Gas Natural
Pemex entrega Macavil a Carlos Slim para impulsar producción de gas
Pemex entrega Macavil a Carlos Slim, un buen acuerdo para ambas partes
Pemex entrega Macavil a Carlos Slim a través de un contrato mixto que reparte tareas y riesgos: la petrolera mantiene al menos 40% del proyecto, mientras el socio privado carga buena parte de la inversión y la operación en campo. El yacimiento se ubica en el sur del país, forma parte de un paquete de 11 contratos que buscan apuntalar la producción terrestre y se suma a cinco acuerdos similares que cerraron en diciembre de 2025. Detrás del anuncio aparece una empresa controlada o vinculada al empresario, pero no el nombre legal de la filial ni el monto de recursos que se van a meter bajo ese acuerdo.
Un contrato mixto atado a gas, condensado y tiempos largos
El movimiento de Petróleos Mexicanos (Pemex) llega después de meses de presión por vencimientos de deuda, rezagos en mantenimiento y resultados flojos en campos maduros que ya no dan lo que prometían. En ese escenario, cada proyecto nuevo se vuelve una pieza de respiración: el contrato busca sacar gas y condensados de un área que todavía tiene años de vida útil, con metas de producción que miran hacia 2045 y periodos de inversión que no se recuperan de la noche a la mañana. El diseño del esquema deja al Estado con mayoría operativa y al socio privado con un tramo de riesgo que pocas compañías están dispuestas a cargar.
El campo Macavil aparece en los planes internos como una ficha más de una estrategia que mezcla urgencia fiscal con un intento de mantener la bandera de la “soberanía energética”. El gobierno presume que, con estos acuerdos, reduce compras de combustibles y gas en el extranjero y conserva la llave principal de las decisiones, aunque la delgada línea entre asociación y dependencia de capital privado se hace más visible con cada firma.
Macavil, reservas sobre la mesa y metas ancladas al mediano plazo
Los documentos técnicos perfilan un yacimiento con reservas probadas de millones de barriles de condensado y decenas de miles de millones de pies cúbicos de gas natural, además de recursos posibles que podrían elevar esas cifras si los pozos responden como espera la ingeniería. La proyección empuja hacia una producción acumulada de decenas de millones de barriles y cientos de miles de millones de pies cúbicos de gas hacia mitad de siglo, con un pico de crudo alrededor de 2028. No se trata de un megacampo, pero sí de una pieza que puede sumar cuando la producción total se pelea cada barril.
El diseño del contrato también concentra en la petrolera la comercialización de lo que salga del subsuelo. Ese punto mantiene a Pemex en el centro de la cadena de valor, pero también reproduce un modelo donde los socios dependen de sus tiempos de pago y de sus propias tensiones de liquidez. En una empresa que arrastra adeudos con contratistas y márgenes apretados, esa condición no es un detalle menor.
La ruta de Carlos Slim del Ixachi a Macavil
Para Carlos Slim, este acuerdo no llega en solitario. El empresario ya metió mano en proyectos como Ixachi, donde compañías de su grupo firmaron contratos para perforación y desarrollo de uno de los campos terrestres más sonados de los últimos años. También extendió su alcance hacia proyectos costa afuera como Zama, en una apuesta amplia por el negocio petrolero mexicano, en un momento en que varios jugadores internacionales han recortado su exposición.
La presencia recurrente del grupo del magnate en licitaciones, contratos de servicios y ahora en este esquema mixto dibuja un mapa donde un puñado de corporaciones nacionales se queda con una porción creciente del trabajo alrededor de la empresa productiva del Estado. No es solo una historia de inversión: también es un reacomodo de poder económico alrededor del negocio de los hidrocarburos.
Transparencia corta y preguntas abiertas
El nuevo modelo nació con la promesa de repartir riesgos y acelerar proyectos, pero la información pública todavía se queda corta: se conocen la figura, la zona geográfica, las metas de producción y el nombre del beneficiario político y económico, pero no los términos finos del reparto de utilidades, ni las cláusulas de salida, ni los incentivos específicos. Esa niebla alimenta dudas sobre cuánto gana el Estado, cuánto se embolsa el socio y quién asume los costos cuando los pronósticos no se cumplen.
En medio de finanzas frágiles para Pemex y una mayor concentración de contratos en manos de unos cuantos grupos, Macavil no solo habla de un campo: habla de la manera en que la empresa intenta salir a flote y de quién se sube a ese salvavidas.
Mantente actualizado con las noticias más relevantes con Energía y Ecología.
Gas Natural
Se anuncian grandes inversiones en gasoductos para garantizar el abasto energético

Se anuncian grandes inversiones en gasoductos para México. Arrancó una de las apuestas más ambiciosas de su historia reciente en infraestructura energética. Este jueves, en la conferencia mañanera, la Secretaría de Energía presentó el “Plan de Gasoductos” del gobierno de Claudia Sheinbaum, donde CFE y CENAGAS pusieron sobre la mesa compromisos de inversión que suman más de 140 mil millones de pesos para ampliar y modernizar la red nacional de ductos.
Seis de cada diez kilovatios sale de esa red
El gas natural mueve cerca del 60% de la electricidad que consume México. Con ese dato sobre la mesa, la titular de la Secretaría de Energía (SENER), Luz Elena González Escobar, presentó un plan que busca reducir la dependencia ante posibles cortes desde Estados Unidos y respaldar la expansión industrial del país.
La red nacional de gasoductos suma hoy unos 21,149 kilómetros. De ese total, CFE opera alrededor del 36% y CENAGAS el 48%, según cifras de la propia Sener. El plan reconoce que esa infraestructura tiene tramos viejos, zonas de baja presión y corredores que no alcanzan a cubrir los nuevos polos de desarrollo industrial.
Se anuncian grandes inversiones en gasoductos desde dos frentes
CFE: nueve ductos nuevos para 13 plantas
La Comisión Federal de Electricidad destinará 53 mil 812 millones de pesos al desarrollo de nueve nuevos gasoductos. Esas obras están diseñadas para alimentar 13 centrales eléctricas que, entre 2026 y 2027, sumarían casi 8,000 megavatios de capacidad adicional al sistema eléctrico nacional. El énfasis está en asegurar que las plantas de generación de CFE tengan suministro constante, sin depender de la infraestructura existente que ya opera al límite en varias regiones.
CENAGAS: modernización a fondo
Del mismo modo, el Centro Nacional de Control del Gas natural (CENAGAS) obtuvo 87 mil 93 millones de pesos para tres nuevos gasoductos y 41 proyectos de rehabilitación y mantenimiento. Entre las obras emblemáticas del plan destaca la renovación del gasoducto de Reynosa que sustituirá 58 kilómetros de tubería vieja, además de trabajos en el corredor interoceánico, incluyendo Coatzacoalcos 2 en el Istmo de Tehuantepec, que acompañará el crecimiento de los polos de bienestar en esa zona.
Los planes explicados
Es sencillo: sin gas no hay electricidad suficiente para el crecimiento industrial que el país requiere. Las nuevas centrales de CFE necesitan ductos propios; los corredores industriales en el sureste necesitan presión y volumen garantizados; y la red necesita reparaciones que se postergaron por años.
SENER calificó el compromiso como una inversión “histórica” en transporte de gas natural, clave para la soberanía y seguridad energética. El plan completo se extenderá a lo largo del sexenio, con obras que arrancan en 2025 y concluyen en etapas hasta 2030.
Lo que queda sin resolver, al menos por ahora, es la pregunta sobre la diversificación de fuentes: buena parte del gas que correrá por estos ductos seguirá llegando desde Texas. La infraestructura nueva reduce el riesgo de cuellos de botella internos, pero la dependencia del suministro externo sigue siendo la misma. No habrá de esa manera soberanía energética.
Mantente actualizado con las noticias más relevantes con Energía y Ecología.
Gas Natural
Planta de GNL de Altamira recupera un tercio de su inversión en un año

La apuesta energética que ya devuelve cifras
Doce meses bastaron. La planta flotante de licuefacción de gas natural ubicada en Altamira, Tamaulipas, cerró su primer año de operaciones con exportaciones por 868.2 millones de dólares —una suma que cubre cerca de un tercio del costo total del proyecto desarrollado por New Fortress Energy en alianza con la Comisión Federal de Electricidad (CFE).
El proyecto arrancó con una inversión estimada en 1,000 millones de dólares para la primera etapa, que comprende tres plataformas elevadoras de licuefacción. Si se toma como base la expansión potencial del conjunto de plantas, la cifra escala hasta 5,500 millones de dólares. Bajo esa segunda lectura, los ingresos del primer año representan exactamente eso: un tercio del camino recorrido.Cómo opera la planta de GNL de Altamira
La terminal trabaja con tecnología de licuefacción flotante —conocida como Fast LNG— que convierte el gas natural en estado líquido para transportarlo en buques metaneros hacia mercados internacionales. Esta modalidad recorta tiempos de construcción frente a las plantas terrestres convencionales y permite ajustar capacidad sin levantar infraestructura desde cero.
El contrato entre la CFE y New Fortress Energy tiene una duración de 15 años. Durante ese periodo, los ingresos proyectados para la paraestatal mexicana llegan a los 5,730 millones de dólares —una cifra que supera con holgura el Capital Expenditure o Gasto de Capital (CAPEX) de la primera fase.
New Fortress Energy y la CFE, socios en Tamaulipas
New Fortress Energy llegó a México con un modelo que ya probó en otras regiones: instalar capacidad de licuefacción cerca de fuentes de gas barato y conectarla con mercados que pagan precios de exportación. Altamira cumple esa condición. El puerto industrial de Tamaulipas tiene acceso al gasoducto nacional y salida directa al Golfo de México, lo que abarata el traslado del producto hasta los buques.
El gas natural licuado como producto de exportación
El gas natural licuado se mueve hoy entre los energéticos con mayor crecimiento en comercio internacional. Europa diversificó proveedores tras la crisis de suministro de 2022, y Asia mantiene una demanda sostenida. México entró tarde a ese mercado, pero Altamira le abrió una ventana que hasta hace tres años no existía.
Planta de GNL de Altamira: lo que viene
El primer año fue la prueba. La planta de GNL de Altamira operó sin los tropiezos que suelen acompañar los arranques de proyectos de este tamaño. Los números lo sostienen: 868.2 millones de dólares en exportaciones no son un accidente logístico —son el resultado de una cadena que funcionó.
La pregunta que queda sobre la mesa no es si el proyecto fue viable. Es si México tiene capacidad para replicarlo antes de que el mercado global de GNL cambie de forma.
Mantente actualizado con las noticias más relevantes con Energía y Ecología.
Gas Natural
Usar fracking en México podría resultar costoso

Usar fracking en México podría resultar costoso para el erario y el territorio
El gobierno de Claudia Sheinbaum abrió formalmente la puerta a extraer gas y petróleo de yacimientos no convencionales mediante fractura hidrológica. El reducir la dependencia del gas importado desde Estados Unidos, que hoy representa alrededor del 75% del consumo nacional es el motivo. Petróleos Mexicanos y la Secretaría de Energía trabajan ya en una hoja de ruta para destinar recursos a estos yacimientos como condición para cumplir metas de producción al final del sexenio.
Lo que el gobierno no detalla con la misma claridad son los números detrás de esa apuesta.
El precio de cada pozo
Cada pozo de fractura hidrológica o fracking en México puede costar entre 20 y 25 millones de dólares, según estimaciones de organizaciones ambientales y estudios especializados. Eso incluye la complejidad técnica, el número de etapas de fractura y la infraestructura de apoyo. Para comparar: en campos convencionales, Petróleos Mexicanos (PEMEX) extrae un barril a un costo que ronda los 14 o 15 dólares, muy por debajo de lo que exige cualquier proyecto de lutitas.
Además, por cada unidad de energía que se invierte en fracking, se recuperan aproximadamente cinco. En proyectos tradicionales, esa relación llega a 20. Es decir, se gasta mucho más para sacar menos.
Agua escasa, pozos sedientos
Usar fracking en México podría resultar costoso también en términos hídricos. Cada pozo consume millones de litros de agua mezclados con arena y químicos para fracturar la roca a profundidades de entre 1,000 y 5,000 metros. El problema: buena parte del potencial no convencional del país se concentra en el norte y noreste, zonas que ya cargan con estrés hídrico. Ahí, el agua compite con el consumo humano, la agricultura y la industria.
A eso se suman los riesgos documentados de contaminación en mantos acuíferos por fugas, cementaciones deficientes o manejo descuidado de las aguas de retorno, cargadas con químicos y metales. También se registran emisiones de metano y compuestos orgánicos volátiles que deterioran el aire.
Comunidades en el camino
En estados como Tamaulipas, Veracruz y la cuenca Tampico-Misantla, organizaciones como la Alianza Mexicana contra el Fracking documentaron resistencia social desde que Pemex recibió asignaciones en esas zonas. Los conflictos no son abstractos: se traducen en retrasos de proyectos, litigios, compensaciones y trabajo constante de contención. Eso también se paga.
Estudios en México describen potenciales afectaciones a la salud pública por exposición a químicos, aumento de tráfico pesado, ruido y polvo en zonas rurales. Las comunidades cercanas a proyectos similares reportan enfermedades respiratorias y dermatológicas.
Quedamos en que no, pero al final sí
Claudia Sheinbaum reconoció públicamente que el fracking es una técnica dañina y tóxica. Aun así, avaló la exploración de yacimientos no convencionales bajo el argumento de la soberanía energética. El gobierno anunció un comité científico para evaluar tecnologías de menor daño ambiental antes de activar proyectos, pero los críticos señalan que los costos estructurales no desaparecen con mejores prácticas.
Cada peso que va al fracking es un peso que no llega a infraestructura renovable, que tiene costos operativos menores, no depende del gas natural importado y reduce emisiones. Esa es la cuenta que el gobierno todavía no presenta.
¿Cuántos pozos necesitaría Pemex para mover la aguja en producción, y a qué precio por barril cerrarían esos proyectos sin subsidios?
Mantente actualizado con las noticias más relevantes con Energía y Ecología.
-
Ecología6 mesesMéxico presenta nuevas metas climáticas en la COP30
-
Gas Natural6 mesesPemex invertirá en 14 gasoductos para fortalecer la seguridad energética
-
Ecología7 mesesModelos de Tesla con batería defectuosa generan alerta por posible apagado repentino
-
Ecología5 meses¿Qué aprobó la Cámara de Diputados en el dictamen de la Ley General de Aguas?
-
Petróleo4 mesesPemex reactiva fracking en Chicontepec con aumento de inversión pese a baja rentabilidad histórica
-
Energía6 mesesMéxico lejos de las metas de generación limpia
-
Petróleo6 mesesEn 2026 comienza la exploración petrolera en Tamaulipas
-
Gas Natural6 mesesChihuahua presenta plan energético estatal con visión de largo plazo










