La filial que exportó crudo a Cuba se reinventa
El 31 de marzo de 2026, Gasolinas Bienestar dejó de existir como razón social. En su lugar surgió Servicios Logísticos Integrales Mumiya, S.A. de C.V., según el informe anual que Petróleos Mexicanos entregó a la Securities and Exchange Commission (SEC) de Estados Unidos. El cambio no requirió discreción: los accionistas lo aprobaron por unanimidad y la Secretaría de Economía lo autorizó sin contratiempos.
Lo que parece un ajuste administrativo carga una señal más gruesa: el gobierno de Claudia Sheinbaum empuja a Pemex a desprenderse del sello “Bienestar” en sus estructuras de negocio. La marca, atada a los programas sociales del sexenio de López Obrador, pierde terreno dentro de la paraestatal.
De combustible a logística
Gasolinas Bienestar nació entre 2022 y 2023 como vehículo de comercialización de hidrocarburos, petrolíferos y petroquímicos. Con ese nombre, Pemex canalizó exportaciones de crudo y productos refinados a Cuba desde 2023. En 2025, esos envíos rondaron los 15 mil barriles diarios de petróleo crudo y 2,200 barriles diarios de petrolíferos, con un valor cercano a los 500 millones de dólares, cifras menores a las del último año de López Obrador pero suficientemente altas para mantener viva la relación energética con la isla.
Bajo el nombre Mumiya, Pemex amplía el objeto de la filial hacia servicios logísticos: transporte, almacenamiento y manejo de flujos de exportación. No es solo un rebranding. Se revocaron poderes a representantes vinculados a la etapa original, lo que confirma una reconfiguración del mando interno, no un simple cambio de etiqueta.
Claudia Sheinbaum y Cuba: la herencia que se administra
Las exportaciones continúan; lo que cambia es quién las opera y bajo qué nombre. La presidenta mantiene los compromisos energéticos con Cuba, pero los procesa a través de una estructura que ya no lleva el apellido político del sexenio anterior.
Eso tiene consecuencias prácticas: los contratos firmados bajo el sello de Gasolinas Bienestar deberán migrar a Mumiya, y los filtros de debida diligencia internacional —que ya habían levantado preguntas sobre opacidad y riesgos geopolíticos— apuntarán ahora a la nueva entidad. Pemex obtuvo permisos de exportación para más de 1,373 millones de litros de gasolina, diésel y turbosina hacia más de 150 países, incluidos territorios en conflicto. Ese historial no lo borra un cambio de nombre.
El proyecto gasolinero jamás despegó
La transformación de Mumiya llega mientras otro frente del proyecto Bienestar se desinfla sin escándalo. En cinco años, solo se construyeron cinco gasolineras del Bienestar en todo el país, principalmente en Oaxaca, con costos elevados y una penetración en el mercado que nunca justificó la expectativa inicial. De aquí parte la decisión de desmontar la marca en el ámbito corporativo de Pemex.
El nuevo régimen fiscal (el Derecho Petrolero para el Bienestar) busca aligerar la carga contributiva de la empresa y liberar recursos para producción, refinación y petroquímica. En ese marco, las filiales necesitan moverse con más agilidad y menos ruido político. Mumiya encaja en esa lógica.
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