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Energía

Robo de crudo Pemex: 1,200 millones de dólares

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Robo de crudo Pemex: 1,200 millones de dólares

El robo de crudo Pemex se ha convertido en uno de los mayores desafíos para la empresa estatal mexicana. Durante 2025, Petróleos Mexicanos no solo sufrió el hurto de combustibles refinados, sino también el robo de su materia prima fundamental: el petróleo crudo. Esta situación dejó pérdidas por 1,200 millones de dólares, según datos presentados por expertos en energía durante el Cuarto Foro Nacional IMEF de Energía e Infraestructura.

Las cifras alarmantes del huachicol de crudo

En promedio, se robaron 53,200 barriles diarios durante 2025, cifra que representa un incremento del 12.7% respecto a los 47,200 barriles por día registrados en 2024. Francisco Barnés de Castro, presidente del Observatorio Ciudadano de Energía, explicó que estos números reflejan un problema estructural en la seguridad de los ductos nacionales. El especialista señaló que la producción total menos las exportaciones y el volumen enviado al sistema nacional de refinación genera un faltante que no puede justificarse únicamente con variaciones de inventarios.

Este cálculo demuestra que aproximadamente 53,000 barriles diarios desaparecen del sistema nacional sin registro oficial. La magnitud del problema trasciende lo meramente económico: representa una amenaza directa a la soberanía energética del país. Además, el incremento año tras año indica que las medidas de control implementadas hasta ahora resultan insuficientes para contener el fenómeno.

El negocio redondo del contrabando internacional

Un aspecto particularmente preocupante del robo de crudo Pemex es su conexión con redes de contrabando internacional. El petróleo robado presuntamente se envía de contrabando a Estados Unidos, donde es refinado en instalaciones estadounidenses. Posteriormente, los productos derivados como diésel y gasolina regresan ilegalmente a México, configurando un circuito ilícito altamente rentable.

Este esquema permite obtener ganancias múltiples: primero por la venta del crudo robado en el mercado internacional, y segundo por la reintroducción de combustibles al mercado nacional sin el pago de impuestos correspondientes. Barnés de Castro describió esta dinámica como “un negocio redondo” que genera enormes ganancias para las organizaciones criminales involucradas mientras debilita las finanzas públicas mexicanas. El costo para Pemex es de 1,200 millones de dólares anuales por este concepto específico.

Impacto en combustibles refinados y pérdidas directas

Más allá del robo de crudo, el huachicol de combustibles también alcanzó niveles históricos en 2025. Pemex perdió en promedio 58,000 barriles diarios de combustibles refinados, representando un incremento del 43.2% comparado con los 40,500 barriles diarios hurtados en 2024. Esta cifra es especialmente grave considerando que representa casi el 60% más de pérdidas que hace apenas un año.

De ese total, 17,600 barriles diarios corresponden a gas LP, equivalente al 23% de la producción total nacional. En gasolina, se roban 17,300 barriles diarios, lo que representa el 5% de la producción nacional. Finalmente, del diésel se sustraen 23,400 barriles diarios, cifra que alcanza el 10% de la producción total. El costo directo de estos combustibles robados representó pérdidas para Pemex por alrededor de 35,000 millones de pesos en 2025, monto 44% mayor al registrado en 2024.

Consecuencias fiscales y erosión de ingresos tributarios

La Secretaría de Hacienda también sufre impactos significativos por el robo de combustibles. Las pérdidas fiscales se estiman en 26,000 millones de pesos derivadas de ingresos no recaudados del impuesto especial sobre producción y servicios (IEPS) y el impuesto sobre valor agregado (IVA). Este monto representa un incremento del 47% superior al registrado en 2024, evidenciando una aceleración preocupante en la evasión fiscal relacionada con combustibles.

Cuando se incluye el llamado “huachicol fiscal” (contrabando de combustibles principalmente desde Estados Unidos), la afectación adicional para la hacienda pública se estima en 41,000 millones de pesos por evasión de estos mismos impuestos. En gasolina, el contrabando representa aproximadamente el 3.5% del consumo aparente, mientras que en diésel alcanza el 8.5%. El impacto total del huachicol en ductos y el contrabando de combustibles se estima entre 40,000 y 41,000 millones de pesos anuales para Hacienda.

Tendencia creciente en los últimos años

Aunque el robo de combustibles experimentó reducciones considerables entre 2020 y 2021, la tendencia se revirtió dramáticamente en años recientes. En los últimos cuatro años, el huachicol ha repuntado de manera importante, especialmente durante el final del sexenio anterior y el inicio de la administración actual. Barnés de Castro enfatizó que esta escalada evidencia una tendencia preocupante para el sector energético mexicano y las finanzas públicas nacionales.

Los expertos advierten que sin intervenciones estructurales significativas, la tendencia continuará deteriorándose. La sofisticación de las redes de contrabando, la corrupción en puntos clave de la cadena de suministro y la debilidad relativa en los sistemas de vigilancia contribuyen a este panorama desolador. Para contexto adicional sobre los desafíos operativos de Pemex, puedes revisar información sobre derrames de petróleo en el Golfo de México que también afectan la operación de la petrolera.

Pérdidas totales y cálculos conservadores

Sumando las pérdidas de Pemex y del Estado, el costo total del robo de crudo Pemex y el huachicol de combustibles asciende a 123,000 millones de pesos en 2025, bajo un cálculo considerado conservador por los especialistas. De este monto, 56,000 millones de pesos corresponden a pérdidas directas de Petróleos Mexicanos, mientras que 67,000 millones impactan directamente a la hacienda pública por menores ingresos tributarios.

Es importante destacar que aunque el costo del robo de crudo para Pemex (1,200 millones de dólares) no genera un impacto inmediato en las finanzas públicas federales—puesto que Pemex paga los derechos de producción al estado de esos más de 50,000 barriles de crudo diario que se pierden—sí representa una pérdida significativa para la empresa productiva del Estado. Esta distinción es crucial para entender la complejidad del problema fiscal mexicano relacionado con hidrocarburos.

Para ampliar tu comprensión sobre los retos operativos de la industria energética mexicana, consulta nuestro análisis sobre medidas de combate al mercado ilícito de combustibles mediante nuevos requisitos de facturación.

Perspectivas y desafíos futuros

El robo de crudo Pemex refleja un problema multifacético que requiere soluciones integrales. Desde la modernización de sistemas de vigilancia hasta el fortalecimiento de protocolos de seguridad en ductos, pasando por coordinación internacional con autoridades estadounidenses para frenar el contrabando, los desafíos son numerosos. La sofisticación de las organizaciones criminales involucradas en estas actividades demanda respuestas igualmente sofisticadas.

Adicionalmente, la erosión de la capacidad operativa de Pemex en años recientes ha debilitado su capacidad de respuesta. Los expertos señalan que mientras en el período 2013-2018 Pemex Transformación Industrial registró pérdidas promedio de 8 dólares por barril procesado, en el sexenio más reciente estas se elevaron a 40 dólares por barril. La contribución de Pemex a las finanzas públicas también se redujo significativamente: el pago de derechos representó 44.3% del gasto programable en 2012, frente a apenas 4% en 2025.

Para entender mejor cómo estos problemas de seguridad afectan la cadena de suministro energético, te recomendamos revisar nuestro reportaje sobre municipios con mayor incidencia de tomas clandestinas en 2025.

El robo de crudo Pemex y el huachicol de combustibles representan uno de los mayores desafíos de seguridad energética que enfrenta México actualmente. Las pérdidas de 123,000 millones de pesos en 2025 no son solo cifras estadísticas: representan recursos que podrían destinarse a inversión en infraestructura, modernización de refinerías o programas sociales. Energía y Ecología continúa monitoreando cómo las autoridades mexicanas y estadounidenses abordan esta crisis. Si deseas mantenerte actualizado sobre los últimos desarrollos en política energética y seguridad en el sector de hidrocarburos, te invitamos a seguir nuestros reportajes especializados.

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Energía

Moody’s pone a CFE y ocho bancos en el límite

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Moody's pone a CFE y ocho bancos en el límite

El recorte sacude al sistema financiero mexicano

Moody’s pone a CFE y ocho bancos en el límite del grado de inversión después de reducir la calificación soberana de México de Baa2 a Baa3, el peldaño más bajo antes de caer a categoría especulativa. La decisión arrastra consigo a la Comisión Federal de Electricidad y a las instituciones financieras más grandes del país, en un movimiento que reordena el mapa de riesgo de la economía mexicana.

La agencia cambió simultáneamente la perspectiva de negativa a estable, lo que indica que no anticipa más recortes inmediatos, siempre que no haya nuevos choques en las finanzas públicas.

La CFE: fortaleza operativa, talón de Aquiles fiscal

La deuda senior no garantizada en moneda extranjera de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) bajó de Baa2 a Baa3. Moody’s mantuvo su evaluación crediticia base en ba3, reconociendo que la empresa conserva músculo operativo, pero señala que ese músculo está atado a la salud financiera del gobierno federal.

El vínculo entre la CFE y el soberano es el problema de fondo. Cada peso que el gobierno destina a sostener a la empresa presiona la deuda pública; cada deterioro fiscal se traslada directamente a la calificación de la paraestatal. Moody’s pone a CFE y ocho bancos en el límite precisamente porque ese cordón umbilical no tiene señales de cortarse.

En términos prácticos, la empresa seguirá consiguiendo financiamiento en mercados internacionales, pero a un costo más alto y con menos margen de maniobra.

Los ocho bancos que bajaron un escalón

La rebaja alcanzó a las principales instituciones financieras del país. BBVA México y Santander México figuran entre los ocho bancos afectados, junto con Citibanamex, Banorte, HSBC México, Scotiabank México, Inbursa y Banco Regional.

La lógica de la agencia es directa: el riesgo de los bancos está amarrado al riesgo del país. La calidad de su cartera, la capacidad del gobierno para sostener al sistema financiero y la exposición a deuda soberana y paraestatal determinan su calificación tanto como sus propios balances.

El recorte es de un escalón en las notas de emisor o deuda en moneda extranjera. No los saca del grado de inversión, pero estrecha el margen antes de que eso ocurra.

Qué cambia para los bancos

El fondeo internacional se encarece de forma moderada. La sensibilidad del sistema bancario a cualquier deterioro adicional en las finanzas públicas sube. Los inversionistas institucionales que tienen límites para mantener posiciones en emisores cerca del grado especulativo empezarán a mirar con mayor atención.

Lo que dice Moody’s sobre México

La agencia cita tres factores para el recorte soberano: deterioro de la posición fiscal, presiones de gasto crecientes —incluidos los apoyos a CFE y Pemex— y debilidad en los marcos institucionales y de política pública.

El cambio a perspectiva estable es una señal de pausa, no de alivio. Moody’s acota que el margen para errores en política fiscal y energética es escaso. Cualquier caída de ingresos, recesión o crisis en el sector energético puede traducirse en mayor deuda o en recortes de gasto que vuelvan a tensar las calificaciones.

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La infraestructura que México requiere para las AI

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La infraestructura que México requiere para las AI

Querétaro concentra hoy el mayor número de centros de datos del país. Las grúas no paran, los anuncios de inversión se acumulan y los titulares hablan de un boom. Pero detrás del ruido, hay un número que lo corta todo: México opera alrededor de 279 megawatts de capacidad instalada y necesita llegar a 1,500 para ser un destino serio de inteligencia artificial. Eso es quintuplicar lo que existe hoy.

Energía, el primer muro

Sin electricidad suficiente, barata y estable, no hay centro de datos que funcione. Para las cargas de IA —entrenamiento de modelos, procesamiento masivo de datos— se requieren decenas o cientos de megawatts por campus, con suministro continuo. La Comisión Federal de Electricidad (CFE) tendría que respaldar una expansión que la industria estima en al menos 1,200 MW adicionales, con una inversión en infraestructura eléctrica de unos 8,800 millones de dólares.

El problema va más allá de los números: más de 70% de la electricidad en México sale de fuentes fósiles. Eso encarece la operación, frena cualquier argumento de sostenibilidad y aleja a empresas que ya operan bajo compromisos de carbono neto cero.

La infraestructura que México requiere para las AI también depende del agua

Las instalaciones de alta densidad computacional consumen agua en sus sistemas de enfriamiento. Querétaro y el Bajío ya cargan con presión hídrica antes de que lleguen más centros de datos. Si la expansión ocurre sin inversión proporcional en tecnologías de enfriamiento eficientes, el conflicto social no tarda.

H3: Conectividad y talento, los otros dos huecos

La demanda de ancho de banda entre centros de datos podría multiplicarse por seis en los próximos cinco años. México necesita redes de fibra óptica capaces de mover 400 a 800 gigabits por segundo por enlace, con latencias bajas entre nodos.

El talento es el cuello más silencioso. No hay suficientes ingenieros eléctricos, mecánicos ni operadores de centros de datos para construir y sostener la infraestructura proyectada. La propia industria lo reconoce: los proyectos de nearshoring tecnológico se topan con escasez de perfiles antes de que se pongan la primera piedra.

Lo que está en juego

México ya ocupa el segundo lugar en el mercado latinoamericano de centros de datos. Hay inversiones directas proyectadas por más de 9,000 millones de dólares y efectos indirectos que superan los 27,000 millones. Si la infraestructura se construye, el país podría alojar cargas de IA para el mercado estadounidense y el latinoamericano desde una posición geográfica que ningún otro país de la región tiene.

Si no se construye, esas inversiones se van a mercados con energía abundante y verde —algunos estados de Estados Unidos, Canadá, países con excedentes hidroeléctricos en Sudamérica. México se quedaría pagando los costos del boom sin capturar sus beneficios.

Lo que pide la industria

La Asociación Mexicana de Data Centers: MEXDC ha señalado de forma directa que sin un plan nacional de energía con metas claras, regulaciones que agilicen permisos de fibra y programas acelerados de formación técnica, México no consolida su posición. No como advertencia, sino como condición.

Cuarenta y tres por ciento de los nuevos centros de datos en el país tendrá que destinar su capacidad a cargas de trabajo de inteligencia artificial. Eso ya no es una proyección: es la dirección que toman los contratos y las decisiones de inversión hoy.

La pregunta no es si México quiere ser hub de IA. La pregunta es si puede armar en tiempo la cadena eléctrica, hídrica, de fibra y de talento que eso exige. Los proyectos anunciados para 2030 tienen fecha. La infraestructura, todavía no.

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Aumentan los apagones en el Sureste por el calor

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El calor que apagó al Sureste

Aumentan los apagones en el Sureste por el calor y la causa no es un evento aislado. Tabasco, Chiapas, Campeche, Yucatán y Quintana Roo registran cortes de luz que van desde horas hasta noches enteras, justo cuando las temperaturas escalan a niveles que hacen insostenible vivir sin aire acondicionado. La demanda de energía eléctrica en la región rompió máximos históricos en semanas recientes, según datos del Centro Nacional de Control de Energía (CENACE), el organismo que opera y vigila el sistema eléctrico nacional en tiempo real.

Cuando la demanda rebasa la generación disponible y ya no quedan reservas, CENACE declara emergencia operativa y aplica cortes controlados para evitar un colapso total. Eso es lo que ocurrió.

Gas, transmisión y plantas viejas: tres nudos en el mismo cable

El problema del gas en Nuevo Pemex

El Sureste depende del gas natural que alimenta ciclos combinados y cogeneraciones vinculadas a Pemex. En un episodio reciente, la Comisión Federal de Electricidad explicó que un problema técnico de alta humedad en el suministro proveniente de la central Nuevo Pemex impidió operar con normalidad. Los combustibles alternos que se activaron no alcanzaron para sostener la carga. Los apagones llegaron esa misma tarde.

La Red Nacional de Transmisión, saturada

Aunque en el papel existe capacidad instalada en otras regiones del país, las líneas que conectan esa energía con el Sureste no crecieron al ritmo de la demanda. La Red Nacional de Transmisión acumula rezagos en expansión y modernización que convierten a la región en una especie de isla eléctrica parcial: lo que no se genera localmente, difícilmente llega desde afuera cuando los corredores ya van al tope.

Plantas en mantenimiento, justo en el pico

En los periodos de calor más intenso, varias centrales entran a mantenimiento o registran fallas. La capacidad térmica vieja —combustóleo y diésel— se reserva para emergencias, pero si entra tarde o el combustible escasea, el déficit se descarga primero sobre las zonas más vulnerables. El Sureste lleva años en esa lista.

Aumentan los apagones en el Sureste por el calor y no es novedad

El patrón se repite desde hace años. El Consejo Coordinador Empresarial (CCE) y centros de análisis han advertido que detrás de los cortes hay causas estructurales: inversión insuficiente en nueva generación, retrasos regulatorios, parálisis de proyectos privados y redes sin modernizar. El sistema aprendió a operar con márgenes de reserva muy bajos, confiando en que nada saldría mal. El cambio climático y las olas de calor cada vez más intensas ya no permiten esa apuesta.

La planeación del sector priorizó que la CFE recuperara participación en la generación nacional, lo que frenó la entrada de nueva capacidad privada —sobre todo renovable— que pudo haber reducido los picos de demanda en el Sureste.

El gobierno federal atribuye los cortes al calor extraordinario y anuncia que nuevas plantas resolverán el problema en los próximos meses. Las cámaras empresariales y especialistas apuntan a un patrón más profundo: apagones ligados tanto al calor como a fallas en gasoductos y en la red de transmisión, con años de acumulación.

¿Cuántas olas de calor más aguanta una red que ya iba al límite?

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