Energía
Pemex gas natural: 42% se quema o consume
Pemex gas natural representa un desafío clave para México. Lo que consume o quema la empresa equivale al 42% de su producción total de este combustible. Así lo estimó Francisco Barnés de Castro, director de Cifra2 Consultores. Esto ocurre pese a reservas probadas que duran menos de una década. Además, la estrategia gubernamental para invertir en este sector tardará en dar resultados. En los últimos cinco años, el porcentaje subió de 26% a 42%. Pemex produjo el año pasado 2 mil 313 millones de pies cúbicos diarios. Esta cifra cayó más de 50% desde 2011.
Reservas probadas de Pemex gas natural en riesgo
Las reservas probadas de gas natural en México alcanzan 12.41 billones de pies cúbicos. Estas cubren solo nueve años al ritmo actual de extracción. Por lo tanto, el país enfrenta un panorama crítico. Barnés de Castro lo explicó en el foro Energía e Infraestructura en la Agenda Nacional del IMEF. La producción diaria de Pemex gas natural bajó drásticamente. En 2011, las cifras eran mucho más altas. Hoy, la dependencia de importaciones crece. México importa hasta 75% del gas que consume, principalmente de Estados Unidos.
La Secretaría de Energía detalla que la demanda nacional ronda 9 mil 100 millones de pies cúbicos diarios. Pemex solo aporta 2 mil 300 millones. Esto genera vulnerabilidad en la seguridad energética. Además, tensiones geopolíticas como el bloqueo en el Estrecho de Ormuz agravan el problema. México debe diversificar fuentes para evitar crisis. Por ejemplo, las importaciones de Texas cubren gran parte del consumo Pemex.
Las reservas gas en México incluyen potencial no convencional. Sin embargo, explotarlas requiere inversión masiva. Pemex producción de gas natural no alcanza la demanda interna. Esto pone en jaque la soberanía energética del país.
Quema gas y consumo Pemex: cifras alarmantes
La quema gas en campos de Pemex alcanza niveles preocupantes. El 42% del gas natural producido se pierde así o se usa internamente. Inicialmente era 26% hace cinco años. Esta tendencia creciente alarma a expertos. Barnés de Castro resalta que no se atiende el problema. Por ejemplo, antorchas en plataformas iluminan el cielo nocturno. Eso significa energía desperdiciada. Además, impacta el medio ambiente con emisiones de CO2.
El consumo Pemex de su propia producción limita el abasto nacional. La empresa prioriza operaciones internas sobre ventas. Sin embargo, esto no resuelve la escasez general. México depende de gas texano para generar electricidad y calor. Para más detalles sobre usar fracking en México, revisa análisis previos. La quema gas reduce reservas probadas más rápido.
En consecuencia, urge reducir estas pérdidas. Tecnologías modernas capturan gas flareado para reutilizarlo. Pemex podría implementarlas con alianzas. Así, preservaría recursos valiosos.
Producción gas de Pemex: caída del 50%
Pemex producción de gas natural cayó más de 50% desde 2011. El año pasado registró 2 mil 313 millones de pies cúbicos diarios. Esta baja afecta la economía nacional. La demanda crece con industrias y hogares. Por lo tanto, las importaciones suben. Datos de la Agencia Internacional de Energía confirman la tendencia. En diciembre de 2025, EE.UU. exportó 6 mil 42 millones diarios a México.
El único combustible que amenaza la seguridad energética es el gas natural. No el petróleo, según Barnés. Pemex no ha invertido lo suficiente en exploración. Campos maduros como Ku-Maloob-Zaap agotan reservas. Fracking Pemex surge como clave contra esta caída. Sin embargo, requiere capital externo. La empresa busca contratos mixtos con privados.
Además, metas oficiales apuntan a 4 mil millones diarios para 2030. Lograrlo demanda 2 mil nuevos pozos. Esto excede capacidad actual de Pemex. Por ello, alianzas son esenciales.
Fracking México: solución a mediano plazo
Fracking México podría elevar la producción gas. México tiene reservas shale estimadas en 224 mil 700 millones de pies cúbicos. Esto lo ubica sexto mundial. Sin embargo, no se explota por falta de inversión. Pemex no tiene finanzas para ir sola. Necesita socios privados. Esquemas de contratos mixtos no atraen lo suficiente.
El gobierno de Sheinbaum evalúa fracking para cortar dependencia del 75% importado. Zonas como Burgos en Tamaulipas tienen potencial. Pero el 85% está en áreas con estrés hídrico. Por ejemplo, Coahuila y Nuevo León enfrentan sequías. Comisión Reguladora de Energía supervisa permisos ambientales. Esto retrasa proyectos.
La técnica de fracturamiento hidráulico (inyección de agua y químicos para romper roca) promete gas no convencional. Aun así, impactos en agua preocupan. Expertos piden fracking sostenible. Inicialmente, resultados llegarán en mediano plazo.
Seguridad energética: gas natural como talón de Aquiles
Seguridad energética de México depende del gas natural. Importamos 76% de Texas, un solo proveedor. Esto crea riesgos. Tensiones en Ormuz disparan precios globales. Pemex gas natural no cubre demanda de 9 mil millones diarios. Por lo tanto, apagones amenazan industrias.
La estrategia soberanía energética incluye más exploración. Sheinbaum impulsa gas nacional vía fracking. Pero reservas probadas agotan en nueve años. Fracking sostenible en México ofrece esperanza. Además, plantas de GNL como Altamira ayudan. Aún así, quema gas frena avances.
Políticas deben priorizar eficiencia. Reducir consumo Pemex interno libera volúmenes para mercado. Alianzas con privados aceleran inversión. México necesita autosuficiencia pronto.
Desafíos futuros para Pemex y gas natural
Pemex enfrenta retos financieros para expandir producción gas. Deuda alta limita exploración. Hacienda reduce apoyo presupuestal. Por ello, contratos con privados son clave. El shale gas requiere miles de pozos nuevos. Esto demanda miles de millones de dólares.
Ambientalmente, la quema gas emite metano, gas de efecto invernadero. Capturarlo reduce huella. Tecnologías existen, pero implementación es lenta. Además, fugas y derrames en ductos preocupan. Entre 2012 y 2024, Pemex registró 8 mil 708 incidentes.
La plataforma de datos abiertos de Sener ofrece estadísticas clave. Usuarios verifican volúmenes diarios. Esto fomenta transparencia. Finalmente, diversificar fuentes fortalece resiliencia.
Pemex gas natural desperdicia 42% en quema o consumo interno, con reservas para solo nueve años. La producción cayó 50% desde 2011, forzando importaciones del 75%. Fracking México emerge como opción, pero necesita alianzas y cuidado ambiental. Energía y Ecología sigue estos temas vitales para México. Comparte tu opinión en comentarios o explora más sobre soberanía energética. Tu voz cuenta en el debate nacional.
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Moody’s pone a CFE y ocho bancos en el límite

El recorte sacude al sistema financiero mexicano
Moody’s pone a CFE y ocho bancos en el límite del grado de inversión después de reducir la calificación soberana de México de Baa2 a Baa3, el peldaño más bajo antes de caer a categoría especulativa. La decisión arrastra consigo a la Comisión Federal de Electricidad y a las instituciones financieras más grandes del país, en un movimiento que reordena el mapa de riesgo de la economía mexicana.
La agencia cambió simultáneamente la perspectiva de negativa a estable, lo que indica que no anticipa más recortes inmediatos, siempre que no haya nuevos choques en las finanzas públicas.
La CFE: fortaleza operativa, talón de Aquiles fiscal
La deuda senior no garantizada en moneda extranjera de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) bajó de Baa2 a Baa3. Moody’s mantuvo su evaluación crediticia base en ba3, reconociendo que la empresa conserva músculo operativo, pero señala que ese músculo está atado a la salud financiera del gobierno federal.
El vínculo entre la CFE y el soberano es el problema de fondo. Cada peso que el gobierno destina a sostener a la empresa presiona la deuda pública; cada deterioro fiscal se traslada directamente a la calificación de la paraestatal. Moody’s pone a CFE y ocho bancos en el límite precisamente porque ese cordón umbilical no tiene señales de cortarse.
En términos prácticos, la empresa seguirá consiguiendo financiamiento en mercados internacionales, pero a un costo más alto y con menos margen de maniobra.
Los ocho bancos que bajaron un escalón
La rebaja alcanzó a las principales instituciones financieras del país. BBVA México y Santander México figuran entre los ocho bancos afectados, junto con Citibanamex, Banorte, HSBC México, Scotiabank México, Inbursa y Banco Regional.
La lógica de la agencia es directa: el riesgo de los bancos está amarrado al riesgo del país. La calidad de su cartera, la capacidad del gobierno para sostener al sistema financiero y la exposición a deuda soberana y paraestatal determinan su calificación tanto como sus propios balances.
El recorte es de un escalón en las notas de emisor o deuda en moneda extranjera. No los saca del grado de inversión, pero estrecha el margen antes de que eso ocurra.
Qué cambia para los bancos
El fondeo internacional se encarece de forma moderada. La sensibilidad del sistema bancario a cualquier deterioro adicional en las finanzas públicas sube. Los inversionistas institucionales que tienen límites para mantener posiciones en emisores cerca del grado especulativo empezarán a mirar con mayor atención.
Lo que dice Moody’s sobre México
La agencia cita tres factores para el recorte soberano: deterioro de la posición fiscal, presiones de gasto crecientes —incluidos los apoyos a CFE y Pemex— y debilidad en los marcos institucionales y de política pública.
El cambio a perspectiva estable es una señal de pausa, no de alivio. Moody’s acota que el margen para errores en política fiscal y energética es escaso. Cualquier caída de ingresos, recesión o crisis en el sector energético puede traducirse en mayor deuda o en recortes de gasto que vuelvan a tensar las calificaciones.
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La infraestructura que México requiere para las AI

Querétaro concentra hoy el mayor número de centros de datos del país. Las grúas no paran, los anuncios de inversión se acumulan y los titulares hablan de un boom. Pero detrás del ruido, hay un número que lo corta todo: México opera alrededor de 279 megawatts de capacidad instalada y necesita llegar a 1,500 para ser un destino serio de inteligencia artificial. Eso es quintuplicar lo que existe hoy.
Energía, el primer muro
Sin electricidad suficiente, barata y estable, no hay centro de datos que funcione. Para las cargas de IA —entrenamiento de modelos, procesamiento masivo de datos— se requieren decenas o cientos de megawatts por campus, con suministro continuo. La Comisión Federal de Electricidad (CFE) tendría que respaldar una expansión que la industria estima en al menos 1,200 MW adicionales, con una inversión en infraestructura eléctrica de unos 8,800 millones de dólares.
El problema va más allá de los números: más de 70% de la electricidad en México sale de fuentes fósiles. Eso encarece la operación, frena cualquier argumento de sostenibilidad y aleja a empresas que ya operan bajo compromisos de carbono neto cero.
La infraestructura que México requiere para las AI también depende del agua
Las instalaciones de alta densidad computacional consumen agua en sus sistemas de enfriamiento. Querétaro y el Bajío ya cargan con presión hídrica antes de que lleguen más centros de datos. Si la expansión ocurre sin inversión proporcional en tecnologías de enfriamiento eficientes, el conflicto social no tarda.
H3: Conectividad y talento, los otros dos huecos
La demanda de ancho de banda entre centros de datos podría multiplicarse por seis en los próximos cinco años. México necesita redes de fibra óptica capaces de mover 400 a 800 gigabits por segundo por enlace, con latencias bajas entre nodos.
El talento es el cuello más silencioso. No hay suficientes ingenieros eléctricos, mecánicos ni operadores de centros de datos para construir y sostener la infraestructura proyectada. La propia industria lo reconoce: los proyectos de nearshoring tecnológico se topan con escasez de perfiles antes de que se pongan la primera piedra.
Lo que está en juego
México ya ocupa el segundo lugar en el mercado latinoamericano de centros de datos. Hay inversiones directas proyectadas por más de 9,000 millones de dólares y efectos indirectos que superan los 27,000 millones. Si la infraestructura se construye, el país podría alojar cargas de IA para el mercado estadounidense y el latinoamericano desde una posición geográfica que ningún otro país de la región tiene.
Si no se construye, esas inversiones se van a mercados con energía abundante y verde —algunos estados de Estados Unidos, Canadá, países con excedentes hidroeléctricos en Sudamérica. México se quedaría pagando los costos del boom sin capturar sus beneficios.
Lo que pide la industria
La Asociación Mexicana de Data Centers: MEXDC ha señalado de forma directa que sin un plan nacional de energía con metas claras, regulaciones que agilicen permisos de fibra y programas acelerados de formación técnica, México no consolida su posición. No como advertencia, sino como condición.
Cuarenta y tres por ciento de los nuevos centros de datos en el país tendrá que destinar su capacidad a cargas de trabajo de inteligencia artificial. Eso ya no es una proyección: es la dirección que toman los contratos y las decisiones de inversión hoy.
La pregunta no es si México quiere ser hub de IA. La pregunta es si puede armar en tiempo la cadena eléctrica, hídrica, de fibra y de talento que eso exige. Los proyectos anunciados para 2030 tienen fecha. La infraestructura, todavía no.
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Aumentan los apagones en el Sureste por el calor
El calor que apagó al Sureste
Aumentan los apagones en el Sureste por el calor y la causa no es un evento aislado. Tabasco, Chiapas, Campeche, Yucatán y Quintana Roo registran cortes de luz que van desde horas hasta noches enteras, justo cuando las temperaturas escalan a niveles que hacen insostenible vivir sin aire acondicionado. La demanda de energía eléctrica en la región rompió máximos históricos en semanas recientes, según datos del Centro Nacional de Control de Energía (CENACE), el organismo que opera y vigila el sistema eléctrico nacional en tiempo real.
Cuando la demanda rebasa la generación disponible y ya no quedan reservas, CENACE declara emergencia operativa y aplica cortes controlados para evitar un colapso total. Eso es lo que ocurrió.
Gas, transmisión y plantas viejas: tres nudos en el mismo cable
El problema del gas en Nuevo Pemex
El Sureste depende del gas natural que alimenta ciclos combinados y cogeneraciones vinculadas a Pemex. En un episodio reciente, la Comisión Federal de Electricidad explicó que un problema técnico de alta humedad en el suministro proveniente de la central Nuevo Pemex impidió operar con normalidad. Los combustibles alternos que se activaron no alcanzaron para sostener la carga. Los apagones llegaron esa misma tarde.
La Red Nacional de Transmisión, saturada
Aunque en el papel existe capacidad instalada en otras regiones del país, las líneas que conectan esa energía con el Sureste no crecieron al ritmo de la demanda. La Red Nacional de Transmisión acumula rezagos en expansión y modernización que convierten a la región en una especie de isla eléctrica parcial: lo que no se genera localmente, difícilmente llega desde afuera cuando los corredores ya van al tope.
Plantas en mantenimiento, justo en el pico
En los periodos de calor más intenso, varias centrales entran a mantenimiento o registran fallas. La capacidad térmica vieja —combustóleo y diésel— se reserva para emergencias, pero si entra tarde o el combustible escasea, el déficit se descarga primero sobre las zonas más vulnerables. El Sureste lleva años en esa lista.
Aumentan los apagones en el Sureste por el calor y no es novedad
El patrón se repite desde hace años. El Consejo Coordinador Empresarial (CCE) y centros de análisis han advertido que detrás de los cortes hay causas estructurales: inversión insuficiente en nueva generación, retrasos regulatorios, parálisis de proyectos privados y redes sin modernizar. El sistema aprendió a operar con márgenes de reserva muy bajos, confiando en que nada saldría mal. El cambio climático y las olas de calor cada vez más intensas ya no permiten esa apuesta.
La planeación del sector priorizó que la CFE recuperara participación en la generación nacional, lo que frenó la entrada de nueva capacidad privada —sobre todo renovable— que pudo haber reducido los picos de demanda en el Sureste.
El gobierno federal atribuye los cortes al calor extraordinario y anuncia que nuevas plantas resolverán el problema en los próximos meses. Las cámaras empresariales y especialistas apuntan a un patrón más profundo: apagones ligados tanto al calor como a fallas en gasoductos y en la red de transmisión, con años de acumulación.
¿Cuántas olas de calor más aguanta una red que ya iba al límite?
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