Petróleo
Luz verde a Petrobras: Autorizan vender refinerías
Según la decisión, en ningún momento el Estado está ofreciendo el control accionarial de la petrolera
Río de Janeiro, Brasil.- La Corte Suprema de Brasil autorizó a la petrolera estatal Petrobras a vender sus refinerías sin el aval previo del Congreso, en momentos en que la mayor empresa del país avanza en negociaciones para comercializar ocho de sus trece plantas de refino.
El pleno del Supremo Tribunal Federal rechazó un recurso presentado por la mesa directiva del Congreso y en el que el Legislativo acusa a Petrobras de convertir sus refinerías en subsidiarias para poder venderlas sin autorización legislativa.
El Parlamento alega que las refinerías de Petrobras son activos de la empresa y no sus subsidiarias, y que su venta sería la forma de disfrazar la privatización por partes de la petrolera sin que el Legislativo pueda vetarlo.
El recurso de los legisladores fue rechazado por seis de los magistrados de la máxima corte y apoyado por sólo cuatro.
Para la mayoría de los magistrados, la estrategia de Petrobras no viola una decisión de la propia Corte Suprema de 2019 que determina que, en los casos en que pierde el control accionarial, las empresas del Estado sólo pueden negociar una venta con el aval del Congreso.
La decisión de la Corte Suprema supone un espaldarazo para el millonario y ambiciosos plan de desinversiones puesto en marcha por Petrobras, empresa controlada por el Estado pero con acciones negociadas en las bolsas de Sao Paulo, Nueva York y Madrid.
Entre los principales activos ofrecidos a venta por Petrobras destacan ocho de sus refinerías, por las que la compañía aspira a recibir cerca de 8.000 millones de dólares.
El plan de desinversiones de la empresa prevé la venta de activos por hasta 23.000 millones de dólares hasta 2023.
Tras la votación de los magistrados, las acciones de la petrolera registraron fuertes subidas en la bolsa de Sao Paulo y ayudaron al Ibovespa a cerrar en terreno positivo.
Petrobras puso a venta ocho de sus trece refinerías, responsables por cerca de la mitad de su capacidad de procesamiento, para abrir un sector en el que actúa casi como un monopolio y como parte de un plan de desinversiones con el que pretende reducir su millonaria deuda y concentrarse en los activos de producción de crudo.
La compañía divulgó que tres grandes compañías, las brasileñas Ultrapar y Raízen y la china Sinopec, se disputan el control de la primera de las ocho refinerías que incluyó en su plan de desinversiones.
El activo en disputa es la Refinería Presidente Getulio Vargas (Repar), ubicada en el sureño estado de Paraná, con capacidad para procesar 208.000 barriles de petróleo por día (9 % de la capacidad total de refino de petróleo de Brasil), y que cuenta adicionalmente con cinco terminales de almacenamiento y 474 kilómetros de tuberías.
La petrolera informó igualmente que su dirección aprobó el 9 de julio pasado el inicio de negociaciones para vender igualmente la Refinería Laudulpho Alves (RLAM).
La RLAM, localizada en el estado de Bahía, tiene una capacidad de procesamiento de 333.000 barriles de petróleo por día (14 % de la capacidad total de refino de petróleo de Brasil), y sus activos incluyen cuatro terminales de almacenamiento y un conjunto de tuberías por un total de 669 kilómetros.
Pese a que la empresa no divulgó los interesados en la RLAM, el presidente de Petrobras, Roberto Castello Branco, adelantó en una reciente rueda de prensa que la empresa está discutiendo los detalles del negocio con el fondo Mubadala, de Emiratos Árabes Unidos y que fue la compañía que presentó la mejor oferta.
Petróleo
Cuauhtémoc Cárdenas ve dos problemas en PEMEX que frenan su futuro

El 21 de abril, Cuauhtémoc Cárdenas tomó la presidencia honoraria de la Comisión Consultiva de Petróleos Mexicanos (PEMEX) y, al concluir la primera sesión, señaló sin rodeos dos fallas que la empresa arrastra desde hace años: el manejo del coque y la quema de gas. No como diagnóstico académico. Como agenda de trabajo.
Coque acumulado y refinerías sin modernizar
El incendio en la refinería de Dos Bocas encendió una alarma que ya existía en los números. El exceso de coque —subproducto del proceso de refinación— se acumuló sin un destino claro y terminó ardiendo. Cárdenas apuntó directamente a ese nudo: las refinerías deben modernizarse para darle salida a ese material en lugar de almacenarlo hasta que se convierta en un riesgo.
No es un problema nuevo. PEMEX lo carga desde que sus refinerías quedaron tecnológicamente rezagadas frente a los estándares internacionales. La diferencia ahora es que hay una comisión con mandato explícito de emitir recomendaciones, y su primer presidente honorario ya trazó por dónde empezar.
Cuauhtémoc Cárdenas ve dos problemas en PEMEX: el gas que se quema en el mar
El segundo punto que Cuauhtémoc Cárdenas ve como dos problemas en PEMEX toca las zonas marinas, donde la quema de gas sigue siendo práctica cotidiana. El propio plan estratégico de la empresa fijó como meta cero quema rutinaria para 2030, pero la distancia entre ese compromiso escrito y lo que sucede en las plataformas sigue siendo visible desde satélite.
Cárdenas no dejó el tema en cifras: lo marcó como urgente. Detener esa quema no es solo una decisión ambiental; es también una pérdida de recurso que podría aprovecharse o, al menos, no destruirse.
De empresa petrolera a entidad energética
Víctor Rodríguez Padilla, especialista en energía y miembro de la comisión, integra un grupo de expertos en los ámbitos energético, académico y jurídico convocados para darle sustancia técnica a las sesiones. La comisión, creada mediante acuerdo del 18 de marzo de 2026, se reunirá al menos tres veces al año.
La dirección que trazó Cárdenas en esa primera sesión apunta más lejos que las dos fallas inmediatas. Propuso que la comisión diseñe un programa capaz de redefinir el papel de PEMEX: pasar de ser una empresa que extrae y refina petróleo a convertirse en una entidad energética que opere dentro de los límites que el cambio climático ya impone.
Soberanía como punto de partida, no como argumento de cierre
Cárdenas subrayó que PEMEX representa el rescate de la soberanía nacional y un pilar en la industrialización del país. Ese argumento no es nuevo en su trayectoria —lleva décadas ligado a la defensa del petróleo como recurso del Estado— pero esta vez lo usó como punto de partida para justificar la transformación, no para blindar el statu quo.
La comisión tiene por delante sesiones con expertos, documentos técnicos y recomendaciones que PEMEX puede aceptar o ignorar. Lo que queda claro desde la primera reunión es que el diagnóstico ya está sobre la mesa: coque sin destino, gas que se quema y una empresa que necesita redefinirse antes de que el petróleo deje de ser el centro.
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Petróleo
Trump espera respuesta satisfactoria de canciller iraní

Irán lleva la negociación a Islamabad con una propuesta de diez puntos
Cuando el canciller Seyed Abbas Araghchi aterrizó en Islamabad, llevaba en la maleta un plan de diez puntos para detener la guerra con Estados Unidos. Lo que no llevaba era margen para ceder en lo que Teherán llama exigencias “maximalistas”: el control del estrecho de Ormuz, el programa de defensa y las sanciones económicas. Donald Trump, desde Washington, declaró que espera una respuesta satisfactoria, aunque los primeros contactos ya tropezaron con las condiciones de la Casa Blanca.
La República Islámica de Irán presentó su plan como una solución “definitiva y duradera”, según palabras del propio canciller Seyed Abbas Araghchi, quien insistió en que Teherán no aceptará ultimátums ni reglas cambiadas al final de la mesa.
El estrecho sigue siendo tema
El estrecho de Ormuz sigue pesando: por ahí pasa una parte central del crudo y el gas natural licuado que mueve la economía global. Bloquearlo, aunque sea parcialmente, dispara la prima de riesgo en los mercados y sacude los ingresos fiscales de países productores del Golfo.
Washington le dio a Teherán un ultimátum de 48 horas para reabrir el paso. Irán respondió con amenazas contra la infraestructura energética de los aliados estadounidenses en la región. Ese pulso —bloqueo contra contraataque— es el núcleo duro de las negociaciones en Islamabad.
La propuesta iraní busca convertir esa palanca militar en moneda diplomática: el plan contempla que Irán mantenga cierto control sobre el estrecho, pero bajo un marco acordado entre ambas partes, no impuesto desde fuera.
Trump espera respuesta satisfactoria de canciller iraní, pero las fricciones siguen
Trump espera respuesta satisfactoria de canciller iraní en una negociación que, según fuentes cercanas a las conversaciones, Estados Unidos ya consideró “factible” en principio. El problema surgió en los detalles: Washington exige compromisos explícitos sobre el programa nuclear y balístico, Israel presiona para que el acuerdo incluya restricciones a la proyección regional de Teherán, y el gobierno iraní responde que su programa nuclear es civil y está protegido por el derecho internacional.
Tres ejes que Irán no abandona
El plan de diez puntos gira en torno a tres grandes bloques:
Primero, derechos soberanos: Irán no renuncia al control parcial de Ormuz ni a la continuidad de su programa nuclear civil.
Segundo, alto el fuego negociado: duración flexible, condicionada al cumplimiento de ambas partes, con mecanismos para frenar ataques contra infraestructura petrolera iraní.
Tercero, alivio económico: cualquier acuerdo duradero pasa, para Teherán, por el levantamiento o la flexibilización de las sanciones sobre sus exportaciones de petróleo y su acceso al sistema financiero internacional.
Movimientos de Pakistán en el tablero
Donald Trump también observa el papel de Islamabad. Si Pakistán consolida su posición como mediador exitoso, podría relanzar el proyecto de gasoducto Irán-Pakistán, que en su momento buscaba cubrir hasta el 20 % de la electricidad del país. Eso tensaría directamente la política de sanciones de Washington.
A corto plazo, cualquier avance que garantice la reapertura segura del estrecho de Ormuz bajaría la presión en los precios del crudo. A mediano plazo, la vuelta gradual del petróleo iraní al mercado reordenaría los equilibrios entre productores del Golfo y afectaría la estrategia de Arabia Saudita y Rusia.
Si las conversaciones fracasan y se reactiva el bloqueo, Ormuz vuelve a ser el punto más frágil del comercio mundial de energía.
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Petróleo
Primera Sesión del órgano asesor petrolero

Pemex estrena un instrumento técnico de alto nivel
El 18 de marzo de 2026, durante la conmemoración del 88 aniversario de la expropiación petrolera, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció la creación de la Comisión Consultiva del Petróleo. Poco más de un mes después, el órgano celebró su Primera Sesión del órgano asesor petrolero, marcando el arranque formal de sus trabajos al interior de la empresa productiva del Estado.
El director general de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla, por lo tanto conduce técnicamente los trabajos de la Comisión. Su mandato: que Pemex cuente con una herramienta de consulta especializada para acompañar la definición de la visión energética del país, con foco en soberanía y seguridad del suministro.
¿Qué hace la Comisión y quién la integra?
La Comisión Consultiva del Petróleo es un órgano de carácter consultivo creado dentro de Petróleos Mexicanos (Pemex). Su trabajo consiste en rastrear tendencias, condiciones y perspectivas nacionales e internacionales de la industria de hidrocarburos, y emitir recomendaciones que apoyen la toma de decisiones de la empresa.
Entonces, Pemex describe a sus integrantes como un grupo plural de especialistas del sector energético, convocados para aportar experiencia y visión estratégica. El énfasis oficial es que se trata de voces especializadas, independientes y plurales, aunque hasta ahora no circula públicamente la lista completa de miembros.
El peso simbólico de Cárdenas en la presidencia honoraria
Un nombre ligado a la historia del petróleo mexicano
Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano preside de forma honoraria la Comisión. El gobierno federal y Pemex enmarcan su nombramiento como un reconocimiento a su trayectoria y a su vínculo histórico con la defensa de la soberanía energética, una figura que carga el apellido de quien firmó la expropiación de 1938.
Su presencia en la Primera Sesión del órgano asesor petrolero no es un cargo técnico ni ejecutivo: es una señal política sobre la orientación que el gobierno de Sheinbaum quiere darle a la industria. Puedes consultar más sobre el contexto energético nacional en [Anchor Text 1], y sobre los antecedentes institucionales de Pemex.
Soberanía energética, el eje de la nueva etapa
Cuauhtémoc Cárdenas Pemex es, a partir de esta sesión, una combinación que el gobierno federal usará para anclar su discurso de soberanía. La Comisión no decide ni ejecuta: opina, recomienda y acompaña. Eso la convierte en un espacio de consulta con peso simbólico alto y estructura ejecutiva acotada.
Lo que Pemex construyó en dos días de sesión es un mecanismo formal para que voces externas entren al proceso de definición estratégica de la empresa. Si esas voces llegan a torcer alguna decisión o solo acompañan las que ya estaban tomadas, eso lo mostrará el trabajo de los próximos meses.
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