Petróleo
Incumple meta: Covid-19 contagió producción de Pemex
Cerró 2020 en un promedio de un millón 660 mil barriles diarios, 18 mil menos de lo que alcanzó en 2019
La producción anual de crudo de Petróleos Mexicanos (Pemex) con socios promedió 1.660 millones de barriles por día durante el 2020, con lo que fue 1.1% inferior a la del año anterior, y aunque fue la menor caída en este renglón desde el 2014, la petrolera acumuló 16 ejercicios consecutivos de reducciones en este rubro, además de que llegó a su nivel más bajo en más de cuatro décadas.
Según las últimas estadísticas petroleras de la empresa publicadas el 25 de enero, la producción sin socios de la empresa cayó a su vez en 1.2% en comparación con el año anterior, promediando 1.640 millones de barriles diarios.
Cabe recordar que el indicador de producción con socios de Pemex comenzó a presentarse a partir del 2018, luego de que entraron en operación los primeros contratos otorgados vía farmout y que migraron del régimen anterior, de obra pública financiada o de servicios integrales de exploración y producción.
Por tipo, la producción de crudo pesado fue de 1.039 millones de barriles diarios, con una caída de 2% en relación con el 2019. La extracción de crudo ligero fue de 469,000 barriles por día, con una caída de 2.7% anual, y la de crudo súper ligero fue de 152,000 barriles diarios, con un aumento de 13% en comparación con el año anterior.
Por región, la extracción en las regiones marinas fue de 1.358 millones de barriles por día, con una baja de 0.9% al año. En la región terrestre Sur, se extrajeron 225,000 barriles al día, con un incremento de 3.2% anual, mientras que en la región terrestre Norte, se extrajeron 77,000 barriles por día, con una caída de 13% en comparación con el 2019.
Objetivos no se alcanzaron
A inicios del año pasado, el director de Pemex, Octavio Romero Oropeza, estimó que para cierre de 2020 la empresa alcanzaría una producción diaria de un millón 951 mil barriles. Para octubre del año la estimación se ajustó al millón 714 mil, y en una comparecencia ante Diputados, el funcionario dijo que se dejó de crecer por el acuerdo suscrito con la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) para recortar suministros y los efectos de la COVID-19.
El impacto que tuvo la pandemia a escala global y la disminución en la demanda que se provocó en consecuencia llevó a que en abril el precio a futuro del crudo cotizara en mínimos históricos, incluso por momentos en terreno negativo, lo que provocó que la OPEP y sus aliados (OPEP+) buscarán una reducción en la producción, a la que se unió México.
También en 2020, la producción de gas natural por parte de Pemex en conjunto con sus socios promedió 4 mil 852 millones de pies cúbicos, 42 millones menos respecto a 2019, cuando la producción mensual promedio 4 mil 894 millones de pies cúbicos de gas.
Produjeron nivel mínimo de gasolinas desde 1993
La elaboración de gasolinas de Petróleos Mexicanos (Pemex) a lo largo del 2020 fue la más baja que se ha registrado desde que la petrolera cuenta con la actual infraestructura de refinación (1993), llegando a un volumen de 185,600 barriles diarios, 9% inferior al del año anterior. A pesar de esto, la participación de esta elaboración en las ventas internas de la empresa aumentó cuatro puntos porcentuales en relación con el año anterior, situándose en 32%, mientras que el resto fueron importaciones ejecutadas por la empresa para suplir su demanda.
Según cifras de la petrolera estatal, este volumen de participación en las ventas internas se había observado por última vez en el 2017, luego de que en los dos años siguientes estuvo por debajo del 28 por ciento. Cabe recordar que hace 10 años superaba el 53%, dejando el resto en importaciones, y hace 20 años Pemex producía 74% de la gasolina que se consumía en el país.
La producción de diésel en las seis refinerías de la empresa llegó a un volumen de 113,600 barriles por día, que igualmente es el más bajo desde que se configuró la capacidad actual de refinación de la empresa. Este volumen fue 13% inferior al del 2019 y en un año aumentó de 44% a 52% en la participación en las ventas internas de diésel de Pemex.
En las Estadísticas Petroleras recientemente publicadas de la empresa destaca que la elaboración promedio de combustóleo en el año aumentó a 176,000 barriles por día, con un incremento de 17% en relación con el año anterior, en que había caído 19 por ciento en comparación con el 2018.
El aumento en la participación de la elaboración en las ventas internas de la empresa (sin considerar las ventas de privados, que no se consideran en los indicadores de Pemex) se debió a que derivado de la pandemia por el Covid-19 y la baja demanda, las ventas internas de gasolinas llegaron a niveles de 2002, ubicándose en 571,200 barriles por día en el promedio del 2020.
Petróleo
Plan Estratégico 2025–2035 de Pemex apuesta por menor deuda, mayor refinación y transición energética

El Plan Estratégico 2025–2035 de Pemex fue presentado como una hoja de ruta para fortalecer la situación financiera y operativa de la empresa productiva del Estado, con énfasis en la reducción de deuda, el aumento de la capacidad de refinación, el impulso al gas natural y la diversificación hacia proyectos de transición energética.
La estrategia fue expuesta durante la conferencia matutina y contempla una política integral de capitalización y financiamiento que busca consolidar la estabilidad financiera de Petróleos Mexicanos y mejorar su perfil ante inversionistas y calificadoras.
El plan se inscribe en un contexto de reordenamiento financiero y operativo, con el objetivo de garantizar la viabilidad de la empresa en el mediano y largo plazo.
¿Qué objetivos financieros plantea el Plan Estratégico 2025–2035 de Pemex?
Uno de los ejes centrales del plan es la reducción del endeudamiento. De acuerdo con la información presentada, el saldo de la deuda financiera se redujo en 20 mil millones de dólares en comparación con 2018, ubicándose en su nivel más bajo en los últimos 11 años.
Este resultado fue posible mediante una estrategia de apoyo fiscal, refinanciamiento y disciplina en el uso del capital, orientada a sanear las finanzas de la empresa.
El plan también contempla mantener un control estricto del gasto y priorizar inversiones con mayor impacto productivo y rentabilidad.
¿Cómo influyó el pago a proveedores en la estabilidad operativa?
La normalización de los pagos a proveedores fue identificada como un factor clave para estabilizar las operaciones de Pemex y sus cadenas productivas asociadas.
Durante el periodo reciente, el programa de pago superó los 390 mil millones de pesos, en coordinación con Banobras y la Secretaría de Hacienda, lo que permitió regularizar contratos, reactivar servicios y reducir presiones financieras en la industria vinculada a la empresa.
Esta medida contribuyó a mejorar la percepción de Pemex entre proveedores, contratistas y actores financieros.
¿Qué impacto tuvo el plan en la calificación crediticia de Pemex?
El saneamiento de pasivos y la regularización de pagos derivaron en una mejora en la evaluación de las principales agencias calificadoras.
Como resultado, Pemex obtuvo la primera mejora en su calificación crediticia en más de una década, lo que representa un cambio relevante en su perfil de riesgo financiero.

Analistas del sector consideran que la continuidad del apoyo fiscal y una estrategia de inversión prudente serán determinantes para sostener esta tendencia positiva.
¿Cómo evolucionó la producción y refinación de hidrocarburos?
En el ámbito operativo, Pemex reportó la estabilización de la producción de hidrocarburos, logrando compensar la declinación natural de campos maduros.
La producción aumentó en más de 122 mil barriles diarios, mientras que el procesamiento de crudo alcanzó 1.5 millones de barriles diarios a nivel nacional.
Las refinerías de Tula y Dos Bocas destacaron por su capacidad operativa, con niveles de procesamiento de hasta 280 mil y 320 mil barriles diarios, respectivamente.
¿Qué avances se registraron en el mercado interno de combustibles?
El desempeño en refinación permitió fortalecer el abasto interno de combustibles.
Entre julio y septiembre de 2025, las ventas de gasolinas y turbosina crecieron cerca de 8%, lo que redujo la dependencia de importaciones y mejoró el balance comercial de combustibles.
El rendimiento de destilados superó el 60%, con una meta de alcanzar el 80%, mientras que el margen promedio de refinación se ubicó en 12 dólares por barril.
¿Qué papel juegan la petroquímica y los fertilizantes en el plan?
El Plan Estratégico 2025–2035 de Pemex incorpora a la petroquímica y los fertilizantes como áreas prioritarias para fortalecer la integración industrial.
La producción de fertilizantes fosfatados y nitrogenados registró incrementos de 21%, acompañados de la modernización de complejos como Cangrejera, Morelos, Pajaritos, Cosoleacaque e Independencia.
Estos avances buscan reducir la dependencia externa de insumos estratégicos para el sector agrícola.
¿Qué inversiones y proyectos estratégicos se contemplan hacia 2026?
Para 2026, el plan prevé una inversión productiva de 427 mil millones de pesos, 34% superior a la de 2025.
Los recursos se destinarán principalmente a exploración y producción, refinación, petroquímica y gas natural, con proyectos estratégicos como Trion, Zama y Mop.
En gas natural, se contempla el desarrollo del área de Burgos, con una meta de producción de hasta 5 mil millones de pies cúbicos diarios.
¿Cómo se integra la transición energética en el Plan 2025–2035?
La estrategia de largo plazo incluye las primeras incursiones formales de Pemex en la transición energética.
Entre los proyectos considerados se encuentran la eólica marina, la geotermia petrolera, el hidrógeno verde, los biocombustibles, la captura de carbono y esquemas de economía circular.
Estas iniciativas buscan diversificar las fuentes de ingresos y preparar a la empresa para un entorno energético en transformación.
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Petróleo
Refinería Olmeca fue la más productiva en 2025

Refinería Olmeca fue la más productiva en 2025
En diciembre de 2024, la Refinería Olmeca trabajaba casi en silencio: 47,180 barriles diarios de combustibles apenas la asomaban en las estadísticas nacionales. Un año después, el mismo complejo cerró 2025 con 211,890 barriles diarios, más de cuatro veces su nivel anterior, y se colocó en el centro del mapa energético mexicano. Refinería Olmeca fue la más productiva en 2025 dentro del nuevo bloque de infraestructura de Pemex y dejó de ser sólo un proyecto emblemático para convertirse en una planta que sostuvo cifras concretas.
Detrás de ese salto hay una instalación diseñada para procesar hasta 340,000 barriles diarios de crudo pesado tipo Maya, un tamaño poco común en la región. En diciembre de 2025, el procesamiento rondó los 263,000 barriles diarios, cerca de tres cuartas partes de su capacidad de diseño, lo que muestra cuánto espacio aún queda por aprovechar. Para Petróleos Mexicanos (Pemex), este desempeño reacomoda prioridades internas y abre una ventana para depender menos de combustibles importados si el ritmo se sostiene.
Del arranque discreto al salto de 2025
La curva operativa de Dos Bocas no fue inmediata. La producción formal de gasolinas y diésel arrancó en junio de 2024, dos años después de la inauguración protocolaria, con volúmenes todavía modestos. Durante 2025, la planta empezó a pisar el acelerador: en junio procesó 172,000 barriles diarios por primera vez, alrededor de la mitad de su capacidad, después de meses de ajustes y paros programados. Para septiembre de 2025, el complejo rompió su propio récord con 192,000 barriles diarios, equivalentes a 56.47% de su capacidad total, y confirmó que la tendencia ya apuntaba hacia arriba tras pequeñas caídas en julio y agosto.
El cierre de año terminó por fijar una foto distinta. En diciembre de 2025, Dos Bocas registró una producción promedio de 211,000–211,890 barriles diarios de combustibles, equivalente a cerca de 17.8% del total de petrolíferos elaborados dentro del Sistema Nacional de Refinación, que alcanzó 1.18 millones de barriles diarios sin incluir la Refinería Deer Park en Texas. Ese registro llegó acompañado de un aumento mensual de 27.36% respecto a noviembre, cuando se habían reportado poco más de 207,000 barriles diarios, un salto que habla de una planta que todavía gana estabilidad.

Un nuevo peso en el Sistema Nacional de Refinación
El efecto de Dos Bocas se siente en todo el Sistema Nacional de Refinación, donde históricamente han mandado refinerías con décadas de operación y equipos gastados. Entre diciembre de 2024 y diciembre de 2025, la producción total del sistema pasó de 885,930 a 1,186,810 barriles diarios de combustibles, un crecimiento de 33.9% en un solo año, impulsado en buena medida por la Refinería Olmeca. Para finales de 2025, la planta ya se ubicaba como la tercera del país por volumen de elaboración de petrolíferos, sólo por debajo de Salina Cruz, lo que modificó el orden interno de la empresa estatal.
En paralelo, datos sectoriales señalan que, con la entrada en operación de Dos Bocas, Pemex logró incrementar en más de 100% la producción de gasolinas frente a años previos, reforzando la apuesta oficial por elevar la autosuficiencia en combustibles. La refinería se suma así a la capacidad que aporta Deer Park, pero con una diferencia clave: la producción de Dos Bocas se concentra en el territorio nacional y sostiene directamente el abasto interno. En este contexto, la frase Refinería Olmeca fue la más productiva en 2025 sintetiza un giro en el tablero que combina cifras, inversión y presión por mantener el ritmo.
Desafíos que no se disipan
El proyecto, sin embargo, no camina libre de sombras. Especialistas consultados en distintos medios recuerdan que la planta aún no opera a plena capacidad y que el costo final de la obra rebasó las estimaciones iniciales, lo que deja abierta la discusión sobre su rentabilidad de largo plazo. También subrayan que refinerías de esta escala suelen tardar varios años en alcanzar su punto óptimo, por lo que los buenos resultados de 2025 todavía deberán confirmarse con una operación sostenida, menos sobresaltos y una gestión fina de paros, mantenimiento y suministro de crudo.
Por ahora, los números muestran a una instalación que dejó atrás la etapa simbólica y ya carga sobre sus espaldas una parte visible del sistema energético mexicano. Refinería Olmeca fue la más productiva en 2025 dentro de los nuevos activos de la empresa y puso sobre la mesa una pregunta de fondo: cuánto tiempo podrá sostener ese ritmo y hasta dónde podrá empujar al resto del sistema.
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Petróleo
Petróleo mexicano para Cuba: ayuda humanitaria bajo presión

Petróleo mexicano para Cuba: ayuda humanitaria bajo presión
La decisión del gobierno de enviar petróleo a la isla como apoyo humanitario coloca a México en un cruce incómodo entre su tradición de solidaridad y la presión económica de Estados Unidos. Petróleo mexicano para Cuba: ayuda humanitaria bajo presión no es solo una fórmula diplomática, sino un expediente que toca finanzas públicas, diplomacia y la relación con Washington. Petróleo mexicano para Cuba: ayuda humanitaria bajo presión también deja ver hasta dónde el gobierno está dispuesto a cargar con el costo político de sostener a un aliado histórico.
Desde el inicio del sexenio, la presidencia ha dejado claro que el suministro de crudo forma parte de una política de continuidad con La Habana, justificada por el impacto directo de la crisis energética en hospitales, transporte y servicios básicos en la isla. La postura repite un mensaje: México toma decisiones soberanas y no rompe una relación que ya sobrevivió a cambios de partido, de gobiernos y de coyunturas internas.
Sheinbaum, la tradición de solidaridad y el nuevo contexto
En sus conferencias, Claudia Sheinbaum ha defendido que los volúmenes enviados representan una fracción pequeña de la producción nacional, pero con un peso simbólico para evitar un colapso energético en Cuba. Frente a las críticas, la presidenta ha insistido en que el bloqueo prolongado golpea a la población y no solo al gobierno, y que el país no puede desentenderse de esa situación. En paralelo, ha pedido que Estados Unidos, si quiere reducir el margen de maniobra de La Habana, asuma parte del suministro de combustible para evitar apagones masivos.
La mandataria también ha recordado que esta política no nació con su administración, sino que se sostiene desde hace años con distintos matices. En este tablero, México intenta sostener un vínculo histórico sin romper con su principal socio comercial, mientras la presión de nuevas sanciones acelera los tiempos de decisión.
Contratos, ayuda y el papel de Pemex
El andamiaje se sostiene sobre dos carriles. Por un lado, los contratos comerciales de Petróleos Mexicanos (Pemex) con empresas estatales cubanas, presentados como operaciones sujetas a regulaciones financieras internacionales y a la supervisión de organismos externos. Por el otro, la vía de la ayuda humanitaria, que permite mandar crudo o combustibles cuando la isla lo solicita y el gobierno mexicano considera justificado el envío.
Informes públicos y trabajos de investigación ubican millones de barriles enviados entre 2023 y 2025, con montos que en algunos periodos superaron los cientos de millones de dólares, muchas veces a través de filiales creadas para manejar combustibles. Los márgenes reducidos o incluso negativos de estas subsidiarias alimentan sospechas de ventas por debajo de costo, subsidios indirectos y una presión adicional sobre una empresa ya endeudada y cansada de rescates.
A esto se añade la falta de detalles finos sobre volúmenes, precios y condiciones contractuales, que deja huecos en la rendición de cuentas y abre espacio a dudas sobre quién paga realmente la factura. El esquema termina por salpicar tanto la gestión de la petrolera como la imagen de transparencia del propio gobierno.
Trump entra en la ecuación
El decreto de Donald Trump que abre la puerta a sanciones o aranceles contra países que sigan enviando crudo a Cuba cambió el peso específico de cada barco que sale de puertos mexicanos rumbo al Caribe. México, convertido en uno de los últimos proveedores estables de la isla tras el desplome de los envíos venezolanos, queda expuesto a represalias sobre sectores exportadores que dependen del mercado estadounidense.
En ese escenario, cada nuevo cargamento puede significar más presión sobre automotrices, agroindustria o manufacturas mexicanas, mientras se recalienta la discusión sobre cuánto cuesta sostener la alianza con La Habana. El cálculo ya no se queda en el plano ideológico: se traduce en empleos, balanza comercial y confianza de inversionistas.
Diplomacia al límite y dudas abiertas
Ante el nuevo clima, la presidencia instruyó a la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) a buscar una aclaración formal sobre el alcance de las medidas y el posible impacto en productos mexicanos. Al mismo tiempo, el mensaje público se ajustó: la ayuda humanitaria continúa, pero los envíos de hidrocarburos se revisarán caso por caso para no “poner en riesgo a México”.
El margen de maniobra se estrecha: cada decisión sobre un barco que zarpa hacia Cuba pesa sobre la mesa de negociación con Washington y sobre las finanzas de Pemex. El gobierno tendrá que decidir cuánta presión está dispuesto a aguantar mientras sostiene esta línea de tiempo abierta entre solidaridad histórica y fragilidad económica.
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