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Energía

Oficializan el Prosener 2020-2024

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Su objetivo será rescatar e impulsar el sector energético para alcanzar la autosuficiencia energética

 

Con la publicación de un decreto en el Diario Oficial de la Federación, el pasado 8 de julio la Secretaría de Energía (Sener) oficializó el Programa Sectorial de Energía (PROSENER) 2020-2024, mismo que estará supervisado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) así como de la Función Pública (SFP).

En junio pasado, la dependencia a cargo de Rocío Nahle presentó el PROSENER como un instrumento rector de planeación que integra objetivos y estrategias prioritarios con acciones puntuales conducidas por Sener como cabeza de sector, alineado también a los Ejes Generales previstos en el Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024 de la administración actual.

En ese sentido, Sener definió seis objetivos del sector energético, siendo el primero, alcanzar y mantener la autosuficiencia energética sostenible para satisfacer la demanda energética de la población con producción nacional.

Para ello y como una acción puntual, la dependencia buscará “alinear el desempeño de las empresas productivas del Estado, órganos desconcentrados y descentralizados, así como de la Comisión Reguladora de Energía y la Comisión Nacional de Hidrocarburos, a la planeación de la política de rescate e impulso del sector energético mexicano”.

Como otro de sus objetivos destaca el querer elevar el nivel de eficiencia y sustentabilidad en la producción y uso de las energías en el territorio nacional, para ello, Sener aprovechará los productos residuales generados en los procesos de destilación tales como, combustóleo, aceites, asfaltos, entre otros, maximizando la producción de petrolíferos de mayor valor y calidad, y reduciendo la producción de combustóleo mediante el impulso a los proyectos de reconfiguración de las refinerías de Tula, Salina Cruz y Salamanca.

A la par, dejó clara su intención de utilizar el combustóleo en la generación eléctrica, condicionado a la aplicación de tecnologías de reducción de emisiones, que haga posible la utilización de infraestructura existente ya amortizada, con políticas de precios razonables, tanto para Pemex, como para CFE y en función de las necesidades de suministro.

El PROSENER fue puesto a consideración de la Comisión Nacional de Mejora Regulatoria (Conamer) el pasado 15 de junio.

 

Nahle defiende confiabilidad de la red eléctrica

Ante representantes de 18 países y los organismos más importantes en materia energética a nivel mundial, la secretaria de Energía, Rocío Nahle, defendió la meta de confiabilidad de las redes eléctricas por encima de la sustentabilidad en la generación, comprometiendo nuevamente a México a alcanzar el 35% de generación limpia para el 2024.

En el panel virtual “Recuperación equitativa e inclusiva” dentro del encuentro “Transición hacia la energía limpia” organizado desde París, Francia, la sede de la Agencia Internacional de Energía (EIA, por sus siglas en inglés), Nahle explicó que el gobierno mexicano ha establecido una política de confiabilidad para garantizar el suministro eléctrico universal bajo condiciones de seguridad, continuidad y calidad, incluyendo todas fuentes de generación en la matriz energética nacional.

Con esta inclusión, la eficiencia energética debe sustentarse en la introducción de energías renovables pero también en la seguridad de la red de transmisión y los sistemas eléctricos en el territorio donde suministran”, aseguró la funcionaria.

La representante mexicana en esta reunión de alto nivel recordó que el país tiene hoy una canasta de generación compuesta en 79% por fuentes de hidrocarburos y el restante 21% corresponde a energías limpias, con una participación de 17% de la energía eólica, 16 de la hidroeléctrica, 4% de energía fotovoltaica, 2% de energía nuclear, 1.5% de geotermia y 0.5% de biomasa.

Por tanto “México cumple con la política de transición al comprometerse a llegar a 35% de generación limpia en 2024 y avanzar hasta la meta de 50% al 2020”, declaró la funcionaria.

 

“México cumple con la política de transición al comprometerse a llegar a 35% de generación limpia en 2024 y avanzar hasta la meta de 50% al 2020”

Rocío Nahle, Secretaria de Energía

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Energía

Cox apuesta fuerte por México sostenible

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Cox apuesta fuerte por México sostenible

Cox apuesta fuerte por México sostenible y se planta en el centro del mapa energético privado con un plan que mezcla electricidad, agua y nuevos servicios para la industria que no quiere frenar por falta de energía. Esto en un momento en que el país vive el choque entre una demanda eléctrica que crece a toda velocidad y redes que no siempre alcanzan para sostenerla.

Cox apuesta fuerte por México sostenible: de desarrollador solar a utility

Cox Energy América, nació como desarrollador de energía solar con proyectos en México, Chile, Colombia, Panamá y el Caribe, enfocada en contratos de largo plazo con clientes industriales y comerciales. Con el tiempo, el grupo dejó de pensar solo en megawatts instalados y se movió hacia un modelo de utility integrada: generación, suministro, soluciones de infraestructura sostenible y gestión del agua en el mismo portafolio. La compra de activos, la entrada a nuevos negocios y una estructura corporativa más pesada respondieron a esa decisión.

La compra de Iberdrola México cambia el tablero

El giro definitivo llegó cuando Cox decidió comprar el 100% de los activos de Iberdrola México, un paquete de 15 plantas y 2.6 gigawatts que incluye ciclos combinados, cogeneración y parques eólicos y solares. La operación, cercana a los 4,200 millones de dólares, incorpora también a la mayor suministradora privada de electricidad del país, con cerca de una cuarta parte del mercado de usuarios calificados y ventas por arriba de 20 teravatios-hora al año. Para Cox, esa base de clientes industriales y comerciales se vuelve un piso firme desde el cual ofrecer contratos de largo plazo, soluciones a la medida e incluso servicios de eficiencia y respaldo.

En el centro de esta jugada aparece la figura de Enrique Riquelme, presidente de la compañía, quien en entrevistas recientes ha dejado claro que México será el principal mercado del grupo en los próximos 15 años. El mensaje es claro: la apuesta no se agota en la compra de Iberdrola ni en una sola ronda de inversión, sino en una presencia de largo aliento en un sistema eléctrico que todavía arrastra cuellos de botella en transmisión y reservas de capacidad.

Un plan de inversiones que mezcla energía y agua

Sobre la plataforma heredada de Iberdrola, Cox lanzó un plan de inversión de 5,500 millones de euros entre 2026 y 2028, de los que 2,600 millones se quedarán en México. El portafolio anunciado combina 1.7 GW solares, 250 megawatts eólicos, 500 MW de gas, 6.3 gigawatt-hora de baterías y 350 millones de euros para reforzar infraestructura de transmisión en zonas industriales. El objetivo es claro: reducir el riesgo de apagones para grandes usuarios, bajar costos con contratos de largo plazo y abrir espacio a tecnologías de almacenamiento que permitan aprovechar mejor la generación renovable.

En paralelo, Cox afina una estrategia global de 6,400 millones de dólares hasta 2028 para proyectos de agua y energías renovables, donde México vuelve a ocupar un lugar central. Desalinización, tratamiento y distribución de agua se suman al negocio eléctrico como una pieza más en la seguridad hídrica de regiones con estrés creciente. Ahí se cruzan las necesidades de la industria, los límites físicos de las cuencas y la presión social sobre el uso del recurso.

La alianza con Finsolar y el salto a la generación distribuida

La apuesta no se queda en grandes centrales. A finales de 2025, la climate tech mexicana Finsolar anunció una alianza con Cox para detonar hasta 450 MW equivalentes en proyectos solares y sistemas de almacenamiento para clientes comerciales e industriales. El acuerdo contempla 250 millones de dólares y una cartera que combina alrededor de 30 proyectos de gran escala con hasta 400 plantas pequeñas de generación distribuida bajo contratos PPA y modelos de “energy as a service”. El mapa de destino incluye el sur–sureste, el occidente, el Bajío y los corredores industriales del norte, donde la combinación de crecimiento económico y saturación de la red ya se siente en la operación diaria de muchas plantas.

En ese terreno, conceptos como energía solar detrás del medidor, almacenamiento en sitio y contratos diseñados para aplanar picos de consumo dejan de ser términos técnicos y se vuelven decisiones de sobrevivencia para empresas que no pueden detener líneas de producción cada vez que la red se tensa.

Un gigante privado en la transición mexicana

Desde su discurso corporativo, Cox presenta este conjunto de movimientos como una estrategia “100% sostenible” que junta acceso a energía limpia, gestión eficiente del agua y trabajo con comunidades locales. En la práctica, la expansión del grupo abre una pregunta incómoda para el ecosistema mexicano: cómo se acomodarán reguladores, CFE y grandes usuarios frente a un jugador privado que quiere ocupar un espacio decisivo en la transición energética del país. En esa tensión entre inversión, control estatal y urgencia climática se juega buena parte de lo que vendrá para la matriz eléctrica mexicana.

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Lo energético merma crecimiento del país advierte Fitch

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Lo energético merma crecimiento del país advierte Fitch

Lo energético merma crecimiento del país advierte Fitch Ratings, la alerta que cruza oficinas de gobierno, juntas de gobierno empresarial y salas de guerra. Detrás de la advertencia late una economía que intenta avanzar mientras carga con un modelo energético que no termina de asentarse y que con cada día que pasa sin acercarse a los objetivos propuestos se vuelve más caro.

Un país que camina con el freno de mano puesto

Lo energético merma crecimiento del país advierte Fitch Ratings cada vez que revisa la calificación de México y se topa con el mismo muro: un sector petrolero y eléctrico que exige recursos constantes del presupuesto, pero que no obtiene el impulso que se espera. Petróleos Mexicanos (Pemex) aparece en el centro de esa tensión, con deuda alta, proyectos costosos y una producción que ya no cubre con holgura las expectativas fiscales de hace una década. Cada peso que Hacienda destina a sostener a la empresa del Estado mexicano es un peso menos para infraestructura, innovación y políticas industriales que podrían disparar nuevas ramas productivas. La situación se vuelve peor al considerar que Pemex se supone es el motor del país, el encargado de poner los recursos para todo ello.

CFE, respaldada por el Estado, pero a qué costo

En el lado eléctrico, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) se mantiene como columna vertebral del sistema, con respaldo irrestricto del gobierno y calificaciones que incorporan la idea de que el Estado no la dejará caer. Ese soporte, sin embargo, no es gratis. Requiere transferencias periódicas, garantías y decisiones de inversión que muchas veces siguen criterios políticos. La expansión de la red, la modernización de plantas y la entrada de más renovables compiten con la necesidad de mantener tarifas contenidas para hogares y empresas, un equilibrio que suele resolverse con más presión sobre las finanzas públicas.

Regulación concentrada y señales confusas para los inversores

El diseño institucional actual refuerza el papel del Estado como árbitro y jugador al mismo tiempo. La Secretaría de Energía (SENER) concentra facultades que antes estaban repartidas entre órganos reguladores con mayor autonomía, lo que envía señales contradictorias a los inversionistas privados. Autorizaciones que tardan, cambios de criterio sobre contratos y ajustes en reglas del mercado eléctrico hacen que las empresas duden en comprometer capital a 20 o 30 años. El resultado es una inversión privada que llega a cuentagotas, sobre todo en proyectos renovables y de infraestructura de transmisión.

Efecto dominó en empleo, industria y nearshoring

Cuando la energía se vuelve un factor incierto, la industria resiente el golpe. Costos eléctricos menos competitivos, dudas sobre la estabilidad del suministro y cuellos de botella en gas y líneas de transmisión pesan en las decisiones de plantas manufactureras que miran a México como posible destino de nearshoring. Algunos proyectos llegan, otros se quedan a medio camino o migran a lugares donde la combinación de tarifas, regulación y seguridad del suministro luce más clara. Lo energético merma crecimiento del país advierte Fitch Ratings también por esa vía: fábricas que no se instalan, empleos que no se crean y cadenas de valor que toman otros rumbos.

Un modelo que requiere ajustes según Fitch Ratings

La apuesta por un modelo eminentemente estatal en petróleo y electricidad responde a una idea clara de soberanía y control. Pero ese diseño choca con la necesidad de capital fresco, tecnología y velocidad de ejecución que suele aportar la inversión privada. El presupuesto intenta cubrirlo todo: rescatar a la petrolera, sostener a la empresa eléctrica, extender redes, subsidiar tarifas y, al mismo tiempo, cumplir metas de déficit acotado. En esa tensión se diluye el margen para que la energía sea un motor de desarrollo y no un peso que arrastra al resto de la economía. El reto no es menor: desmontar inercias sin provocar un apagón financiero ni energético.

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Películas de Pemex: así fue el millonario proyecto cinematográfico con actores famosos para capacitar trabajadores

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Películas de Pemex

Las películas de Pemex formaron parte de un proyecto interno desarrollado durante la década de los 2000, en el que la empresa productiva del Estado recurrió a actores reconocidos de la televisión mexicana para producir contenidos audiovisuales dirigidos a sus propios trabajadores. Estas producciones, que no estaban destinadas al público comercial, implicaron una inversión millonaria y un enfoque particular: combinar dramatización con capacitación laboral en el sector energético.

El proyecto incluyó la participación de figuras como Andrés García, Sergio Mayer y otros actores conocidos, y tuvo como objetivo principal reforzar mensajes de seguridad industrial, operación técnica y responsabilidad ambiental dentro de las distintas áreas de Petróleos Mexicanos.

¿Cómo surgió el proyecto de películas de Pemex en los años 2000?

Durante los primeros años del siglo XXI, Pemex impulsó un esquema de capacitación audiovisual para su personal operativo. En ese contexto surgieron las películas de Pemex, concebidas como herramientas didácticas para transmitir protocolos de seguridad, buenas prácticas y escenarios de riesgo asociados a la industria de los hidrocarburos.

Las producciones fueron diseñadas específicamente para el consumo interno de la empresa. No se trató de estrenos comerciales ni de contenidos pensados para el circuito tradicional de salas de cine, sino de materiales institucionales con un formato narrativo dramatizado.

¿Qué actores participaron en las películas producidas por Pemex?

Uno de los elementos que más llamó la atención del proyecto fue la contratación de actores con amplia trayectoria en televisión, cine y teatro. Andrés García y Sergio Mayer fueron algunos de los nombres más visibles, pero no los únicos.

¿Qué actores participaron en las películas producidas por Pemex?

También participaron intérpretes de distintas generaciones, desde figuras consolidadas hasta actores jóvenes de aquel momento. Entre ellos se encuentran Rosa Gloria Chagoyán, Sherlyn, Alejandro Camacho, Omar Fierro, Polo Ortín, Mauricio Aspe y Otto Sirgo, entre otros.

La presencia de estos actores buscó captar la atención de los trabajadores y facilitar la identificación con las historias presentadas en cada producción.

¿Qué temas abordaban las películas de Pemex?

Las películas de Pemex retrataban situaciones cotidianas y extraordinarias relacionadas con la operación petrolera. A través de historias dramatizadas, se mostraban riesgos laborales, fallas humanas, accidentes potenciales y consecuencias derivadas del incumplimiento de normas de seguridad.

Los contenidos abordaban procesos como la extracción, el manejo, el transporte y el tratamiento de hidrocarburos. También se hacía énfasis en la importancia del uso de equipo de protección personal, como cascos, guantes y calzado especializado.

Cada cinta tenía una duración aproximada de una hora y concluía con un mensaje institucional enfocado en la prevención, la reflexión y la responsabilidad individual dentro del entorno laboral.

¿Dónde y cómo se proyectaban estas producciones?

Las películas no se exhibieron en cadenas comerciales. En su lugar, Pemex utilizó cines móviles operados por la empresa Cinetransformer, los cuales se trasladaban a distintas instalaciones petroleras del país.

Este esquema permitió que los contenidos llegaran directamente a refinerías, plataformas, centros de trabajo y complejos industriales. De acuerdo con los registros disponibles, las producciones se proyectaron durante un periodo aproximado de seis años.

Algunos de los títulos difundidos fueron Desafío ambiental, Exploración con seguridad, Héroes de la seguridad, Seguridad fuera del trabajo, Sustentabilidad dentro del negocio y Una historia de petróleos.

¿Cuánto costaron las películas de Pemex?

El proyecto implicó una inversión considerable. De acuerdo con información publicada por medios nacionales, se produjeron 18 películas, con un costo promedio de 31 millones de pesos por cinta.

En conjunto, el gasto total superó los 40 millones de dólares al tipo de cambio de la época. Las producciones se realizaron a un ritmo aproximado de tres películas por año, todas destinadas a programas de capacitación interna para el personal de Pemex.

¿Qué lugar ocupan hoy las películas de Pemex?

Aunque el proyecto concluyó hace años, algunas de las películas de Pemex aún pueden encontrarse en plataformas digitales o archivos no oficiales. Su existencia continúa generando interés por el contraste entre el objetivo institucional de capacitación y el uso de recursos cinematográficos y talento artístico reconocido.

El caso se mantiene como un ejemplo singular de cómo una empresa pública recurrió al lenguaje del cine para comunicar mensajes técnicos y operativos dentro de una industria estratégica para el país.

 

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