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Energía

Fortalecer a la CFE “Es un asunto de seguridad nacional”

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No se busca crear un monopolio sino proteger al país, afirmó sostuvo Manuel Bartlett en su participación en el Parlamento Abierto sobre la Reforma Eléctrica.

Fortalecer a la Comisión Federal de Electricidad (CFE), como propone la iniciativa de reforma constitucional enviada por el Presidente Andrés Manuel López Obrador, es un asunto de seguridad nacional y para garantizar el suministro de energía a la población, sostuvo Manuel Bartlett Díaz, director general de la empresa estatal, en un foro organizado por la Cámara de Diputados.

No se busca crear un monopolio, sino que “es un asunto de seguridad nacional, es proteger al país”, respondió el funcionario al planteamiento del líder de la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin), José Abugaber Andonie, de que el sector productivo requiere un abasto continuo y a un costo competitivo.

“La CFE es de todos, es de ustedes; no son los fondos de inversión los que van a salvar a las empresas, es la CFE”, respondió Bartlett Díaz.

Durante su participación en el Parlamento Abierto sobre la Reforma Eléctrica, el director general señaló que el rechazo de la propuesta dejará el sistema eléctrico nacional en manos de los grandes fondos globales de inversión, los cuales no tienen interés en garantizar un servicio público, sino obtener ganancias.

Expuso que la oposición a los cambios constitucionales está sostenida por grandes grupos empresariales, que se beneficiaron de la reforma del sexenio pasado, “que no quieren pagar por el servicio, quieren estar en un sistema mafioso para no pagar”.

Carlos Salazar Lomelí y Antonio del Valle Perochena, presidentes de los consejos Coordinador Empresarial (CCE) y Mexicano de Negocios (CMN) no asistieron, situación que fue resaltada por el presidente de la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados, Rubén Moreira Valdez, para aclarar que no se hizo un linchamiento al líder de Concamin.

Ricardo Mota Palomino, director del Centro Nacional de Control de Energía (Cenace), advirtió que de no aprobarse las modificaciones al Estado mexicano le costará mucho dinero rescatar a la CFE.

Agregó que las figuras creadas por la reforma de 2013 —contratos de cobertura eléctrica, certificados de energía limpia y el Mercado Eléctrico Mayorista— son desiguales, pues el sector privado ha llegado a generar el 60.6 por ciento de electricidad.

Bartlett Díaz, señaló que el “sistema impuesto en el 2013, cuyo objetivo inocultable es el despojo, la desaparición programada de la CFE, beneficios ilimitados a empresas privadas extranjeras para su apoderamiento del Sistema Eléctrico Nacional”.

Adrián Olvera, director de Generación V de CFE, apuntó que las sociedades de autoabasto cuestan 10 mil millones de pesos al año a la empresa estatal, pues tienen despacho privilegiado, que no se sujeta a criterios de costos, y pagan menos porteo, a costa del resto de generadores.

Apuntó que las sociedades de autoabasto tienen 72 centrales que no se hacen cargo de su intermitencia y no participan con servicios conexos, es decir, almacenamiento.

VICIADA REFORMA DE PEÑA

Bartlett Díaz apuntó que la reforma de 2013 estaba viciada de inicio y no falló en su diseño ni en su implementación, porque “les salió muy bien. Les falló en que no ganaron las elecciones pasadas”.

Indicó que el sistema “impuesto” no es moderno, pues CFE no participó en igualdad de condiciones, sino que existían mecanismos para destruir sistemáticamente a la empresa estatal que fue “fracturada en subsidiarias y filiales” y ser un “trampolín de los intereses privados, a quienes subsidia de múltiples maneras”.

Destacó que las figuras de productores independientes (PIE) y sociedades de autoabasto, son “ejemplo de la injuria y simplificación grotesca de la reforma peñista”, porque se originaron en el salinismo y ahora violan la ley porque su sustento jurídico es nulo.

El 46 por ciento propuesto por la iniciativa de reforma cubre todos los contratos privados, señaló Bartlett Díaz, por lo que aseguró que el día que se aprueben los cambios el Estado a través de CFE asumirá el control sin que haya apagones de por medio.

Comentó que el mercado eléctrico vale 315 mil millones de dólares, mientras que la CFE vale 377 mil millones de dólares. Apuntó que los privados afirman haber invertido 44 mil millones de dólares, de los cuales 11 mil millones son propios y el resto de la banca de desarrollo y afores, pero han recuperado a la fecha 22 mil millones de dólares.

Más temprano Fabián Vázquez Ramírez, jefe de departamento de Mercado de Día en Adelante en la Subgerencia de Mercado de la CFE dijo que las tarifas de electricidad no han disminuido tras la implementación de la reforma de 2013 porque el modelo de despacho actual del país se encuentra bajo una teoría marginalista, en la cual se paga a todos los generadores privados altos precios por la energía a pesar de que se haya ofrecido al mas bajo costo.

 

Energía

UNAM apoyará a Campeche ante derrames petroleros

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Pemex regresa a la BMV con apuesta de deuda

Pemex regresa a la BMV con nueva presión de calendario

Pemex regresa a la BMV en un momento en que el reloj de sus vencimientos empieza a empujar con fuerza. La empresa prepara una emisión de certificados bursátiles en el mercado local con la que busca cambiar deuda de corto plazo por obligaciones de mayor plazo, en un intento por despejar un 2026 cargado de pagos y dudas. La operación se vuelve una especie de termómetro: mide qué tanto espacio le queda a la petrolera en la mesa de los inversionistas mexicanos.

Una emisión para respirar en 2026

El plan parte de un programa de certificados bursátiles que permite levantar hasta 100 mil millones de pesos a lo largo del tiempo, pero el primer golpe será una colocación de hasta 31 mil 500 millones de pesos en varias series que van de cinco a diez años. Ese tramo inicial apunta a refinanciar pasivos que vencen en los próximos meses y a estirar un poco la cobija financiera. Para Pemex, cada año que gana en plazos significa menos sobresaltos en su flujo de efectivo y más margen para atender operaciones, impuestos y proyectos.

En el aviso al mercado se precisa que los recursos se usarán para sustituir deuda de corto plazo, no para expandir de manera agresiva el gasto o la inversión. Ese matiz importa: habla de una empresa que no corre, sino que intenta no tropezar con el calendario. El regreso de Pemex regresa a la BMV combina, así, un mensaje de continuidad financiera con la urgencia de apagar incendios inmediatos.

La mirada de las calificadoras y del mercado

El acompañamiento de Moody’s Local México y HR Ratings se vuelve parte de la historia. Ambas agencias han dado a las nuevas emisiones calificaciones en la parte alta de la escala local, apuntaladas por el respaldo del gobierno federal y por la expectativa de que la empresa contará con apoyo si la marea se levanta más. Esa lectura no borra los niveles de deuda, ni los costos operativos, ni los retos en producción, pero sí abre una ventana para que fondos de pensiones, aseguradoras y otros jugadores institucionales compren estos papeles sin violar sus propios mandatos de riesgo.

En el piso de remates, la pregunta es cuánta tasa exigirá el mercado para tomar ese riesgo y por cuánto tiempo. Pemex regresa a la BMV en un entorno en el que los inversionistas ya conocen su historial de refinanciamientos, atrasos operativos y rescates fiscales; no llegan a ciegas, llegan con memoria y calculadora.

Una vuelta sin acciones, pero con mensaje político

El movimiento no implica vender partes de Petróleos Mexicanos (PEMEX) al sector privado: no hay acciones en juego, ni la empresa deja de ser totalmente propiedad del Estado. Lo que sí ocurre es que el gobierno usa de nuevo a la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) como escaparate para mostrar que la petrolera puede salir al mercado local, colocar deuda y conseguir recursos sin recurrir de inmediato a más apoyo presupuestal. Para la administración federal, el éxito de la emisión puede leerse como una validación de su estrategia energética; para los inversionistas, será una prueba de si el riesgo que cargan vale la tasa ofrecida.

En los próximos meses, el desempeño de estas series, su liquidez y la respuesta de los compradores dirán si este regreso se convierte en una puerta abierta para nuevas emisiones o queda como una maniobra puntual para pasar un año incómodo.

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Semarnat aprueba parque solar en Ticul

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Semarnat aprueba parque solar en Ticul

Semarnat aprueba parque solar en Ticul: así se gestó el proyecto

Semarnat aprueba parque solar en Ticul después de un proceso de evaluación ambiental que se examinó el predio donde se levantará el Parque Solar Kukuul, entre los municipios de Ticul y Sacalum. El expediente técnico describe una planta fotovoltaica sobre unas 230 a 235 hectáreas, de las cuales cerca de 224 quedarán ocupadas por paneles, subestaciones y caminos de servicio, en un corredor que ya empieza a llenarse de estructuras orientadas al sol.

La autorización llegó tras revisar la Manifestación de Impacto Ambiental en modalidad regional y un paquete de medidas de mitigación que incluyen monitoreos de flora y fauna, manejo de residuos y exclusión de zonas arqueológicas detectadas por el INAH. Semarnat aprueba parque solar en Ticul bajo la condición de que la empresa cumpla con este plan de vigilancia durante toda la vida útil de la planta, calculada en unos 35 años, con un frente de obra que se extenderá alrededor de año y medio.

Un megaproyecto fotovoltaico en el sur de Yucatán

El Parque Solar Kukuul se construirá a la altura del kilómetro 2.7 de la carretera Muna–Felipe Carrillo Puerto, sobre terrenos privados que antes se usaron para agricultura y vegetación secundaria de selva baja caducifolia. La empresa promotora, Parque Solar Kukuul, S. de R. L. de C. V., llevará la generación al mercado eléctrico mayorista, en una zona donde la demanda crece y la red peninsular ha resentido cuellos de botella en temporadas de calor y turismo.

En términos técnicos, la central fotovoltaica está diseñada con una potencia instalada cercana a 95.83 megawatts y una potencia neta de unos 71 megawatts en corriente alterna, que saldrán a la red como energía aprovechable. La planta de Parque Solar Kukuul considera la instalación de cerca de 163,800 módulos solares de unos 585 watts cada uno, conectados a inversores tipo “string”, centros de transformación y una subestación elevadora que concentrará la energía antes de enviarla hacia la infraestructura nacional.

Conexión al Sistema Eléctrico Nacional y rol de la CFE

El corazón eléctrico del proyecto estará en la subestación que enlazará la planta con el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) a través de una línea de transmisión de 115 kilovoltios que llegará hasta la subestación Ticul II, operada por la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Desde ahí, la energía solar se mezclará con el resto de la generación que alimenta a la Península, una región que hasta ahora ha dependido en buena medida de centrales térmicas y del gas que llega por ductos desde otras zonas del país.

El diseño incluye un sistema de almacenamiento con baterías para suavizar los altibajos diarios de la radiación solar y entregar una curva de generación más manejable para los operadores de la red. Esta combinación de generación y almacenamiento busca reducir las variaciones bruscas en el despacho y recortar la necesidad de respaldo con combustóleo o gas en ciertas horas del día, una demanda recurrente de especialistas y usuarios en Yucatán.

Territorio, ambiente y transición energética

Los dictámenes ambientales señalan que el polígono se ubica sobre vegetación secundaria y parcelas agrícolas, lo que reduce el golpe directo sobre ecosistemas considerados primarios, aunque el paisaje cambiará por completo con las hileras de paneles y caminos internos. Dentro del área de proyecto no se detectaron especies en categoría de riesgo, pero se establecieron programas de rescate y reubicación de fauna, junto con la obligación de respetar zonas no intervenibles marcadas por el INAH y por derechos de vía ya existentes.

Con su aprobación, el Parque Solar Kukuul se suma al corredor de parques solares que ya operan o están en desarrollo en Yucatán, como Chemax Solar y Tebacal, y refuerza el giro de la Península hacia una matriz con más generación renovable y menos peso para los combustibles fósiles. El proyecto coloca a Ticul en el mapa energético nacional y abre nuevas discusiones locales sobre quién gana, quién carga con los cambios en el territorio y cómo se reparte la energía en un sistema que todavía busca equilibrio.

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El sistema eléctrico mexicano entra al límite

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El sistema eléctrico mexicano entra al límite

El sistema eléctrico mexicano camina hacia una década donde cada megavatio cuenta doble. La demanda crece 3% anual, impulsada por fábricas que llegan del extranjero, centros de datos que devoran energía y veranos que queman. Pero la capacidad instalada no sigue el paso: en 2023 subió solo 0.6%, según diagnósticos oficiales que nadie discute. Ese desfase no es un problema futuro; ya nos cayó encima en forma de apagones regionales y restricciones que frenan industrias enteras.

La saturación que no da tregua

México carga con una saturación que se amontona desde hace años. La red nacional, con sus líneas de transmisión y subestaciones, arrastra un rezago de inversión que deja a buena parte de la generación nueva sin salida. Plantas renovables en el norte se quedan varadas porque no hay cables suficientes para llevar esa energía al centro y sur, donde la gente la consume. El sistema eléctrico nacional (SIN) padece los estragos de una infraestructura que ya no aguanta el ritmo de un país que busca producir más.

Proyecciones frente a la realidad del consumo

El sistema eléctrico mexicano entra al límite operativo debido a que los márgenes de reserva se han reducido a niveles críticos en las horas de mayor calor. Según los datos del PRODESEN publicados por la Secretaría de Energía (SENER), el crecimiento de la demanda máxima será del 2.6% anual hasta 2038. Eso significa miles de megavatios extras por sumar cada año, o el sistema se rompe en picos de consumo. En la península de Yucatán, el turismo y el calor ya provocaron interrupciones que muerden los ingresos de hoteleros y comercios. Mientras tanto, en el Bajío, el boom industrial obliga a traer energía de lejos, calentando los cables viejos que fueron instalados hace décadas.

El peso sobre la empresa estatal

La Comisión Federal de Electricidad (CFE) hereda este panorama y lo asume con un plan de expansión para el periodo 2025-2030, pero el reloj no se detiene. La saturación no es solo un dato; tiene un rostro feo. Colonias enteras en el sur tropiezan con cortes prolongados porque la distribución local no aguanta el aumento de conexiones. Poblaciones con migración creciente ven cómo sus redes colapsan bajo el peso de más refrigeradores y aires acondicionados. Y en las ciudades, el nearshoring promete empleos, pero solo si hay luz estable para las cadenas de producción.

Riesgos en el horizonte cercano

Debido a que el sistema eléctrico mexicano entra al límite, el margen de error se achicó por completo. Un verano extremo o un retraso en las obras de infraestructura pueden desatar una crisis que golpee el PIB y la imagen del país como destino confiable. El éxito de los planes actuales depende de una ejecución que no puede permitirse paros. México ya no recibe advertencias; vive el escenario donde los cables y las turbinas aguantan lo último que les queda.

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