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México quiere duplicar su almacenamiento de gas natural

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México quiere duplicar su almacenamiento de gas natural
Energía y Ecología informa: México quiere duplicar su almacenamiento de gas natural como parte de una estrategia para fortalecer su soberanía energética. Frente a la dependencia de importaciones, el país busca mitigar riesgos de desabasto, especialmente ante posibles restricciones desde Estados Unidos.

La estrategia energética

México enfrenta un desafío crítico: depende en un 70% del gas natural importado de Estados Unidos. Esta situación ha llevado al gobierno a diseñar un plan ambicioso para aumentar la capacidad de almacenamiento y garantizar el suministro para la industria y los hogares. La iniciativa responde a la necesidad de reducir vulnerabilidades frente a fluctuaciones en el mercado internacional, un tema que ha cobrado relevancia en los últimos años.

México quiere duplicar su almacenamiento de gas natural

El objetivo es claro: México quiere duplicar su almacenamiento de gas natural en los próximos años. Según expertos, el país cuenta actualmente con una capacidad de almacenamiento de apenas 3 días de consumo, una cifra insuficiente frente a posibles interrupciones. Por ello, el gobierno, a través del Centro Nacional de Control del Gas Natural (CENAGAS), trabaja en proyectos estratégicos como el desarrollo del Campo Brasil y el Campo Burgos. Estas iniciativas, impulsadas en colaboración con Grupo Fénix, buscan no solo aumentar la capacidad, sino también avanzar hacia la soberanía energética. México quiere duplicar su almacenamiento de gas natural para alcanzar una reserva de al menos 6 días, lo que proporcionaría un colchón crítico ante emergencias.

Avances en yacimientos clave

Un pilar fundamental de esta estrategia es la reactivación de yacimientos como Campo Brasil, ubicado en el Golfo de México. Este campo, operado por Pemex, ha mostrado un potencial significativo para incrementar la producción de gas natural, lo que podría reducir la dependencia de importaciones. Por otro lado, Campo Burgos, en el norte del país, también está siendo evaluado para contribuir al almacenamiento y distribución. Ambos proyectos son parte de un esfuerzo más amplio para diversificar las fuentes de energía y garantizar un suministro constante para la industria y los hogares mexicanos.

Voces del sector energético

Walter Angel Jiménez, secretario de Desarrollo Energético del estado de Tamaulipas, ha destacado la importancia de estas iniciativas. Según Jiménez, Campo Brasil podría darle al país hasta 10 de almacenamiento de gas natural, lo cual.
Para considerar lo que una disrupción en el suministro de gas natural pudiera ser para el país, basta con recordar lo ocurrido en febrero de 2021, cuando un vórtice polar congeló los ductos texanos, lo cual generó emergencia operativa en el país, teniendo lugar apagones escalonados en las poblaciones.

El reto está puesto

A pesar de los avances, el proyecto enfrenta desafíos como la necesidad de financiamiento y la coordinación entre actores públicos y privados. La dependencia de Estados Unidos, que provee la mayor parte del gas a través de gasoductos transfronterizos, sigue siendo un riesgo. Sin embargo, las autoridades confían en que México quiere duplicar su almacenamiento de gas natural en los próximos años, lo que podría marcar un antes y un después en la política energética nacional.
La apuesta por duplicar el almacenamiento de gas natural refleja el compromiso de México con su seguridad energética. Con proyectos estratégicos y una visión clara, el país busca reducir su vulnerabilidad y consolidar su soberanía en un sector clave para su desarrollo.
Información de Revista Guinda.
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CENAGAS detalla una millonaria inversión en gasoductos

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CENAGAS detalla una millonaria inversión

CENAGAS detalla una millonaria inversión hasta 2030

El Centro Nacional de Control del Gas Natural (CENAGAS) salió al frente tras la publicación del diario Reforma, que afirmó que el mantenimiento del Sistema Nacional de Gasoductos (SNG) cayó en 2024 y 2025 y que apenas se habían ejercido unos cuantos millones de pesos. En su versión, el operador del transporte de gas natural expone un programa de inversión que rebasa los 32 mil millones de pesos entre 2025 y 2030, anclado en contratos multianuales y obras que ya caminan.

El plan cubre mantenimiento, modernización, rehabilitación y expansión de ductos y estaciones de compresión, con impacto directo en el suministro a la industria eléctrica, fábricas, refinerías y empresas de distribución. CENAGAS detalla una millonaria inversión que, según su propio relato, apunta a reforzar la columna vertebral del gas en México, más allá de una sola partida anual etiquetada en el presupuesto.

Contratos OMA y el mapa regional del SNG

El organismo sostiene que la base de su estrategia son los contratos de Operación, Mantenimiento y Administración (OMA) que funcionan por región y por varios años. A través de estos instrumentos se programan trabajos continuos sobre ductos existentes, se atienden puntos frágiles y se intenta bajar el riesgo de fallas en el Sistema Nacional de Gasoductos (SNG).

En números, CENAGAS habla de más de 8,350 millones de pesos comprometidos en OMA entre 2024 y parte de 2026. El dinero se reparte entre zonas como Sonora, Chihuahua, Coahuila, Veracruz Sur, Veracruz Centro Sur, Nuevo León, Tlaxcala, Guanajuato, Estado de México, Tamaulipas Sur y Tabasco. En Tamaulipas, estado clave para el flujo de gas desde la frontera norte hacia el centro del país, la bolsa pretende sostener una red que ya carga con años de operación y presión creciente por la demanda.

Proyectos emblemáticos: Reynosa e Istmo

Más allá del mantenimiento, CENAGAS enumera obras concretas que consumen recursos de largo plazo. Una de ellas es el nuevo gasoducto de Reynosa, que sustituye un tramo de más de 58 kilómetros y mueve una inversión multianual de 164 millones de dólares. El objetivo oficial: cambiar infraestructura envejecida por una línea con mejores condiciones de seguridad y capacidad de transporte.

Otro frente está en el corredor interoceánico del Istmo de Tehuantepec. Ahí, el organismo presume más de 960 millones de pesos en tres años para estaciones de compresión y ductos asociada, en una zona donde el gobierno quiere instalar parques industriales y mover más carga. Estas obras se presentan como piezas de un rompecabezas mayor que busca combinar proyectos nuevos con la reparación de lo que ya existe.

Reforma, las cifras y la versión oficial

La chispa del conflicto llegó con la nota de Reforma que reportó un presupuesto de 159 millones de pesos para mantenimiento del SNG en 2025, de los cuales sólo se habrían ejercido 33 millones, además de un supuesto vacío de recursos en 2024. CENAGAS califica esa lectura como incompleta y torpe, y asegura que deja fuera el peso de los contratos multianuales y de los proyectos de inversión que corren en paralelo.

En su respuesta, el organismo se aferra a los montos globales, a la dispersión regional del gasto y al calendario 2025‑2030 para defender su gestión. El choque no sólo se juega en hojas de cálculo: también define cómo se percibe al operador del gas en un país que depende cada vez más de este combustible.

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IMCO no cree que PEMEX alcance metas de gas natural

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IMCO no cree que PEMEX alcance metas de gas natural

IMCO no cree que PEMEX alcance metas de gas natural y coloca un reflector incómodo sobre la petrolera estatal y sobre el diseño de la política energética mexicana. El Instituto Mexicano para la Competitividad revisó los números más recientes de Petróleos Mexicanos (PEMEX) y la Estrategia Nacional del Sector de Hidrocarburos y Gas Natural 2024‑2030, y encontró una brecha amplia entre lo que se promete en papel y lo que ocurre en los pozos y plantas. IMCO no cree que PEMEX alcance metas de gas natural porque ve una empresa que produce menos, quema más gas y carga con una deuda que presiona cada decisión de inversión.

Producción en el piso y metas en la cima

En su reporte “Pemex en la mira” al primer trimestre de 2025, el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) registra que la producción de gas natural de Pemex llegó a su nivel más bajo para un periodo enero‑marzo en 15 años. Mientras el discurso oficial habla de recuperación, los campos envejecen, nuevos proyectos avanzan lento y una parte del gas que sale del subsuelo termina en la antorcha. Esa caída pega directo en los objetivos del Plan de Trabajo 2025‑2030 de la empresa, que promete más gas disponible para industria, hogares y para la Comisión Federal de Electricidad (CFE), que depende de este combustible para la mayor parte de su generación eléctrica.

Quema de gas y una promesa que no se cumple

El diagnóstico del IMCO se endurece cuando mira lo que pasa con el gas que sí se extrae. En los primeros meses de 2025, Pemex desperdició alrededor de una doceava parte de su producción de gas natural al quemarla o ventearla, justo lo contrario de lo que ordena la Estrategia de hidrocarburos, que plantea reducir metano y eliminar estas prácticas. No es la primera vez que se promete ese giro: desde al menos 2016 la empresa se compromete a cerrar la llave de la quema rutinaria, pero el uso de las antorchas sigue siendo el síntoma de infraestructura insuficiente, mantenimiento postergado y prioridades cruzadas.

Estrategia de gas: más proyectos, misma dependencia

Sobre el papel, la Estrategia del sector plantea subir la producción de gas de 3,854 a 4,976 millones de pies cúbicos diarios, exprimir campos como Ixachi, Quesqui y Casquete Cantarell, y sumar proyectos como Piklis, Kunah o Lakach en aguas profundas. El aumento luce modesto frente a un país que en 2023 importó más de 6,141 millones de pies cúbicos diarios, en buena parte desde un solo proveedor al norte, y que depende del gas natural para cerca de 60% de su electricidad. Sin almacenamiento suficiente ni gasoductos robustos, cualquier falla externa se convierte en un golpe directo a la industria y a los hogares.

Deuda alta, proyectos riesgosos y pocas alianzas

IMCO no cree que PEMEX alcance metas de gas natural también por el peso de la deuda y la elección de proyectos que jalan recursos y tiempo. La empresa llegó a 2025 con pasivos que rebasan los 2 billones de pesos y con proyectos técnicamente exigentes como Lakach, en aguas profundas, replanteado una y otra vez por sus costos y riesgos. En paralelo, la apertura a esquemas mixtos con el sector privado avanza despacio, pese a que la propia Estrategia reconoce que Pemex no puede cargar solo con la inversión necesaria en exploración, transporte y almacenamiento de gas.

Un horizonte abierto y muchas dudas

El Instituto Mexicano para la Competitividad insiste en que, sin un régimen fiscal menos asfixiante, sin alianzas sólidas y sin un calendario concreto de inversiones, las metas oficiales corren el riesgo de quedarse en promesas. Mientras tanto, la empresa sigue atrapada entre la urgencia de producir más gas natural y la falta de margen financiero para cambiar equipos, ampliar plantas y conectar campos que hoy dependen de la antorcha.

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Tormenta Fern es un riesgo real pero limitado

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Tormenta Fern es un riesgo real pero limitado

Tormenta Fern es un riesgo real pero limitado para México

La tormenta Fern entró ya al territorio mexicano desde Texas, con un recuerdo que todavía hela: los apagones y el corte al suministro gas en 2021. La tormenta Fern es un riesgo real pero limitado porque llega con una infraestructura ligeramente mejor equipada para aguantar el golpe. Hoy el país depende del gas que cruza la frontera, sobre todo del que sale de los campos texanos y entra a los gasoductos que alimentan generación eléctrica, industria y hogares, pero hay al menos en este momento ya varios planes de acción en caso de que lo peor suceda: que el termómetro se desplome del lado estadounidense y el sistema eléctrico nacional sufra.

En ese escenario, Fern viene con el precedente de la Tormenta Uri, que congeló equipos, cerró pozos y disparó precios en cuestión de horas. En 2021, buena parte del sistema se encontró sin margen de maniobra y con contratos expuestos a una tormenta perfecta de clima, mercado y regulación. La diferencia hoy es que operadores y autoridades ya saben qué se rompe primero cuando el frío daña la infraestructura.

Cambios en Texas y blindajes parciales

Desde aquella crisis, empresas en Texas y transportistas de gas introdujeron medidas de winterization que protegen equipos, ajustan protocolos y acortan tiempos de respuesta ante temperaturas extremas. Estas acciones no blindan por completo la red, pero sí reducen la probabilidad de un congelamiento en cadena como el que dejó sin suministro a múltiples clientes, incluido México. La tormenta Fern es un riesgo real pero limitado porque cae sobre una red que ahora cuenta con más capas de protección física y operativa, aunque todavía frágil frente a eventos muy prolongados.

Las reglas del mercado también tiran en contra de un corte generalizado. El gas que cruza hacia el sur sostiene ingresos para productores, comercializadores y gasoductos del lado estadounidense. Frenar por completo esos flujos no sólo asfixiaría plantas y usuarios en México; también recortaría de tajo una fuente de efectivo para empresas que ya aprendieron cuánto cuesta dejar que el clima arrase sin planes de contingencia.

La respuesta mexicana y los huecos que siguen

Del lado mexicano, la Secretaría de Energía (SENER) activó planes de contingencia junto con la Comisión Federal de Electricidad (CFE), con más monitoreo en tiempo real y márgenes para redirigir gas hacia los puntos más tensos. En caso de que Fern apriete demasiado, el sistema puede recargar por un tiempo en hidroeléctricas, combustóleo o carbón, mientras se dosifica el gas donde más falta hace. Esta estrategia no es cómoda ni barata, pero permite evitar que un problema de suministros puntuales se transforme en apagones extendidos.

En ese tablero, nombres como Luz Elena González Escobar aparecen al centro de la discusión pública sobre si el gobierno llegó a esta tormenta mejor preparado o sólo con un discurso más afinado. La realidad es que México sigue casi sin almacenamiento estratégico de gas y opera al día, pendiente de lo que suceda cada semana en los campos y gasoductos estadounidenses. Cada evento severo pone contra la pared a industrias intensivas en gas y abre la puerta a picos de precio que se sienten en tarifas y costos de producción.

Un invierno que sigue poniendo presión

Fern no pinta el cuadro de un “apocalipsis gasero”, pero sí exhibe una vez más hasta dónde estira el sistema cuando el clima se sale de libreto. El escenario más probable combina volatilidad de precios, ajustes forzados en el despacho eléctrico y recortes focalizados en algunas regiones, más que un colapso nacional. La pregunta ya no es sólo si esta tormenta pasará sin romperlo todo, sino cuánto tardará México en construir almacenamiento y diversificar su matriz para que el siguiente invierno no vuelva a atraparlo con la guardia abajo.

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