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Petróleo

Pemex aumenta la producción 40% de refinados y va por más

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Pemex aumenta la producción 40%

En menos de un año, México dio un giro de timón en su mapa energético: la refinación de crudo creció 40% y el discurso de autosuficiencia dejó de ser solo promesa para traducirse en números duros y en decisiones de inversión de gran calado. Entre octubre de 2024 y julio de 2025, el Sistema Nacional de Refinación pasó de procesar 731 a 1,023 mil barriles diarios, impulsado por mejoras operativas y por la incorporación plena de la refinería Olmeca, en Dos Bocas, al engranaje productivo del país.

El salto no es menor: la producción de destilados de alto valor –gasolina, diésel y turbosina– se elevó 48%, mientras el combustóleo, ese rezago de la vieja refinería mexicana, redujo su peso en la mezcla de 24% a 18%, síntoma de un uso más eficiente de cada barril. Esta recomposición del portafolio permite a Petróleos Mexicanos (Pemex) colocar más combustibles en el mercado interno y depender menos de un producto pesado, más difícil de comercializar y más cuestionado ambientalmente.

Menos importaciones y un mercado más blindado

El avance en refinación ya se refleja en las aduanas. En el mismo periodo, las importaciones de destilados cayeron 26%, al pasar de 536,000 a 398,000 barriles diarios, con descensos claros en compras de gasolina, diésel y turbosina. Menos barcos descargando combustibles significa menos exposición a choques de precios internacionales, a tensiones geopolíticas y a restricciones logísticas que pueden encarecer de un día para otro el costo de mover personas y mercancías en el país.

Este ajuste se alinea con el objetivo político de abastecer el mercado interno con producción nacional y reconfigura la conversación sobre seguridad energética. La narrativa de “soberanía” deja de ser consigna para convertirse en un juego de equilibrios: más producción local, pero también más responsabilidad fiscal y ambiental para una empresa que sigue arrastrando deuda, pasivos laborales y una ruta compleja de transición energética.

Reservas, pozos y la apuesta de largo plazo

En paralelo a la expansión, Pemex se juega una apuesta de fondo en exploración: añadir más de 2,000 millones de barriles de petróleo a reservas probadas mediante la perforación de 269 pozos exploratorios en seis proyectos estratégicos en Veracruz, Tabasco, Oaxaca, Chiapas y Campeche. El mensaje es claro: no se trata solo de exprimir campos maduros, sino de sostener, al menos por una década, la plataforma de consumo interno.

El plan 2024‑2030 fija como techo producir alrededor de 1.8 millones de barriles diarios de hidrocarburos líquidos durante el próximo sexenio. Para llegar ahí se prevén más de 2,000 perforaciones y 1,300 reparaciones mayores, con una inversión superior a 220,000 millones de pesos únicamente en exploración y desarrollo. Detrás de las cifras se perfila un nuevo contrato político: el gobierno exige disciplina productiva y compromisos de sustentabilidad; la empresa reclama márgenes de maniobra y certidumbre presupuestal para ejecutar proyectos que maduran en horizontes de años, no de ciclos electorales.

Gas natural, la nueva palanca de la política energética

Si el petróleo mantiene la narrativa histórica, el gas natural se consolida como el eje de la política energética 2025‑2030. Pemex proyecta elevar la producción a 5,000 millones de pies cúbicos diarios mediante más de 1,000 perforaciones y 970 reparaciones mayores en 12 proyectos que aportarían 61% de la producción total. El objetivo es doble: reducir la fuerte dependencia de importaciones desde Estados Unidos y, al mismo tiempo, usar el gas como combustible de transición para la generación eléctrica y para la industria.

Las estimaciones oficiales hablan de ingresos del orden de 5,000 millones de pesos por crudo y 1.9 billones de pesos por gas, asociados a una inversión cercana a 238,000 millones de pesos. Pemex aumenta la producción 40% y va por más justo en un contexto en el que el gas se perfila como “moneda dura” de la política económica, al cruzar la frontera entre seguridad energética, recaudación fiscal y competitividad industrial. La apuesta, sin embargo, exige controlar emisiones de metano, reducir la quema en campo y dialogar con los compromisos climáticos internacionales que hoy pesan tanto como las calificaciones crediticias.

En este rediseño institucional, la coordinación con la Secretaría de Energía (SENER) será clave para equilibrar metas de producción, transición energética y participación privada en infraestructura de transporte y almacenamiento, en particular en regiones donde los gasoductos aún no cubren la demanda industrial.

GNL: de consumidor dependiente a nodo exportador

El giro gasífero no termina en el ducto. México empieza a posicionarse en la cadena de valor del gas natural licuado con proyectos que buscan capturar oportunidades en mercados internacionales, particularmente en Asia y Europa. El proyecto Fast LNG 1, la primera instalación flotante de gas natural licuado del país, destaca por su capacidad de 1.4 millones de toneladas anuales y una inversión cercana a 2,000 millones de dólares. Su lógica es aprovechar el gas disponible en la región para procesarlo y enviarlo a clientes que hoy buscan diversificar proveedores tras años de volatilidad geopolítica.

A este esquema se suman complejos como Energía Costa Azul y Saguaro Energía, que colocan a México como un nodo emergente de exportación de GNL en América del Norte. Lejos de la imagen de un sistema aislado, el país se inserta en un entramado regional en el que el gas texano, la infraestructura mexicana y la demanda global se cruzan para definir precios, contratos y márgenes de ganancia. El reto será no repetir la historia del petróleo: depender en exceso de un ciclo de precios y descuidar la planeación de largo plazo.

Infraestructura pesada: el papel silencioso de Sarens

Detrás de cada cifra de producción y de cada anuncio de inversión hay una coreografía de acero, concreto y maniobras milimétricas. En ese terreno, Sarens se ha consolidado como un socio estratégico para la expansión energética mexicana, al participar tanto en la construcción de nuevas instalaciones petroleras y gasíferas como en la rehabilitación y ampliación de refinerías e infraestructura crítica. Su rol ilustra que la autosuficiencia también se construye con capacidades logísticas y de ingeniería de alto nivel.

La empresa ha intervenido en la refinería de Dos Bocas y en complejos internacionales como Corpus Christi, Fort Hills y Skikda, aportando grúas de gran capacidad, transporte pesado y soluciones de ingeniería que permiten ejecutar maniobras superiores a las 1,000 toneladas con altos estándares de seguridad. Este eslabón, a menudo invisible en la discusión pública, marca la diferencia entre un proyecto que cumple calendario y presupuesto, y otro que se hunde en sobrecostos y retrasos.

Pemex aumenta la producción 40% y va por más

El plan integral de Pemex prevé que la combinación de más reservas, refinación más eficiente y mayor producción de gas impulse los ingresos fiscales y genere multiplicadores económicos en las regiones petroleras del sureste, reforzando al sector como motor de crecimiento. Para estados como Tabasco, Veracruz o Campeche, cada pozo, cada planta y cada ducto se traduce en empleo, servicios y cadenas de proveeduría que reconfiguran la economía local.

No obstante, el punto de partida es complejo. Pemex arrastra una base de producción declinante y enfrenta el reto de que los nuevos proyectos compensen la caída natural de campos maduros, al tiempo que gestiona una deuda elevada, presiones de liquidez y un escrutinio creciente sobre emisiones y riesgos ambientales. Pemex aumenta la producción 40% y va por más, pero lo hace caminando en una cuerda floja donde la disciplina financiera y la transparencia serán tan decisivas como los barriles adicionales. En paralelo, Petróleos Mexicanos (Pemex) debe demostrar que cada peso invertido se traduce en reservas, producción y menores pasivos ambientales, y no solo en un nuevo capítulo de sobreendeudamiento.

Al final, el éxito de esta ofensiva energética dependerá de algo más que cifras récord: de la capacidad del Estado para regular con rigor, del mercado para señalar desvíos y de la propia empresa para asumir que el mundo empuja hacia una matriz más limpia, incluso mientras México exprime sus últimas ventajas fósiles.

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Petróleo

Deuda de Pemex con proveedores de 2024 presiona su calificación

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Deuda de Pemex con proveedores de 2024

Ciudad de México, 8 de julio de 2026. La Asociación Mexicana de Empresas de Servicios Petroleros (Amespac), que agrupa a 49 compañías proveedoras de Petróleos Mexicanos (Pemex), envió una carta a la presidenta Claudia Sheinbaum y a los titulares de Hacienda, Energía, Economía y a la dirección de Pemex para denunciar que un adeudo de 27,240 millones de pesos —unos 1,553 millones de dólares— originado en trabajos de 2024 continúa sin regularizarse. El organismo advirtió que ese rezago ya no es solo un problema de tesorería, sino un factor que se suma a las señales de alerta que agencias calificadoras han lanzado sobre las finanzas públicas mexicanas y su vínculo con la petrolera estatal.

Un adeudo de 2024 que no termina de resolverse

Según explicó Amespac, el mecanismo financiero conocido como “Onyx” —operado junto con el Banco Nacional de Obras y Servicios (Banobras) y la Tesorería de Pemex— permitió atender buena parte de los compromisos de 2025 y de lo que va de 2026, pero dejó fuera los pasivos acumulados durante 2024. Ese esquema contó con recursos de hasta 250 mil millones de pesos, que ya se agotaron por completo, de acuerdo con reportes periodísticos sobre el caso.

La asociación explicó que el problema tiene dos capas: por un lado, facturas vencidas que nunca se cubrieron; por otro, trabajos ya concluidos que ni siquiera han podido registrarse en el sistema interno de Pemex conocido como Codificación de Pagos y Descuentos (COPADE), lo que impide a las empresas facturarlos formalmente. Esta es la segunda vez que el organismo hace este reclamo público; la primera ocasión fue en octubre de 2025.

El impacto en la cadena de proveedores y en la producción

Amespac sostuvo que la falta de pago golpea con fuerza a toda la cadena de valor de la industria petrolera nacional y que incluso puede poner en riesgo procesos productivos vinculados a la extracción de hidrocarburos. La organización pidió la creación de una mesa de trabajo conjunta con Pemex y las autoridades para revisar y conciliar los montos pendientes. Cabe recordar que la deuda total de Pemex con el conjunto de sus proveedores y contratistas —no solo los afiliados a Amespac— se ubicaba en 375,121 millones de pesos al cierre del primer trimestre de 2026, cifra que ya venía a la baja respecto a finales de 2025.

El trasfondo financiero de la petrolera no ayuda: en el primer trimestre del año reportó pérdidas por 45,993 millones de pesos, un 5.97% más que en el mismo periodo de 2025. La presidenta Sheinbaum, por su parte, ha pedido a los proveedores no recurrir a intermediarios informales para intentar cobrar sus adeudos.

Riesgo para la calificación de Pemex y de México

El punto que convierte esta disputa comercial en un tema de interés macroeconómico es que varias de las empresas afectadas cotizan en bolsas internacionales y están obligadas, bajo normas de la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) y los principios contables estadounidenses (US GAAP), a reflejar estos adeudos en sus estados financieros. Amespac advirtió que esto podría eventualmente golpear la calificación crediticia de Pemex y, en cadena, la nota soberana del país.

El contexto ya venía deteriorado antes de esta denuncia. Moody’s Ratings bajó la calificación soberana de México de Baa2 a Baa3 el 20 de mayo de 2026 —el escalón más bajo dentro del grado de inversión—, aunque movió la perspectiva de negativa a estable. La agencia citó un debilitamiento fiscal sostenido desde 2024, gasto público rígido, ingresos insuficientes y el respaldo continuo del gobierno a Pemex, al que se destinaron cerca de 35 mil millones de dólares en 2025 y otros 14 mil millones presupuestados para 2026. Días después, el 22 de mayo, la propia Moody’s confirmó la calificación B1 —de grado especulativo— de Pemex, argumentando que el apoyo estatal seguirá siendo muy alto.

Fitch Ratings, por su parte, ratificó en abril de 2026 la nota soberana de México en BBB– con perspectiva estable, aunque advirtió que un deterioro fiscal mayor o la materialización de pasivos contingentes ligados a Pemex podrían derivar en una rebaja futura. Un análisis del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados ya señalaba que las transferencias del Gobierno Federal seguirán siendo determinantes para sostener la calificación de la petrolera y que la liquidez continuaría siendo un riesgo en el corto y mediano plazo.

El debate político en torno a las calificadoras

La rebaja de Moody’s generó reacciones públicas. El empresario Carlos Slim calificó la decisión de “irracional” y pidió a Pemex restablecer con urgencia su cadena de valor liquidando los adeudos con proveedores de servicios. La presidenta Sheinbaum coincidió con esa lectura, mientras defendió los indicadores de inversión y empleo del país.

Con PEMEX enfrentando pasivos de corto plazo, un fondo de apoyo ya agotado y proveedores que exigen certeza de cobro, el conflicto por los adeudos de 2024 se perfila como una prueba adicional para el nuevo director de Pemex, Juan Carlos Carpio, y para la estrategia de respaldo fiscal que el gobierno mexicano ha sostenido con la empresa desde hace varios años.

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Petróleo

PAN apuesta por privatizar Dos Bocas

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PAN apuesta por privatizar Dos Bocas

Con un auditorio colmado y una batería de propuestas concretas sobre la mesa, el Partido Acción Nacional (PAN) celebró la noche del jueves su tercer acto masivo en menos de ocho meses como parte de una ambiciosa fase de relanzamiento institucional. Desde el Pepsi Center de la Ciudad de México, el dirigente nacional blanquiazul, Jorge Romero, encabezó la presentación de lo que el partido denomina sus “111 Soluciones para México”, una plataforma de gobierno orientada a posicionar al partido como una alternativa real de poder rumbo a las elecciones intermedias de 2027.

La agenda incluyó propuestas en materia de seguridad, economía, energía y política fiscal. Sin embargo, dos medidas concentraron la atención: la privatización de la refinería Olmeca —conocida como Dos Bocas— y la creación de una megaprisión para delincuentes de alto perfil y funcionarios corruptos coludidos con el crimen organizado.

PAN apuesta por privatizar Dos Bocas : la propuesta energética más polémica

El documento distribuido entre los asistentes al evento sitúa en el centro de la propuesta energética la venta de la refinería Olmeca, instalada en Paraíso, Tabasco, con la consigna de “vender Dos Bocas para salvar a Pemex”. La medida buscaría transferir a inversionistas privados el activo más controversial del sexenio de Andrés Manuel López Obrador, cuya construcción implicó costos que superaron con creces lo proyectado.

Los números respaldan en parte la urgencia señalada por el blanquiazul: la inversión total reconocida por Pemex ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) asciende a más de 20,959 millones de dólares, casi el triple del presupuesto original de 8,000 millones, según reportes financieros de la propia empresa. El costo reconocido por la paraestatal supera el doble de los 8,000 millones de dólares que se habían planteado originalmente, mientras que la refinería opera actualmente a una fracción de su capacidad máxima de 340,000 barriles diarios.

Privatizar Dos Bocas para “rescatar” a Pemex

Pese a ello, el panorama no es del todo negativo: en 2025, la refinería contribuyó a que el Sistema Nacional de Refinación (SNR) registrara resultados positivos. Pemex reportó una ganancia de 62,000 millones de pesos en el área de refinación, en parte impulsada por la aportación de Dos Bocas. No obstante, sin el respaldo presupuestario del gobierno federal —que aportó 395,000 millones de pesos en 2025— la empresa seguiría en una situación financiera muy comprometida, similar a la de 2024, cuando registró las mayores pérdidas en su historia.

Expertos en el sector energético como analistas del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) han advertido que el modelo de refinación estatal resulta difícilmente sostenible en las condiciones actuales. Para Óscar Ocampo, coordinador de Energía del IMCO, refinar se convirtió en un fin en sí mismo y no en un medio para lograr seguridad energética, por lo que advierte que una empresa que genera pérdidas sistemáticas como Pemex Transformación Industrial es completamente insostenible.

El PAN también planteó incentivos fiscales para empresas que inviertan en energías limpias, economía circular y eficiencia hídrica, así como suspender apoyos financieros a gobiernos calificados como autoritarios por la comunidad internacional.

Megaprisión al estilo Bukele y drones: la apuesta panista en seguridad

En el eje de seguridad, Romero expuso la construcción de una megaprisión diseñada para albergar a delincuentes de alta peligrosidad y a lo que el partido denomina “narcopolíticos”: funcionarios públicos con vínculos probados con el crimen organizado. La propuesta, incluida en el folleto entregado durante el evento, va acompañada de imágenes que evocan visualmente el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) de El Salvador, el polémico recinto impulsado por el presidente Nayib Bukele, que ha sido señalado por organismos de derechos humanos internacionales por presuntas violaciones procesales.

El documento panista detalló que la propuesta incluye cadena perpetua para quienes cobren piso y para funcionarios que se alíen con organizaciones criminales. Además, contempla el despliegue de drones para vigilancia urbana las 24 horas, una aplicación ciudadana de denuncia con geolocalización y fotografía en tiempo real, y la revisión de las reformas en materia de seguridad e inteligencia impulsadas por la presidenta Claudia Sheinbaum, bajo el argumento de proteger la privacidad de los ciudadanos frente a lo que el partido llama un “Estado Espía”.

Reforma fiscal, austeridad y un mensaje al gobierno federal

En materia económica, las 111 soluciones panistas apuntan a una reducción del Impuesto al Valor Agregado (IVA) del 16 al 10 por ciento a nivel nacional, una disminución a la mitad del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) aplicado a las gasolinas, y la exención total del Impuesto Sobre la Renta (ISR) para jóvenes de hasta 29 años que estudien y trabajen simultáneamente. Se añaden créditos a tasa cero para pequeñas empresas y emprendedores, así como estímulos al primer empleo joven.

Jorge Romero aprovechó el foro para reivindicar los gobiernos de los expresidentes Felipe Calderón y Vicente Fox como modelos de administración técnica que el PAN busca retomar. Al tiempo, lanzó un mensaje de diálogo hacia el gobierno de la Cuarta Transformación: indicó que el partido no se concibe como adversario del ejecutivo federal, sino que identifica como verdaderos enemigos a la división social, al crimen organizado y a quienes establecen alianzas con él. Sostuvo, además, que México requiere con urgencia de una gestión más técnica y menos ideologizada.

La plataforma fue presentada por Romero como la base programática que ya aplican los gobiernos estatales panistas. En su exposición desarrolló poco más de 20 de las 111 propuestas; el resto quedaron consignadas en el folleto distribuido entre los asistentes.

El evento y la asistencia: entre gobernadoras y una notable ausencia

El acto convocó a un público integrado principalmente por vecinos y trabajadores de las alcaldías Miguel Hidalgo, Benito Juárez y Coyoacán, tres de las demarcaciones capitalinas históricamente más afines al voto de centro-derecha en la Ciudad de México. Al evento acudieron diputados federales, senadores, alcaldes y tres gobernadoras del partido: María Eugenia Campos, de Chihuahua; Libia Dennise García, de Guanajuato; y María Teresa Jiménez, de Aguascalientes.

La ausencia más notoria fue la del gobernador de Querétaro, Mauricio Kuri, también militante del blanquiazul, quien no envió ninguna explicación pública sobre su falta de asistencia.

Este tercer relanzamiento se enmarca en un proceso de renovación que el PAN inició hace menos de un año y que ha generado lecturas encontradas al interior del propio partido. Figuras como Adriana Dávila, quien compitió por la dirigencia panista en 2024, han señalado que las reformas presentadas no tocan temas fundamentales para demostrar un cambio real y que, en esencia, se mantienen las mismas líneas con redacción distinta. En sentido contrario, el expresidente nacional del PAN Luis Felipe Bravo Mena ha sostenido que los resultados electorales de 2024 y las alianzas con partidos rivales obligaron a la nueva dirigencia a dar un golpe de timón hacia una reinvención que va más allá del logotipo.

Lo que sí queda claro es que el PAN apuesta por una narrativa de propuestas concretas y diferenciación programática para intentar recuperar terreno político antes de que arranque formalmente la campaña de 2027.

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Petróleo

Pemex y Petrobras: alianza sin inversión real advierten expertos

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Pemex y Petrobras: alianza sin inversión real advierten expertos

Ciudad de México. La reciente asociación entre Petróleos Mexicanos (Pemex) y Petróleo Brasileiro (Petrobras) generó expectativas sobre una posible recuperación productiva y financiera para la petrolera mexicana. Sin embargo, especialistas en energía consultados coinciden en que las condiciones reales del acuerdo están muy por debajo de lo que se anticipaba meses atrás.

El convenio llega después de que México buscara originalmente fortalecer lazos con compañías como Shell, ExxonMobil y Eni. A diferencia de esos acercamientos, el entendimiento con la petrolera brasileña tiene una vigencia inicial de apenas dos años —aunque renovable— lo cual resulta llamativo si se considera que los proyectos de exploración y producción petrolera suelen requerir horizontes de planeación mucho más largos.

Un memorándum sin compromisos vinculantes

De acuerdo con Gonzalo Monroy, director general de la consultora GMEC, el elemento central para entender el verdadero peso de este acuerdo está en su carácter “no vinculante”. Esto significa que no existe ninguna obligación de inversión entre ambas partes, un patrón que, según el especialista, ya se había repetido anteriormente con otras firmas internacionales que llegaron a colaborar con Pemex sin concretar proyectos de gran escala.

Monroy explicó que experiencias similares con otras petroleras se limitaron, en la práctica, a intercambios de personal técnico y visitas de especialistas, sin que ese tipo de cooperación derivara en negocios o inversiones tangibles.

En la misma línea, Óscar Ocampo, director de Desarrollo Económico del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), advirtió que mientras no surjan proyectos de inversión concretos, será difícil que esta nueva relación entre las dos estatales avance más allá de declaraciones de intención.

Según lo informado, la colaboración se concentraría en tres frentes: exploración y producción en aguas profundas, desarrollo de procesos industriales como petroquímica y fertilizantes, y un intercambio de experiencias regulatorias e institucionales entre ambos países.

Los obstáculos que alejan la inversión real

Los analistas señalaron que difícilmente Petrobras destinará capital de inversión a proyectos conjuntos con Pemex en el corto o mediano plazo. La razón principal radica en que el esquema contractual mexicano no resulta atractivo para una empresa que, aunque de propiedad mayoritariamente estatal, también cotiza en los mercados bursátiles y debe responder a sus accionistas.

Monroy detalló que los modelos de contratos mixtos no se ajustan a los intereses de Petrobras, ya que no garantizan rentabilidad y podrían incluso afectar negativamente el valor de sus acciones. Explicó que, en esquemas de producción compartida, la empresa brasileña tendría que competir en licitaciones públicas sin ninguna certeza de obtener los derechos sobre descubrimientos logrados con su propia tecnología.

Ocampo, por su parte, contrastó la apertura que Petrobras ha mostrado hacia la inversión privada con la postura del gobierno mexicano actual, que ha mantenido un discurso enfocado en la soberanía energética y que, hasta el momento, no muestra señales de modificar ese enfoque.

Estas afirmaciones coinciden con declaraciones de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien si bien reconoció que Petrobras cuenta con participación de capital privado, subrayó que se trata fundamentalmente de una empresa pública, por lo que el acuerdo debe entenderse como un entendimiento entre dos petroleras estatales.

¿Negocio o mensaje político?

Para Ocampo, la falta de claridad respecto a los contratos específicos y la ambigüedad sobre si los proyectos se desarrollarían en aguas profundas, ultraprofundas o en campos maduros, sugiere que el anuncio responde más a una lógica política que a una estrategia de negocios bien definida. El especialista del IMCO fue enfático en que, más allá del simbolismo, hay poca sustancia concreta detrás del convenio.

Monroy coincidió en que el trasfondo político es innegable, pero agregó un matiz: detrás del acercamiento existió un interés del presidente brasileño Lula da Silva por colocar etanol producido por Petrobras en el mercado mexicano a través de Pemex. No obstante, ese plan no resultó viable financieramente para la empresa mexicana, ya que habría requerido inversiones de entre 6,000 y 8,000 millones de dólares para adaptar su infraestructura, lo que terminó por diluir buena parte del impulso original de la negociación.

Optimismo a pesar de todo

En suma, los especialistas consultados sostienen que la alianza entre Pemex y Petrobras se aleja considerablemente del optimismo que rodeó los primeros anuncios. Sin proyectos concretos de inversión y con un horizonte de apenas dos años, el acuerdo parece responder más a una señal diplomática entre gobiernos aliados que a una estrategia real de fortalecimiento del sector energético mexicano.

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