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Petróleo

Nuevos acuerdos con petroleras internacionales podrían impulsar hasta 200 mil barriles diarios en México

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nuevos acuerdos con petroleras internacionales

Los nuevos acuerdos con petroleras internacionales comienzan a perfilarse como una vía para fortalecer la producción de hidrocarburos en México. Empresas globales y firmas nacionales mantienen conversaciones con Pemex y la Secretaría de Energía para integrarse a proyectos de exploración y extracción, principalmente en campos marinos de aguas someras.

De acuerdo con información del sector energético, compañías como Chevron, Exxon Mobil y BP han presentado propuestas formales ante la Secretaría de Energía. Estos planteamientos contemplan la participación de capital privado en desarrollos que podrían aportar volúmenes relevantes de producción en los próximos años.

Las negociaciones se dan en un contexto de presión sobre Pemex, cuya producción de petróleo y gas ha mostrado una tendencia a la baja. El objetivo central de estas conversaciones es frenar ese declive y asegurar niveles de extracción sostenibles durante la próxima década.

¿Qué empresas participan en los nuevos acuerdos con petroleras internacionales?

Las conversaciones involucran a tres de las petroleras más grandes del mundo: Chevron, Exxon Mobil y BP. Estas compañías cuentan con amplia experiencia en proyectos de exploración y producción en distintas regiones del planeta, incluyendo el Golfo de México.

Junto a ellas, también participan empresas mexicanas con presencia en el sector energético. Entre las firmas nacionales que han mostrado interés se encuentran Diavaz, Opex y Jaguar, las cuales buscan integrarse a proyectos bajo esquemas de colaboración con el Estado.

La combinación de empresas internacionales y nacionales apunta a diversificar las capacidades técnicas y financieras de los proyectos, manteniendo al mismo tiempo un rol central de Pemex en la industria petrolera.

¿En qué tipo de campos se concentrarían los proyectos petroleros?

Las propuestas presentadas ante Pemex y la Secretaría de Energía se enfocan principalmente en campos ubicados en aguas someras. Este tipo de yacimientos ofrece ventajas técnicas frente a proyectos en aguas profundas.

Los tiempos de desarrollo suelen ser más cortos y los costos de operación más controlables. Estas características hacen que los campos de aguas someras resulten más atractivos para inversiones privadas en el corto y mediano plazo.

Además, este tipo de proyectos permitiría incrementar la producción sin asumir los elevados riesgos técnicos y financieros asociados a exploraciones más complejas.

¿En qué tipo de campos se concentrarían los proyectos petroleros?

¿En qué tipo de campos se concentrarían los proyectos petroleros?

¿Cuánta producción aportarían los nuevos acuerdos con petroleras internacionales?

De acuerdo con estimaciones del sector, cada uno de los campos propuestos podría generar entre 22 mil y 50 mil barriles diarios. La producción conjunta de los proyectos en evaluación se acercaría a los 200 mil barriles diarios.

Este volumen resulta relevante para la industria petrolera mexicana. La cifra es comparable con la producción esperada del campo Zama, uno de los yacimientos más importantes descubiertos en aguas someras del Golfo de México.

De concretarse, estos proyectos podrían representar un impulso significativo para compensar la caída natural de otros campos maduros operados por Pemex.

¿Por qué México busca atraer nuevamente a petroleras privadas?

El principal motivo detrás de estas negociaciones es la necesidad de detener el descenso en la producción de hidrocarburos. Pemex enfrenta limitaciones financieras y operativas que dificultan sostener por sí sola los niveles actuales de extracción.

El gobierno federal ha reconocido que se requiere inversión adicional para garantizar la continuidad productiva. En este escenario, los nuevos acuerdos con petroleras internacionales aparecen como una alternativa para compartir riesgos y costos.

Estos acercamientos se enmarcan en la reforma energética vigente, que permite una mayor participación privada bajo esquemas donde el Estado mantiene el control estratégico de los recursos.

¿Bajo qué esquemas contractuales podrían operar las petroleras?

Hasta el momento, no se ha definido públicamente el tipo exacto de contratos que se utilizarían. Las empresas estarían sujetas a las modalidades previstas en la reforma energética en vigor.

Estos esquemas buscan equilibrar la inversión privada con el control estatal, una combinación que ha sido determinante en el interés mostrado por las compañías. El diseño contractual será clave para definir la viabilidad de los proyectos.

La experiencia previa muestra que las condiciones de los contratos influyen directamente en la decisión de las petroleras de comprometer capital en el país.

¿Qué resultados han tenido los contratos mixtos impulsados por el gobierno?

Los contratos mixtos promovidos por la actual administración han tenido un alcance limitado en su primera etapa. Solo cinco contratos fueron asignados, con una aportación conjunta estimada en alrededor de 40 mil barriles diarios.

Esa cifra representa apenas una fracción de la meta nacional de producción fijada por el gobierno federal. El bajo volumen ha generado dudas sobre la efectividad de estos esquemas para atraer a grandes petroleras.

Analistas del sector señalan que el nivel de riesgo y la falta de control operativo han reducido el atractivo financiero de estos contratos frente a otros mercados internacionales.

¿Qué implicaciones tendría la llegada de Chevron, Exxon y BP?

Si las negociaciones avanzan y se concretan los proyectos, México podría recibir capital fresco para exploración y extracción. También se aliviaría parte de la presión financiera y operativa que enfrenta Pemex.

El incremento en la producción de crudo permitiría ganar tiempo para enfrentar los retos estructurales de la industria petrolera nacional. Sin embargo, todo dependerá del diseño final de los contratos y de la evaluación técnica de los campos.

Las decisiones que adopten la Secretaría de Energía y Pemex serán determinantes para definir si los nuevos acuerdos con petroleras internacionales se traducen en proyectos concretos o quedan solo en la fase de negociación.

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Petróleo

Cuauhtémoc Cárdenas ve dos problemas en PEMEX que frenan su futuro

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Cuauhtémoc Cárdenas ve dos problemas en PEMEX

El 21 de abril, Cuauhtémoc Cárdenas tomó la presidencia honoraria de la Comisión Consultiva de Petróleos Mexicanos (PEMEX) y, al concluir la primera sesión, señaló sin rodeos dos fallas que la empresa arrastra desde hace años: el manejo del coque y la quema de gas. No como diagnóstico académico. Como agenda de trabajo.

Coque acumulado y refinerías sin modernizar

El incendio en la refinería de Dos Bocas encendió una alarma que ya existía en los números. El exceso de coque —subproducto del proceso de refinación— se acumuló sin un destino claro y terminó ardiendo. Cárdenas apuntó directamente a ese nudo: las refinerías deben modernizarse para darle salida a ese material en lugar de almacenarlo hasta que se convierta en un riesgo.

No es un problema nuevo. PEMEX lo carga desde que sus refinerías quedaron tecnológicamente rezagadas frente a los estándares internacionales. La diferencia ahora es que hay una comisión con mandato explícito de emitir recomendaciones, y su primer presidente honorario ya trazó por dónde empezar.

Cuauhtémoc Cárdenas ve dos problemas en PEMEX: el gas que se quema en el mar

El segundo punto que Cuauhtémoc Cárdenas ve como dos problemas en PEMEX toca las zonas marinas, donde la quema de gas sigue siendo práctica cotidiana. El propio plan estratégico de la empresa fijó como meta cero quema rutinaria para 2030, pero la distancia entre ese compromiso escrito y lo que sucede en las plataformas sigue siendo visible desde satélite.

Cárdenas no dejó el tema en cifras: lo marcó como urgente. Detener esa quema no es solo una decisión ambiental; es también una pérdida de recurso que podría aprovecharse o, al menos, no destruirse.

De empresa petrolera a entidad energética

Víctor Rodríguez Padilla, especialista en energía y miembro de la comisión, integra un grupo de expertos en los ámbitos energético, académico y jurídico convocados para darle sustancia técnica a las sesiones. La comisión, creada mediante acuerdo del 18 de marzo de 2026, se reunirá al menos tres veces al año.

La dirección que trazó Cárdenas en esa primera sesión apunta más lejos que las dos fallas inmediatas. Propuso que la comisión diseñe un programa capaz de redefinir el papel de PEMEX: pasar de ser una empresa que extrae y refina petróleo a convertirse en una entidad energética que opere dentro de los límites que el cambio climático ya impone.

Soberanía como punto de partida, no como argumento de cierre

Cárdenas subrayó que PEMEX representa el rescate de la soberanía nacional y un pilar en la industrialización del país. Ese argumento no es nuevo en su trayectoria —lleva décadas ligado a la defensa del petróleo como recurso del Estado— pero esta vez lo usó como punto de partida para justificar la transformación, no para blindar el statu quo.

La comisión tiene por delante sesiones con expertos, documentos técnicos y recomendaciones que PEMEX puede aceptar o ignorar. Lo que queda claro desde la primera reunión es que el diagnóstico ya está sobre la mesa: coque sin destino, gas que se quema y una empresa que necesita redefinirse antes de que el petróleo deje de ser el centro.

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Petróleo

Trump espera respuesta satisfactoria de canciller iraní

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Irán lleva la negociación a Islamabad con una propuesta de diez puntos

Cuando el canciller Seyed Abbas Araghchi aterrizó en Islamabad, llevaba en la maleta un plan de diez puntos para detener la guerra con Estados Unidos. Lo que no llevaba era margen para ceder en lo que Teherán llama exigencias “maximalistas”: el control del estrecho de Ormuz, el programa de defensa y las sanciones económicas. Donald Trump, desde Washington, declaró que espera una respuesta satisfactoria, aunque los primeros contactos ya tropezaron con las condiciones de la Casa Blanca.

La República Islámica de Irán presentó su plan como una solución “definitiva y duradera”, según palabras del propio canciller Seyed Abbas Araghchi, quien insistió en que Teherán no aceptará ultimátums ni reglas cambiadas al final de la mesa.

El estrecho sigue siendo tema

El estrecho de Ormuz sigue pesando: por ahí pasa una parte central del crudo y el gas natural licuado que mueve la economía global. Bloquearlo, aunque sea parcialmente, dispara la prima de riesgo en los mercados y sacude los ingresos fiscales de países productores del Golfo.

Washington le dio a Teherán un ultimátum de 48 horas para reabrir el paso. Irán respondió con amenazas contra la infraestructura energética de los aliados estadounidenses en la región. Ese pulso —bloqueo contra contraataque— es el núcleo duro de las negociaciones en Islamabad.

La propuesta iraní busca convertir esa palanca militar en moneda diplomática: el plan contempla que Irán mantenga cierto control sobre el estrecho, pero bajo un marco acordado entre ambas partes, no impuesto desde fuera.

Trump espera respuesta satisfactoria de canciller iraní, pero las fricciones siguen

Trump espera respuesta satisfactoria de canciller iraní en una negociación que, según fuentes cercanas a las conversaciones, Estados Unidos ya consideró “factible” en principio. El problema surgió en los detalles: Washington exige compromisos explícitos sobre el programa nuclear y balístico, Israel presiona para que el acuerdo incluya restricciones a la proyección regional de Teherán, y el gobierno iraní responde que su programa nuclear es civil y está protegido por el derecho internacional.

Tres ejes que Irán no abandona

El plan de diez puntos gira en torno a tres grandes bloques:

Primero, derechos soberanos: Irán no renuncia al control parcial de Ormuz ni a la continuidad de su programa nuclear civil.

Segundo, alto el fuego negociado: duración flexible, condicionada al cumplimiento de ambas partes, con mecanismos para frenar ataques contra infraestructura petrolera iraní.

Tercero, alivio económico: cualquier acuerdo duradero pasa, para Teherán, por el levantamiento o la flexibilización de las sanciones sobre sus exportaciones de petróleo y su acceso al sistema financiero internacional.

Movimientos de Pakistán en el tablero

Donald Trump también observa el papel de Islamabad. Si Pakistán consolida su posición como mediador exitoso, podría relanzar el proyecto de gasoducto Irán-Pakistán, que en su momento buscaba cubrir hasta el 20 % de la electricidad del país. Eso tensaría directamente la política de sanciones de Washington.

A corto plazo, cualquier avance que garantice la reapertura segura del estrecho de Ormuz bajaría la presión en los precios del crudo. A mediano plazo, la vuelta gradual del petróleo iraní al mercado reordenaría los equilibrios entre productores del Golfo y afectaría la estrategia de Arabia Saudita y Rusia.

Si las conversaciones fracasan y se reactiva el bloqueo, Ormuz vuelve a ser el punto más frágil del comercio mundial de energía.

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Petróleo

Primera Sesión del órgano asesor petrolero

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Primera Sesión del órgano asesor petrolero

Pemex estrena un instrumento técnico de alto nivel

El 18 de marzo de 2026, durante la conmemoración del 88 aniversario de la expropiación petrolera, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció la creación de la Comisión Consultiva del Petróleo. Poco más de un mes después, el órgano celebró su Primera Sesión del órgano asesor petrolero, marcando el arranque formal de sus trabajos al interior de la empresa productiva del Estado.

El director general de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla, por lo tanto conduce técnicamente los trabajos de la Comisión. Su mandato: que Pemex cuente con una herramienta de consulta especializada para acompañar la definición de la visión energética del país, con foco en soberanía y seguridad del suministro.

¿Qué hace la Comisión y quién la integra?

La Comisión Consultiva del Petróleo es un órgano de carácter consultivo creado dentro de Petróleos Mexicanos (Pemex). Su trabajo consiste en rastrear tendencias, condiciones y perspectivas nacionales e internacionales de la industria de hidrocarburos, y emitir recomendaciones que apoyen la toma de decisiones de la empresa.

Entonces, Pemex describe a sus integrantes como un grupo plural de especialistas del sector energético, convocados para aportar experiencia y visión estratégica. El énfasis oficial es que se trata de voces especializadas, independientes y plurales, aunque hasta ahora no circula públicamente la lista completa de miembros.

El peso simbólico de Cárdenas en la presidencia honoraria

Un nombre ligado a la historia del petróleo mexicano

Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano preside de forma honoraria la Comisión. El gobierno federal y Pemex enmarcan su nombramiento como un reconocimiento a su trayectoria y a su vínculo histórico con la defensa de la soberanía energética, una figura que carga el apellido de quien firmó la expropiación de 1938.

Su presencia en la Primera Sesión del órgano asesor petrolero no es un cargo técnico ni ejecutivo: es una señal política sobre la orientación que el gobierno de Sheinbaum quiere darle a la industria. Puedes consultar más sobre el contexto energético nacional en [Anchor Text 1], y sobre los antecedentes institucionales de Pemex.

Soberanía energética, el eje de la nueva etapa

Cuauhtémoc Cárdenas Pemex es, a partir de esta sesión, una combinación que el gobierno federal usará para anclar su discurso de soberanía. La Comisión no decide ni ejecuta: opina, recomienda y acompaña. Eso la convierte en un espacio de consulta con peso simbólico alto y estructura ejecutiva acotada.

Lo que Pemex construyó en dos días de sesión es un mecanismo formal para que voces externas entren al proceso de definición estratégica de la empresa. Si esas voces llegan a torcer alguna decisión o solo acompañan las que ya estaban tomadas, eso lo mostrará el trabajo de los próximos meses.

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