones de pies cúbicos de gas.

El pozo Tenoch 1 costará 5.1 millones de dólares, sus trabajos durarán 28 días y a pesar de localizarse en un área donde ya hay producción, la profundidad de 2,118 metros implica llegar a un posible nuevo yacimiento.

“Es el primer pozo de la Ronda 2.2, es meramente gasero y que busquen en Burgos son buenas noticias para el país”, dijo respecto a este trabajo el comisionado Néstor Martínez.

Modificación al plan de Shell

En la sesión se aprobó también la modificación al plan de exploración de Shell en el área PG 03 obtenida en la Rona 2.4 en la provincia de Cinturón Plegado Perdido en aguas profundas, Porque la operadora angloholandesa pidió la posibilidad de pasar del escenario base y mínimo comprometido de 25.1 millones de dólares para la ejecución de estudios sísmicos, a un escenario incremental con la perforación de hasta dos pozos, a profundidades de 8,270 metros para buscar un volumen prospectivo de hidrocarburos de hasta 302 millones de barriles de petróleo crudo equivalente.

Shell solicitó además adelantar del 2022 al 2021 la conclusión de los estudios sísmicos y avisará a la CNH si realiza la perforación este año y no hasta el 2021, como lo tenía programado.

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Petróleo

El mundo espera a la expectativa de un acuerdo EE. UU.-Irán

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El mundo espera a la expectativa de un acuerdo EE. UU.-Irán

El mundo espera a la expectativa de un acuerdo EE. UU.-Irán, la diplomacia secreta

Las negociaciones entre Estados Unidos e Irán han dejado de ser un secreto a voces para convertirse en el eje de la geopolítica global en 2026. Desde febrero de este año, ambas potencias han sostenido al menos cuatro rondas formales de diálogo —en Omán, Ginebra, Pakistán y otros canales— con el objetivo de alcanzar un nuevo entendimiento sobre el programa nuclear iraní. Omán, fiel a su papel histórico como intermediario discreto, facilitó los primeros encuentros el 6 de febrero de 2026, en conversaciones calificadas por el propio canciller iraní Abbas Araghchi como “un muy buen comienzo”.

El contexto que precipitó estas negociaciones es dramático: en junio de 2025, Israel y Estados Unidos ejecutaron ataques militares coordinados contra instalaciones nucleares iraníes, lo que paradójicamente obligó a ambas partes a buscar una salida diplomática antes de que la situación escalara a una guerra abierta. Bajo esa presión, Irán aceptó condicionar su programa nuclear a cambio de alivio económico, y Washington —con el presidente Donald Trump al timón— mostró apertura a un acuerdo que evitara un conflicto mayor en la región.

En febrero, Irán y EE.UU. anunciaron haber alcanzado “un consenso sobre principios directores” para la redacción de un posible texto de acuerdo, según declaró el canciller Araghchi tras la segunda ronda en Ginebra. Sin embargo, las negociaciones en Islamabad, en abril, fracasaron tras más de 21 horas de contactos: Washington acusó a Teherán de rechazar sus condiciones, mientras Irán denunció “exigencias irrazonables” por parte estadounidense.

El uranio enriquecido: la variable que todo lo complica

El corazón del diferendo sigue siendo el programa nuclear iraní. Antes de los ataques de junio de 2025, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) había documentado que Irán poseía 440.9 kilogramos de uranio enriquecido al 60% de pureza —suficiente, si se enriquece aún más, para fabricar hasta diez armas nucleares según los propios criterios del organismo. Más preocupante aún: tras los ataques, el OIEA perdió acceso a varios sitios nucleares iraníes y ya no puede verificar de forma independiente qué ocurre con ese material.

La disputa sobre la duración de una posible moratoria al enriquecimiento refleja la brecha entre las partes: Washington exige 20 años de pausa, mientras Teherán ofrece cinco, aunque ha indicado apertura a un plazo de un solo dígito. El complejo nuclear de Isfahan, donde se almacena parte del uranio enriquecido, permanece bajo observación satelital del OIEA, que reportó “actividad vehicular regular” en sus instalaciones incluso durante las negociaciones.

Cualquier acuerdo viable requeriría que inspectores del OIEA recuperen acceso pleno y verificable a todos los sitios nucleares iraníes, una condición que Teherán ha aceptado en principio pero que los sectores más duros del régimen —especialmente los Guardianes de la Revolución— ven como una intromisión inaceptable en la soberanía nacional.

Petróleo iraní: la amenaza silenciosa para los productores emergentes

Más allá de la dimensión de seguridad, un acuerdo nuclear tendría consecuencias inmediatas y profundas en los mercados energéticos globales. Si se levantaran las sanciones, Irán podría reintroducir hasta 1.5 millones de barriles diarios adicionales de crudo en los mercados internacionales —un volumen equivalente a cerca del 1.5% de la producción mundial— lo que presionaría a la baja los precios globales del petróleo.

Para México, esta posibilidad no es abstracta: Pemex opera en un entorno de ingresos ya comprometidos por niveles históricos de deuda y caídas sostenidas en su producción. Una reducción en el precio internacional del crudo —incluso de 5 a 10 dólares por barril— impacta directamente los ingresos fiscales del país, dado que el petróleo sigue siendo una fuente relevante de divisas para el erario. Arabia Saudita e Iraq, también productores de la OPEP+, enfrentarían dilemas similares, lo que podría desencadenar una guerra de precios o ajustes de producción dentro del cártel.

El escenario energético global está, en consecuencia, estrechamente ligado al resultado de estas negociaciones: si hay acuerdo, los consumidores de gasolina y energía en todo el mundo podrían beneficiarse de precios más bajos, pero los países exportadores —incluido México— verían mermados sus ingresos.

Israel y los halcones iraníes: los saboteadores del pacto

No todos los actores de la región celebran la perspectiva de un acuerdo. Israel ha manifestado un rechazo categórico a cualquier entendimiento que no implique el desmantelamiento total de las capacidades nucleares iraníes, argumentando que Teherán representa una amenaza existencial para el Estado hebreo. El gobierno de Benjamin Netanyahu ha presionado activamente a Washington para que no repita lo que considera el error histórico del JCPOA de 2015, el acuerdo nuclear que Trump desmanteló unilateralmente en 2018.

Dentro de Irán, la oposición interna no es menor. Los Guardianes de la Revolución —el cuerpo élite que controla segmentos clave de la economía y las fuerzas armadas iraníes— perciben cualquier concesión ante la presión estadounidense como una derrota ideológica inaceptable. Esta tensión interna explica, en parte, por qué las negociaciones han avanzado y retrocedido en cuestión de semanas: el equipo negociador iraní debe equilibrar la pragmática diplomática con la línea dura del establishment revolucionario.

La historia reciente confirma la fragilidad de estos procesos. El JCPOA tardó años en construirse y se derrumbó en meses. Hoy, la pregunta que se hacen los analistas en Washington, Teherán, Tel Aviv y Ciudad de México no es solo si habrá acuerdo, sino si las instituciones de ambos países —y la voluntad política de sus líderes— tienen la resistencia necesaria para sostenerlo.

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Petróleo

Puebla será sede del Congreso Mexicano del Petróleo 2027 y refuerza su liderazgo en turismo de negocios

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Puebla será sede del Congreso Mexicano del Petróleo 2027

Puebla ha sido designada como sede del Congreso Mexicano del Petróleo (CMP) 2027, uno de los encuentros más relevantes del sector energético en América Latina. El anuncio se realizó durante la ceremonia de clausura del CMP 2026 en Veracruz, donde se oficializó el cambio de sede para la próxima edición.

De acuerdo con los organizadores, se espera la participación de entre 8,000 y 10,000 asistentes, incluyendo especialistas, empresas del sector energético, académicos y autoridades. Este volumen posiciona al evento como un motor clave para la economía local y el fortalecimiento del turismo de reuniones.

Trayectoria de Puebla como sede del CMP

Con la edición de 2027, Puebla acumulará tres ocasiones como anfitriona del Congreso Mexicano del Petróleo, tras haberlo organizado previamente en 2011 y 2017. Esta continuidad refleja la confianza del sector en la capacidad logística e infraestructura de la entidad.

Organizadores precisaron que Puebla cuenta con centros de convenciones modernos, conectividad estratégica y una amplia oferta hotelera, factores que han sido determinantes para su selección.

Además, la ciudad ha fortalecido su posicionamiento como destino para eventos internacionales, compitiendo con otras ciudades clave del país.

Impacto económico y proyección internacional

Autoridades y representantes del sector señalaron que la llegada del CMP 2027 generará una importante derrama económica para Puebla. Hoteles, restaurantes, transporte y servicios turísticos serán algunos de los sectores más beneficiados.

Asimismo, indicaron que este tipo de eventos permite atraer inversiones y posicionar a las ciudades sede como nodos estratégicos dentro de la industria energética. Según datos de la Secretaría de Turismo, el turismo de negocios representa una parte significativa de los ingresos del sector en México.

El subsecretario de Promoción Turística, José Miguel Vélez Espinoza, señaló que el CMP 2027 fortalecerá el posicionamiento de Puebla como sede de eventos de talla nacional e internacional, impulsará la actividad turística, generará derrama económica y proyectará la infraestructura, conectividad y capacidad organizativa del estado ante sectores productivos.

El papel del CMP en la industria energética

El Congreso Mexicano del Petróleo es considerado el principal foro técnico del sector en el país. Reúne a expertos que presentan avances tecnológicos, estudios de investigación y soluciones para los retos actuales de la industria.

Organizaciones como la Society of Petroleum Engineers han participado activamente en el evento, contribuyendo a elevar el nivel técnico y la proyección internacional del congreso.

En un contexto de transición energética global, el CMP también ha comenzado a incluir temas relacionados con energías limpias, eficiencia y sostenibilidad, ampliando su alcance más allá del petróleo tradicional.

Puebla se consolida como hub de desarrollo

La designación de Puebla como sede del CMP 2027 confirma su crecimiento como centro de desarrollo económico y logístico. Autoridades locales señalaron que este tipo de eventos fortalece la competitividad regional y genera oportunidades para distintos sectores.

Finalmente, el regreso del Congreso Mexicano del Petróleo a Puebla después de una década refuerza su papel como referente nacional en infraestructura, turismo de negocios e impulso a la inversión.

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Petróleo

Senado EU convierte huachicol en seguridad nacional

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Senado EU convierte huachicol en seguridad nacional

Una ley que apunta a las finanzas del crimen

El robo de combustible dejó de ser un asunto de policías y ministerio público. Con la Stop Fueling Cartel Violence Act, dos senadores estadounidenses lo colocaron en la lista de amenazas contra su país. La propuesta la impulsaron John Cornyn, republicano por Texas y Jacky Rosen, demócrata por Nevada, quienes exigen al Departamento de Defensa un informe con recomendaciones concretas para desmantelar las redes de huachicol y contrabando de hidrocarburos que operan desde México hacia Estados Unidos.

El proyecto traza tres ejes: evaluar los mecanismos de respuesta actuales, fortalecer capacidades militares e institucionales, y abrir canales de intercambio de información con agencias civiles estadounidenses. El objetivo es debilitar las fuentes de financiamiento de organizaciones criminales transnacionales que usan el robo de crudo como uno de sus ingresos sostenidos.

Por qué el huachicol llegó al Capitolio

Durante años, el robo de combustible se leyó como un delito patrimonial: un problema de Pemex, la Guardia Nacional y los gobiernos estatales. Esa lectura se rompió cuando el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y otras estructuras lo integraron a economías criminales más amplias. El mismo grupo que traficaba fentanilo también movía crudo robado y gasolina de contrabando hacia el norte.

En 2025, el gobierno de Estados Unidos sancionó a una red vinculada a esa organización por tráfico de drogas y robo de combustible, y documentó pérdidas de decenas de millones de dólares al erario mexicano. Ese expediente es el antecedente directo de esta propuesta legislativa: no surgió de la nada, sino de investigaciones transnacionales activas desde hace años.

El peso político de un acuerdo entre partidos

Senado EU convierte huachicol en seguridad nacional: qué implica para México

Que republicanos y demócratas firmen juntos una propuesta no es menor en el Capitolio polarizado de 2026. El respaldo bipartidista le da tracción en comités y señala que el tema rebasó la disputa entre partidos. Aun así, la Stop Fueling Cartel Violence Act todavía debe superar comités del Senado, el pleno de esa cámara y después la Cámara de Representantes antes de llegar al escritorio del presidente Donald Trump.

Cornyn habló de “sensibilizar” sobre la amenaza y de fortalecer la seguridad económica, energética y nacional de Estados Unidos. Rosen fue más directa: quiere frenar la capacidad de los cárteles para lucrar con combustible y crudo robados.

Para México, el debate en Washington puede traducirse en mayores exigencias de cooperación, inteligencia compartida y controles aduaneros más estrechos. Por ahora es una señal del Capitolio, no una medida ejecutiva vigente.

Del mercado negro a la amenaza transnacional

Reportes de 2025 y 2026 documentan que agencias estadounidenses rastrearon redes transnacionales de robo de combustible vinculadas al Cártel de Sinaloa y grupos aliados. El patrón es consistente: el huachicol cubre nóminas criminales, lava dinero y financia operaciones que van del tráfico de personas a la extorsión industrial.

El Senado EU convierte huachicol en seguridad nacional como parte de una presión acumulada sobre las finanzas del crimen transnacional. La pregunta sin respuesta: si la ley avanza, ¿qué le pedirá Washington a México a cambio?

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